domingo, 31 de julio de 2016

La Gran Purga

Según algunas fuentes, el impacto de la Gran Purga ordenada por Stalin en el Ejército de la Unión Soviética entre 1936 y 1938 no fué tan grave como la propaganda hizo ver: es posible que sólo un tercio de los purgados fueran realmente militares. Así pues, cuando Recep Tayyip Erdogan ha ordenado destituir a 149 generales y almirantes -aproximadamente el 40% del total de altos cargos de las fuerzas armadas turcas- por su presunta participación en el fallido golpe de Estado del pasado 15 de Julio, podríamos decir que ha alcanzado porcentajes de represión similares a los de la Gran Purga de Stalin. Y Erdogan, al igual que Stalin, ha purgado no sólo el Ejército, sino las instituciones fundamenteales del Estado: Justicia, Administración, Educación, etc.; lo que hace sospechar que el golpe militar le ha servido de pretexto para desmontar toda oposición organizada a sus planes y demuestra que ésta purga, al igual que la organizada por Stalin, tiene una motivación fundamentalmente política: si en aquella la intención del Politburó era eliminar toda fuente de oposición en la transición del socialismo al comunismo, la de Erdogan se aparece cada vez más como una eliminación programada de toda oposición en la transición de un estado laico a uno teocrático, en la línea de Irán, por ejemplo.
Con el pretexto de cumplir las exigencias de la Unión Europea en cuanto a la subordinación del poder militar al poder civil, Erdogan ha ido montando progresivamente un sultanato dictatorial al que le faltaba un golpe final que descabezara la cúpula de las fuerzas armadas y con ello la tradicional independencia de éstas como garantes del estado laico, lo que le ha sido servido tan en bandeja y tan a medida, que hay quien sospecha que el último golpe militar ha sido, en realidad, un autogolpe de Erdogan para poder ejecutar su Gran Purga.
Una vez más, los deseos -supuestamente bien intencionados- de occidente de que en todos los países se adopte la democracia y los estándares occidentales como bienes supremos, ignoran que en muchos de ellos, su propia historia y cultura, sus circunstancias socio-económicas concretas, lo hacen inviable. E insistir en ello puede tener, como en el caso turco -por no recordar el caso de Irak, aún mas envenenado- los efectos contraproducentes que han podido comprobarse. Parece claro, además, que no todos los deseos -e intereses- de occidente son bienintencionados. Y ni unos ni otros con perspectiva más allá de lo inmediato y sin tener presentes las posibles consecuencias.
Un total de 6.023 militares han sido detenidos, según las últimas cifras avanzadas por el primer ministro, Binali Yildirim.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2800142/0/excomandante-turco-akin-ozturk-admite-intenciones-golpistas/#xtor=AD-15&xts=467263
Un total de 6.023 militares han sido detenidos, según las últimas cifras avanzadas por el primer ministro, Binali Yildirim.

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Un total de 6.023 militares han sido detenidos, según las últimas cifras avanzadas por el primer ministro, Binali Yildirim.

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Erdogan continúa la purga tras el golpe: 8.513 policías suspendidos y 6.023 militares detenidos

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2799544/0/detenidos-generales-turcos/#xtor=AD-15&xts=467263
Erdogan continúa la purga tras el golpe: 8.513 policías suspendidos y 6.023 militares detenidos

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2799544/0/detenidos-generales-turcos/#xtor=AD-15&xts=467263

miércoles, 27 de julio de 2016

Elecciones sí, pero para un cambio real.

En las elecciones generales del 20 de Diciembre de 2015 el PP obtuvo 7.215.752 votos (el 28,72% del total de votos válidos) lo que le supuso una representación de 123 escaños del total de 350 que componen el Congreso de los Diputados; en las elecciones del 26 de Junio de 2016 los números equivalentes fueron de 7.906.185, 33,03% y 137; en la encuesta realizada por el diario  La Razón el 26 de Julio pasado (un mes después de las últimas elecciones) se pronosticaba que en unas hipotéticas terceras elecciones -esan que dicen que son tan malísimas pero que nadie parece saber como evitar- el PP aumentaría sus escaños en 5 ó 7, hasta un total de 143-144; pongamos que 143, para poder afirmar que si entre el 20 de Diciembre de 2015 y el 26 de Junio el PP aumentó en 14 escaños, entre el 26 de Junio  y esas hipotéticas elecciones en Noviembre de 2016, el aumento sería de 6.
Aún con las precauciones de tomar los últimos datos como lo que son -una predicción derivada de una encuesta- cabe suponer (por si en el PP habían supuesto, contrariamente,  que tras n elecciones llegarían a obtener de nuevo una mayoría absoluta), que el crecimiento de escaños del PP no es una función lineal, es decir, no puede ser representada por una recta y que tal crecimiento -que para mí ya resulta, en sí mismo, incomprensible, con un PP que también ostenta el título de ser el primer partido procesado en la historia del país- podría ser representado por una función cuya asíntota es una recta horizontal y que ambas se encontrarán en el infinito; lo que quiere decir, traducido, que al igual que el PP parece tener un suelo, igualmente tiene un techo, o lo que es lo mismo: partiendo de las circunstancias actuales, el PP volverá a obtener una mayoría absoluta que les permita seguir arrodillando (en dos de los sentidos de la palabra) a los españoles cuando las ranas críen pelo. 
Si a ésto unimos que la situación de equilibrios parlamentarios ha variado muy poco del 20-D al 26-J y que, previsiblemente aún lo haría menos entre los resultados del 26-J y los de unas elecciones en Noviembre de 2016, sería razonable pensar que todos los partidos ya hubieran entendido que la resolución al problema no pasa por convocar sucesivas elecciones sino que lo que debe solventarse con carácter previo es la  manifiesta incapacidad de los 350 representantes actuales en el Congreso de los Diputados -o, al menos, de los líderes de los distintos grupos- para proponer una solución de gobierno. 
En fin, lo que sugiero es que haya un cambio real de representantes -basado en la mencionada incapacidad, manifiesta y reiterada, de lograr acuerdos de gobierno- en el caso de que se celebraran las terceras elecciones en un año: es decir, ninguno de los 350 actuales diputados o que lo hubiera sido en la pasada legislatura -la breve- podría repetir candidatura (ya han suspendido por dos veces, que repitan curso, en el futuro podrían de nuevo presentarse a examen). Que serían -idealmente- estas terceras elecciones un buen momento para aprovechar y convertirlas, además, en constituyentes, de modo que posibilitaran cambios reales, radicales y evidentamente necesarios: de Constitución e instituciones; de país es difícil, por mucho que algunos soñemos con tal posibilidad.

