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miércoles, 7 de diciembre de 2022

Una pena

Tras la clarividente revelación por parte de Mariano Rajoy de que en fútbol -y posiblemente en otros asuntos- Alemania es Alemania (inspirándose posiblemente en la conocida fútbol es fútbol de Vujadin Boskov), esperaba yo como al oráculo que analista tan agudo me aclarara las claves de la derrota de la selección española ante Marruecos, en el convencimiento de que Rajoy nunca defrauda. Y así ha sido: una pena; quiero decir que ese ha sido el título elegido para la última crónica (así las denomina él) de su sección -que tiene el genérico epígrafe de Así fué (o no); ya digo que Rajoy nunca defrauda- Ha sido una pena. Por si quedaran dudas, insiste en aclararnos: Sabíamos que existían carencias; claro que lo sabíamos, Mariano, claro que lo sabíamos aún sin ser plenamente conscientes de ello; pero han bastado esas certeras palabras para desvelar una realidad política profunda: el que hayamos tenido semejante personaje como presidente del gobierno durante siete años -a añadir a los siete anteriores como ministro en gobiernos de este país- no es la menor de esas carencias, a la que cabe atribuír la apertura de un proceso de peora continua hasta llegar a la actual dirigencia del PP por parte de Feijóo, pasando por los notables logros anteriores de Casado, recordando, cómo no, los méritos del inolvidable Aznar, el iniciador de la saga.

Hannah Arendt teorizaba sobre la banalidad del mal; mucho me temo que acabaremos interiorizando y asumiendo como inevitable el mal de la banalidad

En fin, que además de la gratificante -en sí misma-  postura de principios por la que me he obligado a no ver ninguno de los partidos del mundial de Catar de fútbol, el karma me ha hecho el regalo inmediato de evitarme sufrir en directo ataques de vergüenza ajena; reconozco que lo de las crónicas rajoyanas ya es puro morbo: me quedo con su reflexión-resumen futbolera (aunque admite multitud de aplicaciones en diversos ámbitos): el mejor lugar para situar la pelota es en el campo del otro, porque así no te podrán hacer gol nunca. ¡Viva España!


domingo, 23 de diciembre de 2018

Esta precariedad

Que como consecuencia de una estrategia instigada por el capitalismo total a la que convencionalmente se denomina crisis, la precariedad laboral haya venido para quedarse y constituir la forma de vida de un importante porcentaje de la población de éste país es una evidencia que, para su constatación, sólo requiere de una ligera inspección de los datos que ofrece el INE (Instituto Nacional de Estadística); datos constrastados, objetivos, oficiales; una fotografía instantánea de nuestra realidad social, en la que la cuarta parte de la población actual -trabajadores o desempleados- queda retratada como perteneciente a la nueva clase oficialmente pobre: el precariado
La precariedad instigada consiste, esencialmente, en mantener a una persona sin recursos propios que le permitan una cierta independencia crítica y reflexionar sobre sus espectativas como ser humano a medio y largo plazo,  de forma que sólo pueda responder a los estímulos de lo urgente: subsistir. En esa situación queda garantizada la existencia de una oferta permanente de mano de obra barata; a este capitalismo salvaje le son indiferentes las conclusiones de Stiglitz sobre los salarios de eficiencia que demostraban que una bajada permanente de salarios no garantizaría el pleno empleo; su pretensión es lograr, precisamente, que ésto no ocurra nunca, perpetuando la precariedad.
Y por si no fueran suficientes los datos y cifras oficiales que demuestran esta situación, siempre hay algún detalle que, en sí mismo, la resume: en Haibu 4.0 podemos explorar con todo lujo de detalles la nueva manera de vivir para esa creciente masa social que antes se denominaba lumpen: los pisos colmena; según esa empresa, garantizar un espacio de 3 metros cuadrados por 250 euros al mes es una iniciativa social; los empresarios siempre preocupados por el bienestar de la gente (si pagan por ello, naturalmente).
Aunque, en cuanto a la vivienda, quizá ya hayamos llegado a los límites de lo posible dentro de los presupuestos capitalistas para garantizar esa buscada precarización: considerando que las celdas en las prisiones españolas aseguran un mínimo de 11 metros cuadrados para dos personas, ya habrá quien, dentro de esa mano de obra semiesclava esté llegando a plantearse -si tuviera algún tiempo para reflexionar- si no sería más eficiente obtener de forma  indirecta una renta social garantizada, cometiendo algún delito que implique pena de cárcel (con la subsistencia asegurada, sin tener que trabajar y sin tener que pagar por el hueco en la colmena: 5,5 metros cuadrados suponen más de 400 euros a precio de mercado).

