domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Feliz 2016!

No fué un lapsus, tampoco una metáfora (pese al puente de fondo) quizá de nuestra vuelta al pasado -hace ya tiempo que en algunas cuestiones hemos llegado a los años 50 del siglo anterior- es muy posible que haya sido el resultado de uno más de esos angustiantes líos dixlésicos en la mente del que algunos denominan -ignoro el motivo- orador brillante, pero lo cierto es que deseándonos un Feliz 2016 para 2018 -que, sinceramente, falta nos hace a todos- Rajoy parece haber reconocido íntimamente su parte de responsabilidad en la desgracia de país en que nos hizo vivir a todos los españoles en 2016:
11 de Enero - Comienza el juicio del caso Noos (pese a la sentencia condenatoria para varios encausados en Febrero de 2017, entre ellos Iñaki Urdangarín, éste continúa en libertad, va a tener razón, una vez más, el principio de la vulgarización);
22 de Enero - Rajoy rechaza la propuesta del rey para intentar su investidura debido a la falta de apoyos a su candidatura tras las elecciones del 20 de Diciembre de 2015;
14 de Febrero - Esperanza Aguirre dimite como presidenta del PP de Madrid;
4 de Marzo - Pedro Sánchez (PSOE), primer presidente fallido del Régimen de la Transición
3 de Mayo - Convocatoria de nuevas elecciones por la situación de bloqueo político tras las celebradas el 20 de Diciembre de 2015;
26 de Junio - Repetición de las elecciones: se perpetúa el bloqueo político e institucional;
2 de Septiembre - Siguiendo el ejemplo de Pedro Sánchez, Mariano Rajoy se presenta como candidato pero fracasa en su investidura;
26 de Septiembre - comienza el juicio por las tarjetas black;
1 de Octubre - Pedro Sánchez es obligado a dimitir de la Secretaría General del PSOE, quedando éste en manos de una comisión gestora provisional;
4 de Octubre - Comienza el macrojuicio por el caso Gürtel;
23 de Octubre - El comité federal del PSOE decide la abstención en un nuevo intento de investidura de Mariano Rajoy: el 59% de los delegados se pronunciaron contra la celebración de unas terceras elecciones que debilitaría más aún al PSOE;
29 de Octubre - Rajoy logra su investidura como presidente gracias a la abstención de la mayoría -no todos- de los diputados del PSOE, que transformaron el NO a Rajoy en un mirar hacia otro lado;
3 de Noviembre - Mariano Rajoy forma un nuevo gobierno que le permite dar continuidad a sus políticas regresivas y de recortes de la legislatura anterior (2011-2015).
¿Qué? ¿no es 2016 un año que admita mejoras? Seguramente sí que nos hizo mucha falta a todos, pero es sabido que el arte de predecir -y/o mejorar- el pasado está reservado a los economistas y Mariano Rajoy sólo es registrador de la propiedad.
Como tampoco es que 2017 haya sido para España el jardín de la alegría, es posible que a finales de 2018 Rajoy nos desee a todos un feliz 2017, inaugurando posiblemente así una tradición que acabe pareciendo de toda la vida, como las uvas de Nochevieja.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Todos

Todos aquellos que ignoran la historia están condenados a repetirla, que no por reiterada hasta convertirla en tópico retórico, la frase deja de tener un sentido profundo; si en 1923 el jefe del Estado español comenzó el proceso de liquidación de la denominada Restauración como régimen político, es muy posible que el jefe del Estado español actual, bisnieto -y no por casualidad-  de quien ejercía el cargo entonces, puede que haya cometido un error similar el pasado 3 de Octubre y comenzado el desmantelamiento de ésta segunda Restauración: ésto es, haber dejado de ser -esencialmente  por decisión propia- jefe del Estado de todos los españoles, al refrendar, con sus palabras, al partido en el gobierno  durante la grave conmoción institucional que ha sufrido el propio Estado con motivo de la crisis en Cataluña, olvidando algo tan esencial como que si a los partidos se les denomina así, por algo será. Ha debido entenderlo -y reconocerlo internamente, al menos- el propio Felipe VI cuando en el tradicional discurso de Nochebuena ha expresado reiteradamente su convencimiento de que todos los españoles son España (!!) -la historia de la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles- algo radicalmente distinto de la consideración de que parte del Estado -la Generalidad de Cataluña era y es eso, como él mismo ya reconocía en su discurso de Octubre- hubiera demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado (de otra parte del Estado, en todo caso). Es evidente que en aquella ocasión el jefe de todo el Estado ejerció como juez -admisible e incluso deseable- y, sin embargo, también como parte -indeseable e inadmisible- al manifestar que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas, siendo así que, además de representar  esas autoridades al propio Estado en Cataluña, eran autoridades gracias a elecciones regidas  por las legales normas democráticas establecidas y que, con sus manifestaciones, él se convertía en portavoz de una parte del Estado o, más concretamente, del gobierno.
Tras éste último intento -ignoro si eficaz- de hacer que todos olvidemos su manifiesta parcialidad de hace tres meses, dedicándose ahora, fundamentalmente, a alabar el trabajo de todos los españoles de todas las formas posibles -que yo me pregunto por el sentido de dirigirse a un pueblo tan excelente y si no sería mejor no interferir en esa excelencia- fuése y no hubo nada, como en el soneto de Cervantes; como es habitual, por otra parte (me ha sido difícil elegir una imagen para acompañar éste texto, sólo gracias a la variación en el color de la corbata he podido encontrar la de éste año)....sí, éste país necesita un buen desatranque.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Traduciendo

