jueves, 25 de octubre de 2018

Perdona, pero aguanta

Rodrigo Rato -¡qué imagen, la suya entrando en prisión; nuestro reflejo como país!- ha pedido perdón a  la sociedad; o, por ser más exacto y citando sus propias palabras: Asumo los errores que haya podido cometer y pido perdón a la sociedad y a aquellas personas que se hayan podido sentir decepcionadas o afectadas; sin embargo, se da la circunstancia de que los errores a que se refiere son, simultánemente, delitos, razón por la cual entra en la cárcel (no sería lo mismo que hubiera cometido, por ejemplo, un error al elegir su bañador, eso todavía no está penado) y, además, puntualizar que no se trata de errores (delitos) que haya podido cometer (que, a saber), sino de errores (delitos) que ha cometido, al menos desde el punto de vista judicial; por último, aclarar que  la sociedad -o sea, todos los españoles- sería un conjunto que englobaría también a las personas decepcionadas o afectadas (o que se sintieran así) por Rodrigo Rato. Sí, a lo que parece, el señor Rato procura asumir suavemente el correctivo, al menos desde el punto de vista lingüístico, practicando el eufemismo diluyente. Lo mismo le ha ocurrido a todo un gobierno en pleno, consternado por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. 
Ambos deben estar con el dicho de que no cuesta nada ser educado; pero, en tratándose de lo mollar -o sea, de lo que sí cuesta, del dinero- no he oído al señor Rato mencionar, ni por asomo, que piense devolver lo robado (que esa sí sería una excelente forma de hacerse perdonar por la sociedad a la que robó) ni tampoco al gobierno que, tras su consternación, tenga algún plan de actuación para dejar en suspenso el negocio de la venta de armas al gobierno de Arabia Saudí (de hecho, nos hemos informado de todo lo contrario, se deben haber desconsternado ya; ésto de la consternación debe ser como guardar unos minutos de silencio). 
Vamos, en ambos casos, versiones del consabido perdona, pero aguanta.

Franco, aún

En 1997, el presidente de la República Federal Alemana envió a las instituciones del País Vasco un mensaje de disculpa por el bombardeo de Guernica realizado por la Legión Cóndor alemana, con motivo de cumplirse los 60 años de la masacre. Al año siguiente fué el Parlamento alemán (Bundestag), en representación del pueblo alemán, el que pidió oficialmente perdón a Guernica por aquél bombardeo de intencionalidad claramente terrorista contra la población civil,  cuya responsabilidad última cabe atribuir directamente a Franco. Pero no sólo eso; el Parlamento alemán promulgó una ley mediante la cual se establece que aquellos militares alemanes que prestaron servicio en la Legión Cóndor no podrían recibir en lo sucesivo ningún tipo de distinción ni de reconocimiento; a consecuencia de esa ley, a héroes nacionales que hubieran servido en la Legión Cóndor se les retiraron honores, distinciones y medallas obtenidas con ese motivo. Es representativo el caso de Werner Mölders, uno de los más reconocidos y condecorados ases alemanes de aviación durante la segunda guerra mundial: el Ministerio de Defensa alemán retiró oficialmente su nombre del ala de caza JG 74, decisión ratificada y ampliada en 2005 (pese a que Mölders se incoporó a la Legión Cóndor en 1938 y no pudo, por tanto, participar en el bombardeo de Guernica).
Ante el resugir del fascismo y de sus cada vez más frecuentes manifestaciones violentas, el pleno del Parlamento Europeo  pedirá este jueves en una resolución pactada por todos los grupos políticos, la ilegalización de organizaciones que exalten o glorifiquen el fascismo; aunque se ha pactado igualmente no hacer mención expresa a ninguna fundación concreta o episodio fascista nacional, está claro que la fundación Francisco Franco resultará incluída en tal ilegalización.
Aquí, en España, el PP rechazó en el Senado, el pasado mes de Abril, una propuesta del PSOE -apoyada por todos los grupos políticos del Congreso, a excepción del PP- para ilegalizar la mencionada fundación. Y ahora entretenemos nuestro tiempo debatiendo si una vez exhumados los restos de Franco del Valle de los Caídos, han de ser, o no, enterrados en la catedral de la Almudena (y con honores, según la Fundación Francisco Franco). ¿Alguien se imagina que, de existir los restos de Hitler, una fundación neonazi alemana propusiera enterrarlos en la Berliner Dom (la catedral de Berlín)?
Cuando oigo que se afirma con rotundidad la existencia en la España actual de una democracia consolidada y homologable con otras de la Europa a la que pertenecemos, noto como automáticamente mi cabeza comienza a oscilar, negando.

martes, 23 de octubre de 2018

Hasta ahí

Pudieran parecer, a primera vista, noticias inconexas, pero...