lunes, 27 de abril de 2015

La ballesta de Mariló

La balista fué un arma de asedio de origen grecorromano que utilizando la tensión de cuerdas o tendones retorcidos lanzaba piedras y más tarde dardos y jabalinas y que fué desterrada de los escenarios bélicos europeos, a comienzos del siglo XV, por el cañón y la pólvora, como medios más eficaces para derruir fortificaciones. Antes de esa época, y por una evolución inhabitual -lo normal es que si algo funciona, el ser humano se empeñe en hacerlo más grande- la balista inspiró la ballesta, que no por casualidad tiene una denominación tan semejante, ya que los principios de éste arma personal y los de la balista son parecidos. Los proyectiles de una ballesta eran letales, ya que la potencia con que los lanzaba les permitía atravesar incluso las armaduras de la época; tanto fué así que la nobleza logró que la Iglesia apoyara su deseo de prohibirlas bajo pena de excomunión: no podían permitir que cualquier plebeyo armado con una ballesta equilibrara la balanza y derribara de su corcel a todo un caballero acorazado bajo kilos de chapa.
Una ballesta es, en fin, lo que la presentadora televisiva Mariló Montero, señalando en su tableta la imagen de una ballesta medieval nos ha dicho que es como un arco muy moderno. Bueno, casi, la Edad Moderna comienza en el siglo XV; moderno moderno, el arcabuz.

viernes, 10 de junio de 2016

Para robagallinas

Seguimos soportando en éste país una justicia injusta; no es una opinión personal, es lo que afirmó recientemente el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes: tenemos una Ley de Enjuiciamiento Criminal que está pensado para el "robagallinas" pero no para el gran defraudador, no para los casos como los que estamos viendo ahora donde hay tanta corrupción, precisando: para la lucha contra la corrupción el sistema legal procesal no es el adecuado, sino muy defectuoso. He escrito recientemente, pero ésto fué ya hace casi dos años, nada se ha avanzado para corregir la situación desde entonces.
Para muestra, dos botones :
 1º) El Tribunal Supremo ha anulado la condena a un año de prisión que la Audiencia de Barcelona impuso a los antiguos responsables del Palau de la Música, Felix Millet y Jordi Montull en relación con el denominado caso Hotel del Palau (irregularidades en la tramitación urbanística de un hotel de lujo junto a la entidad cultural). El alto tribunal ha rechazado los recursos de la fiscalía, de la acusación particular y de la acción popular ejercida por una asociación de vecinos de Barcelona. La sentencia ahora anulada impuso a Millet y Montull un año de cárcel y el pago de multas de 3,6 millones y 900.000 euros, respectivamente, por los delitos de tráfico de influencias y ofrecimiento de cometerlos. Absueltos.
2º)Alejandro Fernández, de 24 años de edad, ha ingresado en la prisión provincial de Albolote (Granada), condenado a la pena de seis años de cárcel según sentencia del Tribunal Supremo por utilizar una tarjeta falsificada (y cargar en ella 79,20 euros); los delitos: pertenencia a banda organizada y estafa. Los hechos delictivos que se le imputan ocurrieron en 2010; claramente resultó ser el chivo expiatorio de los auténticos responsables de la banda. Ni antes ni después de los hechos se le imputa ningún delito a Alejandro, del que hoy dependen su padre, enfermo, y su pareja, con la que convive hace cinco años, en paro. Condenado, en prisión y pendiente de un posible indulto.
Lo dicho, justicia (que no lo es) y sólo para robagallinas.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Sabio, valiente, sereno y feliz

De la plegaria de la serenidad, usualmente atribuída -puede que sólo fuera un recopilador de aforismos y sentencias anteriores- al teólogo y politólogo -notable simbiosis- estadounidense de origen alemán Reinhold Niebuhr: 

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia

noto que, conforme pasan los años, más me gustaría comenzar la petición por el final; puestos a pedir le veo más sentido a tener la suficiente sabiduría para poder diferenciar, en primer lugar, entre lo que pudiera intentar cambiar y lo que no, sobre todo porque me he ido convenciendo de que lo segundo es mucho más abundante que lo primero -el hombre lleva prácticamente toda su existencia como especie intentando cambiar esencialmente algo en sus relaciones sociales, sin que los resultados hayan sido especialmente destacables- y me parece mucho más eficiente, teniendo eso en cuenta,  descartar todo aquello a lo que no merece la pena dedicar ningún esfuerzo por resultar inútil -la mayoría de las cosas- y maximizar la rentabilidad del valor del que pudiera haber hecho acopio para dedicarlo a los cambios posibles (una confortadora -por exigua- minoría de asuntos); finalmente la serenidad de la aceptación vendría por sí sola, sin necesidad de ser concedida como una gracia.

Y, más importante: también he llegado a la conclusión -por diversos motivos concomitantes y razonados- de que alguien con tal poderío y supuestamente ocupado personalmente de mi bienestar como para que pudiera concederme un paquete tan completo y excelente probablemente no exista, con lo cual he decidido ahorrar el tiempo dedicado al rezo ocupándolo en ir haciendo lo que buenamente pueda por mis propios medios en el orden mencionado.

Por otra parte, decía Freud que existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo; habida cuenta de que los idiotas son clara mayoría (Cipolla lo estableció específicamente en la primera de las Leyes Fundamentales de la estupidez humana: Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo,  [lo que]  impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población; cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación) y de que la primera es la única de las dos maneras de ser feliz que implica una decisión opcional por mi parte -la segunda sería automática-, entiendo que me ha llegado -puede que demasiado tarde- el momento de elegir entre intentar ser sabio, valiente y sereno o ser feliz. Y que nadie crea que lo segundo, por sí sólo, es sencillo; dada esa mencionada mayoría de idiotas, es bastante probable que se dé el caso de idiotas que, creyéndose minoría,  esté intentando hacerse más el idiota; ¿habría algo más patético? Y he dicho elegir porque ser simultáneamente sabio -aún sin valentía ni serenidad- y feliz me parece difícil hasta la imposibilidad. Aun releyendo con constancia budista, como si fueran mantras, las Cartas a Lucilio de Séneca.

