martes, 30 de agosto de 2016

Divorcio

A ver si lo pillo: o sea, que Albert Rivera, de manera simultánea a la firma del Pacto de los 150 compromisos entre Ciudadanos y el PP admite que tampoco confía en Rajoy, pero insta al PSOE a que se abstenga en la investidura y que piense más en los españoles; ¿no es eso como procurar impedir un divorcio -de los viejos partidos que no son capaces de ponerse de acuerdo, en éste caso- por el bien de los hijos y que quien lo recomienda sea, precisamente, el/la amante -más joven pero ya desconfiado/a- de uno de los miembros del matrimonio?(quien, por cierto, con amante y todo, se muestra perseverante en mantener el matrimonio o en buscar sustituta a la legítima: seguiré intentándolo con el PSOE después de la segunda votación).
Escribió Voltaire que la idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.

lunes, 29 de agosto de 2016

El guiñol: Escena VIII (el Repacto)

Si el pacto de Ciudadanos con el PSOE se denominaba Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso, el actual, entre Ciudadanos y el PP se denomina 150 compromisos para mejorar España. Según Albert Rivera, la intersección de ambos acuerdos contiene 100 puntos comunes que, seguramente, Ciudadanos estaría encantado de que conformaran el texto del Pacto de la Gran Coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos; en realidad yo creo que Ciudadanos está trabajando en ello: puliendo la redacción del las tablas de la ley conteniendo los mandamientos reformistas, para la regeneración de la vieja política de rojos y azules y la salvación de España.
Lástima que los puntos de éste último pacto  sean del tipo que ya señalé en una entrada anterior, es decir, del tipo voluntarista vamos a mejorar (todo lo mejorable)  o vamos a reducir (todo lo reducible) buenos propósitos que por evidentes nadie discuta. Pero generalmente sin especificar el cuándo, cómo y cuánto. Y ésta vez, no se han resistido a mejorar, incluso, el propio título del pacto (¿alguien imagina el título 150 compromisos para empeorar España?; que eso si tendría mérito).
Así, en el texto del último pacto nos encontramos con las consabidas buenas intenciones tales como lograr Unas finanzas públicas responsables y un sistema fiscal que beneficie a los que cumplen o Racionalizar la política de infraestructuras, otros a medio camino -incluso teóricamente- tales como racionalizar las listas de espera (¿no reducirlas?) ó asegurar que el copago farmacéutico no sea una barrera en el acceso a los medicamentos (¿cómo?, para las magras pensiones de muchos jubilados unos pocos euros pueden convertirse en alturas infranqueables) y finalmente, en el aspecto económico -se nota que en Ciudadanos están a la última, neo-liberalmente hablando- mucho match-funding, crowfunding, capital semilla y StarUps. Si al señor Rajoy el pacto anterior (Ciudadanos -PSOE) le parecía equiparable al de los Toros de Guisando (de veracidad históricamente discutible, no hay ninún documento que lo avale), el actual entre el PP y Ciudadanos le debe parecer equiparable a los Pactos de la Moncloa, por lo menos.
Pero, vamos, que si éste pacto va a durar lo que el anterior -hasta pasado el trámite de la próxima investidura- incluso resultarían excesivos éstos 150 compromisos. Para el próximo pacto propongo a Ciudadanos que no se superen, ya digo, las diez medidas -tenemos asumidos los decálogos, y es propaganda más asimilable - y que se titule Diez cosas buenas para España. Y si tuviera un resumen en dos, como los mandamientos de la iglesia católica, mejor.

domingo, 28 de agosto de 2016

El principio de la rajoyización

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, ha manifestado hoy su deseo de que el PSOE actúe al final con sentido común, porque, una vez que los españoles han hablado, esto no se aguanta más ya y estar sin Gobierno es una situación absurda.
Con poco más contenido en su discurso que éstas simplezas, después de que los españoles, efectivamente,  hablaran -por dos veces- pero de modo al parecer tan complejo que la clase política -y, en concreto, el propio señor Rajoy- no ha sido capaz de interpretar el mensaje, insiste el presidente del gobierno en funciones en que los demás le arreglen el asunto, para que el pueda seguir a lo suyo. ¿Eso es todo lo que le dicta su sentido común para no seguir aguantando ésta situación absurda?
Y cuando he mencionado simplezas no es por menosprecio; pocos como el señor Rajoy han sabido sintetizar en uno dos de los once principios de la propaganda atribuídos a Goebbels: el de la vulgarización (toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar) y el de la unanimidad (llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad);  que bien podría denominarse en su honor y a partir de ahora, el principio de la rajoyización: toda propaganda debe ser Popular, y adaptar su nivel al de todo el mundo con sentido común y como Dios manda. 
Además, así ya sólo serían diez los principios, un número más estándar. Y estoy convencido que si al señor Rajoy se le diera el tiempo suficiente, podría conseguir resumirlos en dos: votar al PP sobre todas las cosas y amar al prójimo que haga lo mismo.

