viernes, 29 de octubre de 2021

El 3% (más o menos)

Rebranding es el término empleado en el marketing estratégico para describir el proceso de cambio de nombre de una empresa comercial (como suele ser habitual, empleando el inglés parece que lo descrito resulta más convincente y profesional -como cuando el El Rastro se vendían antiguamente plumas estilográficas diciendo que eran americanas o alemanas- y se ve que renombrar o mercado quedan mucho más pobres). 

El hecho es que renombrar una marca comercial suele tener como una de sus causas principales hacer olvidar la mala reputación y pretende, sin disimulos, que creamos que lo mismo es distinto al cambiarle el nombre, así por ejemplo Gas Natural Fenosa pasó a ser Naturgy, algo como más molón, internacional y hasta ecológico; en palabras del padrino de este bautizo, Francisco Reynes, la compañía necesitaba una denominación que demuestre la aspiración internacional y que se reconozca como una empresa energética. Pues nada, así quedó ya  la empresa energizada e internacionalizada. Más recientemente Facebook se ha convertido en Meta (en realidad Facebook será una parte de Meta, pero este útimo nombre diluye parte de las últimas actuaciones de Facebook con las que ha conseguido una reputación nada envidiable: meta difícil, me parece).

Pero no son sólo las empresas las preocupadas por el mercado, también los partidos políticos -concretamente el mercado del voto, en éste caso- y así se suelen producir refundaciones -fundamentalmente el cambio de nombre- que hagan olvidar la mala fama y la corrupción demostrada que quedan asociadas frecuentemente a ciertos partidos como el mal olor permanente queda impregnado en ciertos profesionales que manipulan mercancías o alimentos malolientes; así, por ejemplo,  Convergencia i Unió (CiU) pasó a denominarse primero CDC (sin Unió) y finalmente Partit Democratic de Catalunya (PDeCat) utilizando en el camino una serie de denominaciones utilitarias y coyunturales (Junts pel Sí, Convergents, etc.) que habría que seguir con un gráfico para no perderse -el propósito nada oculto de las sucesivas denominaciones- y que hagan olvidar que el PDeCat es esencialmente el mismo partido que el protagonista del caso 3%, pardigma de la corrupción política,  patrón y referencia del porcentaje del impuesto utilizado casi generalmente en estos casos (y del que muchos estaban al tanto, ya hace más de quince años). Por cierto, el monto final a pagar -por todos nosotros- excede bastante del 3% inicial, debido a la cantidad de intermediarios avariciosos y costes sobrevenidos durante el proceso;  la corrupción no es barata.

De la refundación de AP en PP ya hace bastante tiempo y, de hecho, nunca se habla de la corrupción en AP aunque muy posiblemente también la hubiera con anterioridad al caso Naseiro; pero si ya han prescrito muchos de los delitos del PP de los de AP no quedará ni registro. En todo caso, el Partido Popular ya va tarde para su correspondiente aggiornamiento; no sé si por la pura prepotencia de saberse pilar imprescindible del sistema -una de las dos patas del bipartidismo; lo del PSOE para otro día- o por esa ignorancia roñosa, cutre y despreciativa propia de la derecha española,  tan querida del PP. Pero ahora, tras una sentencia que confirma la existencia en su partido de una -una más-  de las cajas B o de dinero negro procedentes del porcentaje retentivo variable -el 3% como orientación inicial-  a aplicar a empresarios que se prestan a entrar en ese mercado negro que proporciona tan gustosos dividendos a ambos -empresarios y partidos- procedentes de los fondos públicos suministrados por la mayoría de los españoles, yo creo que es hora de que en el PP se planteen su propia refundación. Ya en su día apunté algunas ideas que les cedo gratis, sin pedir porcentaje de derechos de autor, ya que parece ilusorio pretender lo que realmente sería necesario: la ilegalización del PP como organización incursa en fraude criminal continuado.

martes, 26 de octubre de 2021

Pecito

Es cierto que hay tontos felices, pero lo uno no depende de lo otro -ni lo otro de lo uno- como para poder afirmar que sólo los tontos son felices; teniendo en cuenta que los tontos son mayoría abrumadora, es razonable esperar que haya muchos más tontos infelices que sabios felices.

Y otra cosa: ser tonto (o no) y ser feliz (o no) casi nunca dependen de una elección personal. 