-Caso  Jamal Kashoggi; ante el más que probable asesinato del periodista saudí -según informa la propia fiscalía saudí- y las declaraciones del píncipe heredero saudí calificándolo de crimen odioso (y al cual, por supuesto,  parece ser ajeno), el gobierno de España emite un comunicado donde asegura estar consternado. Hasta ahí.

-Un pasajero blanco del vuelo FR9015 de Ryanair insultó a una pasajera negra que tuvo la desgracia de ocupar una asiento próximo -a dos de distancia- al suyo llamándola negra fea y cabrona y estúpida jodida vaca. De todo el pasaje sólo tres personas intervinieron en favor de la agredida, entre ellos, una mujer de 77 años y el pasajero que grabó el incidente. La respuesta de Ryanair fué cambiar de asiento...a la mujer negra. Hasta ahí.

-Dos vigilantes de seguridad de la empresa Segurisa agredieron a un pasajero negro tras negarse éste se a mostrar su billete -los vigilantes de seguridad tienen esa atribución sólo en caso de desorden público, si no se da esa circunstancia, es competencia exclusiva de los interventores de Renfe- el pasado día 11 de Octubre en un tren de Cercanías.
Pese a que Renfe ha decidido abrir un expediente sancionador a la empresa por falta muy grave, considera que el incidente no tuvo carácter xenófobo y califica como inadmisibles las actitudes tanto de los vigilantes como del pasajero. Hasta ahí.

Sí, hasta ahí llegan nuestros principios como sociedad, hasta donde empujan con más fuerza intereses y prejuicios. Y sobre principios ya sentenció Marx -Groucho-  éstos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.
Jamal Khashoggi,

domingo, 21 de octubre de 2018

Otra desilusión

Sigo sin comprender como se puede uno acostar socilademócrata y levantarse liberal, declara la eurodiputada de Ciudadanos, Carolina Punset, en su carta abierta de despedida de ese partido. Desde luego, comprenderlo, ni ella ni nadie, aunque puede que su noche particular haya sido ligeramente larga: quizá un letargo de años; porque, desde un punto de vista formal -en realidad, la socialdemocracia de Ciudadanos siempre fue una entelequia para distraer al personal- su partido declaró en su IV Asamblea General, en Febrero de 2017, ser liberal, progresista, demócrata -sin la preposición social- y constitucionalista; sí, también previsibles entelequias, pero más polivalentes y políticamente correctas, ya que éstas denominaciones seguramente venden más que declararse conservador, reaccionario, dictatorial o anticonstitucionalista. Y en Ciudadanos, prácticamente todo es mercadotecnia, un partido en el que se hace realidad la frase de McLuhan: el medio es el mensaje (o el partido es el mensaje (del Ibex)).
Según la señora Punset, pasear banderas va contra el ADN de lo que fue aquél Ciudadanos al que yo me alisté cuando casi nadie lo conocía (creo que fué en 2014 cuando Carolina Punset abandonó UPyD -otra desilusión, seguramente- para alistarse en Ciudadanos, cuando este partido saltó de Cataluña a toda España); sí, todos idealizamos a la persona amada, como ya puntualizó detalladamente Ortega y Gasset en sus Estudios sobre el amor, al definir el enamoramiento como un estado inferior de espíritu, una especie de imbecilidad transitoria, pero lo cierto es que la ilusión de Ciudadanos ha sido para ella muy persistente: hace ya tiempo que demagógicos eslóganes popularistas -menos elaborados incluso  que los populistas-  la agitación de unos símbolos y banderas -y la denostación de otros símbolos y banderas- son la única esencia perceptible de Ciudadanos. En todo caso, si fuera posible extraer el ADN de un partido, seguramente también se desilusionaría con los resultados  encontrados en Ciudadanos: una adecuada mezcla de neofascismo e intereses económicos, al que se añade el correspondiente a los imprescindibles genes de los tontos útiles.
Finaliza su carta la señora Punset declarando que su ex-partido pasó del No es No a Rajoy a ser el único partido que apuntaló su gobierno en una moción de censura más que necesaria, y en la que vió a su jefe -Albert Rivera- más enfadado y descolocado que al propio Rajoy; si la actuación anterior de Ciudadanos no había sido suficiente, ¿no fué ese momento en el que la señora Punset debería haberse desilusionado definitivamente sobre sus declaradas expectativas políticas respecto a Ciudadanos?; algunos compañeros de partido, bastante cercanos  a ella, ya se dieron por enterados hace tiempo.
En fin, más vale tarde...