sábado, 11 de julio de 2026

¿Lícito?

Así pues, tras ser de conocimiento público las conversaciones entre María Dolores de Cospedal, el ex-comisario José Villarejo e Ignacio López del Hierro -empresario y consorte de la primera- éste ha sido declarado en cuarentena por Iberinco (Iberdrola), sociedad que, a su vez, se ha visto envuelta en el pasado en varios casos de corrupción (por ejemplo, se podría recordar el relacionado con una planta en Letonia, en su día inaugurada por el entonces rey Juan Carlos, o el ocurrido en Albania, a raíz de lo cual el Banco Mundial condenó a Iberinco por mala praxis); no parece pues que esa cuarentena pretenda aislar una corrupción que, según los antecedentes, está ya plenamente instalada y extendida. Por su parte, López del Hierro debe estar temblando temeroso a raíz de esa cuarentena,  al constatar que sólo le quedan 26.999 sitios de los que seguir cobrando (según afirmación de Ignacio González, ex-presidente de la Comunidad de Madrid, durante las investigaciones sobre el caso Lezo,  López del Hierro cobra bajo cuerda de 27.000 sitios).
Y como resulta que no ha podido quedar acreditado judicialmente que  López H. ó López Hierro fuera Ignacio López del Hierro (al igual que no se pudo demostrar que M. Rajoy  fuera Mariano Rajoy) en los papeles de Bárcenas, ya que según asegura su esposa hay muchos López del Hierro en España, si no existe algún otro inconveniente, el señor López del Hierro continuará con sus negocios. Y, además volverá a Iberinco tras la higiénica cuarentena para poder redondear adecuadamente sus ingresos.
Pero no debemos preocuparnos: la Justicia de éste país está  muy atenta y no permanece inactiva ante el delito; por ejemplo, la Fiscalía pide cuatro años y diez meses de prisión para un hombre que robó un bocadillo con el agravante de violencia al esgrimir como arma una lata de bebida rota (con la que previamente se había hecho cortes en los brazos para desmostrar que su hambre era desesperada); según apunta el ministerio público, el hombre quería obtener un beneficio patrimonial (¡un bocadillo!) ilícito. Deduzco pues, que el beneficio patrimonial obtenido por el señor López del Hierro  con sus negocios es totalmente lícito (es tan desprendido que incluso se le conoce como atizante de mondongo), porque los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Lo dice el artículo 14 de la vigente Constitución Española, sí, esa Carta Magna cuyo cuarenta aniversario se celebrará en breve; sí, la misma que aquellos que aseguran defenderla coinciden con los que más la ignoran de forma totalmente consciente.
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Entrada publicada en Noviembre de 2018  bajo el título Lícito (sin signos de interrogación) y anulada por Blogger (y eliminada de mi blog) en función de la siguiente comunicación, recibida el 4 de Junio de 2021:

 Hola:

          Como probablemente ya sabrás, nuestras normas de la comunidad 
(https://blogger.com/go/contentpolicy) describen los límites de los 
contenidos permitidos y no permitidos en Blogger. Nos han pedido que 
revisemos tu entrada "Lícito". Hemos determinado que vulnera nuestras 
normas y hemos retirado la URL 
http://epistolariocontingente.blogspot.com/2018/11/licito.html, de modo que 
no está disponible para los lectores de tu blog.

     ¿Por qué se ha anulado la publicación de tu entrada de blog?
     Tu contenido vulnera nuestra política de software malicioso y virus. 
Para obtener más información, visita la página de normas de la comunidad, 
cuyo enlace encontrarás en este correo.

     Si quieres que se vuelva a publicar la entrada, modifica el contenido 
para que cumpla las normas de la comunidad de Blogger. Después de modificar 
el contenido, puedes volver a publicarlo en 
https://www.blogger.com/go/appeal-post?blogId=265487931250295332&postId=1020626740943160029
Al hacerlo, se activará una revisión de la entrada.

     Para obtener más información, consulta los siguientes recursos:

     Términos del Servicio: https://www.blogger.com/go/terms
     Normas de la Comunidad de Blogger: https://blogger.com/go/contentpolicy

     Un saludo,

     El equipo de Blogger
 
Solicité la revisión y que se volviera a publicar la entrada, así como aclaración sobre cual de las normas referidas había vulnerado, ya que ignoraba a que software malicioso o virus pudieran referirse (salvo que comentar casos de corrupción pudiera considerarse contagioso). Recibí la siguiente respuesta:


   Hola:

     Hemos vuelto a evaluar la entrada "Lícito" para comprobar si cumple las 
normas de la comunidad https://blogger.com/go/contentpolicy. Después de 
revisar la entrada, la hemos vuelto a publicar. Puedes acceder a ella en 
http://epistolariocontingente.blogspot.com/2018/11/licito.html.

     Un saludo,

     El equipo de Blogger
 
...en esas condiciones, volví a difundir la entrada en Twitter y, al poco tiempo, la entrada volvía a anularse, recibiendo un correo idéntico al primero... solicité nuevamente la revisión por idénticas razones que la primera vez, sin recibir respuesta hasta ahora.

