domingo, 29 de abril de 2018

Animales

En el caso de la violación de una joven por parte de un grupo de cinco hombres autodenominado La Manada (ellos mismos deben verse como un grupo de animales de escasa racionalidad, aunque pocos animales actuarían como ellos lo han hecho) ocurrido en Julio de 2016, la sentencia conocida recientemente ha producido tanta indignación, creo yo, no tanto por los nueve años de prisión que supone para cada uno de los miembros del grupo -a mí me resulta difícil cuantificar con cuanto daño se puede llegar a equiparar otro daño, por más que la reconversión de unos animales en personas -en la prisión- no esté implícita en la sentencia más que de forma teórica: es fácil que después de nueve años continúen siendo tan animales como ahora, o quizá más- sino por el hecho de que la sentencia dictamina que hubo abuso sexual -relaciones sexuales mantenidas con personas con limitada capacidad para rechazarlas- pero no agresión sexual, es decir, violación (sin consentimiento de la víctima y mediante la violencia). Y ello pese a la descripción de los hechos probados, tal y como pueden leerse en la sentencia, que reconocen el intenso agobio y estupor que llevaron a la víctima al sometimiento y a la pasividad -explicitando en ella, pormenorizadamente y en detalle, toda una serie de prácticas sexuales- de una evidente agresión sexual que, además, uno de ellos grabó en video a modo de trofeo. Y pese a que los mensajes previos entre miembros del grupo, hablando directa y claramente de su intención de violar y de los medios necesarios para ello, no fueron admitidos como prueba. 
No sé si se entiende claramente el porqué de la indignación que ha producido la sentencia entre la ciudadanía; algo que no debe tener tan claro el señor ministro de Justicia que ha afirmado nosotros no podemos entrar a la valoración de la prueba y se ha remitido a los jueces y al tribunal que hay que respetar. Uno de los miembros de La Manada es militar y otro es guardia civil y continuarán percibiendo el 75% de su sueldo (un sueldo procedente de fondos públicos), en tanto no exista sentencia firme. 
Desde luego, el respeto se exige, mientras la confianza se gana, pero cuando de esta última hay tan poca, lo primero resulta imposible.

martes, 17 de abril de 2018

Fomentos

Habrá pensado el presidente del gobierno, que siempre está muy en el detalle en su estrategia de mortal inacción por la que suelen caer los cargos directivos del PP, que nadie mejor para aplicar un fomento (según una de las definiciones de la RAE, Medicamento líquido que se aplica con paños exteriormente) que el ministro del ramo, o sea, el señor Iñigo de la Serna que ha asegurado, en relación con el Mastergate, que la decisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, de renunciar a su polémico máster en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC)  es un acierto y le honra. La propia interesada, la señora Cifuentes, lo había anunciado así con anterioridad, aunque, a preguntas de un periodista había asegurado -intentando matizar- que aunque renunciaba a su máster en Derecho Público Autonómico, no lo consideraba ilegítimo. Y, en ese caso, si, según ella ha cumplido con todo lo que le pidió la Universidad y todo lo que exigía la ley, ¿porqué renuncia al título? Hay quien opina -y algo debería valer la opinión de alguien que fué rector de Universidad, aunque ahora ejerza de político- que a un título universitario no se puede renunciar si es legítimo y que, de no serlo, lo que procede es anularlo. Incluso Javier Ramos, el actual rector de la URJC ha asegurado que de confirmarse el delito de falsedad documental, solicitaremos al Ministerio de Educación su retirada. Rotundo el señor rector, aunque, ¿cabrían otras posibilidades por parte de las autoridades académicas ante ese delito confirmado?
Para otro día -uno en el que estemos tan matizadores como hoy la señora Cifuentes- dejamos el análisis de las diferencias entre ilegal e ilegítimo o entre retirar y anular.
En todo caso, el tiempo de los fomentos parece que ya pasó, urge cirugía radical contra la gangrena de una corrupción tan extendida. Tengo curiosidad por conocer la futura cara de Cifuentes dentro de un año.

viernes, 13 de abril de 2018

El viento, la lluvia y las moscas.