lunes, 25 de julio de 2016

Blitzkrieg y guerra de trincheras

Existe la posibilidad de que Podemos, en su supuesto paso a la política de trincheras -abandonando la guerra relámpago o blitzkrieg- acabe adaptando el tradicional papel de Pepito Grillo de la política nacional que hasta ahora asumía IU; quiero decir que puede acabar siendo la fuerza política que señale todo aquello que ha de hacerse desde una perspectiva de izquierdas real, pero sin ser capaz de llevarlo a cabo ante los esfuerzos de bloqueo coordinados de los representantes del bipartidismo, que en ésto, por lo que ha podido verse hasta ahora, adoptan los también tradicionales papeles -en cuya representación gozan de larga experiencia- de policía bueno y policía malo ante los acusados de algún delito: las dos caras de una misma moneda.
Aunque hablar de paso de guerra relámpago a guerra de trincheras en el proceso  político que supone la formación de Podemos tampoco es ser muy exacto en el símil -en la historia militar el proceso fué exactamente el inverso- más bien se debería hablar del paso de una agrupación guerrillera a la formación de un ejército regular. 
En todo caso, si quisiéramos ser exactos, habría que recordar que la blitzkrieg siempre procura acciones decisivas en el denominado punto focal -schwerpunkt- o de máximo esfuerzo, exactamente el punto en el que romper el continuo de la línea enemiga, la actualización alemana del clásico principio táctico de Alejandro, Aníbal o Napoleón, consistente en lograr superioridad local en el punto decisivo. Y recordando también que antes de ello  la estrategia militar se ha de ocupar de acumular las fuerzas propias  en ese punto decisivo y que después de la ruptura, la ventaja proviene de luchar en la retaguardia del enemigo para desde allí conseguir derrotarlo. Heinz Guderian, un general alemán de la segunda guerra mundial devoto de la blitzkrieg y experto en su aplicación escribió que el éxito debe ser explotado sin respiro y con cada pizca de fuerza disponible, incluso de noche. El enemigo derrotado no debe estar tranquilo. Y lo resumía así: Nicht kleckern, klotzen! (¡Sin hacer cosquillas, golpeando!). Por contra, la guerra de trincheras es la negación de la voluntad de vencer y además, una máquina de triturar hombres y recursos en estériles intentos de romper líneas defensivas estructuradas en profundidad. O sea, cuidado a la hora de emplear símiles o ejemplos.

martes, 19 de julio de 2016

Hace 80 años

Las Cortes de Aragón han aprobado por unaminidad  una resolución en la que esa cámara condena de manera explícita el golpe de Estado y el régimen de dictadura militar de Franco. El grupo parlamentario del PP en las Cortes aragonesas, aunque intentó quitar peso a la resolución con varias enmiendas proponiendo ampliar la condena a todo tipo de violencia y represión política en los años previos a la guerra, intentó minimizar los desafueros del franquismo recordando el  período más próspero de la historia de España, y también acusó, de paso, a la izquierda de seguir alimentando el frentismo, finalmente votó la resolución condenatoria con éste texto:

Las Cortes de Aragón acuerdan:
-Condenar el golpe de Estado que tuvo lugar el 18 de julio de 1936 en España y el régimen de dictadura militar que se constituyó posteriormente.
-Instar al Gobierno de Aragón a proseguir en la defensa y fomento de los valores democráticos y el Estado de Derecho, así como con las actuaciones correspondientes para dar cumplimiento a lo dispuesto en la Disposición adicional décima de la ley 2/2016, de 28 de enero, de Medidas Fiscales y Administrativas de la Comunidad Autónoma de Aragón, relativa a la aprobación de una ley de localización e identificación de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista y de dignificación de las fosas comunes.
-Reclamar al Gobierno de Aragón a que prosiga con los actos que se consideren más adecuados tendentes a profundizar en la investigación, reconocimiento y difusión del denominado "Estatuto de Caspe" de 1936, en la línea de lo que se ha comenzado a realizar este año, conmemorando, con sendos actos, su 80 aniversario, tanto el pasado 23 de abril de 2016 como el 6 de junio de este mismo año.
-Solicitar al Gobierno de Aragón la puesta en marcha de cuantas actuaciones se consideren necesarias para valorar, difundir, dignificar y reconocer el "papel institucional" del denominado "Consejo de Aragón", así como incluirlo entre los contenidos educativos aragoneses".
- Rechazar cualquier tipo de actuación que pretenda ahondar en los enfrentamientos entre aragoneses”.