 

sábado, 6 de febrero de 2021

Táctica y estrategia

Según las últimas revelaciones del ex-tesorero del PP, Luis Bárcenas, resulta que el  M. Rajoy que figuraba en sus papeles contables siempre fue -¡oh, sorpresa!- Mariano Rajoy; no sólo eso, también nos informa de que las pruebas que lo atestiguaban -y también otros asuntos relacionados con la corrupción institucionalizada en el PP- fueron destruídas por el propio Mariano Rajoy, aunque él se guardó una copia, por lo que -según sus previsiones- pudiera ocurrir. Que, de hecho, viene ocurriendo.

En la actual directiva del PP, ante la también previsible fuga de información relativa a la mencionada corrupción, dosificada por el ex-tesorero en correspondencia a lo que él siente como abandono por parte de la famiglia, sólo han sabido aplicar la consabida táctica del sedicente alejamiento de las anteriores directivas: nosotros somos otros, distintos, no estábamos allí, no sabíamos nada, estamos sorprendidísimos  y desoladísimos... Javier Maroto, actual portavoz del PP en el Senado, ha reeditado la táctica de Mariano Rajoy al enfrentarse al desvelado parcial de la trama Gürtel allá por 2009: el PP como partido era víctima de una conspiración; siete años después en los medios se repetía -y aún se hace, sin argumentos creíbles-  tan indigerible posibilidad.  Pero Maroto, a falta de algo más sólido, insiste (seguramente recordando el sexto de los once principios de la propaganda, atribuídos a Goebels): La dirección del PP no tiene nada que opinar de un señor que está en la cárcel por hacer daño al PP y al conjunto de la política en España. No nos importa en absoluto lo que pueda decir. Es la estrategia de un preso, y yo no opino de la estrategia de un preso. Pero, para aquellos reticentes o de estrechas tragaderas que no pueden con las ruedas de molino, y considerando que son hechos antiguos y por los que ya han sufrido (sic) mucho, complementa sus argumentos respecto a los hechos constitutivos de la corrupción del PP: ...es parte del pasado, que hemos olvidado y (del) que hemos aprendido, y nos hemos disculpado. Hemos pagado nuestra pena y ahora de lo que se trata es de evitar caer en una trampa similar y que no vuelva a ver en España casos como éste, ni en mi partido ni en ningún otro. En todos los partidos siempre ha habido una oveja negra. Vamos, que en todo caso, ha prescrito políticamente y, de ser posible, también jurídicamente; algo nada sorprendente para hechos que datan del año 1982, cuando el PP (AP) lo dirigía Manuel Fraga que fué sucedido por Aznar, Rajoy y Casado, todos ellos conocedores profundos de las cloacas financieras de su propio partido, como parece inevitablemente razonable; sin embargo, según la versión de Maroto, se trataría tan sólo de una oveja algo oscura: Bárcenas. Y aquí paz y después gloria; aunque habría que recordar a Maroto que Bárcenas no está en la cárcel de forma preventiva desde hace varios años por hacer daño al PP y al conjunto de la política en España precisamente, si no por otros asuntos castigados penalmente.

Obsérvese que yo he hablado de táctica y no de estrategia como hace  Maroto cuando se refiere a Bárcenas; todo el mundo sabe -o debería- que, en términos militares, la táctica únicamente sirve para, como mucho, ganar batallas... pero no las guerras; la estrategia del PP -si existe- debe consistir simplemente en sobrevivir, como la del propio Bárcenas. Y, de ser posible, de continuar disfrutando del banquete que el resto les costeamos: eso sí que sería -para ellos- ganar la guerra.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Cuento de Navidad (remix)

Después del ensayo de hace algo más de un mes, insiste el Jefe del Estado en calzarnos su nueva versión del cuento de Navidad para éste año, seguramente por mantener una tradición cuyos orígenes se remontan al mismísimo dictador. Como el guión del de ayer sigue muy de cerca al del ensayo no creo que merezca la pena analizar éste, por no reiterar lo ya dicho respecto al buenismo que caracteriza éste tipo de mensajes vacíos de contenido y tan alejados de la realidad social del país, que parece que se habla de una España que yo, sinceramente, desconozco. Aunque quizá sí merezca la pena destacar su renovado apoyo y agradecimiento -siguiendo otra tradición, puramente borbónica ésta vez- a quienes han propiciado un golpe de mano claramente antidemocrático para garantizar que uno de los dos pilares del bipartidismo continúe, mal que bien, erguido; por no hablar de la particular interpretación en su discurso de las reivindicaciones mantenidas por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que, para él, supone abrir heridas cerradas y que, sin embargo, los descendientes de más de 100.000 españoles -y también la ONU- consideran heridas abiertas aún después de 80 años (el tiempo por sí sólo no basta para que cierren); que malamente se puede abrir lo que no está cerrado. Por lo demás, todo un variado surtido de tópicos con que rellenar el tiempo de la obligada charleta navideña, algunos de los cuales no por tópicos dejan de ser irritantes, como el que se empeñó en repetirnos unas cuantas veces: los españoles somos buenísimos, pero tenemos que mejorar. Pues qué bien; no me extraña que ésta sea una tierra con tantos santos(as) y beatos(as) camino de serlo.

martes, 21 de abril de 2020

¿Somos los humanos más virulentos que los virus?

