lunes, 26 de febrero de 2018

Sembrando vientos

Jordi Pesarrodona, concejal de Cultura por ERC en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), ha sido imputado por un delito de odio y otro de resistencia grave y ha sido citado para declarar como investigado el próximo mes de Abril; los hechos constitutivos de la imputación de ambos delitos ocurrieron del pasado 1 de octubre (fecha de la celebración del referéndum convocado por la Generalidad de Cataluña) en la escuela Joncadella de Sant Joan y consistieron en que el imputado, con una nariz de payaso, se situó al lado de un agente de policía.
El director y presentador del programa de radio Es la mañana de Federico, Federico Jiménez Losantos, ha manifestado en el transcurso del mismo, respecto a la condena del rapero Valtònyc a tres años y medio de prisión por enaltecimiento del terrorismo, injurias a la corona y amenazas, que cree que los tres años y medio de prisión no son justos; lo justo serían tres años en el zulo de Ortega Lara, que es de quien se burla. Hemos perdido de vista que la libertad de expresión es la libertad del verdugo de escupir sobre las víctimas, y no. Eso es un caso de sadismo tolerado. Y ya puesto, se ha dedicado a promocionar su libro Memoria del comunismo, en el que vuelve sobre el mito de los 100 millones de muertos de los que culpa, directamente, a Lenin. Y de postre, por si se nos olvidaba, que el peligro comunista tiene hoy su máximo exponente en España en la figura de Pablo Iglesias y en los cinco millones de votantes de Podemos.
Para todos aquellos que no entendemos la guerra como recurso -ni siquiera como el último- para resolver litigios entre seres humanos,  el señor Losantos nos ayuda habitualmente a comprender como pudo llegar a suceder nuestra guerra civil, y de donde provienen realmente el odio y el sadismo -tolerados, éstos sí- y quienes son las víctimas actualmente en España.

sábado, 24 de febrero de 2018

Borbonidades

Gustavo Adolfo Bécquer en su corta vida (1836-1870) tuvo tiempo no sólo de hacer méritos para perdurar en las antologías poéticas de éste país, sino que tambien era, como su hermano, Valeriano Bécquer, un notable dibujante; parece que fueron ambas dotes artísticas las que empleó, junto con su hermano, para colaborar en la publicación -bajo el seudónimo SEM- de un libro de acuarelas titulado Los Borbones en pelota, donde se retrata gráficamente, en un conjunto de 89 viñetas pornográfico-satíricas, la Corte de la España de la época. Es cierto que Gustavo Adolfo no debía tener mucha simpatía por Isabel II desde que ésta cerró el Real Colegio de Humanidades de San Telmo (Sevilla), en 1847, al año siguiente de ingresar él, pero lo cierto es que la vida privada tanto de Isabel II como de su consorte y primo Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz, de homosexualidad generalmente reconocida (padre oficial de doce hijos con ella, aunque se cree que ninguno suyo, otro milagro en aquella Corte), en la que participaban todos los ministros, capitostes y espadones, así como una generosa representación de distintos estratos del clero, dieron pie a ser objeto pormenorizado de una sátira lo menos parecida -por directa- a la Sátira augusta de Swift.

Quien escribió aquello de:

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

No reparó, para homenajear a los Borbones, en perpretar rimas tan fáciles como:

Sentada está en su poltrona
con chulo, cetro y corona

El rey consorte
primer pajillero de la corte  

Pio nono, agradecido
a los dones de  Isabel
le da la bula singularis
para que pueda joder

Singularis natura,
queda, aunque joda mucho, siempre pura

(En febrero de 1868 Pío IX concedió a Isabel II la Rosa de Oro, por las altas virtudes con que brillas)

Isabel - Espérate a que acabe mi intendente
Paquita- ¡Aguardemos la vez, como en la fuente! 

(Paquita figura ser su primo y esposo, Francisco de Asís)

Es fácil opinar que son textos que valen  poco, pero es muy conveniente ver las imágenes a las que acompañan.

No quiero ni pensar en que hubiera ocurrido hoy, siglo y medio después, en pleno régimen democrático que garantiza -dicen- la libertad de expresión y cuya dirigencia se solidariza urbi et orbe con Charlie Hebdo hasta identificarse con esa revista satírica francesa, si el rapero Valtònyc se hubiera atrevido a la décima parte de a lo que se atrevieron los Bécquer en el siglo XIX; pena de muerte permanente revisable, cuando menos.
Los Borbones en pelota es un libro de ilustraciones creado por Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, Valeriano Bécquer, en el que la Corte de la época aparece caricaturizada en posiciones poco decorosas viñeta tras viñeta, hasta en 89 ocasiones. Calificado como "Humorismo gráfico" en el catálogo de la biblioteca del Instituto Cervantes de Nueva York,

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/282272/0/borbones/desnudos/becquer/#xtor=AD-15&xts=467263
Los Borbones en pelota es un libro de ilustraciones creado por Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, Valeriano Bécquer, en el que la Corte de la época aparece caricaturizada en posiciones poco decorosas viñeta tras viñeta, hasta en 89 ocasiones.