En la Asamblea de Madrid, sin embargo, ha sido imposible -fundamentalmente por la oposición del PP- lograr un acuerdo y resolución semejantes a los alcanzados por las Cortes de Aragón. Según portavoces del PP en la Asamblea de Madrid la temática sobrepasa las funciones de la Asamblea de Madrid y no tenían clara la finalidad de la misma. Igualmente han manifestado que el Partido Popular rechaza todo tipo de violencia, pero que no creen necesario que la Asamblea de Madrid se pronuncie al respecto.  Los portavoces de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, por su parte, manifiestan que ya han condenado el régimen franquista en numerosas ocasiones y consideran que es una obsesión de Podemos traer a la Cámara esta Declaración porque quieren hablar permanentemente del pasado. El texto de la propuesta presentada por Podemos con motivo de cumplirse 80 años del golpe de Estado militar que inició la guerra civil, expresaba el reconocimiento a todas aquellas personas que  sufrieron la represión, que murieron exiliadas lejos de su tierra y de sus seres queridos, o que fueron encarceladas o perseguidas, y expresaba igualmente compromiso por continuar afirmando la defensa de los derechos humanos y la denuncia de cualquier vulneración de los mismos.

¿No son el PP y Ciudadanos dos partidos que se dicen a sí mismos -y a diario- constitucionalistas y que proclaman ser defensores de la igualdad de todos los españoles en derechos y obligaciones? ¿Tiene la Comunidad Autónoma de Aragón distintas funciones, facultades y competencias que la de Madrid?
 

viernes, 15 de julio de 2016

Manifiestamente mejorables

La secretaria general del PP, María Dolores Cospedal García, practicando el mejor pestañeo de sus tiempos de Miss Feria de Albacete, se ha propuesto seducir al PSOE  y ha declarado que su partido está dispuesto a mejorar la reforma laboral implantada por el Gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de conseguir un acuerdo con el PSOE que permita desbloquear la actual situación política y llegar a alguna de las versiones -de más grande a tamaño medio o mini- de la Gran Coalición. Ahora bien, la pregunta clave sería: ¿entienden como mejora lo mismo en el PSOE que en el PP?; yo supongo que, al menos teóricamente, eso no puede ser, pero, por si las dudas, la propia Cospedal finiquitea y aclara que para lograr el deseo ferviente del PP de que haya una legislatura fructífera (¿para quién?), estarían dispuestos a modificar todas las medidas que en virtud de su mayoría absoluta el PP ha decretado durante los pasados cuatro años, en aquellos aspectos que sean mejorables. Ya, ¿y cuales son esos aspectos mejorables?...y así hasta el infinito, o más allá.
En todo caso, ha insistido en que hoy está todo abierto (que me lo quitan de las manoooos...) aunque también ha confirmado que ningún partido ha contestado aún (¡increíble!) al documento remitido este miércoles por el PP a todos los partidos políticos, pero que cuando alguien esté interesado en negociar sobre el mismo, el PP se sentará a hablar inmediatamente. ¡Vamos, vamos!, que Mariano Rajoy quiere gobernar a la mayor celeridad (e irse de vacaciones en Agosto).

La edad

Los politólogos lo suelen remarcar cada vez que analizan los datos de una encuesta: más que confrontar números que siempre han de ser ponderados, contrastados y contextualizados, lo importante de las encuestas es que permiten deducir  tendencias.
Pero ya sean los datos aislados o tendencias deducidas, muchas de las recientes encuestas con motivo de las pasadas elecciones generales indican que el bipartidismo, si no ha muerto, al menos está muy envejecido: los votantes del PP y del PSOE son los electores de mayor edad media (57 años los del PP y 55 años los del PSOE, por 43 años para los de Unidos Podemos), también son los que cuentan con más jubilados o pensionistas (40% en el PP y 36% en el PSOE), así como los que menos estudiantes tienen entre sus potenciales votantes (en ambos casos, menos de un 6 %).
Está por ver -y para ello seguramente no sirvan las encuestas- como afrontarán y asumirán PP y PSOE el declive que implica la fase final de su ciclo existencial como partidos políticos -en paralelo a la edad de sus votantes- si optarán por prolongar una vejez que implica sobrellevar el incremento constante de los achaques propios de la edad, o más bién se decidirán por una eutanasia liberadora. Aunque, por lo visto hasta ahora, en el PP parece que se han instalado en la fase de negación del cáncer lento que supone la corrupción sistémica dentro de su partido y en el PSOE parecen ser víctimas de una enfermedad neurodegenerativa de lento desarrollo  -más de cuarenta años- que implica una pérdida de memoria generalizada. La edad no perdona, pero morir suele ser difícil.

jueves, 14 de julio de 2016

Valores constitucionales

En el PP se han tomado la molestia de elaborar un documento con el supuesto propósito de convencer de las bondades de su proyecto de gobierno para España; en realidad es un documento tan vacuo que ni siquiera Ciudadanos, el partido político más próximo al PP, ha visto la necesidad de considerarlo mencionable ni, mucho menos, relevante en uno u otro sentido.
La primera frase de la Introducción de ese documento dice: Los españoles han expresado en las urnas que desean un Gobierno para España basado en el respeto de los valores constitucionales; lo cual, por muy rotundo y/o grandilocuente que suene es, directamente, falso: no se votaba la Constitución, sino listas de partidos políticos cuyo primer candidato tendría el encargo, caso de reunir los apoyos (escaños) parlamentarios suficientes de formar el gobierno del Estado. Tampoco los españoles se han pronunciado por su opción política predilecta, como se menciona a continuación, sino que cada uno de ellos ha votado lo que ha creído conveniente, y el resultado de ello es que en las dos últimas elecciones generales, el PP ha sido el partido que más votos ha obtenido. Y punto. 
Que muchos de los votantes -incluídos los que votaron al PP- desearan y deseen que fueran ciertos los principios expresados en la Constitución, tales como los que se recogen en los artículos del 14 al 38 (Capítulo Segundo - Derechos y libertades) sobre el derecho de todos los españoles a la igualdad ante la ley y a la tutela efectiva de los jueces, a la educación y a la cultura, a la libertad ideológica y de expresión, al trabajo, a la protección de la salud y a que la salud pública sea tutelada por el Estado través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios, a disfrutar de un medio ambiente adecuado al desarrollo de la persona, a la suficiencia económica durante la tercera edad, a ser defendidos como consumidores y usuarios, a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, a la obtención de la adecuada ayuda si se es disminuído físico, a la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural, a que los poderes públicos aseguren la protección social, económica y jurídica de la familia...todo ello, incluído el derecho a que cualquier ciudadano recabe el derecho a la tutela de los derechos reconocidos en el el artículo 14 y la Sección primera del capítulo segundo ante los Tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (Artículo 53 -2), todo ello, digo, ya se votó en 1978. ¿Va a ser el gobierno que en el PP tienen intención de proponer el primero en respetar esos valores constitucionales que se votaron hace ya casi cuarenta años?