jueves, 25 de agosto de 2016

El guiñol: Escena VII (las negociaciones)

Imagino que en los grupos de negociación siempre es necesario contar con alguien que tenga como principal objetivo la componenda: supongo que  sea esa persona el alma del grupo y quien, si la pelota se sale de los límites establecidos por una patada excesiva y no bien medida de alguno de los negociadores, no tiene inconveniente en ir a por ella para poder seguir jugando. En el grupo negociador del PP con Ciudadanos ese papel parece corresponder a Jose Luis Ayllón, actual Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes (ignoro porqué las preposiciones y los artículos de su cargo no llevan mayúsculas), ese perfecto número dos, de Soraya Sáenz de Santamaría durante los últimos años; ese hombre de mirada lejana y sonrisa -posiblemente- neutra e indescifrable  que comenzó su carrera política como presidente de NN.GG. del PP en Cataluña, ya algo talludito para el cargo -de ahí que algunos aún le llamen papi- para después ejercer de fontanero con Aznar en el gobierno y más tarde (2011) ser nombrado para el cargo que actualmente ostenta, en funciones. Pasa por ser  uno de los actuales redactores del argumentario de Rajoy y, por tanto, del PP.
Ayllón, ante las manifestaciones de molestia y/o cabreo de Girauta (Ciudadanos) por la falta de aceptación de muchas de sus propuestas por parte del PP, ha salido rápidamente al quite -ante los medios- para manifestar que tras escuchar a Girauta (bien por el esfuerzo), debo decirles que el PP no está preocupado, sino ocupado (importante precisión temporal) en acercar posturas y conseguir el mayor nivel de acuerdo, añadiendo que no hay ningún motivo para la ruptura y que el PP, siguiendo la metodología de la negociación que se pactó desde el principio, se toma su tiempo para preparar sus respuestas a las propuestas de Ciudadanos (y así prolongar convenientemente las negociaciones). Justifica ese tiempo porque no basta con poner propuestas en un papel, sino que hay trabajar con responsabilidad y garantizar que son medidas realizables y que cuentan con recursos para llevarse a cabo; que ésto también es algo discutible: recursos hay, es su priorización lo que hay que decidir: se trata de propuestas, no de leyes dotadas de presupuesto; si ese fuera el argumento de fondo para el PP, sobraría toda negociación.
Pero Ayllón nos tranquiliza; el partidillo -el guiñol-  sigue: tenemos que entender que hay que darle algo de vidilla al asunto e incorporar algún sustillo o tensioncilla, para que parezca que es verdad lo de las negociaciones regenerativas.

martes, 23 de agosto de 2016

El guiñol: Escena VI (el Pacto)

Leído el texto del documento cuyo título es Pacto Anticorrupción y subtitulado como Condiciones de regeneración democrática y contra la corrupción, firmado por el PP y Ciudadanos, creo que  cabría hacer algún comentario al respecto.
Vaya por delante que hace ya tiempo que aprendí que todos las proclamaciones que indiquen un propósito cuyo contrario sea evidentemente malo -nadie quiere empeorar las cosas, sino mejorarlas- o bien que no se cuantifique y/o concrete en los detalles, valen lo que vale el papel que soporta la proclamación o el tiempo empleado en pronunciarla. Quiero decir que propósitos del tipo vamos a reducir el desempleo o vamos a mejorar la Administración -nadie quiere que aumente el desempleo o empeore la Administración- y no vaya acompañado del cómo, cuánto y cuándo son, en mi opinión, autenticas soflamas, papel mojado.
Con ésto en mente, vayamos comentando -o interrogándonos- sobre los puntos del acuerdo:
1º) Creo que sobra apellidar la corrupción como política y también creo que falta concreción en la denominación cargo público: ¿se está refiriendo el texto a funcionarios o empleados públicos (ya lo sean mediante elección, nombramiento, selección o empleo) o a cargos políticos tales como concejales, alcaldes, etc. ¿es en éste sentido, por ejemplo, el presidente del gobierno un cargo público?
2º)  Cabe aplicar el comentario anterior, aunque aquí sí se distingue entre cargo político y representante público, ¿será el cargo público una fusión de ambos?
3º) Sobre la reforma de la Ley Electoral, además de incrementar la proporcionalidad -vale el comentario inicial, nadie defendería decrementarla- implementar listas abiertas, y la desaparición del voto rogado, ¿que sistema electoral se propone? ¿Uno como éste, quizá? Es relevante para la lucha contra la corrupción.
4º) Sobra, de nuevo, apellidar la corrupción.
5º) Es inocuo, pero irrelevante y prescindible. Se vé que en Ciudadanos creían que cinco puntos eran pocos, o que tendría una rima facilona.
6º) Ya he opinado (en la anterior escena del guiñol) sobre los antecedentes inmediatos y escasos resultados  de las investigaciones parlamentarias en la Asamblea de Madrid  derivadas, también, de un acuerdo anticorrupción entre el PP y Ciudadanos.
Conclusión
Si al PP le pareció un brindis al sol el anterior pacto de partidos entre PSOE y Ciudadanos que integraba una lista con doscientas medidas, no sé lo que esperarán en el PP -o en Ciudadanos-  que opinemos de éstas Condiciones de regeneración democrática y contra la corrupción.
Reflexión(es) final(es):  
No mías, sino extraídas del libro de Angel Gabilondo Por si acaso (Máximas y mínimas): Puestos a cambiarlo todo, conviene incluirse y Despertarse lleva, a veces, años.
___________________________________________

