jueves, 29 de septiembre de 2016

Desinformando

Transparente en sus intenciones el editorial de hoy en El País. Confieso que hace ya tiempo que visto que es una versión -a veces parecidísima- a lo expuesto en La Razón o El Mundo no entro en El País ni a ver la viñeta de El Roto -no vaya a ser que en el trayecto me contamine con material tóxico- pero hoy he querido comprobar a que grado de parcialidad puede llegar un medio que fué referencia en el ámbito informativo y que en tiempos nos hizo sentir casi británicos oyendo la BBC. Y lo he comprobado: es un editorial a guardar como ejemplo de lo que nunca debería ser un editorial:  parcialidad sin tapujos y autopontificación de la misma bajo el pretexto de responsabilidad institucional; imposible desinformar con mayor densidad e intensidad en tan poco espacio. 
Sólo voy a reproducir una frase del mencionado texto para suponer cuales son los aires que actualmente se respiran en la dirección de El País: Ni Felipe González, ni Joaquín Almunia ni José Luis Rodríguez Zapatero se aferraron al argumento populista de convocar a los militantes para atrincherarse en el cargo; más claro agua: para El País convocar a los militantes no es un instrumento legítimo y casi obligado -aunque pocos lo practiquen- de la democracia por la que han de regirse los partidos  (según reza la vigente Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos) sino un argumento populista
El resto, variadas alabanzas a la figura de Pedro Sánchez tales como insensato sin escrúpulos, cobarde, sectario, desviado ideológico (!!) y mentiroso entre otras lindezas que necesitan de más de una palabra. Y que conste que Pedro Sánchez no es santo de mi devoción.
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P.S.: ...para intentar entender lo que El País enturbia...a oír con atención.

Señor X

Muchos -al menos los mayores de cuarenta años- recordarán aquella famosa entrevista que Iñaki Gabilondo realizó a Felipe González en Enero de 1995 en la que directamente le preguntó si él era el señor X (la cabeza) de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), lo que negó, asegurando no saber más que cualquier ciudadano sobre ese tema.
Más de veinte años después -parece que los fantasmas siempre acaban por  volver-  y entrevistado por el mismo medio -lamentablemente no por la misma persona- Felipe González ha manifestado nunca hemos tenido peor resultado en el País Vasco, a pesar de las cosas que hicimos, tá, pá, pá… que, lógicamente, ha disparado las especulaciones sobre las cosas que allí hizo el PSOE y sobre que significará tá-pá-pá. Para añadir a las numerosas interpretaciones e hipótesis planteadas, a mí se me ocurre que estaba pensando en la palabra tapar ó tapadera y que, en el último momento e inconscientemente, la convirtió en incomprensible onomatopeya para camuflar la presencia de los fantasmas: estoy convencido que con una o dos cañas más Felipe González nos hubiera despejado la X de la ecuación a Iñaki Gabilondo y a todos los españoles; más hubiera valido tarde que nunca.
Por cierto, Gabilondo le ha planteado también hace unos días una pregunta no menos directa: Señor Felipe González, ¿a este Partido Popular, con Rajoy a la cabeza, sin regeneración de ningún tipo, es al que el PSOE debe facilitar seguir gobernando?; las preguntas no respondidas son siempre inquietantes porque ello implica que intencionadamente se nos hurta la respuesta. Y eso, a veces, puede ser peor que conocerla.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Celestinismo

Creo que el celestinismo de Albert Rivera va a ser digno de estudio incluso por parte de sociólogos: ahora se está encargando de advertir a Pedro Sánchez -contra los partidos nacionalistas y Unidos Podemos, claro está- que no se puede sentar con quien quiere cargarse España. Tal cual: no ya hablar o negociar; ni tomar asiento. Ultimamente le veo como madre admonitoria, advirtiendo a un hijo en edad de merecer que no se le ocurra ni intercambiar miradas con ninguna lagarta manirrota, que muchas solo van por el interés.
Él, por su parte, sí debe considerarse buen partido -valga la redundancia- para formar incluso un trío amigable y con derecho a roce con PP y PSOE, e insiste en que a los dos  ya los hemos puesto de acuerdo y no lo saben, según él en base a la intersección  de  conjuntos que fueron sus pactos con PSOE y PP -despistados que son en el PP y en el PSOE- y a afeado especialmente a Pedro Sánchez que no quiera nupcias con el PP y sí con 44 -ignoraba el número-  partidos políticos, cuando ni siquiera se pone de acuerdo con los suyos; que ya digo, se le está poniendo aceleradamente cara de madre aconsejando a Sánchez: tú con quien tienes que casarte es con el PP, que es muy buen partido y dejarte de aventuras de picaflor del 44.
Concluyó un acto electoral en Galicia con un rotundo: somos la garantía de que aquí no habrá un referendum. Un poco más y se pone a sí mismo como garantía para evitar los divorcios. No sólo el del bipartidismo, sino todos. 