 

martes, 16 de junio de 2026

Así fué (o no): el regreso

Toda una vida dedicado a la política para, después, darte cuenta que lo que de verdad te llena no sólo es leer diarios deportivos, sino, también, escribirlos; Rajoy ya nos hizo llegar sus crónicas de los partidos que la selección nacional de fútbol jugó en el pasado mundial de Catar, hace cuatro años, y tan bueno debió parecerle -a él y al medio donde lo publica- el epígrafe general de la sección que han decidido reeditarlo: Así fué (o no); toda una declaración de indiosincrasia rajoyana (y no voy a decir de galleguidad porque estoy convencido de que, en una escalera, la mayoría de los gallegos saben perfectamente si están subiendo o bajando).

A lo que vamos: en la crónica del pasado lunes día 15 de Junio. comentando el empate de la selección española (0-0) ante ls selección de Cabo Verde, el título demuestra que, como era de esperar, Rajoy nunca defrauda, ya desde el título: Vendrán tiempos mejores; compendio y ejemplo de ese que él cree ser sentido común, que tampoco vamos a desengañarle descubriendo, sin pretender ser agorero, que las leyes de la probabilidad predicen que también vendrán tiempos peores. Pero lo bueno viene de inmediato, como fuegos artificiales de ese verbo futbolero vacuo, epítome del lugar común: En el fútbol, lo que de verdad importa es meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y, por eso, el resultado fue de 0-0. (he notado que se me había quedado la boca abierta al transcribirlo y he tenido que hacer un esfuerzo consciente para cerrarla).

Y para finalizar: Apoyemos a la selección, es uno de los pocos instrumentos de unión entre españoles que tenemos hoy en día. Y necesitamos esa unión, puesto que los que tienen la obligación de hacerlo han apostado por lo contrario, por dividirnos. Mala cosa, mal asunto; de nuevo el Rajoy esencial: la selección como instrumento de unión entre españoles: no la justicia social, la mejora de los servicios públicos, la consecución de una Justicia que responda a su nombre, solucionar el problema de la vivienda, etc.; no, la selección española de fútbol es la encargada de unir a los españoles como una suerte de Araldit moral. Bueno, eso y las cañitas de Ayuso. Por cierto: no acierto a dilucidar quienes son esos malísimos que teniendo obligación de aplicar el adhesivo quieren separarnos a los españoles, pero se deduce que le parece mal asunto. ¡Vaya!

Sí, efectivamente, he comentado sólo el principio y el final de Vendrán tiempos mejores pero, sinceramente, no voy a aburrir a nadie con el cuerpo de la crónica, una serie de reflexiones de un empedernido lector de diarios deportivos que sólo aprovecharía a otros empedernidos lectores de diarios deportivos. Y no escribo esto para ellos.

martes, 28 de abril de 2026

Con faldas y a lo loco

Nadie es Perfecto











M.B.: «Osgood, he de ser sincera contigo. Tú no debes votarme».

V.A.: «¿Por qué no?.

M.B.: «Pues primero porque tengo una relación muy próxima con un cargo directivo  de Bidafarma».

V.A.: «No me importa».

M.B.: «Y luego lo de mi hermana y su nombramiento como Directora del Conservatorio Superior de Danza».

V.A: «Me es igual».

M.B.: «¡Tengo un horrible pasado!. También soy culpable de la mala gestión del cribado del cáncer de mama de más de 2.000 mujeres».

V.A.: «Aunque seguro que ellas no, yo te lo perdono».

M.B.: «Estoy destrozando la Sanidad Pública».

V.A.: «Me haré un seguro privado».

M.B.: «No me comprendes, Osgood. (Se quita la peluca). Soy Moreno Bonilla».

V.A.: «Bueno, nadie es perfecto».

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V.A. (Osgood) : Votante andaluz 

lunes, 9 de febrero de 2026

Lógica difusa

En los sueños, no sólo es que motivos, situaciones, personajes y escenarios sean una mezcla de realidad e imaginación, es que la propia acción y los hechos se suceden bajo los parámetros de una lógica especial cuyas reglas se parecen bastante a lo que, en el mundo real, denominamos lógica difusa (Fuzzy logic) que, por otra parte, es  la lógica que rige gran parte de nuestra toma de decisiones en ese mundo real, pero que en los sueños es, de natural,  aún más laxa e imprecisa. Esa laxitud se debe, sobre todo, a la aleatoriedad de una de las bases de cualquier lógica: las clásicas reglas heurísticas que responden a la forma SI (antecedente) ENTONCES (consecuente), donde el antecedente y el consecuente no sólo son difusos, si no muy difusos y, a menudo, inexistentes: en los sueños las cosas ocurren porque sí, dejando al soñador en la intranquilidad profunda de no saber las razones y los porqués de lo que ocurre en el sueño. Todo es azaroso e imprevisible: tan pronto los hechos siguen una lógica perfecta como, sin aviso previo ni explicación racional, sucede algo que trastoca el orden natural de los acontecimientos; intervienen decisivamente personajes de los que no sabíamos su existencia; nos desplazamos en el tiempo y el espacio con una desasosegante naturalidad; pasamos de protagonistas a espectadores sin saber cómo, ni la finalidad de tan drástico cambio de rol.

Que, no sé porqué, la vida política de este país me ha recordado un sueño, un mal sueño; vamos, lo que suele denominarse pesadilla. Y no es porque pese poco.