domingo, 17 de noviembre de 2019

Eterno retorno

No llegaron a encarcelarme por "La Patria nueva" porque el Diario de Barcelona es aquí una institución; me procesaron  tontamente y después sobreseyeron. A nuestro delirio de grandezas corresponde un delirio de persecuciones del Estado; sus agentes han dicho aquí que se sienten dispuestos a transigir con el anarquismo (en el mal sentido de la palabra) antes que con el catalanismo; y lo hacen: en todo ven separatismo, y ésta es la peor señal. Así lo ha perdido todo España, y así se perderá a sí misma. Se siente perseguida por sus propios movimientos de vida y no descansará sino en la muerte.

(Extracto de una carta de Joan Maragall a Miguel de Unamuno el 6 de Noviembre de 1902; Joan Maragall fué procesado por publicar el artículo La Patria nueva el 11 de Octubre de ese mismo año. Después de más de un siglo seguimos igual, si no peor. Se diría que España, a nivel histórico, se instaló en el eterno retorno el siglo XVI: hay temas fundamentales que se han tornado crónicos a base de ignorarlos, obviarlos o posponerlos o bien ignorando, obviando o posponiendo a los pocos que han tenido la osadía de intentar resolverlos).

lunes, 11 de noviembre de 2019

Monterroso y los pollos

Me veo de espectador asomado a un pequeño corral en el que pollos sin cabeza o bien corren alocados en círculo o bien chocan con las paredes ensangrentándolo todo; no, no es un sueño morboso y recurrente que relatar al psicólogo, es que contemplo a diario la política de éste país; tras unas elecciones, todos despertamos a la vez y comprobamos no solamente que el dinosaurio aún está allí -aquí- sino que se ha hecho más grande; para unos más lustroso y para otros más gordo y peligroso. Sin embargo, los pollos, que no ven al dinosaurio -sin cabeza es difícil- continúan con su macabro frenesí y, a veces, inevitablemente, acaban en la boca abierta del dinosaurio que no tiene que hacer nada más para alimentarse y seguir engordando.

Dos tazas

...esa es la ración que suele correspondernos cuando no queremos caldo. O sea, que para resolver la situación de bloqueo político en que vive España hace ya años, al presidente del gobierno en funciones -cargo al que llegó mediante una carambola que otros se encargaron de jugar- se le ocurrió -o le ocurrieron- la brillante idea de convocar unas nuevas elecciones que mejoraran su posición parlamentaria respecto a las elecciones generales del pasado mes de Abril, ya que en éstas el PSOE no había mejorado lo suficiente respecto a la de su llegada al gobierno: había pasado de 84 a 123 diputados ¿porqué no unas nuevas elecciones en la que su augures le prometían 150, casi, casi, como en el bipartidismo?, un cuento de la lechera pendiente de concrección, para conseguir lo cual, los medios a los que ha recurrido en este medio año largo el presidente del gobierno han sido variados, pero todos ellos enmarcados en una visión partidista y pensando muy poco -nada, si resultaban opuestos a esos intereses partidistas- en el bien común de los españoles y, lo que es más notable, profundamente equivocados para conseguir lo pretendido; si por una parte, en éste período, el presidente en funciones Sánchez apelaba a los partidos políticos de la derecha (PP y Ciudadanos) mientras se dedicaba a marear la perdiz en el paripé de unas negociaciones predestinadas al fracaso con Unidas Podemos, también -pretendiéndolo todo- utilizaba la exhumación de Franco poco antes de la campaña electoral como gesto para ganarse a la izquierda. Resultado de tan alambicado trile: el señor Sánchez ha perdido la bolita en su frenético tejemaneje; no sólo no ha hecho creíble el famoso relato mediante el cual se pretendía hacer recaer la responsabilidad del fracaso de un acuerdo de izquierdas con Unidas Podemos en estos últimos, sino que ha avivado y alimentado a la ultraderecha -una derivada perversa de la exhumación del dictador- que hoy constituye la tercera fuerza política en el Congreso y también ha hecho crecer de forma notable al PP, al que desplazó en el gobierno a causa de la corrupción de éste y, de paso, ha liquidado a la fuerza política que figuraba como una alternativa de nueva derecha, liberal y moderna, Ciudadanos, con la cual podría haber establecido un reedición del acuerdo de gobierno de hace sólo tres años y medio, como alternativa más agradable al establishment que la formación de un gobierno realmente de izquierdas con Unidas Podemos. Y no sólo esos han sido los errores de bulto de los estrategas -o asimilados- del PSOE; la instigación de la estrategia de eliminación de Unidas Podemos mediante el apoyo a una nueva fuerza política desgajada de ésta, Más País, proclive a un desbloqueo sin condiciones y al servicio del PSOE, también ha quedado en agua de borrajas por precipitada y sin fuerza real, con el agravante de que aún sin lograr crear una nueva fuerza política auxiliar con representación parlamentaria significativa, sí ha conseguido que en aquellos lugares en que Unidas Podemos y Vox luchaban por el tercer lugar -tras PSOE y PP- el escaño haya sido finalmente para Vox.
Peligrosísmos los aprendices de brujo y los experimentos que no sean con gaseosa. Mientras, los españoles con toda la problemática política -incluyendo el problema catalán, corregido y aumentado- pendiente de resolución pero, eso sí, ahítos de caldo.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Consejos vendo...