El caos

Frecuentemente la reflexión aforística de un poeta o la viñeta de un humorista gráfico nos resumen la realidad brevemente, casi en un gesto. Así cuando Paul Eluard nos certificaba que hay otros mundos, pero están en éste, cuando Juan Larrea nos advertía de que lo imposible se vuelve muy poco a poco inevitable (a veces no tan poco a poco), o cuando Andrés Rábago (Ops y El Roto) nos resume la tragicomedia -más bien tragedia últimamente- de la noticia diaria en unos trazos escuetos y rotundos.
Cuando leo que ahora el PP ha basado su campaña en Galicia obligando a elegir a la ciudadanía entre la propia corrupción del PP -que deben considerar perfectamente normal y poco digna de mención- y el caos que en su opinión supondría que el PP no obtuviera la mayoría absoluta y que se formara un gobierno alternativo de izquierdas -integrado por En Marea, PSOE y BNG-, no puedo dejar de recordar una viñeta de aquél hipocondríaco genial que fué Chumy Chúmez publicada como portada en Hermano Lobo antes de ésta sedicente democracia, el 2 de Agosto de 1975. En ella un enpajaritado político del régimen (del anterior al actual) planteaba a la muchedumbre el mismo dilema que hoy plantea el PP -¿porqué será que no creo en las casualidades?- diciendo: ¡O nosotros o el caos!  a lo que la gente harta -también en aquellos tiempos el franquismo se presentaba a sí mismo como la única posibilidad para España y los españoles- respondía ¡¡el caos, el caos!! seguramente confiando en que pudiera ser posible conocer alguna alternativa al dictado de los de siempre; hasta ahí la esperanza, el político les informaba inmediatamente: es igual, también somos nosotros.
Ahora Rajoy remacha -por si alguien se despista- rogando por una mayoría absoluta de Feijóo y el PP para que a Galicia no le ocurra como a España, sumida en el caos, a su entender. Aunque seguramente se habrá abstenido de informar que el PP también es -y será- el caos para la mayoría de la ciudadanía -de millonarios hacia abajo- tanto en Galicia como en España. Eso es lo que han cambiado las cosas en cuarenta años.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Se puede, se debe

En contra de lo que ha manifestado Susana Díaz, con 85 diputados sí se puede gobernar España, sí es posible que el PSOE pactara un gobierno alternativo al PP; un grupo político que cuenta con cerca de un tercio de los diputados totales puede perfectamente establecer pactos programáticos de mínimos con grupos políticos afines aunque,  lógicamente, esos mínimos se reducirían cuantos más grupos políticos se unieran a un pacto de gobernabilidad. Y que se puede no es una suposición: eso es exactamente lo que ocurre en numerosos países europeos y también en nuestro país, ya que el PSOE gobierna así actualmente en las Comunidades Autónomas de Aragón (18 de 67 diputados), Asturias (14 de 45 diputados), o Valencia (23 de 99 diputados); en Castilla-La Mancha y Extremadura el PSOE gobierna también gracias al apoyo de Podemos. Claro está  que como no se puede gobernar ya es en clave bipartidista, por turno pero en exclusiva: esos días acabaron, afortunadamente. Y deberían recordar los barones y baronesas posibilistas -por ser educado- del PSOE que el Comité Federal de ese partido del 28 de Diciembre de 2015 -que no creo que fuera una inocentada, se ratificó la decisión posteriormente- autorizaba a su líder a intentar formar gobierno con la única limitación de no pactar con partidos independentistas.
Y aclarado el puede, vamos al debe (poder y deber son verbos que, a veces, se confunden): se debe intentar una alternativa a las políticas empobrecedoras -en todos los aspectos- del PP y que éste pretende reanudar en cuanto le sea posible y ésta vez -más sangrante- con el apoyo de partidos que se dicen de izquierdas: eso no sería responsabilidad de estado, como pretenden justificar los defensores del gobierno como sea, sino abuso de una parte y ceguera de otra.
Claro que se puede, pero, sobre todo, se debe.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Peor es meneallo