P.S:  Por cierto, el período de aplicación -se deberán tramitar dice el texto- de éstas condiciones sería durante los tres primeros meses de la XII legislatura, a contar desde la fecha de investidura; es decir, después de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco. 

lunes, 22 de agosto de 2016

De lo social

Otro dato a contrastar con unas recientes declaraciones de la ministra de Empleo y Seguridad Social, -y ahora también de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad- Fátima Báñez, que hace poco nos informaba de que la la recuperación en España es muy intensa y social (imposible condensar más mentiras en una frase tan corta): se estima que la mitad de las horas extras trabajadas en España no se cobran, ello supone que semanalmente más de 3 millones de horas trabajadas -pero no cobradas- es la voluntaria contribución de los trabajadores a que aumente la intensidad de la recuperación, ya que no el contenido de sus bolsillos, si bien hablar de contribución voluntaria en las actuales circunstancias de contratación laboral es un sarcasmo del que ya me estoy arrepintiendo: o contribuyes o pasas a engrosar la larga lista de los millones de desempleados. Aunque para sarcasmo insoportable, la denominación de los dos ministerios que ahora dirige -en funciones- la señora Báñez: un despliegue de servicios, seguridad, sanidad, igualdad, empleo y social  por duplicado. La intensidad ya hemos visto en lo que debe consistir, lo social supongo que residirá en el nombre de los ministerios, que, a lo que parece, dos tampoco le suponen demasidado esfuerzo: la he visto sonriente y casi  triunfante en las negociaciones de investidura con representantes de Ciudadanos. Lo social ya lo debe tener dominado, y si no, seguramente se lo subcontrata a la Virgen del Rocío: en la ideología del PP lo social es lo más parecido a la caridad.

domingo, 21 de agosto de 2016

El guiñol: Escena V (el innombrable)

Sí; quedaba un poco feo que el nombre de Luis Bárcenas -esa persona de la que usted me habla, en código mariano-, ex-tesorero y ex (en general) del PP, figurara tal cual en el acuerdo o pacto por la regeneración firmado entre el PP y Ciudadanos en las seis condiciones, así es que parece que el PP ha conseguido que desaparezca del texto del acuerdo; ya se sabe que el ciudadano de a pie no pondera adecuadamente lo particular sobre lo general y, además, no es cuestión de particularizar y de citar por su nombre a todos los encausados y condenados por corrupción que en su día pertenecieron -o aún pertenecen- al PP, que sería largo y farragoso por más que desde el PP nos quieran convencer de que se trata de  casos aislados. Por tanto, ahora en el texto del correspondiente punto del acuerdo se lee: Creación de una comisión de investigación parlamentaria sobre la presunta financiación ilegal del Partido Popular, -eso sí: presunta tanto que fuera financiación como que fuera ilegal- que alguien podría ver como una durísima condición, pero que nadie espere que sea algo más que la reedición -convenientemente puesta al día- de lo que ha sucedido en la Asamblea de Madrid como consecuencia de los acuerdos anticorrupción entre el PP y Ciudadanos en ella, esto es, un circo mediático en el que algún que otro implicado actualmente en prisión -como es el caso de Francisco Granados, implicado en la trama púnica- afea al PP dejarle en la estacada y proferir también alguna que otra amenaza con tirar de la manta demostrando con ello la institucionalización de la corrupción  existente de antiguo en el PP. Si poco -para lo que podría y debería- se materializa en los tribunales de justicia como consecuencia de los casos corrupción, menos aún cabe esperar de esas comisiones parlamentarias sin fecha, sin guión, sin procedimiento y  cuyos encausados y/o testigos no son ni mencionados, atendiendo, seguramente, al pío refrán: se dice el pecado, pero no el pecador. Y como para que entendamos a priori lo que cabe esperar de ésta propuesta de regeneración gatopardiana: una abundante descripción y enumeración de principios morales, casi un corolario actualizado a  los Principios metafísicos de la moral, de Kant. Quizá aquí pudieran aprender algo, por si fuera el caso -improbable- de que pretendieran tomárselo en serio.