Son éstos tiempos propicios a la reflexión, aunque sólo sea porque el ser humano tiende a llenar el vacío, como un gas el recipiente que lo contiene (ahora entiendo algo mejor a los que padecen pena de cárcel); así resulta que cuanto más restricciones en cuanto a estímulos externos, más se empeñan mis sinapsis en interconectarese a su libre albedrío a poco que me detenga, como revisándolo, sobre algún aspecto de algo que siempre está ahí, como el dinosaurio de Monterroso: la vida. Y pensando sobre los culpables de la pandemia que nos tienen sitiados,  las divagaciones y cierta información sobre los virus -esos entes submicroscópicos- finalmente he concluído insospechados -bueno, no tan insospechados- paralelismos entre los seres humanos y los virus. 
Los virus están formados con los más pequeños trozos de material genético, ADN ó ARN, el mismo material del que estamos formados todos los seres vivos; aunque debido a su tamaño nanoscópico el hombre conozca algo sobre los virus desde hace poco más de un siglo, seguramente lleven en este mundo desde siempre, es probable que sean el origen de la propia vida y actualmente son, con diferencia, el tipo de entidad biológica más abundante en este planeta; siempre han sido vistos por nosotros como entes peligrosos y malvados porque su vida se basa en parasitar la nuestra y la de todos los organismos celulares pero, en realidad, su actuación responde a la necesidad primaria de todos los seres vivos: reproducirse; además, conforme al estado actual de la ciencia, los virus son un elemento imprescindible en la transferencia genética horizontal para los genes de todos los seres vivos y fundamentales, por tanto, para coadyudar a la diversidad genética que garantiza la pervivencia de las distintas especies. En resumen, son parte de la vida tal como la conocemos.
Convivimos con virus que nos resultan inocuos y con otros que nos producen enfermedades, de éstos últimos unos pocos pueden resultar mortales porque nuestro sistema inmunitario resulta sorprendido y carece de defensa específica contra ellos, como ocurre con la reciente pandemia debida a la CoVid19. Pero (y aquí viene lo interesante): Los avances en la caracterización de los virus a nivel molecular sugieren que los virus coevolucionan con sus organismos huéspedes debido a que los virus son parásitos intracelulares extremos y, por lo tanto, requieren de la supervivencia del huésped para poder asegurar su propia supervivencia; cuando un virus se multiplica en su huésped natural, tiende a no causar una enfermedad en él, o causar una enfermedad leve y limitada en la mayoría de los casos. Varios de los virus conocidos producen enfermedades graves solo cuando infectan organismos diferentes de sus huéspedes naturales. Lo anterior sugiere que buena parte de los virus asociados con la producción de enfermedades son virus que están en proceso de adaptación a un nuevo tipo de huésped y que, una vez lograda ésta, la estrategia del virus consistirá en perpetuarse y propagarse sin afectar al organismo huésped. Es decir, los virus se aseguran su perpetuación asegurando simultáneamente la vida del huésped que les es necesario para su supervivencia; lo contrario es puramente accidental y no cabe achacarlo a una malignidad viral característica.
Los virus son, ya lo hemos dicho, vida elemental, sólo material genético que persigue su supervivencia sin nada que pudiéramos llamar, ni siquiera, instinto; y aquí viene el prometido paralelismo: ¿cuanto más dañina y virulenta no está resultando ser la especie humana -dueña de la naturaleza cercana, dotada de capacidades excelentes y de un cerebro pensante- con su huésped natural, la Tierra, a la que está en trance de destruir, asegurando con ello su propia destrucción?
Es lo que tiene estar tanto tiempo pensado: acabas concluyendo lo evidente.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Patético


Sonrojante Berlusconi, una vez más. Cuando supuestamente quería hacerse perdonar su ya casi olvidada ofensa a la mujeres del actual gobierno de España -"demasiado rosa", dijo en su día- además de renovarla, la ha agravado con sus explicaciones de patético playboy. Patético en una las acepciones de la palabra, si nos referimos a aquellos que producen vergüenza ajena o pena. Pero también en otra, es decir, de quien se manifiesta de manera poco oportuna pero con mucho sentido dramático, conmoviendo e impresionando como un caricato, que creo que es el verdadero talento de Berlusconi. Ni Vitorio Gassman o Alberto Sordi hubieran podido componer un personaje con tal nivel de cutrez o casposidad, ni Chaplin con su Napoloni de "El gran dictador" llega a la altura de su inconmensurable vanidad y egolatría. Y a él le salen de natural. "Nunca he pagado por prestaciones sexuales. Amo conquistar". ¿De verdad no se enteraba de que alguien pagaba por él?. ¿De verdad creía que todo era debido a su arrolladora presencia basada en un tupé sintético, un rostro restirado y una dentadura postiza?. "Está intersante", dijo Zapatero, a final del inacabable autopanegírico de Berlusconi. Hay veces en que los políticos justifican su sueldo, valorando la sinonimia entre política y diplomacia.

