miércoles, 26 de julio de 2017

El ojo delator

Sin pretender pasar por vidente, puedo sospechar -como muchos- la batería de respuestas que el señor presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ha preparado a las preguntas que puedan formularle durante su comparecencia como testigo en el juicio por la corrupción en el PP:

a) no me consta.
b) no recuerdo.
c) no era tema de mi responsabilidad; lo ignoro. El responsable de éste asunto era...(el chivo expiatorio de turno, preferiblemente ya incapacitado o muerto).
d) (variante de la anterior) eso ocurrió antes (o después) de que yo fuera responsable de ello; lo ignoro.

...y ya, en plan subidito, y en función de la flojera del fiscal o el juez:

e) yo no estaba allí para saberlo.
f)...si usted lo dice.
g) no puedo admitir esa pregunta, eso supondría dudar de mi honorabilidad y de la del Partido Popular (que ya lo he oído, como si los partidos pudieran o no tener honorabilidad, cuando eso es algo estrictamente personal).
h) no puedo opinar de temas que me son ajenos.
i) se está basando usted en suposiciones.
j) (variante de la anterior) la realidad es completamente opuesta a en la que usted se ha basado para hacer su pregunta.

Afortunadamente va a quedar constancia de los medios en audio pero también en video: habrá, pues,  que estar atento a ese movimiento involuntario y compulsivo, como con vida propia, de su ojo izquierdo -el izquierdo tenía que ser- y que parece activarse siempre que el señor Rajoy miente descaradamente. Salvo que vaya al juicio así:
 

lunes, 24 de julio de 2017

Riberas y riveras

Ribera y rivera son dos palabras que se confunden fácilmente; aunque ribera se refiere a una orilla o al margen de un mar o río (del latín riparia, ripa, orilla) y rivera se refiere a un cauce menor o arroyo (del latín rivus, arroyo), la proximidad semántica de lo que designan y el hecho de que ya pocos distingan fonéticamente la be de la uve, es fuente de todo tipo de errores: me costó unos años que el Ayuntamiento de la localidad donde resido atendiera mis razones al reclamar la b para José de Ribera, la calle donde está mi domicilio, (y no José de Rivera, lo que era fuente de todo tipo de errores y confusiones, sobre todo en la búsqueda en callejeros y mapas, donde algunos lo escribían correctamente y otros hacían caso a la denominación oficial), habida cuenta que es contigua a las calles Murillo y Francisco Pacheco, es decir, que se trataba de honrar al pintor español del siglo XVII José de Ribera también conocido como El Españoleto (en italiano Lo Spagnoletto, el españolito, debido a su baja estatura), pero que incluso en el valenciano de su tierra natal, es Ribera, con b (Xosé de Ribera) y que a veces firmaba sus obras como Jusepe Ribera, español, setabense (de Játiva), para dejarlo claro. 
Por alguna de esas extrañas sinapsis (fonética o espacial, ésta vez), la palabra ribera me ha recordado, a su vez, la teoría de las dos orillas que esgrimía -y no por primera vez- Julio Anguita en 1996, defendiendo que Izquierda Unida volvía a estar sola en una orilla, la izquierda, y que en la de enfrente se situaban PP, PSOE, CIU y PNV; Anguita reclamaba entonces para su formación la verdadera representación de la izquierda lo que, pese a ser cierto, ocasionaba mucha hilaridad -fingida o sobrevenida, creo- en todos los partidos ubicados por él en la otra orilla. Y todo éste recordatorio me ha llevado a la descorazonadora conclusión de que veinte años después estamos en una situación muy semejante, con la única diferencia -para aumentar la confusión- de que en el margen derecho, en la otra ribera, también se ha posicionado algún Rivera. 
Un amigo asegura que éste país no tiene arreglo, lo cual, aunque no lo comparto siempre, creo que es cierto más veces hoy que ayer. Y seguramente más mañana que hoy.

viernes, 21 de julio de 2017

Un estafador

Antes de que nos toque oír lo buenísimo que, en el fondo, era Miguel Blesa -en éste país se mejora muchísimo una vez muerto, aunque, al parecer, no lo quieren demasiado ni siquiera en su ciudad natal, Linares, donde ya quitaron su nombre de un centro de discapacitados financiado con fondos de la obra social de Caja Madrid- creo que conviene fijar en la memoria su verdadero rostro, su catadura moral, recordando, por ejemplo, que despidió al director de una sucursal -también ocurrió en Linares- porque éste, cuando los clientes a los que había colocado preferentes acudían desesperados a la oficina a reclamarle el dinero, decidió incluso devolver dinero de su bolsillo y, además, se negó a seguir vendiéndolas. Pese a que Antonio Gómez, que así se llama quien fué director de la sucursal, llegó a reconocer su error mediante un correo electrónico dirigido a Blesa con las siguientes palabras: Sr. presidente, con la mano en el corazón, tengo una edad difícil para el tema laboral, me quedo desamparado y principalmente mis dos hijos, perdone, no es mi intención de dramatizar pero es lo que siento. Le pido una oportunidad con el correctivo correspondiente, no lo hice bien, éste mantuvo el despido. Esto ocurría hace diez años, en 2007.
Y es que Miguel Blesa afirmaba que un jubilado no es un ignorante financiero, pese a que la justicia ha reconocido las circunstancias y características fraudulentas -han sido preferentistas invidentes y discacapacitados- de las preferentes como producto de alto riesgo pero vendido mediante engaños como seguro y con garantías. Una auténtica estafa, según definición del diccionario.