 

(Recordando a Rafael Sánchez Ferlosio y a sus siempre vigentes pecios)

miércoles, 20 de octubre de 2021

Serrín de Madrid

Triste historia política en Madrid la de esta supuesta democracia, historia de la que algunos comenzamos a tomar conciencia plena a partir  de aquél espectáculo bufo-político-guiñolesco de 2003 que es recordado como El tamayazo en recuerdo de su protagonista principal, Eduardo Tamayo (dejando en la sombra de esa historia a la coprotagonista del espectáculo,  Maria Teresa Sáez, y a toda la troupe de actores más o menos secundarios que participaron en él: José Luis Balbás, Romero de Tejada, Cristina Cifuentes como meritoria...). 

Si repasamos la lista de los presidentes de la Comunidad Autónoma de Madrid: Joaquín Leguina, Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González, Cristina Cifuentes, Ángel Garrido, Pedro Rollán (interino) e Isabel Díaz Ayuso, vemos que sólo el primero pertenecía al PSOE, el resto lo fueron en representación del PP; y del grado de socialismo -siquiera teórico- del primero, Joaquín Leguina, da idea el hecho de que recientemente (dos días después de las últimas elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid, el 6 de Mayo de 2021), el PSOE procediera a promover un expediente de expulsión del partido del propio Leguina, así como de Nicolás Redondo Terreros -ex-secretario general del Partido Socialista Vasco- acusados ambos de haber apoyado a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, al haber coincidido los tres en un acto público durante la campaña electoral. 

Pues resulta ser que todos -repito, todos- los presidentes de la Comunidad de Madrid del PP en el período 2003-2018 excepto los dos últimos -el primero de ellos seguramente por falta de tiempo material y la segunda por falta de tiempo judicial así como por llegar a la presidencia ya en 2019, aunque no será que no ha estado y está haciendo méritos- figuran imputados en diversos sumarios relacionados -todos, también- con casos de corrupción. Puede deducirse de ello, como ya se ha constatado así en diversas instrucciones  -concretamente en el correspondiente a la trama Púnica, resumen y concentración paradigmática de toda la corrupción atribuíble al PP en Madrid en el período mencionado- que se trató de financiación irregular -y delictiva- de las sucesivas campañas electorales del PP y el propio partido a nivel general, malversando ayudas públicas y con dinero procedente de adjudicaciones amañadas; manejos fraudulentos propios de una prototípica corrupción de tipo mafioso a la que se prestaban distintas empresas, tales como -paradigmáticamente también- Indra. O sea, resumiéndolo aún más: se trata de corrupción institucional y sistémica imputable directamente  al PP en su labor de gobierno de la Comunidad de Madrid, como ya hay quien valientemente denunció en otra de las tramas relacionadas, la trama Gürtel.

Con estos mimbres, con seguridad Berlanga y Azcona  podrían haber hecho una larga serie de Nacionales, creo que hay material para una por cada presidente del  PP en Madrid en el período mencionado; actualmente hay en este país excelentes cineastas que podrían asumir el reto; apuntado queda. Y ya que parece que enderezar la situación política en esta centralidad española está difícil, que podamos, al menos, reírnos con ello, como los madrileños del Madrid asediado, martirizado y bombardeado durante la guerra civil ya lo hicieron con Ramper y su serrín de Madrid.

martes, 19 de octubre de 2021

Capitalismo, progreso y crítica

El capitalismo parece haber finalmente logrado crear el tipo de individuo que le corresponde: perpetuamente distraído, pasando de un goce a otro, sin memoria y sin proyecto, dispuesto a responder a todas las solicitudes de una máquina económica que, cada vez más, destruye la biosfera para producir ilusiones llamadas mercancías.


No hay progreso en la historia, salvo en un sentido instrumental. Con una bomba atómica podemos matar a mucha más gente que con un hacha de piedra.... si hablamos desde un punto de vista moral, no hay más que mirar lo que sucede en torno nuestro para dejar de hablar de progreso. El progreso es una significación imaginaria esencialmente capitalista por la que el mismo Marx se dejó seducir.

(Reflexiones de Cornelius Castoriadis recogidas por la revista El Salto).

