lunes, 30 de enero de 2012

Otro mundo es posible

Hay personas que son lo que tienen y personas que tienen lo que son; es una forma de clasificar a mis congéneres que me suele funcionar. No hay ni que decir que en el mundo en que vivimos - apegados al consumismo, al capitalismo y a otros ismos tanto o más alienantes- las personas pertenecientes al primer grupo somos mayoría y las segundas muy raras, tanto es así que -haciendo un esfuerzo de memoria- sólo recuerdo la envoltura enjuta de un espíritu radiante, Vicente Ferrer, con anterioridad a José Luis  Sampedro, al que ayer ví entrevistado por Jordi Evole. Pero escuchar a estas personas suele resultar para todos un necesario ejercicio de higiene mental.
Sampedro -también de cuerpo frágil pero con la cabeza lúcida y conservando sus maneras didácticas- desgranó su particular visión de un capitalismo al que, a pesar de no proponer sustituto, lo dió por cadáver andante como sistema social y económico. Cuando con humor metafísico y azconiano se refería a su propio deterioro físico -colocándose por la mañana la dentadura, los audífonos, etc.- parecía estar recordando el funcionamiento del capitalismo que acababa de mencionar. Para  inmediatamente asegurar la inevitabilidad del fin de un sistema al que la falta de alternativas que moderen de una forma u otra su natural voracidad absoluta parece estar llevando al colapso, tal y como dicen que mueren algunos mosquitos: reventando por la sangre chupada a los mamíferos.
En todo caso, creo que tiene razón Sampedro al explicar el porqué de que incluso los desfavorecidos del sistema capitalista -en Europa había 80 millones de pobres en 2010, hoy superan los 100 millones- persistan en considerarlo como el único sistema posible: el miedo que nos ha imbuído a todos el gran capital mediante unos "mandados"; la clase política. Pero otro mundo es posible; tiene que ser posible.

jueves, 26 de enero de 2012

La Justicia y los monos

Pues sí, esto resulta ser la Justicia en éste país: un marmolillo sujetando una balanza timada y que lleva tapados no sólo los ojos, aquí también las narices y los oídos, o sea, totalmente desconectada  de la realidad que le rodea, algo así como la síntesis mejorada de los tres monos sabios de la mitología japonesa -Mizaru, Kikazaru e Iwazaru-  que en el código filosófico y moral santai simbolizaban la absoluta sumisión al sistema, un código de conducta que recomendaba la prudencia de no ver ni oír la injusticia, ni expresar la propia insatisfacción. Mejorada porque ésta Justicia ni siquiera huele.
El sastre José Tomás ha manifestado su indignación al conocer la sentencia del juicio de los trajes a Camps y Costa: lo entiendo perfectamente, al igual que su perplejidad ante el hecho de que la evidencia no sea suficiente. Pero debe considerar que esto es normal para alguien que ni ve, ni oye, ni huele. Y que además, es de piedra. Y para alucinar en colores, que espere el resultado de los juicios a Garzón, o el de Urdangarín, si finalmente se celebra.

miércoles, 25 de enero de 2012

Paganos

Así pues -en grandes números- este país debe cuatro veces nuestro PIB que es de un billón de euros, situándose por tanto la deuda en unos cuatro billones de euros. Y de esas cuatro veces, menos de una, corresponde al sector público, el resto -más de tres- corresponde a entidades financieras privadas, empresas e individuos, agrupados o no familiarmente y, dentro de esta última partida, solamente la deuda hipotecaria en España ascendía en Junio de 2011 a 676.811 millones de euros -la deuda hipotecaria supera el 75% del total del endeudamiento personal de los españoles- es decir, un montante cercano a la totalidad del endeudamiento del Estado y que últimamente se pretende equilibrar con tijeretazos a los servicios públicos y elevando los impuestos.
Es decir, que a ciudadanos que están en paro en una proporción de uno a cuatro -y subiendo- y dentro de los que tienen la suerte de trabajar haciéndolo con contratos precarios -temporales, los llaman- también en una proporción de uno a cuatro, que ven reducidos los servicios públicos y a pesar de ello pagan más impuestos para equilibrar el déficit del Estado -para que éste sea solvente y pueda seguir pidiendo crédito- nadie ha considerado revisarles las condiciones de una hipoteca -en muchos casos más larga que una condena perpetua- sean cuales sean sus condiciones de trabajo y personales actuales; tanto el Estado como las instituciones financieras, a lo suyo.
Paganos son, según el diccionario, además de los infieles no bautizados, las personas que pagan, generalmente por abuso, las cuentas o las culpas ajenas. Somos unos paganos ejemplares, casi santos precisamente a causa de nuestro paganismo.