viernes, 19 de agosto de 2016

El guiñol: Escena IV (donde dije digo)

O sea, que cuando el presidente del gobierno en funciones aseguró que sometería a la consideración de su comité ejecutivo la aceptación de las seis condiciones de Ciudadanos para que éstos votaran sí en su investidura, no es que fuera un decir, es que, según él,  nunca he dicho que fuera a someter al PP las condiciones de Ciudadanos. Sin embargo no sólo él sino el resto de portavoces del PP -en realidad era todo lo mismo,  repetían lo que el jefe decía- aseguraban sólo seis días antes que ese era el propósito; en un tweet del propio Mariano Rajoy se aseguraba: Una vez conocidas las condiciones de C's para negociar, las someteré a debate y aprobación por el comité ejecutivo nacional; ¿caben interpretaciones? Las actuaciones y manifestaciones del señor Rajoy son un perpetuo test de elasticidad de la capacidad de aguante -o de idiocia- de la ciudadanía. Aunque puede que su intención sólo haya sido dar un buen susto a Ciudadanos para hacerles pagar el sapo que, finalmente, ha debido tragarse: aceptar sus condiciones y comenzar la negociación para lograr el sí de Ciudadanos que, previsiblemente, será insuficiente para lograr la investidura.
Hay quien estima que un mentiroso tiene secuestrado éste país: no es ninguna exageración; las argucias, mañas y mentiras del presidente en funciones constituyen el verdadero bloqueo político del país en la actualidad. El señor Rajoy seguramente se está desgastando en tan burdas manipulaciones -Bárcenas dixit- porque confía en que la abstención previsible en unas terceras elecciones en el día de Navidad -por si no lo habíamos entendido, García Albiol nos lo aclara: a ver si tiene (por Pedro Sánchez) 'narices' de enviar a 36 millones de españoles a votar en Navidad- le den, por fin, la anhelada mayoría absoluta al PP; sin ella se vé que ya no sabe hacer política. Si es que alguna vez supo: la finalidad de la política no es mantener una organización corrupta de la que beneficiarse mientras se abandona a su suerte a la mayoría social de todo un país, y al país en sí.


domingo, 14 de agosto de 2016

El guiñol: Escena III (¡Todo por España!)

Tremendo Albert Rivera cuando le emerge su español-español auténtico: Alberto Carlos Rivera Díaz. En su artículo-soflama en El País de hoy llama a todos los españoles -naturalmente los políticos delante, para que no se espanten- a una Transición 2.0, plena de consensos, pactos y acuerdos por el bien del país, con objeto -entre otros- de no desperdiciar aquél oasis de coraje que fué la primera Transición. Que ésto, por sí solo, ya supone por su parte una ignoracia profunda -y grave, en el caso de un dirigente político- de la realidad histórica y política de los fundamentos de la Transición, además de excederse en su panegirismo: coraje hubo bastante más antes, durante la dictadura, e incluso después de la Transición  para que pudiéramos considerarla como un oasis de coraje. Pese a quien pese -y con el tiempo los historiadores pondrán las cosas en su sitio-, la Transición no fué más que la acomodación funcional de unas formas políticas obsoletas a algo que se pareciera  a una democracia pero manteniendo las esencias, personas e instituciones -con el conveniente lavado de cara- de la dictadura franquista. Esta operación de puesta al día tampoco fué, como se nos ha vendido reiteradamente, un invento autóctono, si no más bien una maniobra dirigida por las democracias occidentales, fundamentalmente EE.UU. a través de la socialdemocracia alemana como muñidores principales en la sombra.
Rivera nos informa de que en Ciudadanos hemos decidido que aunque no nos gusta el actual Gobierno ni creemos que Mariano Rajoy sea la persona adecuada para liderar una nueva etapa, es imprescindible que la legislatura y el país se pongan en marcha, atendiendo al resultado electoral del 26J, es decir, que atendiendo a los resultados de las elecciones, ¿creen estar obligados por responsabilidad de Estado -e ignorando los deseos de sus votantes- a dar continuidad a las políticas de un gobierno que no les gusta y cuyo presidente estiman que no es la persona adecuada?
En todo caso, las reconvenciones del señor Rivera, como autonombrado Salvador de la Patria, al PP y sobre todo, al PSOE -a sus compatriotas socialistas- sobre la responsabilidad de Estado que deberían asumir por el bien de España  me suenan a hueco, a patriotismo de hojalata, ese patriotismo que Ambrose Bierce definía en su Diccionario del Diablo como  basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso; por no recordar la de Samuel Johnson, el patriotismo es el último refugio de los canallasLo cierto es que la responsabilidad del PSOE pasa, en primer lugar, por asegurar a sus votantes el respeto a las promesas que les hicieron para lograr su voto. Como el propio Rivera debería hacer con quienes votaron a Ciudadanos; en caso contrario, el señor Rivera no hará más que poner rostro a la definición, también de Bierce, de político: anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar vivo. Es éste último matiz el que hace que no crea que pretenda seriamente convestirse en estadista, por mucho que se disfrace de ello y envíe sus estadismos a El País para que sean publicados; por cierto, ¡para lo que ha quedado El País!