La crisis de la crítica sólo es una de las manifestaciones de la crisis general y profunda de la sociedad.... Existe ese pseudoconsenso generalizado; la crítica y el oficio de intelectual están mucho más atrapados en el sistema que antes y de una manera más intensa; todo está mediatizado, las redes de complicidad son casi todopoderosas. Las voces discordantes o disidentes no son ahogadas por la censura o por unos editores que ya no se atreven a publicarla, son ahogadas por la comercialización general. La subversión está atrapada en la indistinción de lo que se hace, de lo que se propaga. Para hacer la publicidad de un libro, se dice inmediatamente: "Este es un libro que revoluciona su ámbito", pero se dice también que las pastas Panzani revolucionaron la cocina. La palabra "revolucionario" (como las palabras "creación" o "imaginación") se ha vuelto un slogan publicitario; es lo que se llamaba hace algunos años la recuperación. La marginalidad se vuelve algo reivindicado y central; la subversión es una curiosidad interesante que completa la armonía del sistema. La sociedad contemporánea tiene una capacidad terrible para sofocar cualquier divergencia verdadera, ya sea callándola o convirtiéndola en un fenómeno entre otros, comercializado como los otros.

(El ascenso de la insignificancia; entrevista concedida por Cornelius Castoriadis a Olivier Morel el 18 de junio de 1993).

lunes, 18 de octubre de 2021

La lírica y el hojaldre

Para revisar -aunque sea por curiosidad-  la lírica del PSOE, podemos consultar la documentación relativa a su 40º Congreso, fundamentalmente su Ponencia Marco, realmente el marco de esa ventana de futuro que el PSOE líricamente promete esforzarse en conseguir para España (por cierto, el lema Avanzamos lo veo algo flojo; ¿hacia dónde?...parece que hacia un sitio en el que faltan cosas, puesto que hay que llevar mochila. Y después de ver a Felipe González sermoneando al personal tras ese lema, me temo lo peor como destino de ese avance).

Se comienza, por ejemplo, recordando (Punto 50) que el crecimiento del desempleo, la pobreza y la desigualdad en todo Occidente, y las respuestas austericidas consiguientes, que profundizaban en esa lógica neoliberal que combatía la cooperación tributaria entre los Estados, alimentaron un malestar creciente sobre el orden establecido que no sólo ha evidenciado los problemas económicos de ese paradigma, sino que también ha puesto en jaque la estabilidad de nuestras democracias y el futuro de la apuesta socialdemócrata.... Lástima tener que recordar que la apuesta -y respuesta- del socialdemócrata PSOE ya en 2011, consistiera en modificar -de acuerdo con el PP- la Constitución de éste país -en una tarde, cuando, en general, se argumenta lo dificilísimo que es hacerlo para otros temas- consistiendo esa modificación en el apuntalamiento legal básico de una de esas  respuestas austericidas neoliberales mediante la modificación del artículo 135. En fin, cosas que pasan, podría suponerse; el hecho es que el PSOE ha tomado -ahora, parece- conciencia del peligro social que suponen las políticas neoliberalesLa crisis como un laboratorio que pone en cuestión el fundamento y la verdadera cara de las políticas neoliberales (Punto 57), se ve que hasta ahora la careta les despistaba pero ahora, vista ya su verdadera cara,  propone como soluciones europeas la creación de una nueva era fiscal, nuevas reglas presupuestarias, la unión bancaria y del mercado de capitales, regulación y redistribución a escala europea y potenciación del Banco Central Europeo, medidas todas ellas preciosas para amasar todo el europeísmo que cabe en una abundante y polivalente Ponencia Marco, pero puras entelequias de voluntarismo buenista, si las contraponemos, por ejemplo, al  hecho anecdótico de que el salario mínimo en Alemania es actualmente casi el doble que en España.

Bueno, pero con ésto, un poco de feminismo, innovación, digitalización, inclusión social, unas gotas de ciencia, de sanidad, de transición ecológica, unos chorritos de derechos y libertades -sin abusar- y las guindas LGTBI (con el + y todo), y la cogobernanza federal -dentro del orden constitucional, claro- y atención a la España rural, ya va quedando una Ponencia muy apañada. Y bastante enmarcada.