lunes, 11 de julio de 2016

El proceso

Después de seis meses entre las elecciones del 20-D y las del 26-J y de quince días tras éstas últimas, sin que nos quitemos de encima la sensación de que estamos asistiendo diariamente al día de la marmota, parece que las fuerzas políticas con representación parlamentaria han llegado a una  solución de desbloqueo que permita evitar unas terceras elecciones, una catástrofe -vamos peorando- , según Susana Díaz. La solución consiste en facilitar la investidura de Rajoy al frente de un gobierno del PP en minoría repartiendo la abstención entre varios partidos de forma que ello sea posible; ...sí, yo también he tenido que leerlo varias veces para asegurarme que lo había entendido bien.
Parece que el que más a afinado la idea ha sido el primer secretario del PSC, Miquel Iceta: En política lo que hay que respetar son las etapas del proceso. La primera es que Rajoy ha de intentarlo y, si no lo consigue, corresponderá al PSOE hablar con el resto de fuerzas y hacer una propuesta, de investidura o de otro tipo, que podrían ser, por ejemplo, acordar la abstención de diversos grupos, pactar una agenda legislativa o volver a hablar con Rajoy.
Consideraba hasta ahora a Iceta como uno de los dirigentes políticos más sensatos -que tampoco es mucho mérito, considerando el nivel medio- pero a la vista de éstas declaraciones me tengo que plantear, o bien elevar el nivel de exigencia, o bien, prudentemente esperar a que el señor Iceta acabe de concretar sus propuestas, comprobar si éstas han de ser consideradas de forma individual -como alternativas distintas, sucesivas y/o excluyentes- o en un paquete conjunto; quiero decir, si la primera etapa sería un vergonzante acuerdo repartiendo las abstenciones entre grupos políticos -en función de su peso supongo, pero siempre por el bien de España- y más tarde se pactaría un conjunto de medidas legislativas para finalmente esperar del presidente del PP que acepte el resultado, o bien habría que abordar el paquete completo desde el principio; o sea, que no entiendo bien como se estructurarían las etapas del proceso -no sé si kafkiano o simplemente chapucero- aunque lo que sí parece claro es que, al final, habría que hablar, de nuevo, con Rajoy, que, a esas alturas supongo que estaría agotado y con la vista cansada de leerse hasta la letra pequeña del Marca, esperando el fin del proceso. Y metiendo prisa, que ya se sabe que quiere un gobierno a la mayor celeridad.
En todo caso lo que sí me gustaría trasladar al señor Iceta es la idea -quizá un poco ingenua- de que en política, antes que las etapas de cualquier proceso, lo primero que hay que respetar es al votante; ¿o cree el señor Iceta que cuando cualquier español votaba una de las opciones políticas tenía en mente que algunos de los representantes parlamentarios así elegidos deberían ausentarse de ciertas votaciones con el fin de evitar la manifestación de su incapacidad conjunta para resolver la situación política derivada de las elecciones?. 

domingo, 10 de julio de 2016

De casi todo hace treinta años, o más

Por eso, y desde la sencilla perspectiva de un socialista que trata, equivocado o no, pues todo puede ser, de mantener con otros muchos una corriente socialista y, por ende, de izquierdas en un partido ya inequívocamente socialdemócrata y demasiadas veces populista, por su organización, por la acción que desarrolla y por la filosofía que está reconstruyendo, se hace preciso, con paciencia y con firmeza, sin provocar y menos aún caer en las indudables provocaciones que han de producirse, hacer acopio de entereza y, sin tirar la esponja ni hacer concesiones, mantener enhiesta una bandera, alternativa o posición que deje claramente señalado dónde está cada uno.

Hubiéramos celebrado poder corregir en franco diálogo nuestras apreciaciones sobre la desorganización del partido y su policentrismo burocrático, y hasta caciquil y corrompido en algunas zonas. Y, sobre todo, nos hubiera gustado discutir un verdadero programa socioeconómico, con qué fuerzas podría y debería hacerse, y comparar nuestras posiciones con el esbozado proyecto de algunos técnicos del PSOE, del que UCD es capaz de asumir más de su 90%. Y hacer esta discusión pública no obligadamente para afiliados y congresistas, sino para toda la sociedad española en su conjunto, abandonando esa práctica nada afortunada de decir separadamente al capitalismo financiero, a la gran empresa, a la pequeña y mediana empresa, al campesinado y a ciertas potencias extranjeras lo que alguien cree que quieren oír en cada momento, y que resulta, lógicamente, contradictorio según y a quién se dirijan estos discursos electoreros.

Algunos vamos a hacerlo de todas formas, sin prisa ni pausa, en el ejercicio del inalienable derecho de expresión, en todas cuantas publicaciones nos sigan acogiendo, para volver a constatar que suelen ser más receptivas para ello las que no están al servicio del aparato del PSOE, y vamos a propiciar esas discusiones abiertas de toda la izquierda, sin restricción alguna, con el inequívoco compromiso de aunar frente al sectarismo, de abrir las puertas que otros cierran, de reunir frente a los que fraccionan y separan, de recuperar para el socialismo tradicional de Pablo Iglesias y para su acción al día de hoy a todos cuantos tienen algo que decir y que hacer, y que están mudos por desilusión o proscritos porque a algunos no les gusta oír más palabras que las de halago, más ruido que el de los aplausos y más nombre que el suyo, como carismáticos redentores de una pobre e inculta comunidad que nunca valora sus sacrificios y que, por no saber ni poder hacer política, ha de dársele hecha.

