Que, no sé porqué, la vida política de este país me ha recordado un sueño, un mal sueño; vamos, lo que suele denominarse pesadilla. Y no es porque pese poco.
Epistolario contingente
Cartas (notas) prescindibles, reflexiones al hilo de lo que sucede (principalmente en España)....
lunes, 9 de febrero de 2026
Lógica difusa
jueves, 25 de diciembre de 2025
El duodécimo discurso del rey
Podría coincidir (sólo en las conclusiones) en que en este mundo convulso, donde el multilateralismo y el orden mundial están en crisis, las sociedades democráticas atraviesan, atravesamos, una inquietante crisis de confianza. Y esta realidad afecta seriamente al ánimo de los ciudadanos y a la credibilidad de las instituciones; porque si analizamos las premisas, el multilateralismo nunca existió realmente y el orden mundial está en crisis y en riesgo de implosionar víctima del propio éxito de un capitalismo global y salvaje.
Por lo demás, nada nuevo, mucho voluntarismo positivista como en los once discursos anteriores: los españoles somos un gran país; España está llena de iniciativa y de talento, y creo que el mundo necesita —más que nunca— de nuestra sensibilidad, de nuestra creatividad y nuestra capacidad de trabajo, de nuestro sentido de la justicia y de la equidad y de nuestra apuesta decidida por Europa, sus principios y sus valores. Lástima que nuestro sentido de la justicia y de la equidad coincida tan poco con el de la mayoría de los jueces y que los principios y valores europeos estén actualmente en mínimos históricos. Y que, en democracia, las ideas propias nunca pueden ser dogmas, ni las ajenas, amenazas; que avanzar consiste en dar pasos, con acuerdos y renuncias, pero en una misma dirección, no correr a costa de la caída del otro; que España es, ante todo, un proyecto compartido: un modo de reunir —y de realizar— los intereses y aspiraciones individuales en torno a una misma noción del bien común; sólo es una dosis más de buenismo inane.
martes, 23 de diciembre de 2025
Recordando a Casado
viernes, 5 de diciembre de 2025
Don Acindino y el villancico
HATOR, HATOR
Hator, Hator, Mutil Etxera!
domingo, 16 de noviembre de 2025
Ferreterías
Ahora, como entonces, me he quedado largo rato mirando el escaparate y teorizando sobre la utilidad de algunas herramientas, maravillándome al comprobar que a alguien se le ha ocurrido resolver un problema que se me planteó hace tiempo, pero que hoy ya no tengo intención de acometer. Después, la nostalgia también me ha hecho entrar en el comercio y me ha colocado frente a ese larguísimo mostrador de madera con claras señales -casi muescas- de uso, oliendo a metal de tornillería, a aceite de linaza, a aguarrás. No se ha acercado el empleado -embutido en su bata azul de trabajo de entonces, tazada por el uso- porque no soy real, sólo un ectoplasma del pasado, pero ganas me han dado de preguntarle por un tipo de tornillo muy especial que necesito y esperar recitado el consabido vademécum de roscas métricas e imperiales (británicas, en pulgadas, con fracciones en medios, cuartos, octavos y diecisesisavos: un sistama paracabalístico; el reino de la fontanería). En su día ese recitado me ponía bastante nervioso y prefería -si podía- ir con la muestra, ponerlo encima del mostrador y decir: cinco como éste.
Salgo -tan ectoplásmicamente como entré- y miro el nombre de la ferretería, que no recordaba; en Reina Victoria, entre Ibáñez de Ibero y Guzmán el Bueno.