Peor es meneallo, amigo Sancho, concluía Don Quijote al percibir los estragos que el miedo había hecho en su escudero; pero hay quien es tenaz y no recuerda tan sabio consejo ante ciertos asuntos de desagradable olor; así el ministro de Asuntos Exteriores en funciones y diputado del PP por Alicante, José Manuel García Margallo, que ha afirmado desde Mongolia -no la revista, claro, el país- que a Rita Barberá, ante su previsible imputación, se le ofrecieron dos salidas, las dos únicas salidas posibles: dejar el Senado o abandonar la militancia del PP y también el Grupo Popular en la Cámara Alta. Una explicación como otra cualquiera y sin demasiados visos de verosimilitud; no eran las dos únicas salidas posibles y, desde luego, una vez consideradas esas dos soluciones, tampoco tenían porqué ser alternativas o excluyentes entre sí. Claro que, a renglón seguido, el propio Margallo nos ofrece la clave del porqué de la solución adoptada: el PP no tiene ya capacidad ninguna de exigirle nada ni de obligarle a nada porque ya está fuera de la disciplina del partido. Al parecer, que una dirigente del PP desde su fundación vaya a ser imputada por delitos que cometió desde cargos de responsabilidad representando a ese mismo partido es cosa que, desde el momento que esa persona ya no es militante de ese partido, le son totalmente ajenas. Y que esa persona continúe ocupando su sillón como parlamentaria en el Senado ya no es cosa del PP; pasado mañana ni la conocerán y se referirán a ella como esa persona de la que usted me habla. Nos informa Margallo de que Barberá, está sufriendo porque dejar un partido en el que ha militado 40 años es un desgarro sentimental muy importante y también porque considera que algunos militantes no le han dado un trato excesivamente cariñoso; quizá debería tener presente que en las bandas de delincuentes no hay amigos o compañeros, sólo compinches, que aunque el diccionario de la RAE los equipara, yo creo que no son lo mismo.
En fin, que creo que podrían en el PP dejar de intentar explicar el final del caso Barberá. Meneallo -sobre todo desde el PP- sólo contribuirá a continuar extendiendo el mal olor.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Como una gaseosa

A pesar de todo, Ciudadanos es un partido marxista (de Groucho Marx): Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros. Del pacto de los 150 compromisos para mejorar España que, alternativamente, Ciudadanos nos informa que es un pacto de investidura y por tanto caducado, o un pacto en vigor en tanto Rajoy pudiera intentar de nuevo ser investido, resulta que Ciudadanos nos explica que su lectura del compromiso 93 que dice, textualmente: El Partido Popular y Ciudadanos se compromenten a la separación inmediata de los cargos públicos que hayan sido imputados formalmente o encausados por delitos de corrupción, hasta la resolución definitiva del procedimiento judicial, es que ese compromiso se ha cumplido -por parte del PP- en el caso de Rita Barberá. Aunque en el texto no está claro, efectivamente, de qué se separa al mencionado cargo público, creo que la mayoría -incluído Ciudadanos- interpretamos que la separación debe ser, en primer lugar, del propio cargo público que ostenta y en segundo lugar del partido en que milite. Que hasta el ministro Guindos -con la que le está cayendo a él mismo- opina que Rita Barberá debería renunicar a su escaño en el Senado, ya que cuando estás investigado entras en un nuevo territorio. Territorio comanche, supongo. Aunque creo que Rita debe llevar revólver y hasta un Winchester para matar de lejos; a Rajoy le veo algo encogido últimamente y hasta a los periodistas los coloca a 50 metros, por si acaso.
Hemos obligado a que los viejos partidos se muevan, nos asegura José Manuel Villegas, Vicesecretario General de Ciudadanos. Puede que los partidos se muevan, pero los corruptos permanecen, como ya ocurrió con el señor Gómez de la Serna, antes del pacto entre el PP y Ciudadanos: no parece que en ésto haya mejorado España. Villegas ha insistido en que Barberá se ha aferrado al acta por lo que el PP no la podía obligar a dejar el escaño del Senado, ya que es del parlamentario, no del partido. Barberá, por tanto, continúa aforada, además de aferrada.
El regeracionismo de Ciudadanos tiene la fuerza de una gaseosa, en cuanto se abre -se aplica- pierde el gas. Menos mal que en Ciudadanos tienen suficientes principios de repuesto.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El sermoneador precario