Socializar la política es hoy el más atrayente proyecto frente a la privatización que los profesionales del puesto público de los muy diferentes y coincidentes aparatos quieren ir consagrando y llamándolo sarcásticamente una democracia representativa.

Del artículo de Pablo Castellano sobre el PSOE,  Socializar la política, publicado en El País el 4 de Octubre de 1981, un año antes de que el PSOE llegara al gobierno de España. (Recomiendo su lectura completa).

Pablo Castellano realizó campaña activa por el NO en el referéndum celebrado en España el 12 de Marzo de 1986 para el ingreso pleno de nuestro país en la OTAN (en contra de lo solicitado por el PSOE, partido en el que entonces militaba);  en sus palabras: no fue tanto porque no entendiera que había que estar en la OTAN si se quería estar en la Unión Europea. Además nunca he sido un antiamericano feroz. Ahora, el engaño a la gente me producía… indignación. Aquello le costó al una reprobación del partido. Su expulsión del PSOE se produciría cuatro años después cuando el semanario El Independiente publica una grabación off the record de Raúl del Pozo, en la que el entonces también vocal del Poder Judicial, describía la corrupción en el interior del PSOE.

Pues sí, hace de todo ello treinta años, o más. Que si veinte años no  es nada como dice Gardel en el tango Volver, treinta tampoco parecen gran cosa: ya puede éste país ver como pasan los siglos repitiendo nuestro particular día de la marmota, a base de corrupción y desprecio por el sufrido pueblo llano. Más doloroso si proviene de quien asegura representarlo.

Rajoy: de entrada no

Cuaquier español mayor de 48 años, los mayores de 18 años en 1986, pueden recordar si votaron y lo que votaron ese año en el referéndum sobre la integración plena de nuestro país en la OTAN, organización en la que figurábamos como adscritos desde 1982. Es conocido que el PSOE, que con anterioridad a aquellas fechas siempre se había mostrado contrario a la integración de nuestro país en la OTAN, acercándose a 1986 fué atemperando su postura y, con el necesario y cauteloso paso intermedio del eslógan OTAN, de entrada no, el gobierno del PSOE acabó proponiendo el SI, de salida. Fué un referéndum en el que el SI finalmente se impuso pero de forma muy ajustada pese a que el PSOE y su gobierno pusieron en juego incluso la amenza de dimisión por parte del entonces presidente del gobierno, Felipe González, si finalmente hubiera ganado el NO; a pesar de ello, en cuatro Comunidades Autónomas se impuso el NO - Cataluña, País Vasco, Navarra y Canarias- y en el total de España se impuso el SI por un estrecho 52,5% de los votantes. Curiosamente, la entonces denominada Coalición Popular (Alianza Popular, Partido Demócrata Popular y Partido Liberal), que siempre había sido partidaria de la entrada en la OTAN, recomendó la abstención en el referéndum. Ese giro del PSOE causó notables desgarros internos en el propio PSOE, incluyendo la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, opuesto al ingreso de nuestro país en la OTAN.
En fin, que creo que asistiremos en breve a la reorientación del PSOE en el tema de la posible formación del gobierno por parte de Rajoy y el PP, transitando del OTAN, de entrada NO al En interés de España vota SI. El propio Felipe González, con posterioridad, manifestó que si él hubiera sido un ciudadano particular hubiera votado NO (no creo que ni siquiera eso lo mantenga hoy; hace tiempo que las circunstancias de un ciudadano particular le deben resultar ajenas a un estadista como él). Siendo por el interés de España, el señor González lo de Rajoy lo tiene clarísimo.

sábado, 9 de julio de 2016

¿De farol?

Tengo la duda -razonable, creo yo- de si la principal razón del no absoluto de Pedro Sánchez a Rajoy que hemos conocido hoy como resultado del comité federal del PSOE se debe a principios ideológicos, a principios estratégicos, a principios tácticos...o simplemente que desea reservar para el PSOE el liderazgo de algo, aunque sea sólo de la oposición. El concurso con otras fuerzas, que Sánchez dice que buscará, será, según él, para hacer oposición al gobierno, no para intentar su investidura como ya intentó el pasado marzo. El caso es que Sánchez le ha dado calabazas a Rajoy, parece que sin hacer mucho caso a los consejos de Felipe González o de El País, que ya asume hasta el lenguaje de Rajoy, presentando unas terceras elecciones como un disparate. Rajoy, por su parte, tampoco parece estar por la labor de otros seis meses de tira y afloja, supongo que después de esos seis meses ya todos se conocen un poco más y parece que tanto Rajoy como Sánchez han decidido abreviar -¿por cansancio?- y jugar de farol; como todo el mundo sabe, farolear, básicamente, no es más ni menos que mentir, directa o indirectamente, a quienes juegan contra nosotros en una mesa de póquer, haciendo ver que tenemos un buen juego cuando, en realidad, no es así; es igualmente sabido que un farol es una acción que requiere mucha valentía y cierta actitud, es una jugada arriesgada que puede acabar en un gran éxito o un gran fracaso. Cada vez más cerca esas terceras elecciones que, teóricamente, nadie quiere: no creo que ninguno de los dos se pudiera ganar la vida jugando al póquer: veo más probable que ambos, intentando farolear se descontrolaran y acabaran haciéndose trampas incluso a sí mismos. Por no hablar del más sutil farol inverso: ninguno de los dos, además, cuenta con el juego necesario.

¿Axioma o exorcismo?