Y, en este punto, cuando ya resulta perceptible que los posibles lectores de la Ponencia Marco están  lo bastante tiernos y reblandecidos por la acumulación de tantos buenos deseos de futuro -o directamente, abrumados por tanta expectativa; imposible no recordar a Ferlosio en uno de sus pecios: Si pasara ya el futuro de una vez, empezaríamos a tener tiempo de hacer algunas cosas- se incorpora el ingrediente sorpresa del 40º Congreso: el PSOE apuesta por... ¡la regeneración! Que el partido que lleva más de tres años con la responsabilidad de gobernar no haya sido capaz en ese tiempo  de cumplir sus líricas y radicales promesas de reversión de la reforma laboral o la Ley Mordaza (por citar sólo dos de ellas) da un índice de sus pasados esfuerzos regenerativos;  que un partido que lleva desde 1978 cogobernando el país no pueda apuntarse como mérito respecto a la Memoria Histórica, por ejemplo,  más que la Ley 52/2007 y sus tibias medidas respecto a los agravios y padecimientos de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, -y los de sus descendientes aún vivos- nos da una ligera idea de lo que puede esperarse del PSOE en este y otros aspectos regenerativos; siempre vendiendo futuro, es decir, promesas,  se añaden en la Ponencia Marco una larga lista de regeneraciones pendientes incluyendo, por supuesto, la regeneración democrática, para lo que propone, entre otras cosas, fortalecer las instituciones, lo que significa luchar denodadamente contra la corrupción venga de donde venga, lo que debe seguir siendo una prioridad, del mismo modo y complementariamente que continuar profundizando en la transparecia, el buen gobierno y la rendición de cuentas...vamos, que si con eso no se arregla ya lo de la corrupción...

Que, no sé por qué, esta exaltada lírica del PSOE, me ha hecho  recordar la masa del hojaldre, que permite mediante sucesivos estiramientos y plegados superponer un número increíble de capas (al menos hasta 2.187); casi suficientes capas como  para crear -de hojaldre- una Ponencia Marco como ésta del PSOE para su 40º Congreso (2.732 puntos), alguno tan saleroso como el 2.411: ...en el programa electoral de 2015 el PSOE elaboró un documento de propuestas que ahora en el Gobierno debemos seguir impulsando...; sí, de acuerdo, que no sea por falta de impulso; sobre todo para aquello que se decía sobre una economía al servicio del bienestar de la ciudadanía (que, además, rimaba; pura lírica). Lo que también me ha hecho recordar -los textos largos, espesos y reiterativos como el de esta Ponencia Marco parecen reactivar mis sinapsis-  la frase de Jack Benny al final del Ser o no ser de Lubitsch, cuando su personaje (Joseph Tura) se refiere a sus compañeros de escapada: ...gracias amigos míos por todo lo que habéis hecho...por muy poco que haya sido. Resumido; PSOE: gracias por nada.

viernes, 15 de octubre de 2021

¿Conveniente o necesario?

Insiste el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, en pedir explicaciones  -de aquella manera- al rey emérito sobre los casos de conducta irregular -si queremos seguir en el eufemismo políticamente correcto- que le afectan, pero evade el propio fondo del asunto, es decir, los evidentes síntomas de corrupción que afectan a la figura del anterior Jefe del Estado. Como prueba de esa circunspección medida y que denota un equilibrio y prudencia verbal verdaderamente meritoria en las formas, están sus palabras al respecto: Sería conveniente que el rey Juan Carlos dijese, efectivamente, cuál es su opinión sobre todos estos hechos que son informaciones perturbadoras

Analicemos ese ejercicio -meritorio, ya digo- de equilibrismo: sería es la conjugación condicional para el verbo ser; ¿no sería algo más clarificador e indudable conjugar el presente: es; es conveniente?. ¿Ni en eso puede ser Pedro Sánchez algo más tajante?; y ¿conveniente?: no; no sólo es conveniente, sería necesario si, efectivamente, la opinión del rey emérito bastara para dilucidar el asunto; pero lo realmente necesario es que, independientemente de lo que dijese, de esa posible opinión, se desvelara definitivamente la realidad de los hechos que constituyen la base de esas informaciones perturbadoras. ¿O está queriendo decir el presidente del gobierno que si el rey emérito nos transmite su opinión respecto de esos hechos e informaciones de las que usted me habla -que, por cierto, se han originado y comunicado en y desde el extranjero- deberíamos dejar de estar perturbados por ellas y olvidar el asunto?