En el ensayo fabulado de Borges, El idioma analítico de John Wilkins, se incluye la cita a una supuesta enciclopedia china denominada Emporio celestial de conocimientos benévolos, que contiene una cierta clasificación universal de los animales, que comenzando por  (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados... concluye en (n) que de lejos parecen moscas, categoría esta última que podríamos decir que engloba a todas las anteriores y no sólo eso, que también podría englobar a todos los animales de cualquier clasificación o taxonomía animalaria que pudiera plantearse; de hecho, con el apropiado grado de lejanía, cualquier cosa podría parecer una mosca -también adecuadamente lejana- ya que nuestros ojos tienen un poder separador limitado.
El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, ha visitado en Buenos Aires el Parque de la Memoria, que pretende honrar la memoria de los desaparecidos y asesinados imputables al régimen militar dictatorial argentino, al terrorismo de Estado del que fué -y es; los delitos de lesa humanidad no prescriben- responsable ese régimen, entre 1969 y 1983. Mi testimonio de admiración y reconocimiento a todos los que dieron su vida por la libertad y los derechos de todos, parece ser que ha escrito Rajoy en el libro en que visitantes de ese Parque de la Memoria expresan sus condolencias. Y ahí se le acabó la elocuencia, porque ante la pregunta, allí mismo y por parte de un periodista sobre cual era su postura con respecto a las víctimas del franquismo, aquí en España, se quedó mudo; o bien hacía mucho viento -a Rajoy siempre le salvan los elementos, la lluvia, el viento, etc.- o bien esa respuesta no se la habían preparado y llegó al fin de la cita antes de comenzar a leer. Curiosamente, la denominada querella argentina es el único proceso legal abierto en el mundo sobre las víctimas del franquismo (con la oposición -pasiva y activa- del gobierno español). Así se dá la paradoja de que el presidente del gobierno español muestre sus condolencias por las víctimas argentinas de la dictadura militar mientras en Argentina se investiga lo sucedido con las víctimas españolas del franquismo, esos más de 100.000 desaparecidos de nuestra guerra civil y que a Mariano Rajoy le deben parecer tan lejanos y difíciles de ver como sombras de moscas en la historia de España; pero esas sombras no son de moscas -ni tampoco lejanas, perviven en la memoria de sus descendientes- sino de españoles que también dieron su vida por la libertad y los derechos de todos y acabaron, después, malenterrados en fosas comunes, en las cunetas de las carreteras o al pie de las tapias de los cementerios. Pese a las evidencias, Rajoy no lo tiene claro. Y si no, será que llueve. Mucho. Aunque tampoco sabe porqué.
Por no recordar que mientras en éste país no se destina (hace años, los mismos que lleva el PP en el gobierno) un sólo euro a la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), se subvenciona con fondos públicos la Fundación Franciso Franco o la repatriación de los restos de combatientes de la División Azul muertos en el extrajero. Lluvia torrencial acompañada de viento huracanado. Resulta difícil, en estas condiciones, olvidar el franquismo.

miércoles, 11 de abril de 2018

No sólo gravemente irregular

La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), por boca de su presidente, Roberto Fernández, se ha manifestado para comunicarnos su opinión respecto al Mastergate de Cristina Cifuentes, básicamente para afirmar dos cosas.
1ª) Que, como muchos ya sospechábamos, no parece que exista trabajo fin de Máster y que de confirmarse ésto -así como el cúmulo de irregularidades administrativas y/o falsedades que concurren en el caso- estaríamos seguramente -además de ante una grave irregularidad- ante uno o varios delitos. Aunque él mismo, con extrema prudencia -que ha justificado porque la Fiscalía ha tomado ya cartas en el asunto- se ha abstenido de expresar claramente esta última inferencia de lo previamente expuesto.
2ª) Que es éste un caso puntual y en modo alguno constituye el procedimiento habitual de las distintas Universidades españolas. Y que todo aquél que no lo crea así -sobre todo si manifiesta esa opinión desde un punto de vista político- comete una mayúscula e irresponsable frivolidad impropia de un cargo público (le ha faltado añadir lo de mal patriota).
Lo que me sugiere las siguientes consideraciones: 
Respecto a lo primero, teniendo en cuenta que la labor fundamental de los dos observadores independientes (de la Universidad de Murcia y de la de Burgos) que la CRUE ha delegado en las investigaciones del caso ha consistido, en esencia, en supervisar que el procedimiento indagador de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha sido el adecuado a la investigación promovida por esa misma Universidad, tampoco parece que sea algo para mencionar tan reiteradamente y con tanto énfasis, ni que justifique alardear de lo segundo ni, por supuesto, que permita cuestionar a quienes no coincidan con la opinión del presidente de la CRUE, sean o no políticos; la autonomía universitaria no justifica por su parte tanta prudencia formal para llegar a tan parcas conclusiones: la CRUE debería haber sido bastante más clara, radical y proactiva en éste asunto, como prueba indudable de que persigue una gestión justa y transparente de todas las Universidades, especialmente las públicas.
Pudiera ser que las connotaciones de la denominación Conferencia me sugiriera las dificultades de comunicación de una antigua conferencia telefónica interurbana o me haya traído -por asociación mental- olor a incienso episcopal; pero más bien creo que de oler a algo, las palabras del señor Fernández desprendían claramente olor a cerrado, un nítido olor a corporativismo y endogamia, algo que muchos llevan tiempo señalando como dos de las principales rémoras para el correcto funcionamiento de las Universidades de éste país.
En fin, que las manifestaciones del presidente de la CRUE en éste asunto han tenido en mí el mismo efecto que las del presidente del gobierno cuando asegura pretender tranquilizar a la ciudadanía con sus vacuidades: justamente el contrario.