La productividad entendida por un empresario español

Parece que es tendencia últimamente ligar salarios a productividad: siempre hay quien está dispuesto a descubrir la rueda. Se nos dice que en una economía global, la competitividad empresarial es un valor esencial: otra rueda. Porque, ¿como lograr este incremento de la competitividad?. Parece, a priori, razonable pensar que debería basarse tanto en la capacitación y cualificación de los trabajadores -capaces de añadir valor a lo producido- como en la recompensa individualizada al trabajo bien realizado y a la consecución de objetivos previamente establecidos. ¿Quien debe promover estas líneas de actuación?. A mi modo de ver, claramente el empresario.
Ahora, descendamos desde la nube teórica a la realidad del mercado laboral en nuestro país, para ver si es posible tal "modernización". 
Aquí, padecemos cerca de un 30% de paro y dentro de los que tienen la suerte de trabajar, cerca de un 25% lo hace en empleos temporales y de mala calidad, todo ello simultaneado con una bolsa indeterminada de economía sumergida y trabajo "en negro": se trabaja en lo que sea y como sea, generalmente mal. El paro juvenil seguramente ha superado el 46% del pasado año.
Aquí, los empresarios tienen como objetivo fundamental "flexibilizar" el empleo, es decir, abaratarlo y precarizarlo, con lo que eso supone respecto a la capacitación y compromiso del trabajador contratado en tales condiciones abusivas: los empresarios parecen creer que la competitividad global pasa por disponer de mano de obra aún más barata que la de países del tercer mundo. 
Aquí, gran parte de los empresarios tienen como herencia casi genética el "modus operandi" de la cultura del pelotazo, propia de los años inmediatos de vacas gordas y que en la práctica se asemeja a una economía de tierra quemada: después de mí, el diluvio; nada parecido a crear un tejido empresarial productivo y sostenible.  
Aquí, padecemos un fraude fiscal -atribuible casi en su totalidad a la clase empresarial- de los más altos de los países de nuestro entorno: baste decir que, en promedio, los empresarios y autónomos declaran ganar la mitad que los trabajadores por cuenta ajena.
En éstas condiciones no es previsible -ni razonable- esperar que vaya a aumentar la productividad de las empresas españolas. Lo cual hará necesario -según las modernas teorías económicas- bajar los salarios. Que es lo que los empresarios de este país supongo que deben querer "demostrar". Acabáramos.

martes, 24 de enero de 2012

Distintos muchísimos

O sea que el duque de Palma está padeciendo -como Francisco Camps en su día- el síndrome de las "ganas locas" de declarar. Según su abogado defensor, Urdangarin  "es una persona física e internamente fuerte" y "ha recordado muchos datos que con el paso del tiempo no recordaba, y ha averiguado otros que desconocía". Que sea una persona física y no jurídica sin duda facilitará mucho las cosas y para recordar y averiguar datos seguramente será muy útil la documentación de que se dispondrá en el juicio. 
Según declaraciones de su abogado defensor nos hemos enterado también de que las sociedades de las que era titular el señor Urdangarín pagaron "muchísimos" impuestos. Muchísimos no parece la palabra adecuada tratándose de impuestos, supongo que hubiera sido suficiente asegurar que estaba al corriente de pago de impuestos, sin más. Aunque no parece que sea éste el caso, pues según los datos procedentes del Registro Mercantil relativos a dos de las compañías participadas directamente por el duque de Palma -Nóos Consultoría Estratégica SL y Aizoon SL- entre 2003 y 2010 ambas tributaron un 3,5% de sus ingresos; desde luego no parece muchísimo pagar 288.838 euros por 8,2 millones de euros facturados. Muchísimo me parece a mí el 28% a descontar de rentas anuales de entre 17.360 y 32.360 euros -teóricamente medias en éste país-, según el IRPF vigente.