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/282272/0/borbones/desnudos/becquer/#xtor=AD-15&xts=467263
Los Borbones en pelota es un libro de ilustraciones creado por Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, Valeriano Bécquer, en el que la Corte de la época aparece caricaturizada en posiciones poco decorosas viñeta tras viñeta, hasta en 89 ocasiones.

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/282272/0/borbones/desnudos/becquer/#xtor=AD-15&xts=467263

viernes, 16 de febrero de 2018

Don Vito

Si lo he entendido bien, en el gobierno de España están desconcertados porque hay españoles -incluso pertenecientes a partidos constitucionalistas- que no han coreado a por ellos, oé, a por ellos, oé  y secundado su propuesta para que el señor ministro de Economía, Luis de Guindos, acabe siendo investido vicepresidente del Banco Central Europeo; sinceramente, a mí lo que me desconcierta es su desconcierto. O sea, que no son suficientes las razones sintetizadas por  el eurodiputado por ICV, Ernest Urtasun, asegurando que la falta de apoyo al señor Guindos en las instituciones europeas está basada en su pésima gestión en materia financiera en España, los posibles conflictos de intereses que emanan de su pasado como banquero de inversión y su negativa a dimitir como ministro; quizá alguien encuentre alguna manera más clara -más alto pudiera ser, pero más claro lo dudo- de explicárselo a los que acusan a todos aquellos que no les apoyan en ésta propuesta, de falta de patriotismo. Para el ministro de Educación -y Teología también, parece- Méndez de Vigo, el señor Guindos fué el artífice (sin restar posibles méritos a la Virgen del Rocío) del milagro español. Aunque no ha aclarado cual de ellos -somos tierra de milagros- como pudiera ser el que muchos de los españoles sigan vivos a día de hoy, pese a las desastrosas condiciones económicas y laborales del país en la actualidad, por ejemplo.
En todo caso, desde el gobierno persisten en su intención -por segunda vez- de pagar los servicios prestados (al PP, fundamentalmente) por el señor Guindos y aseguran que no está todo perdido en sus presiones a algún país que, como es el caso de Italia, están poniendo algunas reticencias y añaden que estamos en un juego de estrategia donde cada voto es un debe, nadie nos va a apoyar por De Guindos sino porque esperan algo a cambio y España está trabajando para conseguirlo; juraría que ese algo a cambio lo vamos a pagar -como es habitual- a escote entre todos los españoles; aunque a cambio, eso sí, se lograría que el señor Guindos quintuplicara su sueldo actual.
A pesar de que, según El Paísno hubo ningún vito (sic): solo deliberaciones y ese escueto comunicado (de la comisión de economía del Parlamento Europeo), desde el PP aceptan que la alternativa a Guindos, el irlandés Philip Lane, fue más convincente, en su exposición, y hasta el propio Guindos, consciente de ello, se vendió como más político frente al más técnico Lane. Y todo ello pese a que España parece contar con el apoyo político del núcleo duro europeo, Francia y Alemania. Parece que, finalmente, sí va a ser necesario un Vito (Corleone), que ponga las cosas en su sitio. Por el procedimiento que sea necesario.
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P.S.: ...lo que digo...

miércoles, 14 de febrero de 2018

¿Un descuido?

Felipe González dice no creer que haya un fenómeno de corrupción política en España y lo ha reducido todo a un descuido generalizado; es una de las pocas ventaja que tiene hacerse mayor (y/o jarrón chino): puedes decir tonterías como ésta sin ningún temor; lo peor que podría ocurrirte es que te ignoren suponiendo que ya estás gagá. En todo caso,  vamos con el adjetivo y supongamos que sí fuera generalizado -ayuda repasar la lista de beneficiarios de las tarjetas Black  para comprobar que todos los representantes de partidos políticos -y  sindicatos- entonces existentes eran partícipes de un latrocinio que muchos, en el colmo de la desfachatez, decían que no sabían que lo fuera- pero, ¿¡descuido!?; descuido no, más bien se trata de descuideros, un tipo especializado de ladrón que hurta aprovechándose del descuido ajeno; de donde podría deducirse que los descuidados hemos sido nosotros, la ciudadanía en general. Y es muy posible que lo hayamos sido por desconocimiento político e histórico también generalizado -la falta de costumbre tras cuarenta años de dictadura, donde la corrupción también existía, pero era lo normal y las posibilidades de denunciarla mínimas- porque la corrupción es históricamente casi tan consustancial al ser humano como las moscas o las bacterias: lleva con nosotros desde el comienzo mismo del hombre social; a la vez que se inventó la propiedad privada y las leyes -o incluso antes- ya la corrupción era una característica definitoria del ser humano a la vez que una enfermedad social. No fué un descuido -si hablamos de historia más reciente- la causa fundamental que llevó a que el PSOE perdiera las elecciones generales en España en 1996, ni tampoco es un descuido  lo que hoy asombra -la prueba del algodón de nuestra calidad democrática- que no haga perder elecciones generales al PP: en ambos casos se trata de lo mismo, del abuso de poder político en connivencia con otros poderes fácticos, fundamentalmente el económico; el entendimiento de la política como ejercicio del poder público no para buscar el bien social y común, sino el beneficio personal y particular. Y yo creo que la ciudadanía de éste país no ha tomado aún conciencia -como ocurre en países con democracias consolidadas- de que la corrupción es un cáncer social que o bien se controla -su erradicación total puede que sea imposible- o bien acaba con el cuerpo que lo hospeda. Y un cáncer no es un descuido, es algo bastante más serio.