domingo, 9 de julio de 2017

Campeona

El G-20 es un foro de países constituído agregando al núcleo de países más industrializados (el G-7, integrado por Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón, y Reino Unido, ó G-8 si se añade Rusia) el grupo de 11 países de economía emergente tales como China, India, Indonesia, Brasil, Argentina, México, etc.); España, cuya posición a éstos efectos debe ser una perpetua incógnita e inclasificable a nivel mundial, participa en el foro como país invitado de forma permanente; es decir, para que tome nota de sus deberes y no se despiste. En ese foro es habitual que participen los jefes de Estado o responsables económicos del más alto nivel de cada país; Donald Trump como presidente de los EE.UU. debe tener su agenda política tan cargada que no ha podido asistir plenamente a la última reunión del G-20  en Hamburgo, y ha designado para que participe en su nombre...a su hija, Ivanka Trump; la explicación formal es que ella trabaja para la Casa Blanca -como asistente del Presidente, ¿quien mejor para asistirte que tu propia hija- y que, en todo caso, la delegación de cada país tiene la facultad de poder elegir a su representante, aunque quizá la causa pudiera ser el aislamento de Trump dentro del G-20 por su rechazo al acuerdo mundial sobre el clima. Al parecer, en las dos reuniones a las que ha asistido -ocupando un asiento entre la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, y el presidente de China, Xi Jinping- Ivanka Trump ha permanecido en un inteligente -y permanente- silencio. Y eso que podría haber hablado, que ya en 2007 dió una charla de 30 minutos en Milwaukee (Wisconsin) sobre como hacer dinero, además de estar al tanto de muchos de los negocios del imperio económico de su padre, Donald Trump, y de estar casada con un empresario; ella asegura de sí misma que trabaja 13 horas al día para obtener su dinero (si fuera cierto, la verdad es que descontando lo que duerma, y la asistencia a eventos internacionales, tiene poco tiempo para disfrutarlo). No sólo éso, aún tiene tiempo para participar en foros que recaban fondos para facilitar el empoderamiento de las mujeres en economías en desarrollo (y lograr que haya más mujeres ricas, supongo). Sí, una auténtica campeona, como asegura su padre de ella.
Y nos quejamos de la monarquía como institución.

jueves, 6 de julio de 2017

Llegan las rebajas

El lider de Ciudadanos, como siempre, maximizando la rentabilidad de su partido: ya que el señor ministro de Hacienda pretende repetir la jugada de la bajada de impuestos justo antes de las elecciones -lamentablemente para él, ésta vez sin mayoría absoluta del PP en el Congreso- Albert Rivera se ha puesto en modo conseguidor y pretende forzar al gobierno a una rebaja de 2.000 millones en el IRPF.
¿Conseguidor para quien? evidentemente no para las empresas y el gran capital, que esos ya van servidos y se lo han organizado por -y para- sí mismos (recordemos que el Estado recauda por el impuesto de sociedades menos de un tercio que lo recaudado por el IRPF y que asalariados y autónomos tributan porcentualmente el doble que las empresas), pues ya digo, maximizando su rentabilidad y cubriendo un amplio espectro: Rivera quiere que se rebaje el IRPF a la clase media trabajadora, a los que menos tienen y a las familias numerosas; o sea, no te digo ná y te lo digo tó. Comenzando por el primer grupo de los propuestos beneficiarios que es, casi, casi, un oximoron social y al que entre unos y otros han acabado liquidando a efectos prácticos -¿se puede ser trabajador y clase media al tiempo?, no digo que no quede alguien, aunque no sé en qué porcentaje de cada- para continuar con el segundo grupo: si preguntamos a cualquier ciudadano -sincero- la mayoría reconocerá pertenecer al grupo de los que menos tienen; ¿quiere eso decir que el señor Rivera va a proponer bajar el IRPF a la mayoría?; por último las familias numerosas: familia numerosa es hoy en España aquella que tiene tres o más hijos -o dos hijos y al menos un ascendiente a cargo- de las cuales hay aproximadamente  medio millón en España; ¿también se beneficiaría ese medio millón sin pertenecer a ninguno de los dos grupos anteriores? ¿con esos criterios quien quedaría excluído: los Amancio Ortega -a los que no creo que  preocupe el IRPF-  la jerarquía de la Iglesia Católica -a los que tampoco- y los miembros de la Casa Real, por el mismo motivo? ¿quien contaría con con más descuentos en el IRPF: quien fuera muy clase media, muy  trabajador, quien tuviera muy poco o quien tuviera muchos hijos? ¿es clase media quien gana más de 14.000 euros al año? Hay que precisar éstos detalles para hacer populismo con un mínimo de categoría, como Dios manda, señor Rivera.
Que, además, ésto de las rebajas del IRPF es pan para hoy y hambre para mañana (siendo mañana el día el que ha de hacerse la declaración de la renta, donde suelen compensarse rebajas previas.  A ser posible tras las elecciones, claro).

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