viernes, 12 de agosto de 2016

Repelús

Vemos habitualmente a Mariano Rajoy dedicado a ese pseudoejercicio consistente en andar rápido como práctica cuasi-zen para  enfrentar los problemas de la política y de la vida en general: un entrenamiento barato para -según él-  evitar tropezones y alcanzar objetivos. Pero, con sinceridad, verle bracear casi como un poseso, como si llevara unos invisibles bastones de slalom en nieve, o como aquéllos que en el servicio militar eran incapaces de llevar el paso y bracear con naturalidad y parecían muñecos de cuerda, todo ello  mientras sus acompañantes y escoltas van en los videos a su misma velocidad pero de paseo y andando normal, resulta bastante patético. Si a ello añadimos unas canillas tirando a yeso, esa cara de gato de Cheshire en pleno esfuerzo y el cartón que se le divisa -cada vez de mayor extensión- en plena terraza, acaba por hacernos sufrir el ver unas imágenes tan desasosegantes -que algunos medios reiteran en bucle y de forma inmisericorde-, imágenes que creo que más uno desearía instintivamente evitar, así como esas ligeras convulsiones de vergüenza ajena, al verlas. Que sólo faltaría embutirle en un chándal tipo Maduro (a fin de evitar el deslumbramiento por blancura de sus extremidades inferiores) para producir algún que otro repelús fatal. Yo aconsejaría que evitara también ésta práctica en las playas de Galicia -u otras en las que se remoje- no vaya a provocar involuntariamente alguna alarma por tiburón u otros peligros, haciendo creer a los vigilantes que huye, viendo su enérgico braceo.
Respecto al  deporte, yo creo que sería suficiente con que el señor Rajoy continuara leyendo el Marca y asistiendo como espectador al fútbol o a otros acontecimientos deportivos a los que le inviten. Total, ahora deben resultarle gratis. Como mucho, que practique bicicleta estática en la intimidad. Aunque, como dice Angel Gabilondo en su sentencioso libro  Por si acaso: Cada cual hace su propio e insustituible ridículo.

Hasta los cojones

Hace relativamente poco, Cayo Lara recordaba en el Congreso de los Diputados la frase de Estanislao Figueras, primer presidente de la I República española Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros. Lara aplicaba a todos los parlamentarios la frase que Figueras dirigió en su día a los miembros del gobierno. Es conocido que Figueras, consecuente con un estado anímico que le alcanzaba tal nivel, tomó poco después un tren con destino a París, dejando descabezada a la incipiente República.
Con tanto español -y española, con la conveniente sustitución fisiológica y equivalente- pensando actualmente de los representantes parlamentarios Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos ustedes, es una lástima que no haya un tren que lleve -a todos lo que así piensan, en éste caso- a París. O en avión a Nueva Zelanda, que no hay más lejos. De momento Mariano Rajoy se ha ido a Pontevedra y Pedro Sánchez sigue en Almería (ambos todavía dentro de España pero lo más lejos posible entre sí, para que no haya roce, ni siquiera accidental).

Dios los cría..

Parece que el concejal del Ayuntamiento de Madrid por el PSOE, Antonio Miguel Carmona, ha tenido -el sólo- una brillante idea para resolver la actual situación de bloqueo político en la formación de gobierno: que todos los partidos se encierren hasta encontrar la solución; ha afinado su idea con dos sugerencias complementarias que permiten suponer lo que ocurriría -y dá miedo- dentro de ese encierro y los deseos que tiene de llevarla adelante: Podemos puede aportar su experiencia en apoyar a un gobierno de derechas (versión oficial PSOE de la falta de acuerdo  con Podemos en la legislatura anterior) y que también IU puede aportar su experiencia en pactar con el PP, como aquél fatídico día de Julio en que le dieron el gobierno de Exremadura. En fin, debe ser una variante de pedagogía abstencionista, que el propio Carmona nos clarifica, opinando que se debe abrir un debate interno ya que cree que incluso hay partidarios de la abstención al PP en la dirección de Pedro Sánchez. Por si alguien no había asimilado la ironía subyacente en su idea.
Aunque, en ésto del encierro, Carmona coincide con Jaime Peñafiel, que opina que el rey emérito -a Felipe VI le considera un infeliz, un pobre hombre- debería volver, dar un puñetazo  en la mesa y borbonear a modo, encerrando a todos los dirigentes políticos hasta que encontraran una solución. Y además, le gusta el líder de Ciudadanos (y hasta tiene un primo en ese partido); otro punto en común: Carmona recuerda el acuerdo que el PSOE consiguió con Ciudadanos en la legislatura pasada se debió a que el PP y Ciudadanos no se pueden comparar: el PP es responsable de las política lesivas a los intereses de los españoles y Ciudadanos no ha gobernado. Claro, seguramente habrá que esperar a que gobierne para que lo podamos apreciar.
...y ellos se juntan.