sábado, 10 de febrero de 2018

Por una Ley Electoral más justa

A menudo se aduce por parte de ciertos analistas políticos -o que pasan por tales- que el sistema electoral vigente en España propicia la eficacia y la estabilidad política al facilitar mayorías de gobierno; alguien que sostenía ésto con asiduidad y alevosía fué el señor Wert, quien fué el más que polémico ministro de Educación, Cultura y Deporte entre 2011 y 2015 y desde hace poco tiempo parece estar disfrutando en relativo silencio -que muchos agadecemos, aunque nos toque sufragarlo con fondos públicos-  de su cargo y sus prebendas  en París, como pago a los servicios prestados por él (al PP, sobre todo).
Según la tesis de fondo de esa teoría, el sistema electoral actual promueve eficazmente mayorías de gobierno a cambio de cierta inequidad, eliminando la posibilidad fragmentación política y, en definitiva, asegurando la gobernabilidad del país; sin embargo,  los datos electorales -y las posibles reglas alternativas para traducir votos a escaños- demuestran que ambos supuestos son falsos: ni el sistema actual es el más eficaz (si no es que pretendemos asimilar eficacia a la perpeturación de un sistema bipartidista calco del de la Restauración, con dos partidos que son las dos caras de una misma moneda), ni tampoco la inequidad que produce es algo anecdótico, sino una distorsión profunda de la justa representatividad democrática.
Por ejemplo, si en un simulador de traducción de votos electorales a escaños, aplicamos el mismo sistema electoral actual (basado en la regla d'Hondt), pero suprimimos las circunscripciones provinciales y consideramos España como una circunscripción electoral única (el Congreso de los Diputados es precisamente eso, el órgano constitucional que representa al pueblo español, a todo el pueblo español, con independencia de la consideración del territorio o comunidad autónoma a que pertenezca cada uno de los electores), resulta que aplicado a las elecciones generales de 2016 hubiéramos pasado de 9 (los actuales) a 4 partidos políticos con representación parlamentaria: efectivamente, desaparecerían del mapa parlamentario todos los partidos nacionalistas; es decir, con éste procedimiento les ocurriría lo mismo que le ocurrió al PACMA  (Partido Animalista) con el sistema actual, que con 212.367 votos a nivel estatal no obtuvo ningún escaño, mientras EH-Bildu, con 184.092 votos en esas mismas elecciones dispone actualmente de 2 escaños en el Congreso de los Diputados y Coalición Canaria, con 78.080 votos tiene 1; si a EH-Bildu cada escaño le ha costado más de 90.000 votos, para el PACMA, en la misma división se  obtiene como resultado el infinito, que no es, lógicamente, una cantidad computable ni asequible en términos políticos y/o humanos (por cierto, en la simulación referida el PACMA tampoco obtendría ningún escaño).
Conociendo éstos datos podríamos preguntarnos, ¿que hubiera ocurrido tras esa nueva traducción de las elecciones de 2016, en la que sólo cuatro fuerzas políticas (PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos) tuvieran representación parlamentaria (con 129, 88, 82 y  51 escaños, respectivamente) y se  vieran igualmente en la necesidad de formar gobierno? Pues es evidente que, para empezar, todos y cada uno de ellos debería haber jugado sus cartas con más claridad desde el principio, es decir, el resultado hubiera sido más eficaz sólo por considerar ya de inicio menores posibilidades combinatorias -con menos de la mitad de interlocutores- y no hubiera sido posible -ni necesario- recurrir a cambalaches semiocultos -o totalmente ocultos- con los votos de los partidos nacionalistas; cambalaches y trapicheos que finalmente acaban desvirtuando radicalmente la equidad electoral, al propiciar mayorías políticas en el conjunto del Estado que son socialmente ficticias; es imposible conseguir otro resultado comprando escaños a cambio de beneficios para las particuliaridades nacionalistas, no para todos los españoles. Además, la base de partida para afrontar la formación de gobierno hubiera resultado, evidentemente,  más justa y equitativa. Y aunque es bastante probable que el PP estuviera gobernado en esa hipótesis también hoy, para Ciudadanos -y para el PSOE- hubiera concluído radicalmente lo de tomar sopas y sorber; un beneficio añadido para la ciudadanía: más clarificación.
Y si realmente la pelota estuviera en manos de Pedro Sánchez, mucho me temo que todo lo que quepa esperar de él sea que la deshinche, por muchas promesas que haya hecho el PSOE en sucesivos programas electorales a lo largo del tiempo; vamos, precisamente por eso.