Oigo cómo todo el mundo lo repite: No habrá terceras elecciones, pero cada vez tengo más dudas sobre si todo el que así se pronuncia lo hace queriendo expresar una axioma o bien está invocando un exorcismo.
Si atiendo a los posibles efectos que podrían tener en España -en los españoles, sobre todo- unas terceras elecciones, más alla de invocaciones generales a la inestabilidad política y financeira, a la imagen que daríamos -en realidad, que daría nuestra clase política- ante el mundo u otras generalidades por el estilo, no veo la razón o razones por las cuales fueran tan radicalmente indeseables unas terceras elecciones. Así pues, desde éste punto de vista, el que no haya terceras elecciones es, sin duda, un axioma, ya que constituye  una proposición que se considera evidente y se acepta sin requerir demostración previa. He intentado obtener información al respecto introduciendo en un buscador la frase porqué serían tan malas unas terceras elecciones en España y no he llegado a ninguna conclusión cierta; curiosamente la mayoría de las referencias obtenidas sobre unas hipotéticas terceras elecciones eran previas a las segundas, cómo ésta de la consultora internacional Global Risk Insights (GIR).
Si atiendo, sin embargo, a las repercusiones últimas que pudieran tener unas terceras -o cuartas, o quintas, ya puestos...- elecciones en los propios partidos ahí sí que veo datos que me indican que al hablar de evitar unas terceras elecciones, en realidad se está invocando un exorcismo. Desde la calificación de disparate -de extraordinarias proporciones, según su última versión- o una insensatez que no olvidaríamos, por parte del presidente del gobierno en funciones, al genérico nadie quiere unas tercera elecciones de uso más habitual por parte de otros dirigentes políticos, me voy convenciendo de que, en realidad, son los  propios partidos políticos los que parecen más preocupados por una repetición de elecciones ante el temor de que la ciudadanía les muestre de manera más explícita su desafección o bien les someta repetidamente a un mortificante día de la marmota electoral, hasta que aprendan a sumar y restar. Y siempre me queda la duda, en éste segundo supuesto, de cómo pretenden desde los partidos políticos exorcizar al ente maligno que posee a la ciudadanía para que votemos todos -o una mayoría, y mejor si es absoluta- a un sólo partido, que así es mucho más fácil. Que ha sido conocer una muestra de verdadera democracia -no el paripé de los últimos cuarenta años- y a nuestra clase política ha comenzado a venirle grande el invento. Sobre todo, teniendo que hacer sumas y restas.

El día de la marmota

Patéticamente orientado, una vez más, el editorial de El País. A la derecha, evidentemente: Un PSOE responsable se titula, y se subtitula Los socialistas tienen que definir un camino para evitar nuevas elecciones, aunque en el propio editorial ya se define con toda claridad el camino: la abstención del PSOE; No es preciso implicarse en coalición alguna con el adversario político, ni votar a su favor, sino abstenerse para permitirle la formación de Gobierno a los solos efectos de facilitar el comienzo de la legislatura y alejar el fantasma de unas terceras elecciones que nadie quiere. Esto no es exigible solamente al PSOE, pero sin su iniciativa es muy probable que la operación fracase.
Para empezar, me gustaría que alguien aclarase de una vez el porqué, si fuera cierto que nadie quiere terceras elecciones -en teoría los mismos que no deberían haber querido las segundas- es tan difícil que los agentes activos que ahora y siempre han podido evitarlo, los partidos políticos, no se ponen de acuerdo para hacerlo, ni porqué la única forma de deshacer el nudo -aparentemente tan intrincado- es que el PSOE facilite mediante su abstención el gobierno del PP. Argumenta el editorial que si el PP fracasa de nuevo en la investidura y el PSOE asume el reto de intentarlo, estaríamos en una repetición exacta de lo ocurrido durante los primeros seis meses de éste año, en un nuevo día de la marmota. Pero el editoral obvia lo esencial: la investidura asumida por Pedro Sánchez por parte del PSOE, debería basarse en un acuerdo inicial con la tercera fuerza política en escaños (sólo 14 escaños menos que el PSOE, y 156 sumando ambas), no con la cuarta, como intentó el PSOE con anterioridad. Seguramente ese sería el punto de partida esencial para evitar el día de la marmota electoral. Y a partir de ahí, veríamos.
Sí parece que  es absurdo mantener idénticas posiciones a las que llevaron a unas segundas elecciones para evitar las terceras, pero la alternativa no pasa, exclusivamente, por la abstención del PSOE, como desde El País pretenden hacernos creer.

jueves, 7 de julio de 2016

Depresión posparto

Se diría que las elecciones son para candidatos y dirigentes políticos como un parto para las mujeres: tras muchos gritos -elevando casi una octava el tono en los mítines- de decir una y otra vez las mismas obviedades -y, a veces, incoherencias- finalmente el parto llega y los candidatos, ya hayan ganado o perdido -que eso es siempre relativo, como la guapura del recién nacido- sufren una serie de lógicas molestias físicas y, a menudo, caen en una depresión posparto.
Rajoy, con todo y no ser madre primeriza  ha dejado pasar ya diez días sin que hay comunicado realmente a nadie -y a los españoles menos- como le come su niño y si gana peso conforme a lo previsto, aunque hay quien deduce que a un escaño más por semana va a tardar en hacérsele mayor, con lo urgente que parece ser que haya un gobierno. Algo semejante debe ocurrirle a Pedro Sánchez, al que descubrieron de casualidad en Mojácar tomándose unas cañas -que dicen que la cerveza hace buena leche- una semana después del día de las elecciones y desde entonces casi a pasado otra en perfecto mutismo ante los medios: va a ser que el niño estaba demasiado escaso de peso y aún está en la incubadora, normal que esté algo deprimido y hermético; sobre todo teniendo que soportar la mirada desaprobadora de la tita Susana. Y qué decir de Albert Rivera, que es el que tuvo el niño más cabezón pese a ser bastante canijo y aún se resiente de la episiotomía y debe sentarse sobre un flotador: normal también que tenga una ligera depresión y que se le ponga ese rictus algo artificial cuando sonríe: le tiran los puntos perineales, sobre todo si alguien le habla del niño de Rajoy. El que mejor parece llevarlo es Pablo Iglesias, al que lo que más le preocupa es que su niño se le haga mayor y llegue el momento en que descubra que los Reyes Magos son los padres, o que los padres no son superhéroes, y cosas así: preocupación que, por otra parte, denota una maternidad responsable y previsora; aún así también se le nota algo triste y ensimismado.
Al parecer, además de bruscos cambios hormonales la depresión posparto se debe a la toma de conciencia repentina del cambio de vida (falta de tiempo, falta de sueño, falta de experiencia....) que supone tener un hijo. En fin, ya se sabe: lo normal es que los hijos den alguna alegría de cuando en cuando y bastantes preocupaciones a diario. Los hijos políticos también.