No tengo la posibilidad de votar en las elecciones de Cataluña, pero sí podría, con un catalán que quisiera hacerlo, reflexionar hoy con él, ya que le han dejado todo un día para ello y yo, como español no residente en Cataluña, pero interesado en el asunto, no tengo limitación de tiempo; y mi reflexión general es que, tras meditarlo en conciencia, yo votaría lo que creyera oportuno, pero siempre procurando ignorar de forma consciente todos los mensajes de políticos que apelen  a la utilidad del voto; digo ésto porque desde ambos bandos -tanto de los denominados constitucionalistas como de los soberanistas- se oyen mensajes destinados no tanto a respetar el voto ciudadano como a dirigirlo como arma utilitaria contra el bando contrario. 
Esto no es nuevo, las dos últimas elecciones a nivel estatal adolecieron de la misma carencia democrática: acostumbrados como estaban PP y PSOE a los usos y limitaciones de un bipatidismo histórico, no supieron -o no quisieron, o un poco de cada- traducir el voto ciudadano a gobierno mediante los imprescindibles pactos y negociación entre todas las fuerzas políticas: de ahí unas segundas elecciones que supongo que pretendían que la ciudadanía votara finalmente como debía para que el gobierno resultante se formaran de acuerdo a la tradicional alternancia  entre los dos partidos mayoritarios; no pudo ser, seguramente éste bipartidismo ha muerto -como el anterior- de agotamiento o porque ya hay demasiados que se han percatado de la trampa en el trile (o bien tanto PP como PSOE ya no manejan la bolita con tanta soltura, o bien la ciudadanía ha agudizado la vista). De ahí que haya mencionado ésta carencia democrática -hay otras- producto de la incapacidad de los partidos de éste país en establecer las necesarias negociaciones con otros partidos -que implican, lógicamente, cesiones y pactos- para llegar a acuerdos de mínimos que permitan la formación de gobiernos de coalición, tal y como ocurre en la mayoría de las democracias esuropeas consolidadas. No creo que nadie deba asumir como ciudadano la traducción de lo que las urnas dictaminen, esa es la labor, precisamente, de los partidos políticos; no es obligación de la ciudadanía darles el resultado de cualquier elección ya traducido.

domingo, 3 de diciembre de 2017

El tiempo

Ignoro si parafraseando a Chaplin, quien aseguraba El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto o a Cervantes, que escribió No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe (quizá más a éste último; parece que los vapores del PP están resultando últimamente nefastos para la salud), el caso es que el portavoz del gobierno -y, simultáneamente, del PP- el señor Méndez de Vigo, ha manifestado que las posibles responsabilidades políticas de ese partido por el caso Bárcenas ya han pasado porque son cuestiones que ocurrieron hace muchos años y desde entonces ha habido elecciones generales e investiduras; y ha pretendido zanjar el señor Méndez de Vigo: hay que esperar ahora a la sentencia judicial, que es lo que vamos a hacer; en el PP lo tienen todo calculado respecto a las responsabilidades derivadas de los casos de corrupción que les afectan: en primer lugar ha de mantenerse la necesaria prudencia hasta que lo jueces dictaminen -lo cual es evidente que no resulta inmediato: el caso Bárcenas, por ejemplo, lleva coleando diez años- para entonces (incluso antes) resulta que las posibles consecuencias, tanto políticas como jurídicas, seguramente ya no sean de aplicación debido a que los delitos hayan prescrito.
Pero ya que en el PP son tan liberales con el concepto y la palabra prescripción para sucesos delictivos relativamente próximos -no digamos con otros aún mas injustos, pero más antiguos, como es el caso de los más de cien mil españoles asesinados hace más de tres cuartos de siglo, muchos de ellos malenterrados desde entonces- habría que recordar que si en Derecho prescripción es la extinción de una responsabilidad u obligación al haber transcurrido un plazo legal, usucapión (prescripción adquisitiva o positiva) es la adquisición de un derecho real por el transcurso del tiempo y que se basa en el abandono o negligencia del titular de un derecho, que, por su inactividad, ha permitido que otro adquiera ese mismo derecho. No sé si me habré explicado, pero todo ello me ha llevado a una reflexión general sobre el paso del tiempo y a coincidir con Albert Einstein cuando dijo que La distinción entre el pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente, pero, en lo concreto, a coincidir plenamente con  el estadounidense Robert. G. Ingersoll cuando afirmaba que el presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro; por eso creo tan necesario intentar el cambio del presente ya que, en todo caso, y tal como dijo Severo Ochoa, mi verdad básica es que todo tiempo es un ahora en expansión. Fin de las citas.