martes, 26 de febrero de 2019

No se deje engañar

Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota; cada vez que oigo alguna emanación de Pablo Casado pienso que esta frase de Groucho Marx es la que mejor le cuadra. La última de esas emanaciones (referida a la opinión del presidente del PP sobre el aborto):  Tengo una posición muy clara al respecto. Creo que es bueno que las mujeres sepan lo que llevan dentro. Es bueno conocer que lo que llevan dentro es una vida autónoma. Tal cual. ¡Que sería de Twitter sin éstos personajes y de nosotros sin leer sus desconcertantes tuits y, sobre todo, sin leer los tuits de contestación a que dan lugar! En éste caso concreto, muchas mujeres ya han expresado su agradecimiento a Casado por hacer que descubran que no eran cojines, gases, o un huevo kinder con sorpresa, lo que hacía que su vientre se hinchase.
Por cierto, si se tratara  una vida autónoma no estaría dentro, sino fuera;  mientras está dentro no es, con seguridad, una vida autónoma, por eso está dentro. Y estar fuera es sólo condición necesaria, pero no suficiente, para que se trate de una vida autónoma: un recién nacido es un ser totalmente dependiente.
Estoy, en todo caso, de acuerdo con el señor Casado en que es bueno saber y conocer lo que llevamos dentro (aún siendo hombre). Él, por ejemplo, podría hacerse analizar la cabeza y que alguien le dijera lo que hay dentro. Y que después él nos lo dijera a todos; algo autónomo tiene que ser; descontrolado, quiero decir.

lunes, 25 de febrero de 2019

La España que soñó Azaña

No, no creo que ésta sea  la España con la que soñó Azaña, como ha afirmado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; las palabras pueden distraer y con ellas se pueden construir discursos políticamente correctos pero los hechos que pueden desmentirlos  son tozudos; y más si se recurre a la desmesura más allá de la exageración, afirmando que la mayoría de los españoles, independientemente de su ideología, lee a Azaña y Machado y eso es prueba de que la Constitución de 1978 restauró los valores de la República de 1931; en fin, creo que es oportuno recordar de nuevo aquello de dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. No, señor Sánchez, no es ésta una España unida, diversa, democrática, tolerante y en continuo progreso, aunque seguramente a muchos nos gustaría que así fuera.
Para empezar, creo que la mayoría de los españoles no lee, hablando en general, tampoco a Machado -salvo los poetas y los pocos que piensan que la poesía es necesaria, no sólo decorativa- y menos aún a Azaña, pese a lo extenso e intensamente didáctico de lo que dejó escrito; pero deducir de ésto -si fuera realmente así- que la Constitución de 1978 restauró los valores de la República de 1931, es pura ensoñación constitucionalista y ganas de rellenar con algo -muy semejante al humo- los discursos; todo lo contrario que ocurre con Azaña -ya que estamos recordándolo- en cuyos discursos analíticos y razonados no sobra una coma.
Es cierto que estas dos personas dialogantes, cultas, creativas, pacíficas y sensatas que cualquier país habría querido tener entre sus ciudadanos, acabaron sus días -obligadamente- fuera de este país, pero aún en la desgracia hay grados: de Machado y Azaña sabemos donde se hallan sus restos (con la advertencia explícita de este último de que no le zarandearan el esqueleto), pero creo que la mejor manera de que España pidiera perdón a sus exiliados ochenta años después sería acabar institucionalmente con la vergüenza de mantener ese mismo tiempo los restos de más de 100.000 españoles -que no pudieron exiliarse- malenterrados en cunetas y fosas comunes de éste país.
No sé si el señor presidente del Gobierno habrá realmente leído el discurso Paz, piedad, perdón  de Manuel Azaña que ha mencionado, pero le recuerdo -por especialmente pertinentes- las palabras que figuran casi al final del mismo: cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que les hierva la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelva a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que, a lo que parece, también éstos últimos son muy españoles.
Por cierto, lo de Azaña con las banderas es un auténtico desencuentro: lo tuvieron que enterrar cubierto con la bandera de México y ahora le arropan con una muy parecida a aquella de la que abjuró en vida.

viernes, 22 de febrero de 2019

Con la cabeza

El líder de Vox, Santiago Abascal -ese chico lleno de cualidades, al decir de Aznar- se declara sabedor de que no tiene el Estado en la cabeza pero cree que lo compensa suficientemente con tener a España en el corazón: todo un proyecto político para el país, según ha asegurado también.
Es cierto que un Estado -incluso pequeño- cabe en pocas cabezas -incluso las grandes- que yo recuerde, así de memoria, sólo en las de Luis XIV y Manuel Fraga (y aún eso, tratándose fundamentalmente de la opinión que ambos seguramente tenían de sí mismos), pero declarar que no se utiliza la cabeza sino el corazón para decidir lo que es mejor para el país es algo que debería preocupar bastante a los destinatarios de tal confesión.