Carmona (PSOE) cree que el PSOE debe abrir debate interno porque hay partidarios de la abstención al PP en la dirección

Asimismo, Carmona ha propuesto que si el presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, fracasa en el debate de investidura "todos" los partidos políticos "se sienten en una mesa y no salgan de la habitación hasta que se tome una decisión". Articulo Relacionado CHA cree "imprescindible un acuerdo a cuatro" para que el PP no presida las Cortes 11 Agosto 2016 En este sentido, ha planteado su proposición de que todos los partidos pongan encima de la mesa su "valoració ...

Leer mas: http://www.europapress.es/nacional/noticia-carmona-psoe-cree-psoe-debe-abrir-debate-interno-porque-hay-partidarios-abstencion-pp-direccion-20160811154029.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
Carmona (PSOE) cree que el PSOE debe abrir debate interno porque hay partidarios de la abstención al PP en la dirección

Asimismo, Carmona ha propuesto que si el presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, fracasa en el debate de investidura "todos" los partidos políticos "se sienten en una mesa y no salgan de la habitación hasta que se tome una decisión".

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Carmona (PSOE) cree que el PSOE debe abrir debate interno porque hay partidarios de la abstención al PP en la dirección

Asimismo, Carmona ha propuesto que si el presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, fracasa en el debate de investidura "todos" los partidos políticos "se sienten en una mesa y no salgan de la habitación hasta que se tome una decisión".

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jueves, 11 de agosto de 2016

El guiñol: Escena II (el puente de Agosto)

Mariano Rajoy, que ya hace unas semanas dijo -sobre todo para que le oyeran en Europa y en los mercados- desear la formación de un gobierno a la mayor celeridad y que ayer mismo insistió  en que hay que conseguirlo lo antes posible, ha pospuesto, sin embargo, la decisión de la aceptación de las condiciones de Albert Rivera que le permitirían avanzar en su investidura como presidente de gobierno hasta el miércoles 17 de Agosto; en esa fecha se reunirá con el Comité Ejecutivo Nacional del PP, que decidirá -eso nos dice- sobre la mencionada aceptación. Ese órgano de dirección del PP, integrado por más de cien cargos, teóricamente se reune una vez al mes pero no ha decidido nada mediante votación formal al menos desde 1990. Se vé que ésta vez  el señor Rajoy quiere asegurarse su apoyo y de paso, también el puente de Agosto en Sangenjo. Y que a nadie le sorprenda ésta celeridad, para eso entrena el andar rápido. (Vemos como Rajoy desaparece por un lado del escenario a paso algo marxista -como Groucho, pero en robótico- con una maleta, el puro y el Marca doblado bajo el brazo. Como sólo puede mover un brazo, lo mueve el doble, estilo legionario).
Y mientras él se toma el puente para pensar, según ha declarado, ha trasladado por triplicado -será por asegurarse de que le llega, dicen está en Vera, de vacaciones y seguramente algo distraído- al líder del PSOE  el mensaje de que es necesaria su participación para alcanzar la investidura, ya que sin el PSOE no sería posible; para que piense también en el puente, no va a ser él solo el que se tome tan estresante trabajo. 
Vamos, que lo del gobierno es urgente, pero parece que no tanto como el puente y las vacaciones (de los que pueden tomárselas).

miércoles, 10 de agosto de 2016

El guiñol: Escena I (las condiciones)