https://elpais.com/diario/2009/09/13/opinion/1252792808_850215.html

martes, 19 de junio de 2018

El desencanto

Existen pocas cosas en éste mundo que considere ciertas de forma indiscutible, y menos aún verdades teleológicas (la verdadera finalidad o propósito de la existencia de algo); desde luego la política -o, mejor dicho, los políticos- no forma parte de ellas. Por decirlo de otra manera, la política -por mejor decir, de nuevo, los políticos- está tan lejos de lo ideal -en cualquier sentido- que para mí, aún sin haber pretendido nunca que vivir de ello como los políticos profesionales al uso -o quizá precisamente por ello- creo que me hubiera resultado insoportable la constatación diaria de la distancia existente entre lo necesario y lo posible, entre lo que se debería hacer y lo que se puede hacer; incluso siendo un profesional de la intermediación entre el ciudadano y el Estado, entre el individuo y el poder. Y no voy a entrar ni siquiera en si los políticos profesionales tienen realmente éstos objetivos en mente o son meros mandados de ciertos poderes fácticos.
Viene todo este exordio a cuento de que, aún sin llevar quince días en funciones el nuevo gobierno y ser tan bajas las expectativas existentes gracias a las políticas profundamente regresivas del anterior, -y también pese a mi mencionado escepticismo general- ya comienzo a vislumbrarme en un estado anímico que me -o nos, si hablamos de los de más de 60- es bastante conocido, El desencanto. Es lo que tiene haber superado cierta edad, que se ha ido practicando toda una vida de desencanto en desencanto; por algo la palabra encantado tiene bastantes acepciones y sinónimos (embrujado, hechizado, afortunado, alborozado, alegre, complacido, jubiloso, gustoso, placentero, etc.), pero un sólo antónimo aceptado: desencantado (desilusionado quizá también, la ilusión y el encanto van de la mano, todo es magia); algo que sólo con el tiempo se adquiere de forma permanente.
Veamos un ejemplo; hay más pero la esencia es en todos ellos muy semejante:
Aunque el presidente del gobierno diagnosticó bien uno de los problemas existentes en éste país desde hace tres cuartos de siglo cuando dijo, en referencia a las víctimas del franquismo y las excusas esgrimidas por la derecha para no abordar seriamente este lastre de nuestra historia que primero se dijo era demasiado pronto y luego que era demasiado tarde (al principio se dijo que las heridas estaban demasiado frescas; cuando pasaron los años se dijo que no merecía la pena remover una historia olvidada), o que ignorando un pasado incómodo no se pude construir un futuro confortable, resulta que ahora, desde el gobierno, todo parece reducirse a si sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos o qué destino dar a tan funesto monumento. Yo creo que continúa siendo lo más urgente y también lo más importante -por si hubiera dudas entre lo uno o lo otro- que el Estado asuma sobre sí como propias -y no sólo por atender la recomendación de organismos internacionales, sino por convencimiento- las tareas de la exhumación, identificación y entrega a los familiares que así lo deseen de los restos de los más de cien mil españoles que continúan a día de hoy y desde hace décadas -cuatro de ellas de supuesta libertad y supuesta democracia- mal enterrados en cunetas, fosas comunes o al pie de tapias de cementerios. Lo de la exhumación de los restos de Franco y el destino del Valle de los Caídos, después (o a la vez, si existe superposición con las tareas mencionadas). Es justicia debida.
No me gustaría ser agorero ni contagiar a nadie mi  bien instalado escepticismo ni mi desencantamiento, pero observo parecidos síntomas en otros temas necesitados de radical reorientación política, tales como la reforma -o reformas- laboral, la política española y europea de inmigración, la denominada Ley Mordaza, las inexistentes políticas en cuanto a la juventud, la educación, la energía, etc. Sí, bastantes gestos, pero poco contenido, mucho ruido y pocas nueces. Y si el presente gobierno tiene intención de excusar su hipotética impotencia en ser un gobierno en minoría creo que habría llegado el momento de reconocer que habíamos conseguido, de nuevo, hacer un pan como unas hostias: cierto que primero  hay que parar el tren, pero eso no basta, hay que llevarlo en la dirección contraria o se despeñará.

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P.S.:Sólo hace dos años, pero con una situación política aparentemente muy distinta, en éste país ya habíamos catado otro desencanto parecido. Estas periódicas prácticas no buscadas te acaban convirtiendo en desencantado experto.

