martes, 28 de octubre de 2014

Marx, Rajoy y la realidad

Como muchos otros españoles llevo ya un tiempo -unos años, para ser más exacto- preguntándome si la corrupción en este país afecta a un pequeño porcentaje de los integrantes de las clases política y económica o, por el contrario, es algo generalizado, un "sistema" mediante el cual la mayoría de nosostros hemos sido estafados en beneficio de unos pocos. 
Cierto que las noticas buenas casi nunca son noticia y que las malas, por tanto, resultan ser las únicas que ocupan todo el espacio -como ocurre con los gases- pero dada la abundacia y variedad de casos de corrupción con los que nos desayunamos a diario, no creer en la segunda de las hipótesis -un sistema corrupto en sí mismo- sería no querer ver la realidad, y por ello resulta patético ver y oir al presidente del gobierno intentando convencernos -o convencerse, no sé- de lo contrario y pasando de puntillas por los casos de corrupción refiriéndose ambiguamente a ellos como  unas pocas cosas, esa persona que usted menciona ó todo es falso salvo alguna cosa.
Que, a veces, tengo una pesadilla en la que el presidente del gobierno, reencarnado en Marx -Groucho- me interroga vehemente: ¿a quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?. Al despertar no me queda otro remedio que continuar utilizando mis propios ojos y oídos para que el caso de corrupción de turno me sitúe en la realidad de forma instantánea.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Fortuna

El concejal del PP, Angel Donesteve, ha sido el último en pedir disculpas -pero no la dimisión- por las motivaciones del  cese de una funcionaria del Ayuntamiento de Madrid, mediante lo que ya se ha convertido en un clásico entre cargos políticos, esto es, considerando sus palabras como poco afortunadas. Es notorio que ésta expresión deja las propias disculpas bastante descafeinadas al sugerir sólo que hubo falta de precisión en las palabras empleadas, pero que se mantiene el proceder y el fondo del asunto, o sea, algo así como el tradicional perdona, pero aguanta, lo cual -intencionadamente o no- añade escarnio a la ofensa.
Y basta ya de achacar a la diosa Fortuna lo que es únicamente responsabilidad personal: con todo y ser diosa no tiene la capacidad de asumir la portavocía de tanto incapaz.


 http://elpais.com/elpais/2014/10/24/opinion/1414159614_387894.html

lunes, 20 de octubre de 2014

Para entender la España actual

Como muchos otros españoles, llevo un tiempo -años ya- dándole vueltas a como éste país ha podido -parafraseando a Groucho Marx-  partiendo de la nada, alcanzar las más altas cimas de la miseria; miseria política, social, moral...miseria, a secas. Afortunadamente, estando atento, siempre hay una señal, una clave que te explica si no el sentido de la vida, al menos lo suficiente para entender lo inmediato; para mí la revelación paradigmática de los porqués fundamentales de la miseria generalizada en que se ha convertido la vida en éste país me la ha proporcionado Miguel Angel Araújo -que fué concejal del PP en el Ayuntamiento y miembro de la Comisión de Control de Caja Madrid- con sus explicaciones sobre el uso de su tarjeta personal de Caja Madrid, a la que él cargó la bonita cantidad 212.900 euros, mientras al resto de los españoles sin tarjeta el rescate de Bankia nos ha costado -para empezar- unos 36.000 millones de euros y que ha dejado por el camino estafas tan asqueantes como la de los preferentistas de Caja Madrid.
¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Quién nos ha estafado? ¿Dónde están los responsables?, se preguntaba retóricamente pero con total desparpajo en su libro "¿Quo Vadis Hispania? Problemas de la España actual" el propio señor Araújo; ¿qué es poesía? ¿y tú me lo preguntas?, poesía... eres tú, escribió Bécquer.

jueves, 16 de octubre de 2014

Probablemente

Es lo que tienen las crisis, que muestran con crudeza las capacidades de cada cual. Con todo y conocer la manifiesta incapacidad de Ana Mato como ministra de Sanidad, que se había limitado hasta ahora a avalar las políticas de gradual desmantelamiento de la sanidad pública desde una pretendida invisibilidad, ha sido la crisis del Ebola la que ha expuesto crudamente sus limitaciones. Ignoro qué capacidades -aunque las imagino- tendría o haría valer dentro de la estructura de su partido, el PP, pero como gestora y administradora de asuntos públicos es de una incapacidad lamentable y motivadora de una general verguenza ajena. Han tenido que ser las preguntas de los demás -de los medios de comunicación, de los miembros de la comisión de Sanidad del Congreso- las que, como si fueran bofetadas o agua en la cara de un boxeador grogui, han hecho que por fin admita que “probablemente no hemos hecho todo bien y probablemente había muchísimas cosas que mejorar”. Sí, probablemente muchísimas.

martes, 7 de octubre de 2014

El factor humano

Al igual que ocurrió con el accidente ferroviario de Angrois, el gobierno pretende hacer recaer la responsabilidad de la actual crisis de salud pública debida a la detección del primer caso de Ebola en España a un fallo humano; si en el accidente ferroviario el principal responsable debía ser el maquinista, en ésta ocasión parece que se pretende que la responsable sea la propia auxiliar de enfermería infectada, por no cumplir con el protocolo establecido.
Vaya por delante mi buena voluntad -o credulidad incurable- aceptando que tal protocolo existía y que era de general conocimiento por parte del personal sanitario que atendió a los dos casos de Ebola que el gobierno decidió importar a España, pero aún así, yo creo que todo protocolo de seguridad que pretenda esa denominación debe contemplar la posibilidad de un fallo humano: somos falibles por naturaleza; ¿que ocurre cuando un maquinista tiene un despiste o le sobreviene un infarto?, ¿que ocurre cuando un técnico sanitario incumple alguna norma de un protocolo de seguridad del que se ha debido informar en menos tiempo de lo que se tarda en colocarse la propia indumentaria de aislamiento?, ¿que garantía de seguridad es la derivada de sistemas o protocolos que ignoren esas posibilidades?.

domingo, 5 de octubre de 2014

El error informático

Así pues; las 86 tarjetas negras -un color premonitorio- destinadas al saqueo y al gratis total en beneficio de privilegiados de Caja Madrid, se encubría en parte bajo el genérico epígrafe de error informático. Son numerosas las ocasiones en que oímos lo de error informático, como si las herramientas usadas en las tecnologías de la información tuvieran vida propia y se dedicaran de forma aleatoria a producir errores con la única intención de fastidiar a los humanos: pues no, lo cierto es que el error informático no existe, nunca ha existido; el error, si existe -y en el caso de las tarjetas negras, la responsabilidad, directamente- siempre es del humano que maneja la herramienta informática, como ocurre con el resto de las herramientas.

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