La secuela

El expresidente del Gobierno, Felipe González, considera que puede y debe haber investidura en Julio-Agosto para que España pueda tener un Ejecutivo cuanto antes que sea capaz de tomar decisiones y menciona, entre los temas a decidir: la cuestión territorial; la dignificación del trabajo; el sistema de pensiones; el modelo educativo; la regeneración democrática; la política europea, incluída las respuestas al Brexit; a los errores del austericidio o los refugiados.
¿De verdad piensa el señor González que en el  PP son capaces de abrir mínimamente su mente en la cuestión territorial?, ¿que pueden dar marcha atrás en la reforma laboral que implantaron? -el señor Guindos opina que, en todo caso debería complementarse, ¡que miedo me dan los complementos!- ¿que van a dejar de saquear el Fondo de Reserva de la Seguridad Social antes de vaciarlo completamente?, ¿que darán marcha atrás en su Ley Wert (LOMCE)?, ¿que están en disposición de afrontar una auténtica regeneración democrática en un partido absolutamente piramidal y carcomido por la corrupción estructural en todos sus niveles?, ¿que están en disposición de poder enfrentarse a las políticas austericidas dictadas desde Europa o que tienen alguna voluntad de poner en práctica medidas más efectivas ante la crisis de los refugiados?; ¿sería el PSOE el que aportaría sus propias soluciones -o apariencia de tales- en todos éstos temas y el PP aceptaría desdecirse de sus políticas en ellos durante los últimos cuatro años?, ¿cual sería la forma en que se gestionase esa versión actualizada de la Gran Coalición -abstención responsable, parece que se llama ahora- síntesis depurada del sistema de la Transción?, ¿quizá formar un partido único como es habitual en las dictaduras, el que, de antiguo, ya muchos denominan  como PPSOE? (más explícito es el lema PSOE y PP, la misma mierda es).
El señor González -y no es el único- se ha convertido en una patética secuela de sí mismo, de la Transición, del bipartidismo instaurado en esa época y aún del sistema político vigente durante la Restauración, del binomio formado por liberales y conservadores. Que no sé si lo más prudente sería, como en el caso de Esperanza Aguirre, ignorar sus megalómanas tontunas y sus chochos desvaríos (por no hablar de sus intereses personales).

miércoles, 6 de julio de 2016

A la tercera

Nadie de los que apararentemente cargados de razón afirman que lo último  sería ir a unas terceras elecciones -un disparate para el presidente del gobierno en funciones- acostumbra a argumentar porqué eso sería tan malo, al menos yo no lo he oído ni leído de nadie. 
Rajoy, ya manifestó que ir a una investidura para nada era una tontería, postura que me imagino que sigue manteniendo; por su parte el PSOE -aún con matices o posturas supuestamente pragmáticas y responsabilistas por el bien de España- también ha manifestado que no apoyará un nuevo gobierno del PP, ni por acción (coalición) ni por omisión (abstención). En esas condiciones, y teniendo en cuenta el resultado hasta ahora de las conversaciones del candidato más votado en las últimas elecciones con el resto de las fuerzas políticas -el rodillo parlamentario del PP tuvo algún efecto colateral, además de la aprobación de leyes por decreto-  parece que los tozudos números de la aritmética parlamentaria suman y restan para dar un resultado muy semejante al anterior a las últimas elecciones del 26 de Junio. Y es que parece que entre el inmovilismo de lo que queda del bipartidismo -a quienes les gustaría que ésto se resolviera como siempre- y la impotencia de los nuevos partidos para forzar un cambio real de la situación, todo apunta a que se ha llegado a un empate técnico que los representantes parlamentarios han de asumir y gestionar pese a que, al parecer, o no pueden o no quieren hacerlo. Era tan de pantomima la democracia heredada de la Transición que en cuanto ha venido -como si se debiera a un accidente- la de verdad, no hay mecanismos previstos  para traducirla a la correspondiente realidad de gobierno.
Así pues, si los representantes parlamentarios devuelven a la ciudadanía un patético ¿que hacemos? y quieren obtener la constatación por tercera vez de su incapacidad, sea: que haya unas terceras elecciones, por muchos nervios que ello ocasione en el Ibex35, el gran capital y Europa, porque ¿quienes son realmente, en ésta situación, los responsables?.
Y, ya se sabe, a la tercera vá la vencida. Dicho que hay quien supone que se origina cuando en la milicia de la antigua Roma, los soldados se disponían para la batalla  en tres filas, la primera las de los pilati o velites, era donde batallaban los soldados bisoños y armados ligeramente, en la segunda los soldados más experimentados y mejor armados, los hastati, y en la tercera, los responsables de mantener la línea, los soldados de mayor edad y más experimentados, los triarios; de ahí que el adagio ad triarium ventum est (llegaron hasta los triarios), significa resistir con los de la última fila, algo así como echar el resto en la batalla. A ver con cuantos triarios contamos. Si resulta que nuestros políticos no están finalmente a la altura, no vendría mal la puesta en vigor -políticamente hablando- de otra práctica de castigo de uso excepcional en las legiones romanas: la decimatio. Aunque dudo que sólo con un 10% menos se arreglara el asunto, supongo que al menos el 90% restante se pondría a ello, pese a los calores del verano.