lunes, 23 de enero de 2012

Cadáveres

Al Capone, con toda una carrera delictiva que incluía un numero indeterminado de asesinatos, fue finalmente juzgado y condenado a 11 años de prisión por evasión de impuestos, lo único que se le pudo probar, y eso gracias a que el FBI pudo encontrar recibos que relacionaban a Capone con ingresos por juego ilegal y éste no pudo demostrar que había pagado los impuestos correspondientes a esos ingresos.
En el juicio de los trajes contra Francisco Camps y Ricardo Costa, la acusación ha repasado las pruebas documentales -tickets, facturas, pedidos, transferencias, cheques, etc.- de la contabilidad "b" incautados a la trama Gürtel, de modo que tales documentos demuestran, según la acusación, que fue la trama corrupta la que se encargaba del pago de la ropa en cuestión, conclusión corroborada por los empleados de las tiendas que suministraron las prendas.
Si finalmente Camps y Costa resultaran condenados por el asunto de los trajes, a todos nos quedará, sin embargo, la impresión de que ofende al sentido común pensar que el presidente de la Comunidad Valenciana se ha vendido por unos trajes -como dijo en cierta ocasión Mariano Rajoy- y que, efectivamente, algún que otro "cadáver" ha quedado sin sepultura por falta de pruebas sobre su existencia.

jueves, 19 de enero de 2012

Despilfarro

Así pues, Ricardo Costa, en su época como secretario general del PP valenciano, utilizaba los servicios de El Bigotes tanto para que le proveyera de caviar -eso sí, destinado a sus padres- como para "meter alguna idea en la cabeza" del presidente de su partido en Valencia, el señor Camps. Alguna idea como, por ejemplo, que le nombrara consejero en el gobierno valenciano. Pero el presidente debía tener la cabeza tan llena de grandes obras que perpetuaran su memoria -como la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, que se concluyó con un coste de 1.282 millones de euros, cuadruplicando lo presupuestado, y eso sin incluir arreglos de goteras- que finalmente, las gestiones de El Bigotes no fructificaron. Y es que  Francisco Camps, además de ir vestido de Molt Honorable gratis, estaba consiguiendo -como el alcalde de Madrid en esa época, que alcanzó la bonita cifra de 7.000 millones de euros de deuda para el Ayuntamiento de Madrid- que la deuda de su Comunidad Autónoma creciera ilimitadamente logrando, por añadidura, perpetuar su memoria en las sucesivas generaciones de valencianos que tendrían la obligación de pagarla.
Hoy, el ministro de Hacienda ha propuesto crear una nueva figura penal, la de "despilfarro público", e incluso el presidente del PP en Extremadura ha llegado a proponer que esa nueva figura penal se aplique con carácter retroactivo. Están en el PP tan imbuídos del populismo practicado en su etapa de oposición que parecen no darse cuenta de que, en la mayoría de las ocasiones, están hablando de sí mismos cuando se refieren al despilfarro público.
Y en cuanto a la creación de nuevas figuras penales -los políticos de este país son propensos a creer que las leyes son la purga de Benito-, ¿no sería más sensato -y más barato, en ésta época de crisis- aplicar las ya existentes?

martes, 17 de enero de 2012

Consecuencias previsibles

 I

A primera vista parece que no tiene nada que ver el naufragio del crucero Costa Concordia en el Tirreno con la crisis socio-económica global en que estamos inmersos, pero si procuramos informarnos un poco más allá de los titulares de los noticiarios, veremos que sí, que no solo guardan relación si no que -teniendo en cuenta lo impredecible que por naturaleza es cualquier accidente- podríamos pensar que es una consecuencia de la misma.
A la espera de que concluyan las investigaciones procedentes, es notoria la impresión generalizada de falta de profesionalidad de toda la tripulación del crucero para gestionar la eventualidad del desastre, tripulación al mando de un capitán acusado, por lo pronto, de "naufragio y homicidio culposo" y de "abandono de la embarcación antes de poner a salvo a todos los pasajeros", nada que ver con la imagen romántica del capitán como último en abandonar el barco, incluso hundiéndose con él: parecen haber caído en desuso tales niveles de autoexigencia y responsabilidad.
Me atrevo a suponer que un investigación rigurosa de las condiciones contractuales de todos y cada uno de los miembros de la tripulación arrojaría bastante luz respecto a las garantías de seguridad y niveles de responsabilidad en un medio de transporte que, por el sólo hecho de transportar a miles de pasajeros, debería de asegurar los más altos estándares en cuanto al control de riesgos. Que abaratar costes en mantenimiento y personal tiene consecuencias estadísticamente previsibles es la conclusión de muchas de las investigaciones de catástrofes de medios de transporte.