No estamos haciendo ningún ejercicio de favoritismo, ha insistido también el presidente, que ha finalizado sus declaraciones al respecto recordando el compromiso de regeneración del actual jefe del Estado. O sea, de nuevo el borrón y cuenta nueva como justificación de la institución monárquica: hiciera lo que hiciese el rey anterior -lo cual continúa sin ser dilucidado, pero habiendo tanto interés por parte de las instituciones del Estado en que no se sepa, muy bueno no será-, siendo tan buenísimo el rey actual, el promedio resultaría ser finalmente un aprobado para la monarquía. Para todo hay un límite; para el diámetro de las ruedas de molino a ser tragadas por la ciudadanía, también.

lunes, 11 de octubre de 2021

La Biblia (segunda parte)


 

 

 

 

 

 

 

 

Así como Don Mendo nos describía en su Venganza las sutilezas del juego de las siete y media:  

 …un juego vil
que no hay que jugarlo a ciegas,
pues juegas cien veces, mil,
y de las mil, ves febril
Que o te pasas o no llegas.
Y el no llegar da dolor,
pues indica que mal tasas
y eres del otro deudor.
Mas ¡ay de ti si te pasas!
¡Si te pasas es peor! 

en el Antiguo Testamento el hombre nunca llega en su particular juego a las siete y media con Dios; sus actos -los de Dios- revelan una y otra vez Su naturaleza vindicativa, injusta, avarienta, despiadada y vengativa. Siempre castiga —castiga delitos insignificantes con una severidad mil veces superior; castiga a niños inocentes por la culpa de sus padres; castiga a poblaciones inofensivas por las culpas de sus gobernantes; y llega a rebajarse y desencadenar venganzas sangrientas sobre terneras y ovejas y cabras y bueyes inocuos, castigándolos por las trangresiones de poca monta de sus propietarios, pero es el Nuevo Testamento, donde se contemplan los efectos de pasarse en el juego, la relación del hombre con Dios empeora: si bien el Dios del Antiguo Testamento es un ser temible y repelente, por lo menos es coherente. Es franco y habla claro. No presume de moral o virtud alguna, más que con la boca. Nada se traduce en sus actos. Creo que es infinitamente más merecedor de respeto que Su yo reformado tal como lo describe, con todo candor, el Nuevo Testamento. Nada hay en la historia —ni en toda Su historia junta— que remotamente se acerque a la atrocidad de la invención del Infierno. Su ser Celestial, su ser del Antiguo Testamento, en comparación con Su ser Terrenal reformado, es la encarnación de la dulzura y de la delicadeza y la respetabilidad. En el Cielo no reivindica el menor mérito, ni lo tiene —sino de labios afuera—; mientras que en la tierra reivindica todos los méritos del catálogo de méritos, íntegro, aunque no los lleva a la práctica sino de cuando en cuando, y ello con tacañería, terminando por conferirnos el Infierno, con lo que borra de un plumazo todos sus méritos ficticios, de una vez.

En resumen, como repositorio de buenas prácticas religiosas, la Biblia del cristiano es una farmacia. Su contenido es siempre el mismo, pero la práctica médica cambia. Durante mil ochocientos años, tales cambios fueron pequeños, apenas dignos de mención. La práctica fue alopática —alopática en su forma más cruda y descarada—. El ignorante y oscuro médico, día y noche, todos los días y todas las noches, atiborraba a su paciente con amplias y odiosas dosis de las drogas más repulsivas que se hallaban en el almacén; le sangraba, le aplicaba ventosas, le purgaba, le daba vomitivos, le desalivaba, jamás concedía al organismo una posibilidad de reanimarse ni a la naturaleza una oportunidad para ayudar. Le mantuvo enfermo de religión durante dieciocho siglos, y en todo este tiempo no le concedió ni un solo día de bienestar. Los productos del almacén se componían aproximadamente de partes iguales de venenos perniciosos y debilitantes y de medicinas confortadoras y curadoras. Pero la práctica del tiempo limitaba al médico al uso de los primeros. En consecuencia, solo podía dañar a su paciente, y esto es lo que hizo.

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 (todo el texto en cursiva -salvo el inicial, de la obra de Pedro Muñoz Seca La venganza de Don Mendo- procede de la obra Reflexiones contra la religión de Mark Twain; un breve texto de 1906, de los considerados malditos, que no fue publicado hasta 1963, más de cincuenta años después de la muerte del autor).