domingo, 3 de diciembre de 2017

El tiempo

Ignoro si parafraseando a Chaplin, quien aseguraba El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto o a Cervantes, que escribió No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe (quizá más a éste último; parece que los vapores del PP están resultando últimamente nefastos para la salud), el caso es que el portavoz del gobierno -y, simultáneamente, del PP- el señor Méndez de Vigo, ha manifestado que las posibles responsabilidades políticas de ese partido por el caso Bárcenas ya han pasado porque son cuestiones que ocurrieron hace muchos años y desde entonces ha habido elecciones generales e investiduras; y ha pretendido zanjar el señor Méndez de Vigo: hay que esperar ahora a la sentencia judicial, que es lo que vamos a hacer; en el PP lo tienen todo calculado respecto a las responsabilidades derivadas de los casos de corrupción que les afectan: en primer lugar ha de mantenerse la necesaria prudencia hasta que lo jueces dictaminen -lo cual es evidente que no resulta inmediato: el caso Bárcenas, por ejemplo, lleva coleando diez años- para entonces (incluso antes) resulta que las posibles consecuencias, tanto políticas como jurídicas, seguramente ya no sean de aplicación debido a que los delitos hayan prescrito.
Pero ya que en el PP son tan liberales con el concepto y la palabra prescripción para sucesos delictivos relativamente próximos -no digamos con otros aún mas injustos, pero más antiguos, como es el caso de los más de cien mil españoles asesinados hace más de tres cuartos de siglo, muchos de ellos malenterrados desde entonces- habría que recordar que si en Derecho prescripción es la extinción de una responsabilidad u obligación al haber transcurrido un plazo legal, usucapión (prescripción adquisitiva o positiva) es la adquisición de un derecho real por el transcurso del tiempo y que se basa en el abandono o negligencia del titular de un derecho, que, por su inactividad, ha permitido que otro adquiera ese mismo derecho. No sé si me habré explicado, pero todo ello me ha llevado a una reflexión general sobre el paso del tiempo y a coincidir con Albert Einstein cuando dijo que La distinción entre el pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente, pero, en lo concreto, a coincidir plenamente con  el estadounidense Robert. G. Ingersoll cuando afirmaba que el presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro; por eso creo tan necesario intentar el cambio del presente ya que, en todo caso, y tal como dijo Severo Ochoa, mi verdad básica es que todo tiempo es un ahora en expansión. Fin de las citas.

viernes, 3 de abril de 2009

Gestión de problemas

Si la dirección del PP sigue manteniendo en su puesto de tesorero a Luis Bárcenas tras conocer los datos e imputaciones contenidos en el auto del juez Garzón -que incluso juristas del PP reconocen como bastante sólidos- cabe deducir que Rajoy está llevando al límite su conocida praxis en la resolución de problemas: no hacer nada.
Y no es que yo sea especialmente crítico con esa forma de hacer. Hace tiempo, un cargo responsable en la Administración del Estado me dio gratuitamente una clase magistral respecto al tratamiento y gestión de los problemas desde un puesto directivo. Según él, el 80% de los problemas no lo son, se resuelven solos, por lo que no merece la pena hacer absolutamente nada con ellos, el tiempo se encarga. Del 20% restante, un 15% requieren para su solución derivarlos hacia quien efectivamente pueda resolverlos y el 5% requiere atención directa y personal. La función primordial que se espera de un coordinador, dirigente o ejecutivo, consiste, sobre todo, en clasificar los problemas en uno de esos tres tipos.
A Mariano Rajoy le puede estar fallando una de dos: o la clasificación (parece que este tema pertenece al tercer grupo), o su capacidad para resolverlo.

sábado, 29 de marzo de 2025

Aquellos tres años prepandémicos

En el mismo mes -Junio- y con el intervalo de un año (2017 y 2018), se produjeron en este país dos mociones de censura contra el gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy; habría que recordar que los dos años anteriores también habían sido políticamente bastante agitados: elecciones generales en Diciembre de 2015 y Junio de 2016; en las segundas Unidos Podemos y grupos políticos afines sumaron algo más de cinco millones de votos y 71 diputados (el PSOE menos de cinco millones y medio y 85 diputados).

Pero volviendo a las dos mociones de censura (la primera, fracasó en su intento, pero no así la segunda, que fue la primera en conseguir su propósito de las cuatro planteadas en la historia política posterior a la dictadura franquista), habría que recordar, en primer lugar, que ambas fueron promovidas por Podemos. Y el resultado de este hecho fue la formación del gobierno del PSOE con Pedro Sánchez como presidente. A continuación, y ante la imposibilidad de que el gobierno aprobara los presupuestos generales del Estado, fueron convocadas elecciones generales  para Abril de 2019; este año fue igualmente crítico y convulso pues dentro de él se celebraron unas segundas elecciones generales en Noviembre. 

Se me ha ocurrido ese marco temporal de tres años escasos (de la primera moción de censura en Abril de 2017 a las segundas elecciones generales de 2019, en Noviembre), los tres años previos a la pandemia CoVid-19, para una selección de entradas de este blog, en secuencia temporal ordenada y cuyos enlaces figuran a continuación:

 

2017

Rubia Platino

Ojos que no ven...

Sonados

Nada más que decir 

Morados 

Irene Montero y Eva Perón

El nuevo PSOE 

Panegirismo  

El ojo delator

La democracia de Rajoy

Pena de tomate 

 Ni sólida, ni sana, ni social

Golpe de Estado

La fractura

El 155 

Reprobable

¡Pobre País!   

Raro, raro, raro...

Todos

¡Feliz 2016! 