Sigo sin entender -no escucho a nadie que tenga algún interés en aclararlo- el porqué, una vez que Ciudadanos pase supuestamente de la abstención al sí al PP en la votación de investidura de Mariano Rajoy, el PSOE debería desplazase de su no es no a la abstención; ignoro si ello se debe a un desconocido efecto alud por el que todas las fuerzas políticas deban acercarse un grado al PP, olvidando sus políticas profundamente antisociales durante la penúltima legislatura y la corrupción estructural de ese partido prácticamente desde su fundación. La responsabilidad política no pasa por facilitar la gobernabilidad de quien sea -aunque coincida que sea la formación política más votada- sino por mantener los propios principios y las promesas realizadas a los votantes (creo sinceramente que un útil principio de regeneracion política consistiría en dar a las promesas electorales carácter contractual).  Por tanto, que Felipe González haya calificado como el primer acto de responsabilidad política que ha habido desde las elecciones el hecho de que Albert Rivera apoye la investidura de Mariano Rajoy sólo sirve -por si a alguien le fuera útil- para ubicar con más exactitud a Felipe González y a valorar el respeto que tiene por la actual dirección del que supongo que todavía es su partido.
Tampoco entiendo -e, igualmente, nadie gasta mucho tiempo en explicarlo- el porqué es tan irresponsable preferir unas terceras elecciones a un apaño para que el PP prosiga con sus políticas antisociales y su corrupción institucionalizada.
Aunque sin entender ni una cosa ni otra, sospecho con intensidad que tras las bambalinas todo está acordado y que en éste guiñol el primer personaje, Albert Rivera, ya ha salido a escena con la lista de sus seis condiciones en la mano. Que de alguna de ellas podríamos predecir los resultados: la primera sesión de la Comisión de investigación sobre corrupción de la Asamblea de Madrid se produjo en octubre de 2015 y desde entonces se han celebrado 14 sesiones que han tratado temas importantes (algunos de ellos judicializados), pero que, en realidad, solo han servido para alimentar el circo político y establecer la pena de telediario para el PP -que no parece tener ninguna trascendencia en unas elecciones- pero sin adoptar ninguna medida con repercusión real. Regeneracionismo de guiñol, también.

domingo, 7 de agosto de 2016

Sanata

El actor malagueño Antonio Banderas ha hablado -muchos actores o actrices, cuando hablan sin guión, sanatan- este sábado de política en Marbella y ha lanzado un mensaje -el mensaje- al PSOE al asegurar que no cree que por abstenerse se apoye la política de otro. Abstenerse significa, según el diccionario de la RAE,  no participar en algo a que se tiene derecho o bien privarse de algo, pero, en ambas acepciones, nada se dice de que la abstención pueda beneficiar o apoyar -o no- a un tercero. En el tema que nos ocupa está claro que una abstención del PSOE apoyaría que el PP continuara gobernando y, en definitiva, también apoyaría y daría continuidad a sus políticas. Que los abstencionistas le afinen el argumentario a Banderas.

Intensa y social

Según la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, la recuperación en España es muy intensa y social.
En el informe publicado en el presente año por la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) y titulado Expulsión social y recuperación económica se afirma, para empezar, que las transformaciones de la cuarta revolución industrial podrían dejar al margen a numerosas personas. La reconfiguración del vínculo social por medio del modelo del "empresario de la propia fuerza de trabajo" y del papel del Estado como activador debería reformarse en el sentido de recuperar en la "política de lo social" a los ignorados, los no útiles, los expulsados, igualmente se constata que la reducción de la pobreza en períodos de crecimiento no compensa el aumento de la misma en los períodos recesivos y que, en todo caso, el mercado de trabajo ha experimentado un rápido deterioro con peculiaridades sobre períodos anteriores, ha aumentado el desempleo con una elevada tasa de paro de las personas de referencia del hogar (aquellas que aportan el ingreso principal), y un número relevante de hogares en los que no se perciben ingresos. El informe también señala la creciente desigualdad en la distribución de la renta interterritorial e intraterritorial en España.
Según otro informe  de Oxfam Intermon (Una economía al servicio del 1%) España es la nación de la OCDE en la que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre y superando hasta en catorce veces a Grecia.  En ese mismo informe se asegura asegura que la pobreza y la exclusión en España han aumentado de manera alarmante en los últimos años, con 13,4 millones de personas en riesgo de exclusión en el año 2014 (el 29,2% de la población española), mientras la fortuna de veinte personas en España alcanza un total de 115.100 millones de euros.
Así de intensa y de social es la recuperación en España.