 

viernes, 8 de octubre de 2021

La Biblia (primera parte)

La Biblia es un conjunto histórico de libros que en el judaísmo y el cristiansmo se consideran producto de inspiración divina; sin embargo, hay quien opina que...al igual que el Antiguo Testamento, el Nuevo es también una obra de carpintería tosca, ensamblada de manera forzada mucho después de acaecidos los pretendidos acontecimientos y llena de vacilaciones e improvisaciones para presentar los hechos de la forma adecuada (Dios no es bueno - Cristopher Hitchens); sólo puedo objetar a Hitchens el título que, para aquellos que no lo hayan leído podría sugerir que Dios realmente existe y no es realmente muy bondadoso (afortunadamente existe otro libro suyo que despeja las dudas: Dios no existe, que viene a ser una recopilación de reflexiones sobre Dios y la religión de una serie de pensadores -desde Lucrecio a Spinoza, Darwin, Mark Twain, Sigmund Freud, Orwell y Bertrand Rusell, por citar algunos). 

Lo cierto es que, yendo a la primera parte, el Antiguo Testamento es una serie de auténticas pesadillas gore, venganzas y matanzas donde frecuentemente aparece la crueldad y la venganza como características de un Dios a menudo colérico y recriminador con su pueblo, el pueblo elegido, que pese a serlo, parece que incumplía con frecuencia sus directrices; a modo de ejemplo, podemos recordar el episodio en el que Moisés se retira a la montaña para recibir del mismo Dios unas normas concretas y escritas de comportamiento (un protocolo de actuación religiosa, que se diría ahora):  las tablas de la ley. Tras las tablas, Moisés recibe -Dios lo ve, lo oye y lo sabe todo- un pertinente aviso, (como el de una empresa de seguridad de hoy  manejando alta tecnología, casi omnisciente; Exodo 32:21-29): Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido. Bien pronto se han desviado del camino que yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición y lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: “Este es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto.” Y el Señor dijo a Moisés: He visto a este pueblo, y he aquí, es pueblo de dura cerviz  (esta expresión se usaba en referencia a animales domésticos que no respondían con docilidad al freno, cabezal o yugo) Ahora pues, déjame, para que se encienda mi ira contra ellos (parece que Dios necesita un tiempo y aislamiento para el adecuado calentamiento de la iracundia) y los consuma; mas de ti yo haré una gran nación. (¿una promesa, autorización o franquicia divina  para permitir a Moisés convertirse en dictador religioso y político en su nombre?). Moisés regresa al campamento para comprobar el comportamiento del rebaño humano del que es pastor, monta en cólera refleja (por mandato divino) y al ver que es cierto el aviso (evidentemente), rompe las tablas de la ley (de una calidad y consistencia muy poco divinas, al parecer) y después de destruir con un alto grado de sofisticación el becerro  de oro: tomando el becerro de oro lo quemó en el fuego, lo molió hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el agua, e hizo que los hijos de Israel lo bebieran, ordenó: Póngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino. Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; y cayeron (para no volverse a levantar, muy posiblemente) aquel día unos tres mil hombres del pueblo. Y Moisés dijo: Consagraos hoy al Señor, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy El os dé una bendición; éste es el corolario poco conocido y divulgado del episodio bíblico de las tablas de la ley: todo paz y amor; como para animarse a incumplir alguno de los Diez Mandamientos. Por puro convencimiento.

Comprendo que éste ramalazo de ateísmo demostrativo y anecdótico pueda parecer anticuado o extemporáneo -no más que la propia Biblia, en todo caso- a alguien, pero creo que es lo más sano comenzar por el principio, si no querermos encontrarnos cualquier día coreando y siguiendo irracionales presupuestos totalitarios; lo primero que anula la religión es nuestra confianza en una de las pocas herramientas sólidas de las que nos ha  provisto la naturaleza: la capacidad de raciocinio. Aunque sin olvidar la única enseñanza aprovechable del pasaje: el becerro de oro sólo es un dios sustituto y no de mayor calidad de aquél al que pretendían sustituír los judíos en el Sinaí. Me parece.

 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Creemos

No es nada nuevo, data de Junio de este año, pero hay veces que es mejor no comentar lo inmediato, siempre se corre el peligro de ir a rebufo de lo que otros comentan y no tener una opinión realmente propia sobre lo comentado; además, parece que ya ha finalizado la Convención del PP,  itinerante, a modo de cónclave distribuído geográficamente. Así pues, creo que ya me puedo permitir estas reflexiones sobre el lema y la campaña publicitaria basada en el Creemos por parte del PP.