II

Según la compañía propietaria del crucero Costa Concordia, la tripulación estaba compuesta por 40 nacionalidades, en su mayoría asiáticos; la mayoría de ellos hablaba un precario inglés y se comunicaba por signos con los pasajeros y con el resto de la tripulación. Según los testimonios de supervivientes, muchos tripulantes no sabían ni bajar un bote salvavidas ni tampoco colocarse su propio chaleco.
Según Infocruceros.com -una página web que afirma ser el primer portal de cruceros en español- el Costa Concordia es -o era- un crucero generalista, no de lujo, y con una relación calidad precio razonable, aunque también menciona la heterogeneidad de la tripulación, el carácter agriado, el pasotismo y la actitud mejorable de ciertos tripulantes, investigado en base a ciertos comentarios sobre su carácter grosero. Podríamos suponer que su actitud se correspondía con las condiciones laborales en que estaban contratados y que permitían -entre otras cosas- ofrecer "un precio razonable". También es habitual que -seguramente para afinar costes- estos cruceros sean buques con bandera de conveniencia registrados en paraísos fiscales o en países con grandes exenciones tributarias.
Si a todo ello le unimos la manifiesta irresponsabilidad de su capitán, podríamos concluir que lo ocurrido en el naufragio del crucero -a la espera de que el vertido de combustible pueda controlarse- es lo menos que podría haber ocurrido. Hay catástrofes estadísticamente previsibles y que son una consecuencia más del esquema socio-económico en el que vivimos.


viernes, 13 de enero de 2012

El bien y el mal

En la particular retórica simplista -sentido común, lo que piensa todo el mundo, hay que hacer otra cosa, etc.- exhibida por Mariano Rajoy durante su larga permanencia en la oposición, reiteró hasta la saciedad que subir impuestos "es malo". De igual modo se expresaron los ahora ministros de Economía y de Hacienda, la Secretaria General del PP, su vicesecretario general de Comunicaciones y, en general, todo el PP: era uno de los pocos puntos en que se definía con claridad una opción en el programa electoral del PP en las últimas elecciones.
Pues bien, han bastado unos días en el gobierno para que su presidente crea que "es necesario" subir impuestos. Resumiendo: el presidente del gobierno estima que lo malo es necesario, coincidiendo en ésto con muchos filósofos que han defendido que el mal es necesario para poder reconocer el bien, aunque San Agustín matizaba que el mal no existe, que el mal es ausencia de bien. Concluyendo: Mariano Rajoy es necesario, aunque haga maldades; lo hace para que podamos saber que el Bien existe, que otro mundo es posible.

miércoles, 11 de enero de 2012

La pantomima en que vivimos

Así pues, el presidente del gobierno al fin se ha manifestado para informarnos de que el día 27 de Diciembre -si se descuida un día, podríamos haber creído que se trataba de una inocentada con efectos retroactivos- se enteró de que el déficit del Estado era mayor de lo que creía y que por lo tanto se ha visto obligado a subir el impuesto sobre el IRPF- para ser justo y equitativo- haciendo lo que hace sólo unos días decía que nunca haría, perpetrando el primer donde dije digo, digo Diego.
Y no es sólo el hecho de que el argumento para justificar tal subida de impuestos sea de una desfachatez impresionante -todo el PP en campaña aseguraba que el déficit era mayor que el admitido por el gobierno de entonces y su principal causa es la desviación presupuestaria de las CC.AA., la mayoría gobernadas por el PP- si no que el presidente del gobierno se sienta tan poco atado a sus convicciones de siempre y ahora que hay que gobernar aplicándolas, haga justo lo contrario que dijo que había que hacer en los pocos aspectos que definió que era lo que había que hacer. ¿Debemos suponer que todos los votantes del PP en las pasadas elecciones están de acuerdo con esta subida de impuestos? y ¿que pueden hacer en el caso de no estar de acuerdo?, ¿retirar su voto?.
Mientras los programas electorales no alcancen la categoría de contrato social, con especificaciones y consecuencias claras y previstas de antemano en caso de incumplimiento, la democracia no dejará de ser un gigantesco guiñol. De graves consecuencias para muchos ciudadanos, pero pantomima al fin.