De diez cabezas, nueve embisten
y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto 
se descuerne luchando por la idea

dejó escrito Antonio Machado en Proverbios y Cantares, demostrando conocer perfectamente a sus paisanos; entiendo que una vez decidido por el señor Abascal destinar su hipertrofiado corazón (Demasiado corazón, cantaría Willy De Ville) a contener España, la cabeza la destinará a lo que Machado creía que la destinaban la mayoría de los españoles, emulando a los toros (que, no por casualidad, Vox pretende impulsar una ley de protección de la tauromaquia, como parte del patrimonio cultural español). De momento, el señor Abascal ya presume de los resultados de su embestida: espantar a las fuerzas enemigas de la unidad y la libertad de los españoles. Yo supongo que tendría que reconocer que hay ocasiones en que ambas cosas, unidad y libertad, pueden no coincidir. Aunque, claro está, para ello habría que utilizar la cabeza no sólo para embestir.
Y ya que he recordado a Machado y hablado de corazones, prefiero concluir con sus últimos versos, hermosos, magníficos,  a poco de que una de las dos Españas helara definitivamente su corazón, en Collioure (Francia), tal día como hoy, un 22 de Febrero de hace 80 años:

Estos días azules y este sol de la infancia...

miércoles, 20 de febrero de 2019

Tahúres

La sonrisa algo tahurina -de tahúr, no de aficionado a la tauromaquia- de Pedro Sánchez en la portada de su libro Manual de resistencia, me sirve para enmarcar algunos de sus contenidos -que conozco por referencias, no creo correr el peligro de comprarlo- y comentar algunas de sus confesiones políticas.
Así, cuando menciona los cambios en su relación con Albert Rivera pasando de su fluída relación al principio -llegaron a ser pareja de hecho no hace tanto, firmando ambos al pie del documento que lo atestigua- a definirle actualmente como no fiable, acusándolo de intoxicar a los medios y de derechizarse (parece no haberse dado cuenta, aún, de que Albert Rivera y su partido serán lo que hayan de ser para poder estar); vamos, que fué más tahur que él mismo y lo engañó.
Porque esa parecen creer muchos políticos que es su función y cometido: el engaño perpetuo, primero, directamente a los votantes y electores y luego -si es posible- a otros políticos en competencia por el mercado del voto; vamos, un juego de tahúres. Recuerdo perfectamente a Alfonso Guerra -el impostor perfectamente retratado por Jorge Semprún en Federico Sánchez se despide de ustedes- empleando la expresión de tahúr del Mississipi para referirse a Adolfo Suárez; parece ser que en su día también constató que él mismo -muñidor oficial de contubernios- podía ser engañado por alguien aún más tahúr que él; tenía que ser del Mississipi, por lo menos (y con el equipamiento completo: chaleco y reloj), aunque tampoco me sorprendería que el señor Guerra anduviera ahora promoviendo la beatificación de Suárez: los tahúres son como los camaleones. Asimismo, tampoco Stalin daba crédito a lo que estaba sucediendo cuando Hitler comenzó a invadir la Unión Soviética en Junio de 1941: éste le había engañado con el Pacto firmado sólo dos años antes, a él, que seguramente se consideraba a sí mismo un taimado mentiroso profesional desde sus tiempos de revolucionario y, a la vez, informador de la policía secreta zarista.
Y es que la delgada línea que separa a alguien habilidoso en el juego de un tramposo es tan, tan delgada, que muchos no se percatan de cuando la traspasan; especialmente los políticos al uso, tal y como los conocemos.
Curiosamente la palabra tahúr procede de la palabra árabe takfur, que a su vez, deriva de la palabra armenia tagevor, de lo que podemos deducir que a los cruzados -cándidos francos, como indica la palabra- habitualmente se la daban con queso los árabes, que, a su vez, habían aprendido tales habilidades orientales de los armenios
Curiosamente también, en la foto adjunta, el libro de Pedro Sánchez está al lado de una novela titulada Una familia decente; yo no creo en las casualidades.

