sábado, 31 de enero de 2015

Añadiendo el olvido

El actual Jefe del Estado ha tenido a bien manifestar recientemente lo conveniente de aprender del Holocausto, asegurando que representa una derrota sin paliativos a manos de la maldad, el embrutecimiento y la ignorancia; incluso tuvo unas palabras de reconocimiento para los exiliados republicanos internados en el campo de concentración de Mauthausen, por compartir el destino de los sefardíes internados en los campos nazis.
Muy correcto políticamente, pero podría recordar igualmente en algún momento -mucho más cerca que aquellos campos de concentración, en las cunetas de las carreteras españolas aún yacen las evidencias- a las víctimas de la incivilidad de nuestra guerra civil y posterior dictadura; salvo que a la maldad, el embrutecimiendo y la ignorancia propios de éste país, se pretenda añadir el olvido como política de estado.

viernes, 23 de enero de 2015

Lo que nos merecemos

Parece que se va cumpliendo, punto por punto, el guión establecido; el propio Luis Bárcenas -hablando de sí mismo en tercera persona- nos lo confirma: Luis ha sido fuerte y, por consiguiente, espera que la familia -el PP- cumpla con su parte del acuerdo y le permita salir de la cárcel y disfrutar de lo suyo en libertad. Y ha añadido un mensaje claro -tan claro que hasta los que no somos dirigentes del PP lo hemos entendido-: salvo lo que ya es conocido -la contabilidad en B del PP- no voy a añadir de mi boca lo que todo el mundo sospecha (que esa contabilidad paralela y oculta era paralela y oculta porque respondía a unos procedimientos que igualmente eran paralelos  respecto a la legalidad y debían permanecer ocultos por idéntica razón). Es cierto que sólo la constatación de lo primero, en cualquier país democrático, hubiera dado lugar a la dimisión integral de toda la cúpula de un partido político inmerso en tales prácticas fraudulentas, pero parece que aquí todo consiste en aguantar el tirón veinte días y después todo olvidado;  aquí paz y después gloria. Tenemos lo que nos merecemos por soportar tanta indecencia.

viernes, 16 de enero de 2015

La bolsa o la vida

Por si a éstas alturas no tuviéramos ya claro que importa más, el dinero o las personas, día a día éste gobierno se encarga de despejar tan hipotética duda; en línea con una  perversión del lenguaje que deja en mantillas a la del Ministerio de la Verdad de la novela de Orwell y de la cual tomamos obligatoriamente a diario un par de dosis, el flamante ministro de Sanidad, en relación con el tratamiento de los pacientes de hapatitis C graves -de los que se estima que existen unos 30.000- nos informa de que lo importante no es el dinero, sino saber cómo tenemos que tratar a los pacientes y garantizarles que la indicación de los médicos hagan les llegará, para, a continuación, hacer todo lo contrario: posponerlo sin fecha creando un comité de expertos con el  objetivo de elaborar un plan integral contra la hepatitis C. Que yo me pregunto: ¿hay plan mejor -y más integral- que proporcionar a todos los pacientes el medicamento prescrito por profesionales del Sistema Nacional de Salud a quienes éstos estimen necesario?; seguramente muchos de esos pacientes no podrán esperar -bien quisieran- ni tan sólo a conocer el dictamen del docto comité.
Y éste ministro de Sanidad ocupa el cargo por ser, supuestamente, uno de los de mayor sensibilidad social dentro del PP; seguramente una de la dosis de perversión  linguística que tomamos el día de su nombramiento.

jueves, 8 de enero de 2015

Las libertades de otros

El ministro del Interior, señor Fernández Díaz (sí, ese al que parece importarle más la muerte de un policía francés que la de un policía español) ha manifestado a raíz de la masacre en Charlie Hebdo, en la que han muerto doce personas, que supone un ataque a la esencia de la democracia: la libertad de expresión. Y él, titular de un Ministerio que en cuanto a la libertad de expresión promueve actualmente una legislación que nos retrotrae a tiempos muy pretéritos, lo ha afirmado sin sonrojarse ni tartamudear: para todo hay que valer. O quizá piense que hay asuntos -como la democracia- que sólo son adecuados para países de régimen republicano y laico pero no para el nuestro, monárquico y en el que se concede la medalla del mérito policial a la Virgen del Amor Hermoso.

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