...y para mí no tengo, afirma el refrán popular; ahora Albert Rivera (Ciudadanos) se dedica a lanzar mensajes a Pablo Casado (PP) para que sea valiente y se comprometa, como él, a desbloquear España pactando con el PSOE y absteniéndose en la investidura de Pedro Sánchez en caso de que la derecha no sume una mayoría tras las próximas elecciones generales.
Antes de tratar de su valentía, conviene aclarar que no es que España esté bloqueada -y si lo estuviera no es porque los españoles en su conjunto no se hayan expresado con claridad en anteriores elecciones- es que no todas las formaciones políticas acaban de asumir que cuando no existen mayorías absolutas hay que establecer acuerdos entre dos o más de ellas para conformar una mayoría de gobierno, aún cuando esas mayorías de gobierno no sean tan asimétricas como han venido ocurriendo en estos últimos cuarenta años, donde los partidos nacionalistas otorgaban -en función de sus propios intereses- el plácet al PP o al PSOE alternativamente  siempre y cuando éstos no obtuvieran mayoría absoluta (que era siempre su objetivo prioritario y no disimulado).
Y yendo a la valentía que aconseja Rivera a Casado-poniéndose él mismo como ejemplo- en fin, una vez superado el enésimo ataque de vengüenza ajena que ello me supone, sólo recordar que tras las elecciones de Abril fué él quien se opuso frontalmente a un acuerdo con el PSOE que muchos -yo también- dábamos por hecho a la vista de las sucesivas llamadas -también de vegüenza ajena- de Pedro Sánchez a las puertas del PP y de Ciudadanos; ¿era entonces Rivera un cobarde? ¿qué ha cambiado desde entonces? ¿quizá la valentía actual se la proporciona las previsiones electorales para Ciudadanos en las próximas elecciones? Que ya, en plan coloquial -creo que hace tiempo que Rivera llegó a su nivel de incompetencia, según el Principio de Peter- ha interpelado así a Casado: ¿Vas a bloquear otra vez España? ¿Vas otra vez a pelearte y a fingir que PP y PSOE tienen que estar enfrentados siempre, mientras sacan tajada los separatistas y Podemos lleva la economía?; hay ser que ser muy falso, además de incapaz -al menos, para elaborar un argumento más sólido-  para afirmar como hechos su propia propaganda olvidando, además, que el bipartidsimo de la Transición se basa precisamente en eso, en repartir los roles de enemigos -la izquierda para el PSOE y la derecha para el PP- aunque ambos realicen finalmente políticas parecidísimas (véanse, si no, los últimos movimientos de la titular del ministerio de Economía en el gobierno provisional de Pedro Sánchez: perfectamente podrían ser los de un ministro de economía del PP).
Para finalizar, me gustaría recordar otro refrán -hoy me he levantado bastante refranero...o vago, no sé- respecto a la valentía: Un valiente vive mientras un cobarde quiere; espero que los españoles se dejen -una vez más- la cobardía en casa el próximo domingo día 10 de Noviembre, pese a los adoquines  (3a. acepción del diccionario de la RAE) que, realmente, nos sobran.