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, cree que en este momento la única solución al bloqueo político es volver a pasar por las urnas: seguro que le ha llegado ésta inspiración después de desayunar; también el señor Rosell Rosell ha considerado necesario el establecimiento de grandes mayorías políticas y no minorías prácticamente ridículas para impulsar reformas económicas y ha avisado de que, de lo contrario, la situación económica será muy difícil en los próximos años. ¡Que mérito tiene éste hombre para sermonear el argumentario del gran capital -agitando simultáneamente el espantajo del miedo- con un vocabulario tan inadecuado y frases tan mal construídas! Todas las mayorías son -creo- más grandes que las minorías y no por ello éstas son ridículas, sino que ostentan democráticamente la representación de quienes eligieron votar una opción cualquiera, con independencia de que no fuera la mayoritaria: ¿son los partidos nacionalistas, por ejemplo, minorías ridículas?; si fuera así, más ridículos habrían sido los dos partidos mayoritarios que han conformado el bipartidismo durante los últimos cuarenta años en éste país, dependiendo casi siempre para gobernar de alguna de esas minorías; ¿o bien lo que el señor Rosell nos está proponiendo es la vuelta al sistema de partido único -una mayoría bien grande, lustrosa e incontestable- de los cuarenta años previos al bipartidismo?. 
Por otra parte, ¿a quien cree él que va a asustar esa situación económica muy difícil con que nos amenaza si no nos reformamos adecuadamente?, ¿a los cinco millones de desempleados de los cuales la mitad no perciben actualmente ninguna protección por desempleo?, ¿a los trabajadores con empleo precario e intermitente y que son, simultáneamente, pobres? ¿a los jóvenes preparados que trabajan en el extranjero por falta de oportunidades en ésta país?. En su opinión, España ha tenido una inercia económica muy importante gracias a los vientos de cola exteriores debidos al precio del petróleo, los tipos de interés y las facilidades crediticias a escala mundial y europea. Esto no va a durar siempre, esta inercia se acaba, no la vamos a tener siempre, habrá que ir con cuidado. Deduzco, pues, que tampoco cree que la supuesta recuperación sea mérito interno sino debido, más bien, debida a los vientos de cola del exterior. Menos mal que contamos con él como navegante experto para avisarnos.
En todo caso, para evitar el bloqueo, el señor Rosell nos ha participado también una ocurrencia de esas tan propias de su inquieta mente, opinando que, en el futuro podrían buscarse soluciones como la votación secreta de los diputados, para que así nadie fuera prisionero de lo que dicen los partidos políticos. Claro está que el voto parlamentario y la supuesta potestad individual de cada representante elegido han acabado siendo una pantomima, pero seguro que él ha continuado mentalmente la frase anterior: para pasar a ser prisionero, directamente y sin intermediarios, de empresarios y de los grandes poderes económicos.
Después de alguna que otra lindeza sobre el cálculo del IPC -seguro que no existen temas más graves- y de opinar que necesitamos un poco de legislación; poca, buena, que dure lo máximo posible, (y además barata, supongo) ha concluído su sermón, próximo al ictus, por la necesidad de permitir el adecuado riego sanguíneo de su incansable cerebro.