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P.S.: 
... posteriormente, Felipe González ha equiparado -no muy afortunadamente- ésta necesaria evitabilidad de unas tercera elecciones con la muerte de Santiago Nasar en Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez; ¿de quien sería la muerte anunciada en unas terceras elecciones?.

lunes, 4 de julio de 2016

Segundo aviso

Andaba Rajoy tan ufano hace una semana haciéndose el despistado y quitándole importancia al hecho de haber ganado las elecciones -una extraña euforia que le hizo incluso dar un beso a su mujer y dar esos botecillos tan a tono con esos andares suyos, de zombi con prisas- y yendo tan sobrado que prometió ser el presidente que se pondría a trabajar de inmediato por todos los españoles, incluso, en un exceso de generosidad, por aquellos que no le habían votado.
Pues bien, una semana después sólo se sabe que haya establecido contacto -¿conversación incluso?- con Coalición Canaria que podría sumar a los 137 escaños del PP... 1 escaño más; al frenético ritmo -para eso entrena lo de andar deprisa- de escaño por semana, el PP llegaría inexorablemente a obtener la mayoría absoluta en Abril de 2017 y podría de nuevo seguir pasando el rodillo a su gusto. Pero no, eso no es posible y Rajoy comienza a ser consciente de ello: ha rebajado notablemente su deseos de una Gran Coalición a un acuerdo de mínimos para que haya un Gobierno que pueda gobernar una semana después. Y aún eso no parece fácil; Pedro Sánchez, el líder del PSOE, ha aparecido  -dicen que a su pesar, y disfrazado de Robet Redford en El Golpe- también después de una semana  de mutismo, en Mojácar, tomándose unas cañas y sin mucho estrés, ni coalicionador ni mínimamente acordador.
Rajoy ha optado finalmente por ponerse dramático y opina que se debe evitar el disparate de unas terceras elecciones. Pues el sabrá, el que torea es él, el resto de los maestros aguardan en el burladero oyendo como le dan el segundo aviso: al tercero se devuelve el toro vivo al corral y corre turno. El público asiste con atención pero en silencio -de momento- a los lentos y desgraciados intentos de descabello por parte  del matador.
Y que conste que personalmente considero que existen asuntos mucho más urgentes, peligrosos y potencialmente dañinos para todos los españoles que unas tercera elecciones, que no harían sino demostrar la incapacidad de quien siendo el líder de la fuerza política más votada y con 137 escaños de un total de 350 no logra los acuerdos suficientes con otras fuerzas políticas para poder gobernar.

sábado, 2 de julio de 2016

Encuestas

Las empresas demoscópicas justifican la poca exactitud de los sondeos previos a las pasadas elecciones generales con el argumento de que el cuerpo electoral es un ser vivo. Tal cual. Imagino que, a poco científicas que se creyeran, ya supondrían que si no el cuerpo electoral, al menos los electores estaban vivos y que no se trataba de la vivisección de una rana; hay varias disciplinas que tratan con seres vivos -y humanos para mayor dificultad, la medicina, por ejemplo- y ello no impide un grado aceptable de acierto en sus diagnósticos. Nos explican esas mismas empresas que el objetivo de las encuestas no es acertar o predecir el resultado final de las elecciones, sino analizar o determinar el clima político, que también son ganas de enredar pretendiento justificarse, con lo polémico que es eso del clima, cuyo cambio, algunos -con o sin primos científicos en la Universidad de Sevilla- se han empeñado en negar.
La Asociación Nacional de Empresas de Investigación de Mercados y Opinión Pública (Aneimo), en representación de sus empresas asociadas, ha defendido la honestidad y rigurosidad de los sondeos preelectorales y ha anunciado que impulsará un encuentro con otras asociaciones y empresas demoscópicas con el fin de definir de forma precisa una guía que regule la publicación de sondeos electorales (a poco que se empeñen en encontrarse, acaban inventando, de nuevo, el CIS). Según información proporcionada por esa asociación, las empresas asociadas a Aneimo actúan siguiendo el Código Internacional ICC/ESOMAR para la práctica de la Investigación Social y de Mercado y sus notas o guías de aplicación. Además nuestros asociados también cumplen con lo recogido en el Código Internacional de prácticas para la publicación de resultados de sondeos de opinión pública, todo lo cual no creo que sea contraproducente a fin de determinar si va a hacer frío o va a llover, políticamente hablando, pero supongo que todos creemos que los sondeos podrían ser algo más precisos, o sea, que nos dieran a conocer, de antemano, cuando va a hacer frío o va a llover y, a ser posible, cuanto. Porque si, -según precisa ahora Aneimo- los sondeos difundidos entre el 15 y el 20 de junio tuvieron una base muestral media de unas 1.500 entrevistas en toda España, suficientes para poder elaborar con rigor estadístico estimaciones de voto a nivel global en términos de porcentaje, pero insuficientes desde un punto de vista metodológico para poder efectuar con garantías técnicas proyecciones de escaños, eso es algo que he conocido sólo ahora. Sinceramente, y sin que yo sea proclive a soluciones especialmente drásticas, creo que sería más efectiva -a fin de lograr mejorar la fiabilidad de las encuestas preelectorales- poner de nuevo en vigor algo similar a una práctica médica de la antigua China, por la cual, si un paciente moría, el médico responsable del tratamiento de ese paciente debía acompañarle a la otra vida (y no creo que le sirviera de descargo al médico argumentar que el paciente había sido un ser vivo); quizá para continuar allí con el tratamiento y/o corregir los posibles errores en el diagnóstico.

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