En un repaso rápido -a la fuerza, y no apto para epilépticos- comenzamos con un Creer para crear, un PP ya en modo dios: es sabido que crear, crear, sólo Dios puede hacerlo, los humanos a lo sumo transformamos lo que la naturaleza nos ofrece. Pero puestos a creer -aunque sea sin crear- en el PP creen en las personas, en las soluciones, en la familias, en los jóvenes, en los mayores, en la conciliación, en el progreso, en las pensiones justas, en un mundo sostenible, en el empleo de calidad, en el esfuerzo, en la mejor educación, en el Estado de Derecho, en una Justicia independiente, en la concordia, en la Unidad de España, en Europa, otra vez en España, en oportunidades para todos y finalmente, en un futuro en libertad. Pero veamos, ¿qué es creer en las personas, en los jóvenes y en los mayores, en España, en Europa? ¿constatar que existen?;  ¿que es creer en el progreso, las pensiones justas, el empleo de calidad, el Estado de Derecho, la Justicia independiente, la mejor educación, oportunidades para todos? ¿desear que existan?; claro, ¿alguien  cree o desea lo contrario en uno y otro caso?; el asunto crítico y para lo que se supone que debe servir la política -no sólo para vivir de un cambio siempre pospuesto- es cómo lograr concretar esos deseos, qué dotación de recurso públicos se propone disponer para hacerlo y cuanta voluntad política existe para llevarlo a cabo. Quiero decir que, entretanto, el creemos no deja de ser como la creencia de los niños en los Reyes Magos: algo propio de la inocencia infantil, de la que los mayores -o los dirigentes políticos, en este caso- se aprovechan con cierto morbo. Por no hablar de la libertad.

Antes de la llegada de la posverdad, parece ser que alguien ya había dicho que la verdad es lo que se elige creer; es difícil no estar de acuerdo con ésto ya que, para empezar, resulta ser una afirmación autocontenida, es decir, podemos elegir creer que la frase no es cierta, lo que nos deja, claro, sin saber lo que es verdad pero con absoluta libertad para creer, que es lo que parece que los creativos publicitarios de la campaña de la convención del PP querían demostrar. Incluso que podemos crear creyendo; otra cosa el que lo creado sirva para algo: que nos sirva a nosotros, quiero decir; hay quien vive a cuerpo de rey vendiendo creencias. Y, también la verdad se inventa, que decía Machado.

En todo caso, ya se sabe, en muchas ocasiones, irracionalmente, las creencias son cuestión de fe: eso parece ser lo que el PP desea para sus votantes y militantes: la fe del carbonero, a salvo de cualquier memoria y racionalidad de la creencia.

sábado, 2 de octubre de 2021

Campoamor y el voto de la mujer

Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos....defendí esos derechos contra la oposición de los partidos republicanos más numerosos del Parlamento, contra mis afines. Triunfó la concesión del voto femenino por los votos del Partido Socialista (con destacadas deserciones), de pequeños núcleos republicanos: Catalanes, Progresistas, Galleguistas y Al Servicio de la República, y, en la primera votación de las que recayeron, por las derechas. En la última y definitiva, por la retirada de las derechas sin sus votos....Finada la controversia parlamentaria con el reconocimiento total del derecho femenino, desde diciembre de 1931 he sentido penosamente en torno mío palpitar el rencor. Razón aparente: que el voto había herido de muerte a la República; que la mujer, entregada al confesonario, votaría a favor de las derechas jesuíticas y monárquicas.
 
Hoy, cuando casi todos los partidos políticos se apuntan como propio el mérito de haber defendido la instauración del derecho a voto de la mujer, reconocido por las Cortes Constituyentes de la República Española el 1 de Octubre de 1931, no está de más recordar las palabras de la propia Clara Campoamor, con las que prologa su libro El voto femenino y yo: mi pecado mortal (publicado en 1936) y que he citado al principio. Ya en otra entrada mencioné la perversa paradoja y las contrapuestas motivaciones que llevaron a unos y otros diputados -en muchas ocasiones del mismo partido- a votar lo que votaron (o se abstuvieran) respecto al Artículo 36 (*) (34 en una numeración inicial) y que también menciona Clara Campoamor en el prólogo de su libro como razón aparente. Mejor leer el libro de Clara Campoamor para entender lo de aparente. 
 