martes, 13 de septiembre de 2016

Ciudadanos en Galicia

No descubro nada refiriéndome al autobus de Ciudadanos en la campaña electoral gallega: que ya es desidia, ganas de reformar donde no procede -como ya se ha señalado en algún tweet- o incluso, la falta de protección ante el hipotético sabotaje interno a manos de algún topo podemita. Con lo fácil que es entrar en internet y comprobar cómo es la bandera gallega o en cualquier traductor automático e introducir Galicia se merece más en español, para obtener Galicia merece máis, en gallego: que parece inconformismo (No nos conformemos), pero lingüístico; en Ciudadanos parecen meritorios a sucesores de Fraga, que como todo el mundo sabe, hablaba un gallego -y, a menudo un castellano- que sólo entendía él.
Sí quería añadir otros matices referidos al diseño del cartel de propaganda rodante de Ciudadanos:
1) El logo de Ciudadanos, a imitación de un globo o bocadillo de cómic, apunta muy cerca de la boca de Albert Rivera, que así parece un loco escapado del manicomio repitiendo sin cesar: C´s, C´s, C´s ...que, lógicamente, tampoco debe entender nadie, ni en gallego ni en castellano. Y además, sonriendo, que dá más miedo.
2)Después de la polémica sobre el corazón del logo de la coalición Unidos Podemos en las pasadas elecciones generales -que si se lo habían copiado al PP europeo, que si era bolivariano, que si era blandito, que si era femenino, que si era gay...- Ciudadanos ha incluído en un corazón -gallego, se supone- semejante al empleado en Cataluña, tres banderas, la europea, la española y la gallega (a pesar de todo, en la última acertaron en los colores y en el número de cruces (7) del escudo, correspondientes a las antiguas provincias del reino de Galicia). El mencionado corazón triabanderado se sitúa en el autobús sobre una rejilla de ventilación: para que vaya calentito, supongo.
3)Creo que ésto también ha sido señalado: el nombre de la candidata por Ciudadanos a presidenta de la Xunta, Cristina Losada, aparece sobre el cuerpo de Albert Rivera (y viceversa); a ver si ésto va dar lugar a algún tipo de confusión, que tampoco deben ser muy conocidos en Galicia.
Hay que decir que el color naranja lo han clavado; ahora, que se anden con ojo cuando hagan piña con el PP: la mezcla de azul y naranja dá como resultante un color que hasta sugiere un olor bastante específico.
Por ayudar y matizar, ya digo.

domingo, 11 de septiembre de 2016

De gafes y cenizos

Mariano Rajoy deseaba para España un gobierno como el de Jaume Matas. Mariano Rajoy consideraba a Carlos Fabra un ciudadano ejemplar. Mariano Rajoy quería estar siempre al lado -o delante, o detrás- de Francisco Camps. Mariano Rajoy proclamó de Rita Barberá: Rita, eres la mejor y de Alfonso Rus, que le quería mucho, ¡coño!
En plena campaña  para las elecciones gallegas, Mariano Rajoy ha dicho del candidato a presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo: Te deseo que cumplas muchos años más y, si es posible, que yo esté a tu lado; sería bueno para ti y bueno para mí, que la segunda parte de lo último ya tal, no hay más que constatar las acreditadas condiciones de supervivencia política del señor Rajoy, pero si yo fuera Nuñez Feijoo me tentaría la ropa; el gafe y el cenizo se diferencian en que mientras el primero atrae la mala suerte sobre sí, parece que el segundo la atrae sobre los que tiene al lado; supongo que ya esté vacunado. Imagino que a eso se refería al afirmar soy candidato gracias al Partido Popular pero yo soy un militante de Galicia. Que corra el aire entre cadidatos.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El guiñol: Escena X (mareando la perdiz)

Al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le gustaría -la voz de su amo- que PP y PSOE se hablaran y, a ser posible, se entendieran; ello posibilitaría que su labor celestinesca en pos de un apuntalamiento del bipartidismo se consumara y todo continuara igual, tras unas manos de barniz regeracionista.
Al líder del PSOE, Pedro Sánchez, le gustaría que Unidos Podemos y Ciudadanos se hablaran, aunque él mismo no se postule como líder de un pacto tripartito PSOE-Unidos Podemos-Ciudadanos, alternativa al gobierno del PP; es sólo que tiene buen corazón: al parecer es epidemia este deseo de que los demás se lleven bien, como buenos hermanos españoles. Consejos vendo y para mí no tengo.
Mientras, el PP capeando sus temporales internos a la espera de unas nuevas elecciones en las que, finalmente, alcance los escaños necesarios para lograr su objetivo de continuar manejando España como su cortijo y como si no hubiera un mañana.
Yo soy la perdiz, todos somos la perdiz.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Instrumentos y enemigos