lunes, 9 de enero de 2012

Chiquitesco

Ya comprendo que es sobre todo cuestión de imagen, pero la imagen -nos guste o no- hoy importa bastante. Siempre ha importado, pero hoy, gracias a las tecnologías de la comunicación importa más. Es algo similar a lo que en economía parece que ocurre con la confianza: no se puede medir ni nadie sabe como se origina -en el PP tampoco, por mucho que nos lo vendieran en su campaña electoral- pero la confianza dicen que es la base de los negocios y, por tanto, de la economía.
Todo este preámbulo es para decir que a mí, el señor Luis de Guindos no me inspira ninguna confianza, y no ya sólo porque sea un ex-directivo de Lehman-Brothers -doy por descontada la orientación ideológica de un ministro de Economía del PP- si no por que con esa cara chiquitesca -y calzadesca- parece que más bien va a soltar una pantomima peripatética que ejercer de economista. Seguramente acabará haciendo lo que todos sus predecesores -de un partido u otro- en el cargo, o sea, lo que dicten los mercados,  pero, francamente, del señor de Guindos no espero más que nuevas "guarreridas españolas" perpetradas contra nuestros "diodenos vaginales". O así.

Un pilar menos

Incluso desde el  PP se referían -según una expresión que hizo fortuna- a la Ley de Dependencia como el cuarto pilar del Estado del bienestar. Sin embargo, ha sido llegar al poder para que el PP, por boca de su presidente y actual presidente del gobierno estime que "no es viable",  es decir, que la mesa continuará con tres patas -sanidad, educación y pensiones-, que todo el mundo sabe que una mesa de tres patas no cojea, aunque pueda estar desnivelada. Creo que las medidas pospuestas por el PP -seguramente hasta después las elecciones en Andalucia- para este país seguramente pasen por establecer una minimalista mesita baja de tres patas -a la japonesa-, si no es que acabamos -los que utilizamos los servicios públicos y nos descuentan el IRPF por rentas del trabajo, me refiero- comiendo en el suelo. 


Jodidos pero contentos (2)

Lo más molesto -para mí, al menos- de la situación socio-económica actual, es que se nos presenten como inevitables las medidas que los gobiernos europeos imponen con una evidente injusticia e inequidad a sus sufridos ciudadanos, comenzando siempre por los más débiles; una inevitabilidad que parece venir dada por una Verdad revelada solo a los gobernantes por un dios misterioso y omnisciente, aunque todos sospechemos vehementemente que quien está ejerciendo ese papel de ente todopoderoso es el gran capital.
En este país, además, a la hora de recibir la notificación del recorte diario, tenemos que soportar del actual gobierno un tufillo pastoral -en ambos sentidos, religioso y ganadero- que supongo que pretende hacernos sentir a partes iguales feligreses y borregos, con la vicepresidenta ejerciendo de madre abadesa y el presidente ocupado en recibir las tablas de la ley por fascículos. Pero eso sí, felices, tal y como nos prometió el mismo Mariano Rajoy en su campaña electoral; o sea, que quien no pueda sentirse feligrés penitente o borrego ignorante, siempre le quedará estar como manda la tradición de este país: jodido pero contento.

lunes, 2 de enero de 2012

En tierra de nadie

Cuando fué presidente del gobierno, Azar nos aseguraba que España iba bien. Fátima Báñez como ministra del gobierno de Rajoy nos asegura que España está en ruina económica y social. Dejando aparte el hecho que España y los españoles no parecen ser la misma cosa, creo que ambas afirmaciones son falsas: ni España iba tan bien como nos aseguraba Aznar ni hoy va tan mal como nos asegura la ministra de trabajo (por cierto no el de Economía ni el de Hacienda, que supongo que algo opinarán al respecto). 
Lo cierto es que gobiernos del PP y del PSOE perdieron la oportunidad histórica de aprovechar los fondos europeos que llegaron a España en la época de vacas gordas para transformar realmente el modelo económico, energético  y productivo de este país de forma que dejara de depender del turismo como fuente casi exclusiva de ingresos. Hoy estamos, como estábamos, a merced de cambios en el ciclo económico mundial, sin el contrapeso eficaz de alternativas económicas sólidas y sostenibles, sin auténticas políticas de estado al respecto. 
Lo verdaderamente malo de nuestra situación es que no podemos competir -y cada vez menos, si recortamos la inversión en investigación-  con los países que añaden valor  tecnológico a sus productos ni nunca podremos -como pretende una de las clases empesariales más casposas del primer mundo- competir con la baratura de la mano de obra del tercer mundo, salvo que queramos descender de categoría.


http://elpais.com/diario/2012/01/04/opinion/1325631607_850215.html



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