lunes, 18 de febrero de 2019

Era un decir

El recién nombrado consejero de Economía de la Junta de Andalucía, Rogelio Velasco (perteneciente a Ciudadanos), no ha tardado tiempo en mostrar cual es la realidad del programa económico del gobierno al que pertenece; casi simultáneamente ha expresado su receta para acabar con el desempleo de larga duración en Andalucía: que los desempleados abandonen sus localidades por zonas costeras o capitales con mayor tasa de empleabilidad, en otras palabras, que emigren allí adonde haya trabajo (sabio consejo, se nota que don Rogelio tiene estudios), para, a continuación -por si no se había entendido bien- informar a los andaluces de que la promesa expresada por el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla en su campaña electoral, respecto a la creación de 600.000 puestos de trabajo durante la legislatura que comienza, era puramente propaganda destinada a rellenar discursos, pero sin mayor contenido; sin ninguno, para ser exactos; según el consejero Como tiremos de hemeroteca y pongamos con letras mayúsculas lo que todos los líderes o futuros ministros de Economía han prometido durante campaña electoral, le aseguro que no quedaría ni uno sano, ni uno solo… eso es un lenguaje, una forma de expresarse durante una campaña electoral;  vamos, que se trataba de un calentón verbal, una manera de hablar, un decir...lo cierto es que en el texto del discurso de investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía sólo una vez se menciona la palabra trabajo, al lado de la palabra turismo; se vé que es asunto ya resuelto por una feliz concatenación de sol, playas y camareros. Aunque 600.ooo camareros puede que resulten excesivos camareros; mejor 300.000 camareros y 300.000 kellys.
Y esto continuará ad aeternum mientras las manifestaciones, afirmaciones y promesas de los políticos en cualquier ámbito -incluídas las campañas electorales- no tengan carácter de contrato bilateral vinculante, entre cada votante y la persona elegida -directa o indirectamente- para el desempeño de un cargo público; algo que es, evidentemente, de primera necesidad para que la democracia tuviera algún valor real. Todo lo demás son ganas de autoengañarse (como votante, me refiero).

jueves, 7 de febrero de 2019

Felón

Felonía es palabra antigua -propia, por tanto, del viejoven presidente del PP, Pablo Casado- ubicada en el medievo y referida al régimen feudal, significando la ruptura del contrato existente entre un vasallo y su señor; así de rancio y antiguo se pone el líder de uno de los partidos de la derecha en este país cuando se trata de -supuestamente- defender la unidad de España, recurriendo a terminología en uso cuando este país aún ni lo era. 
Más moderna es la alta traición, con la que el señor Casado parece querer establecer la sinonimia con felonía y que él achaca al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, en su actuación política respecto a Cataluña; es curioso que el presidente de un autodenominado partido constitucionalista, licenciado en Derecho y con un máster en Derecho Autonómico y Local, desconozca que la vigente Constitución española establece en su artículo 102 -hay otros, además del 155- que la responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y que si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo, o la legislación vigente al respecto, acusando públicamente al presidente del Gobierno de incurrir en los delitos contemplados en los artículos 581 al 588 del vigente Código Penal, como alguien ya ha señalado; no sé si el señor Casado conocerá que todos los delitos de alta traición contemplados en los artículos citados están referidos a actuaciones delictivas contra la paz o la independencia del Estado y relativos a la Defensa Nacional respecto a potencias extranjeras; ¿a qué potencia extranjera a inducido el presidente del gobierno a declarar la guerra a España?, ¿a qué potencia extranjera, asociación u organización a nivel internacional ha procurado, falseado, inutilizado o revelado información clasificada como reservada o secreta, susceptible de perjudicar la seguridad nacional? y, finalmente, ¿es Cataluña una potencia extranjera?
Felón sería, en todo caso, quien mostrara tal falta de lealtad en su falta de respeto a la legalidad, la verdad y la realidad. Y lo tiene muy cerca (vamos, que habita en él).
Y en manos de tales líderes políticos, con esa peligrosa (por la escasez de recursos críticos de muchos de los destinatarios de tales mensajes incendiarios, a los que se convoca para manifestarse) desmesura y una evidente ignorancia de las leyes que dicen defender, tenemos encomendados los destinos del país.