Dijo Nietzsche que un político divide a las personas en dos grupos: en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos. Si eso fuera así -y como hipótesis de trabajo parece funcionar- nadie como los dirigentes del PP -y el propio PP en su conjunto- convierten éste aforismo en paradigma; para el PP, sus votantes -que algunos estiman en un suelo integrado por un 25%-35% del total de votantes son sus intrumentos, el resto de españoles votantes  -entre el 65% y 75%- son considerados por el PP como enemigos. Se podría suponer por tanto, que los votantes del PP que componen ese infranqueable suelo obtendrían beneficios particulares como clase, estatus social o comunidad de intereses, una cierta rentabilidad a cambio de su voto instrumental que los diferenciara del resto de los españoles enemigos a los cuales el PP castigaría con sus políticas. No hay tal, aunque sí algunos datos que creo que explican la fidelización inquebrantable del voto del PP: los votantes del PP son los de mayor edad media (57 años), los votantes del PP son los que cuentan con más jubilados o pensionistas (el 40%) y por último, el PP es el partido que menos estudiantes tiene entre sus potenciales votantes (un 5%). Recuerdo que en España hay actualmente 8,5 millones de pensionistas, por tanto, aproximadamente 3,3 millones de ellos han votado al PP en las últimas elecciones generales.
Que el PP trate -tras el trámite de la votación- de igual manera a los jubilados y pensionistas instrumentales y a los enemigos - o sea, como enemigos a todos- en cuanto a políticas sociales, sanitarias o de pensiones importa realmente poco: con haber agitado en campaña algún espantajo -comunista, populista u otros istas que con seguridad traerían con ellos el diluvio universal- amenazar simplemente con cambios -a los que a ciertas edades se es reacio, que aunque fueran para mejorar, nunca se sabe- y manejar de forma intensiva durante las campañas electorales los once principios de la propaganda de Goebbels, especialmente los de la vulgarización y de la unanimidad, el suelo sobre el que el PP continuará -directa o indirectamente-realizando sus políticas esquilmadoras de lo público permanecerá sólido. No es que, de forma simultánea, el PP no recurra a otros medios de fidelización más directos -y basados en una corrupción sistémica de amplio espectro- pero, en mi opinión, los tres datos anteriores son decisivos para entender la actual situación sociopolítica del país.
Sí, la conclusión es que hasta dentro de quince ó veinte años éstas circunstancias socio-políticas no se verán sustancialmente alteradas (en el supuesto que pueda garantizarse un mínimo gasto social y de pensiones para llegar hasta allí). Lo malo es que las generaciones que deberían para entonces tomar el relevo como ciudadanos -y votantes- ya estarán acostumbradas a un futuro de trabajo precario: se habrán sustituído a los mayores, jubilados y pensionistas por una generación de semiesclavos en perpetua hambruna  y sin otro criterio que el instinto de sobrevivir. Y cuando nuestros jóvenes mejor formados -el futuro del país- ya no serán nuestros: se habrán convertido en extranjeros.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Un poco justo

Si un funcionario no puede ser funcionario, ¿esto qué es?, nos dice, angustiado, el presidente del Gobierno en funciones, añadiendo, a propósito del nombramiento de Soria como Director Ejecutivo del Banco Mundial: ¿Qué se va a hacer? ¿Se le echa de España? ¿Te vas del Gobierno y no puedes volver a la función pública?. Finalmente, pidió que se sea un poco justo a la hora de valorar.
Puedo intentar responderse por orden a las retóricas preguntas del señor Rajoy; a la primera, informarle de que esto es un mamoneo, que, aunque es palabra que aún no aparece en el diccionario de la RAE, la podríamos definir como actuación basada en el amiguismo y al margen de las normas apropiadas ya establecidas. 
Respecto a si un funcionario no puede continuar siéndolo y al segundo grupo de preguntas, informarle de que los requisitos para desposeer a un funcionario de su condición y así como los supuestos de reingreso en el Cuerpo al que se pertenezca  están establecidas mediante la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre) como él mismo debería saber -¿no son éstas preguntas retóricas populismo barato?- a propuesta del Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberación del Consejo de Ministros presididio por él mismo el día 30 de octubre de 2015. En ninguno de los supuestos es necesario que abandone el país -haya estado, o no, en el Gobierno-, como sí ha ocurrido con muchos de los españoles -en su mayoría jóvenes- que se han visto forzados a hacerlo por falta de oportunidades de trabajo en España.
Y respecto a la recomendación de ser un poco justo a la hora de valorar, estoy de acuerdo: podría comenzar por aplicársela a sí mismo. A los demás, lo que nos queda ya un poco justo -varias tallas por debajo- es el propio señor Rajoy: hace tiempo que las costuras nos hacen llagas.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Asemiología