Y como lo mejor suele ser siempre recurrir a las fuentes, recomiendo la instructiva lectura del Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes de la República Española correspondiente a la Sesión de día 1 de Octubre de 1931. El resultado de la votación fué, como es sabido, de 161 votos a favor y de 121 votos en contra; no suele mencionarse, sin embargo (ni siquiera en el citado Diario de Sesiones) que el número de abstenciones fué de  181, veinte más que los votos afirmativos. (La votación se realizó de forma nominal, para lo cual los diputados se alzaban de sus sillones para emitir su voto. Gracias a esto, podemos saber, muy aproximadamente,  quiénes votaron a favor y quiénes en contra, a pesar de que en el acta del Diario de Sesiones, varios nombres no coinciden con ninguno de los registrados como diputados  en la base de datos del Congreso). El diputado nacionalista catalán Carrasco i Formiguera (fusilado posteriormente en 1937 por los militares sublevados contra la República por el delito de adhesión a la rebelión; el 25 de septiembre de 2005, el Congreso de los Diputados acordó anular el consejo de guerra al que fue sometido) quiso, con posterioridad a la votación, explicar su voto aportando su razón esencial (la que a mí también me parece la razón esencial): Lo que no puede hacer la República es admitir aquí el principio de igualdad de derechos de los dos sexos y venir después a excluir del derecho de voto a la mitad de los ciudadanos españoles....estoy explicando el voto diciendo que he votado por la República y por la democracia.  
 
A modo de curiosidad -o algo más, quizás- entre los votos afirmativos figuran -además del de Clara Campoamor- los de Alcalá-Zamora, Fernando De los Ríos, Araquistain, Largo Caballero, Companys, Azorín, Jiménez de Asúa, Madariaga, Pérez de Ayala, Negrín, Ginés de los Ríos, Azcárate; entre los negativos están los de Victoria Kent, Ortega y Gasset,  Sánchez Albornoz, Martínez Barrios,  Royo Villanova, Elola, Lamamié; a Manuel Azaña no lo encuentro ni entre los unos ni entre los otros, por lo que deduzco que se abstuvo, aunque su grupo político de entonces (Acción Republicana) votó mayoritariamente en contra. Tampoco puede encontrarse como votante al socialista Prieto, por entonces ministro de Hacienda y cuya opinión conocida era que conceder el voto a la mujer era una puñalada trapera a la República, igualmente se abstuvo el  tambien socialista y entonces presidente del Congreso de los Diputados, Julián Besteiro, sin olvidar a Margarita Nelken, también diputada socialista e igualmente contraria al voto de la mujer; el PSOE acordó, al menos, que ninguno de sus diputados votara en contra y, finalmente,  de los 161 votos positivos, 84 fueron de diputados del PSOE (el grupo parlamentario socialista lo integraban 110 diputados). Que cada palo aguante su vela.

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(*) Artículo 36 - Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.



viernes, 1 de octubre de 2021

Desierto

Tumbado y semiarropado en la manta multicolor mauritana, me fuí acercando a las brasas bajo las cuales Ahmed había hecho aquél delicioso pan que constituyó la cena acompañando al té; acababa de anochecer, pero ya se comenzaba a sentir un frío inimaginable sólo una hora antes. Me comodé el turbante azul de modo que sólo quedaron al descubierto los ojos y me giré hacia arriba;  sentía aún el calor de las ascuas en la mejilla izquierda; abriendo los ojos, sólo pude sospechar el espectáculo, para confirmarlo hurgué en uno de los bolsillos exteriores de la sahariana y con movimientos automáticos extraje las gafas y me las calcé para extasiarme de inmediato ante la inmensidad, nitidez y profundidad  de aquél cielo azul oscuro con miríadas de brillantes de todos los tamaños cosidos en él. El aire era denso, casi palpable, a tono con la intensidad del cielo; girando la cabeza podía ver la Luna en creciente somero, apenas dibujando el arco de su borde luminoso. Me dió el tiempo justo para guadar las gafas; recuerdo haber oído algún ronquido de los dromedarios antes de quedarme dormido oyendo en mi cabeza algún pasaje épico de la música de Lawrence de Arabia.