viernes, 5 de agosto de 2016

Tercio de varas

Odón Elorza es uno más de los notables socialistas que defiende que el PSOE finalmente se abstenga para facilitar la investidura de Mariano Rajoy y un gobierno del PP que evite la necesidad de unas terceras elecciones; eso sí, defiende igualmente que ésto sea una venta y no un cesión graciosa con el único objetivo de asegurar para el PSOE la jefatura de la oposición: asegura que debe haber condiciones claras y concretas y siempre después de que el hoy presidente en funciones sea castigado en una primera votación (y guardar mínimamente las formas por parte del PSOE, de paso).
Puede que tenga más justificación una venta -obtener algo a cambio- de su abstención, pero no creo que tal transacción estuviera en la mente de la mayoría de los cinco millones y medio de personas que votaron al PSOE en las pasadas elecciones. También, según Elorza, Mariano Rajoy debe ser castigado en primera votación, como un toro en el primer tercio, o tercio de varas, imagino que con el objetivo de  que el puyazo haga que sea consciente -más- de la poca fuerza que le asiste aún siendo el PP el partido con más escaños en el Congreso de los Diputados; aunque también podría servir para descubrir las condiciones de bravura, temperamento y comportamiento (si es bravo o manso; si es fijo o distraído; si es pronto o tardo; si humilla, si recarga, si embiste apretando con un pitón; si trata de quitarse la vara y hace sonar el estribo; si es fuerte o blando) o para ahormarlo para su lidia, mediante puyazos breves, bien colocados y dosificados, restándole poder y corrigiendo defectos de su embestida o para que nos recreemos en la belleza del toro bravo en acción: cuando se arranca con alegría al caballo y recarga, retorciendo la cola, indicador inconfundible de genio y bravura, como aquí se describe. Personalmente esto último no lo creo, las cualidades de manso (suele escarbar y olfatear, lavantar las manos, olisquear los burladeros y saltarlos intentando huir, no se arranca a los caballos si no se le tapa la salida, tampoco se arranca si se le cita de largo, hace extraños, recula y se va de la suerte...) del presidente del gobierno son de sobra conocidas. También es sabido que los mansos pueden resultar los más peligrosos y que pelearse con ellos requiere mucha seguridad y valor.
En todo caso, aquí se muestran partidarios de no abreviar el tercio de varas reduciéndolo a un sólo puyazo, ya que así se inutiliza el toro para la lidia, el ganadero se queda sin apeciar las cualidades de su pupilo y el aficionado llega a sentir respuslión y asco y se propone, en consecuencia,  un tercio de varas  con un mínimo de tres puyazos (pero sólo con la pirámide de acero, no hasta la cruceta) y, en su defecto, que sea condenado a banderillas negras. Que yo traduzco como que lo mejor sería -a pesar de todo-  ir a unas terceras elecciones: lo de las banderillas negras parece aún peor: ¿serán los hombres de negro de la Troika?

jueves, 4 de agosto de 2016

La Yenka

Es incontrovertible: una de las principales características de la vida es que resulta ser un cambio constante; en el caso de la vida política también pero, además, acelerado: los partidos nos suelen vender el cambio perpetuo -algo inevitable- como si lo estuvieran inventado ellos. Otra cosa es que, en general, sea una cambio ficticio, gatopardiano: Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi.
Hace unos meses -pocos- el PSOE intentó convencernos de que su acuerdo con Ciudadanos era de los más conveniente para el país -todo por España- dado el carácter progresista y regeracionista de ésta formación política; hoy el PSOE anima a que el PP asuma su responsabilidad y logre acuerdos con las derechas para que Mariano Rajoy logre -por fin- su investidura, lo que permitiría al PSOE liderar la oposición. Es decir, que o bien Ciudadanos ha abandonado en éste tiempo  su voluntad regeracionista y progresista para hacerse de derechas o bien el PSOE ha pasado de ser de derechas -o, al menos ambidiestro, cuando adoptó gran parte del programa de Ciudadanos hace unos meses- a ser hoy de izquierdas.  Que yo más bien creo que no es que en éste caso concreto haya existido ningún cambio; más bien ocurre que Ciudadanos ha adoptado, adopta y adoptará la forma del recipiente que lo acoja, como ocurre con los gases: y el recipiente, a su vez, puede adoptar varias formas tales como poder, sillones, puestos, control, mando, etc. Algo semejante a lo que ocurría en tiempos de la República con el partido Radical de Lerroux, que tanto podía un día animar a sus militantes a violar monjas como a ser el garante del orden burgués al día siguiente: todo dependía de los ministerios que ello supusiera. El PSOE ya poseía de antiguo la capacidad permanente de decir una cosa y poner en práctica políticas contrarias y lograr que, a pesar de ello,  le siguieran votando por lo que decía que iba a hacer y no por lo que realmente hacía después.
Por su parte el PP, que con los abundantes casos de corrupción que surgidos dentro de él, aún sus dirigentes continúan defendiendo, impertérritos, que es el partido  que más lucha contra ella, también sostiene ahora  que el PSOE debe adoptar la postura responsable de no bloquear la investidura de Mariano Rajoy, abteniéndose, si de verdad quiere liderar la oposición. Ya sería triste para el PSOE que acabara vendiéndose por ese hueso y, a la vez, garantizara que el PP afiance todo el desmantelamiento realizado durante la penúltima legislatura del poco estado del bienestar que teníamos hace una década. Y seguramente habría acabado para siempre con la posibilidad de convencer a nadie de su izquierdismo, ni siquiera en teoría. 
Todo menos serio que La Yenka.

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