 

2018 

Resumiendo

Omni mors aequat

Por una Ley Electoral más justa

Mentiras

Este nacionalcatolicismo

El viento, la lluvia y las moscas 

Coherencia  

Lo normal aquí

El desencanto

Del hayque al nosepu 

La ilusión de Ciudadanos

El peligro de los mediocres 

Perdona, pero aguanta

Lícito 

Realmente

 

2019

Gobernando

Tahúres

Parole, parole 

Como a niños

Convicción(es) 

...et labora  

Gramsci y Sun Tzu

El bipartidismo, de nuevo

Somos la izquierda 

Regalo griego

Los equidistantes 

No es relato, es cuento

El estrambote Sánchez

Votar como es debido 

Mirando a la izquierda

Dos tazas 

Monterroso y los pollos

 

 


 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Pena de tomate

Durante su última comparecencia parlamentaria para tratar sobre el tema de la corrupción en el PP, el señor Rajoy -presidente de ese partido y también del Gobierno- ni siquiera mencionó la palabra Gürtel -ese caso del que usted me habla- pero aprovechó, eso sí, para hacer un recorrido por Venezuela, Irán, y Cataluña, hasta llegar zizagueando a Lasa y Zabala, una vez repuesto el PSOE en su papel de oposición, que le debe resultar más cómodo que Podemos, a quienes el señor Rajoy no sólo ignoró en sus respuestas, sino que  -TVE mediante- les aplicó la pena de tomate (la damnatio memoriae de éstos tiempos).
¿Cree usted señor Rajoy, de corazón, que los ciudadanos le creen cuando dice que no sabe nada?, le preguntó directamente Iglesias a Rajoy. El silencio por respuesta; y eso que Rajoy es todo corazón: somos sentimientos y tenemos seres humanos
Y es que, como afirma Cristina Fallarás (La posmentira de Rajoy), no es ya que se mienta descaradamente desde el PP, es que les debe parecer legítimo hacerlo y, además, intentar acallar por los medios que sea -sin tapujos ni reservas- a quien les recuerde que mienten. Y, al final, sacar la lengua al público (a la ciudadanía, quería decir). Total...les van a seguir votando...

viernes, 6 de mayo de 2016

¿Profanación?

Bastante clara, pormenorizada y exahustiva -aún sin entrar en consideraciones jurídicas- la carta abierta de Jesús Maraña dirigida a la fiscal Marisa Morando  en relación con el escrito de ésta  impugnando el recurso de apelación interpuesto por Rita Maestre contra la sentencia que la condena por haber infringido el artículo 524 del Código Penal, relativo a ofensas a los sentimientos religiosos. Recomiendo la lectura de ambos textos para que podamos situarnos en la realidad de ésta España del siglo XXI, sí, pero tan insoportablemente tridentina.
Con independencia de las innecesariamente ofensivas apreciaciones de la fiscal (hasta periodistas de talante conservador lo han señalado) sobre las manifestantes en el acto condenado y aunque el texto de Jesús Maraña no lo menciona expresamente, se deduce claramente como asunto de fondo, la injusta asimetría con la que un Estado sedicentemente aconfesional como la Constitución Española asegura que es España, trata por un lado a creyentes -sobre todo si son católicos- y por otro a agnósticos y ateos.
El artículo 524 del Código Penal, en base al cual ha sido condenada Rita Maestre dice: El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas, ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de cuatro a diez meses. Hay que tener en cuenta que, profanar, es concepto de difícil acomodo jurídico o legal ya que significa tratar algo considerado sagrado por los creyentes -en determinada religión- sin el debido respeto o aplicarlo a usos ajenos para el que fue creado, ésto es, que el respeto debido a las cosas sagradas viene en buena medida marcado por ser creyente en la religión que lo considera sagrado; malamente un católico considerará una profanación comer cerdo, por ejemplo, como sí podría ocurrirle a un musulmán. Es decir, en éste caso pudiera existir ofensa, pero no actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos.
Sin embargo, el artículo 524 del Código Penal no dice (y se debería añadir): Igualmente, el que ofendiera o menospreciara a quien se expresara difundiendo sus ideas humanistas, filosóficas o espirituales de carácter laico, agnóstico o ateo en función de la libertades de expresión y pensamiento reconocidas por la Constitución y por tanto legalmente tuteladas, será igualmente castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de cuatro a diez meses.
¿O es que en este país sólo son ciudadanos de pleno derecho los creyentes católicos? 
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...unos meses después ...