Todavía recuerdo como el presidente de EE.UU. Bill Clinton se salvó in extremis de un impeachment (destitución) de su cargo como presidente debido al auxilio de una figura retórica -de retorcimiento del lenguaje, más bien- que permitía demostrar que el señor Clinton no había mentido -el motivo de fondo para pretender su destitución- al decir que no había mantenido relaciones sexuales con la joven becaria Mónica Lewinsky: la relación física impropia. Según ésto, la relación física impropia -sexo oral, según todos los indicios- no era lo mismo que mantener relaciones sexuales.
Al parecer,  el Banco Mundial tiene un código ético que es de aplicación a cargos directivos tal como el que ocupará el exministro Soria e, incluso, advierte a éstos directivos que deberán evitar conductas que puedan acarrear descrédito o apariencia de impropiedad, si bien el mencionado código no especifica nada concreto sobre la evasión de capitales o el manejo de dinero en paraísos fiscales, sobre todo si se refiere a conductas del pasado. Todo se reduce, pues, a encontrar palabras lo más inocuas posible que sustituyan a descrédito e impropiedad -atendiendo al precedente Clinton- que ya han previsto los rígidos guardianes del Banco Mundial encargados de velar porque sus directivos mantengan los más altos estándares de integridad en su conducta personal y profesional y observar los principios de buen gobierno, y, sobre todo, incidir en que de esas hipotéticas conductas hace mucho tiempo, para que el asunto quede zanjado.
La Semiología es una ciencia lingüística con gran futuro: tiene -básicamente- el encargo de dilucidar el significado de palabras y lenguajes, aunque también de gestos, conductas y comportamientos; estoy convencido que así como ahora la mayoría de los políticos tienen formación en Derecho, en el futuro serán, sobre todo, semiólogos titulados en una de sus disciplinas -aún por inventar-, la Asemiología: hablar -y, sobre todo, escribir- de continuo sin transmitir mensaje alguno no está al alcance de cualquiera y aunque en la actualidad ya tenemos mucho camino avanzado y gozamos de la inane verborrea de muchos políticos, son éstos asemiólogos instintivos, aficionados sin la actitud y el método profesionales que siempre proporciona una formación reglada.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Las puertas continúan girando

La vicepresidenta del gobierno en funciones, Soraya Saénz de Santamaria ha asegurado desconocer la propuesta presentada por el Estado español para el cargo de Director Ejecutivo del Banco Mundial a ocupar por el exministro José Manuel Soria porque no es competencia de mi departamento.
Habría que recordar que entre los once cargos directivos que acumula actualmente la vicepresidenta del gobierno en funciones se encuentra el de la Vicepresidencia de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, cargo que fué publicado en el BOE el 1 de Junio de 2013 (Real Decreto 385/2013, de 31 de mayo) y que fué visto en su día como una reacción a los intentos de creación de una vicepresidencia económica que Mariano Rajoy no quiso crear ya en 2011, a su llegada al Gobierno. Es el propio Rajoy el presidente de esa Comisión y quien preside normalmente sus reuniones. Es decir, sí es competencia de uno de sus departamentos.
La Comisión de Evaluación de candidaturas a las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) que ha propuesto para el cargo al exministro Soria -atendiendo al criterio de idoneidad y el historial de servicio público, así como la experiencia en las materias que corresponden- depende de la secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, aunque también participan la Secretaría de Estado de Comercio, la Secretaría General del Tesoro, la Dirección General de Análisis Macroeconómico y Economía Internacional y la Dirección General de Política Económica; la decisión sobre los candidatos se plasma en una resolución de la Secretaria de Estado de Economía que se remite a los organismos correspondientes. El comunicado oficial  con la noticia del nombramiento fué distribuído por el Ministerio de Economía a las 20:56 del día 2, dos minutos después de que se conociera que Rajoy perdía la votación para su investidura en el Congreso de los Diputados: una bomba con temporizador.
Cuando se produzca el nombramiento oficial de Soria (que debe votarse en el Banco Mundial, aunque no es habitual que se produzcan vetos por parte de los representantes de otros países) ocupará ese puesto por dos años (a partir del 1 de noviembre de 2016). El salario de este cargo era en 2015 de 252.720 dólares al año (unos 226.000 euros), libres de impuestos.
Como para Ciudadanos el pacto de investidura -con sus compromisos regenerativos- ya ha caducado, no creo que crean que éste asunto les atañe y, en todo caso, quizá tampoco consideren que éste sea un caso de corrupción política tipificado en sus compromisos. Habrá que preguntar entonces al ministro de Economía en funciones, o al presidente de la mencionada Comisión Delegada -que ahora tendrá algún ratillo para éstos detalles- si sabe algo de éste tema. 