martes, 28 de julio de 2015

La pista del dinero

Bueno tío, pues nada, que me voy de vacaciones. Prepárame pasta. Cansado, al parecer, de estar tocándose los huevos, que para eso se hizo diputado (en sus palabras) el hoy exdiputado del PP y exalcalde de Valdemoro, José Miguel Moreno, le pedía lo suyo hace un año al jefe púnico, David Marjaliza. Y es que él se gastaba los euros por bolsas.
Según el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, el PP se abochorna, indigna y avergüenza por comportamientos de esa índole. Dejando aparte que un partido no puede sentir bochorno, indignación o vergüenza -salvo que todos los miembros del PP estuvieran subsumidos en una única persona, lo que incluso desde un punto de vista metafísico parece improbable- hace tiempo que resultan increíbles las explicaciones que desde el PP se dan respecto a quienes formaron parte y ejercieron cargos de responsabilidad durante muchos años en el PP y a los que nadie -al parecer- conocía más que de vista, ni sabía absolutamente nada sobre sus actividades. Javier Maroto, miembro de la actual Tríada de la Comunicación del PP (junto a Pablo Casado y Fernando Martínez Maíllo) ha declarado sobre Bárcenas: Es un tipo que me da asco. No puedo ni verle, añadiendo: lo que tiene que hacer es pagar su pena y que tenga muchos años en la cárcel para escribir sus memorias y a partir de ahí que devuelva la pasta...es lo que tiene sobreactuar para intentar demostrar lo indemostrable, que se desbarra: lo de la pena está por ver, nadie sabe que Bárcenas tenga aficiones literarias y, sobre la pasta a devolver (producto, según el propio Bárcenas, de sus actividades profesionales), ¿quién cree el señor Maroto que es su legítimo dueño y que podría reclamar la devolución?: ¿el PP?, ¿los empresarios que supuestamente contribuyeron?, ¿el Estado como representante de los ciudadanos a los que se defraudó?. Y si fuera el PP, ¿podría acreditarse su procedencia?.
Sigue la pista del dinero, dijo garganta profunda al periodista del caso Watergate.
 

miércoles, 10 de agosto de 2016

El guiñol: Escena I (las condiciones)

Sigo sin entender -no escucho a nadie que tenga algún interés en aclararlo- el porqué, una vez que Ciudadanos pase supuestamente de la abstención al sí al PP en la votación de investidura de Mariano Rajoy, el PSOE debería desplazase de su no es no a la abstención; ignoro si ello se debe a un desconocido efecto alud por el que todas las fuerzas políticas deban acercarse un grado al PP, olvidando sus políticas profundamente antisociales durante la penúltima legislatura y la corrupción estructural de ese partido prácticamente desde su fundación. La responsabilidad política no pasa por facilitar la gobernabilidad de quien sea -aunque coincida que sea la formación política más votada- sino por mantener los propios principios y las promesas realizadas a los votantes (creo sinceramente que un útil principio de regeneracion política consistiría en dar a las promesas electorales carácter contractual).  Por tanto, que Felipe González haya calificado como el primer acto de responsabilidad política que ha habido desde las elecciones el hecho de que Albert Rivera apoye la investidura de Mariano Rajoy sólo sirve -por si a alguien le fuera útil- para ubicar con más exactitud a Felipe González y a valorar el respeto que tiene por la actual dirección del que supongo que todavía es su partido.
Tampoco entiendo -e, igualmente, nadie gasta mucho tiempo en explicarlo- el porqué es tan irresponsable preferir unas terceras elecciones a un apaño para que el PP prosiga con sus políticas antisociales y su corrupción institucionalizada.
Aunque sin entender ni una cosa ni otra, sospecho con intensidad que tras las bambalinas todo está acordado y que en éste guiñol el primer personaje, Albert Rivera, ya ha salido a escena con la lista de sus seis condiciones en la mano. Que de alguna de ellas podríamos predecir los resultados: la primera sesión de la Comisión de investigación sobre corrupción de la Asamblea de Madrid se produjo en octubre de 2015 y desde entonces se han celebrado 14 sesiones que han tratado temas importantes (algunos de ellos judicializados), pero que, en realidad, solo han servido para alimentar el circo político y establecer la pena de telediario para el PP -que no parece tener ninguna trascendencia en unas elecciones- pero sin adoptar ninguna medida con repercusión real. Regeneracionismo de guiñol, también.

lunes, 7 de abril de 2025

...recordando a Rajoy (2016-2018)

...continuación de ...recordando a Rajoy (2009-2015), una selección de entradas con M. Rajoy como protagonista; las de esta segunda parte corresponden al período 2016-2018; a mi modo de ver, en este período están algunas de las inolvidables actuaciones del personaje.

Posiblemente alguien encuentre interesante cruzar estas entradas con las que figuran en Aquellos tres años prepandémicos (2017-2019) ya que existe una superposición temporal parcial.

 

Entradas de 2016 a 2018:

2016

La imaginación, la realidad y el poder

Así es él 

El Plan B 

Corrupción

Suma y sigue (más corrupción)

Entendiendo 

El PP se regenera (ahora en Madrid)

It's very dificult todo esto 

Rajoy artista

El rey no ha muerto

Estopa

Tomando medidas   

Para evitar tropezones

España y los españoles 

Un poco malos

Rajoy propagandista

El contexto

Rajoy, moderno

¿Axioma o exorcismo? 

Repelús

El guiñol (escena IV); donde dije Diego 

El guiñol (escena V); el innombrable 

El principio de la rajoyzación

El guiñol (escena VIII); el repacto 

El guiñol (escena IX); uniendo los puntos

Un poco justo

De gafes y cenizos 

Felicebrianismo 

 

2017

Negociando

Rajoy y la lluvia 

El problema

Nada más que decir 

Vicesecretos

El ojo delator 

Irrelevante

El diablo está en los detalles 

La democracia de Rajoy

Pena de tomate 

El 155

La realidad 

¡Feliz 2016!

 

2018

El futuro de las pensiones  

El viento, la lluvia y las moscas

El orden

La política y los políticos