viernes, 2 de septiembre de 2016

La opinión y los medios

Si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo segundo, opinaba Thomas Jefferson. Dos siglos después, el dilema se ha disuelto solo: parece que podemos prescindir de ambos y seguir vivos, de hecho, quizá más vivos. A la vista de las dos portadas de sendos medios de referencia en la comunicación impresa en éste país, la reacción imediata de cualquier inteligente lector de ella -alguno quedará- y que quiera formar su opinión en base a las respetables opiniones de otros, debería ser inmediata: dejar de autointoxicarse con las directrices de las entidades financieras que manejan esos medios (y la mayoría de la prensa) buscando alternativas independientes y que la actual tecnología permite (todavía).
Esta degradación de los medios de comunicación tradicionales -de la prensa, en concreto- como formadores de opinión  va ligada en nuestro país directamente al Régimen del 78 y al bipartidismo, como puede deducirse -sin traducción, directamente- de lo expuesto no sólo en la portada, sino en los editoriales que últimamente pueden leerse en los medios mencionados (y prácticamente en el resto, con alguna leve matización coyuntural, regional o tradicional); la prensa es uno más de los pesebres financiados por una corrupción sistémica instaurada por éste bipartidismo, cómo ya ocurrió con el de la Restauración. Esta degradación de los medios tradicionales enlaza también directamente con el problema de la actual intelectualidad en éste país hasta el punto de ser considerado intelectual  cualquier persona que escriba -preferentemente libros- sin reparar en que, a menudo, ese no es un criterio de suficiencia -¿es, por ejemplo, Perez-Reverte, académico y todo, un intelectual?- y sin ninguna figura de referencia -como Ortega y Gasset, también por ejemplo- y el papel que  intelectuales de altura jugaron en el final de la Restauración.
En resumen, hay que procurar formar la propia opinión basándose en quien utiliza las tradicionales herramientas lógicas y discursivas con rigor, documentación y argumentación y, sobre todo, gozando de la imprescindible independencia. Porque sin la opinión formada de la ciudadanía sobre los asuntos públicos, la democracia no pasa de ser un bonito concepto en el que, realmente, cabe cualquier cosa. Hasta las más antitéticas a la propia democracia.

jueves, 1 de septiembre de 2016

El guiñol: Escena IX (uniendo los puntos)

Se equivocan los que bloquean, los que piensan más en intereses de partido o personales que en los españoles dijo el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante el acto de la sesión de investidura de Mariano Rajoy (acto de consecuencias tan previsibles -hasta ahora- que no creo que se justificara el tiempo empleado en comentarlo).
Aunque yo creo que los que se  equivocan son los que dicen pretender desbloquear pero para ello ponen como pretexto querer evitar que  se equivoquen  los que bloquean, los que piensan más en intereses de partido o personales que en los españoles, pensando, justamente, más en intereses de partido o personales que en los españoles; y ello no supone atribuírle un cinismo excesivo al señor Rivera, ya que él mismo ha reconocido que prefiere no tener credibilidad por el bien de España. Que no sé si el bien de España habrá crecido algo, pero la credibilidad del señor  Rivera creo que sí ha menguado, y no partía de muy alto. Aún así, insistió Rivera en su papel de consejero matrimonial de la vieja política, empeñado en que se hablen entre sí PP y PSOE y, en general, poniendo a todo el mundo a trabajar como ellos mismos -Ciudadanos- que son un no parar pactando a diestro y siniestro; bueno, a siniestro con moderación. Todo por España, un bis de la Escena III del guiñol, que siempre queda muy lucida (sin acento).
Este circustancial -e interesado- monaguillo 2.0 del PP nos ha confesado que a él, a lo que le gustaba jugar -y parece que aún le gusta-  más que a encontrar las diferencias, era a unir los puntos. Ya nos contará lo que le sale, cuando termine. 
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P.S.: ...en la foto adjunta, mientras Rajoy está en ello, haciendo los deberes que les ha impuesto Ciudadanos, parece que la vicepresidenta -más espabilada- ya ha acabado la tarea, ha unido todos los puntos, y está conteniendo la risa, al ver el resultado...

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