martes, 10 de abril de 2018

Guernica

El PP ha utilizado su mayoría en el Senado para impedir que se conmemore e investigue el bombardeo de Guernica durante la guerra civil; la senadora del PP Cristina Ayala justifica el rechazo de su partido acusando a los socialistas, quienes han presentado la moción en el Senado, de que, cuando se trata de la Guerra Civil, siempre se les olvida una parte
Hay que recordar que todos los partidos políticos con representación en el Senado, a excepción del PP, han apoyado la creación de una comisión de historiadores encargada de investigar la masacre y, por otra parte,  también recordar, especialmente a la señora Ayala, que en cualquier guerra ambos bandos combaten y procuran hacer el mayor daño posible al enemigo  (en nuestro caso, el bando vencedor prosiguió con una predeterminada exterminación del adversario -ya indefenso- bastantes años después de finalizada formalmente la guerra civil); pero, en todo caso, es algo reconocido por todos los historiadores la asimetría de medios materiales a disposición de los ejércitos enfrentados en nuestra guerra civil. Y menciona la señora Ayala los bombardeos republicanos sobre Córdoba, Granada, Baeza u Oviedo durante la Guerra Civil, pero se olvida de otros que se produjeron en sentido contrario, el de Jaén, por ejemplo, también a cargo de la Legión Cóndor enviada por la Alemania nazi a servir a las órdenes de Franco; que puestos a recordar y cuantificar en detalle lo imputable a ambas partes, podemos equiparar las 156 víctimas mortales que se produjeron sumando las 46 incursiones aéreas de las fuerzas aéreas de la República sobre Córdoba a lo largo de los tres años de guerra, con las 159 que se produjeron en un sólo bombardeo, el de la Legión Cóndor sobre Jaén, el 1 de Abril de 1937, al que se ha comparado -no sólo por su volumen y número de víctimas, sino por su intencionalidad fundamentalmente terrorista sobre la población civil- con el de Guernica; quizá un ensayo, ya que éste último se produjo poco tiempo después, el 26 de Abril de 1937. En fin, siguiendo una regla histórica que resumía así un profesor que tuve: la derecha siempre mata más; y más deprisa.

lunes, 9 de abril de 2018

Proximidades

Fuentes generalmente bien informadas -por proximidad, más que nada- aseguran que en el PP hay malestar por el Mastergate de Cifuentes; normal, creo yo: cualquiera estaría malestoso al verse obligado a introducir la cabeza dentro de un cubo metálico cuando fuera está cayendo  granizo del tamaño de nueces: el ruido puede llegar a ser insoportable. Concretamente, es el caso del señor Maroto, que ostenga el cargo de vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP (y, al parecer, se lo había creído); cuando en el PP te ponen de guardia a comunicar e ir a entrevistas con los medios, es que te han adjudicado un marrón que hasta en metáfora huele; el señor Maroto debería saber lo que se esperaba de él en su partido cuando le pusieron a recibir las preguntas de los medios sobre el fantasmal máster de Cifuentes; entiendo que muchos en entorno de la cúpula del PP estén molestos -incluído el señor Maroto- pero como le ha tocado de temporal portavoz, no debería pensar en voz alta, al menos ante los medios próximos; en realidad ante éstos, sobre todo. Y mientras ir dedicándose a explorar esos mundos insopechados -desde la óptica del PP- de las políticas sociales y sobre todo, descubrir y reconocer que sectores son en los que el PP debe centrarse (aunque eso supongo que lo sepan de siempre).
Volviendo a la protagonista por derecho propio: pese a su declarado agnosticismo, la señora Cifuentes debería saber que la muerte -me  refiero a la muerte política- no es el final y debería abandonar ese empeño infantil en su defensa de lo indefendible que la está poniendo en una tesitura nerviosa tal que ya no distingue entre amigos y enemigos cuando dispara: antes de que otros medios recurrieran a un supuestamente misterioso profesor P (de PSOE, supongo) de la URJC -violonchelista incluso, para incorporar música de fondo al asunto- como forma de que nuevos actores bajaran al fango para seguir entreteniendo al personal, ya la  presidenta regional había asegurado que su máster es perfectamente real y legal (¿puede un máster ser imperfectamente real o legal?), y denunciando una cacería política contra ella, entre otras cosas por combatir la corrupción de su partido: notable intento éste de apuntalar su perfil regeracionista, pese a su desesperación, pero que tenía escasas posibilidades de colar, a éstas alturas.
Y es que cualquiera con una cierta edad -o de cualquier edad, aunque no se dedique a la política activa-  sabe la gran verdad que encierra aquello de que de los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo, más debería saberlo ella, que ha procurado rodearse de un erial de alternativas políticas dentro de su propio partido en Madrid, debidas a un hiperliderazgo casi, casi, aguirrista. Otra amiga que tiene, Esperanza Aguirre, que seguro que está haciendo lo imposible por ella desde la sombra. Y es que ésto de la autoregeneración (o sea, regenerar a los tuyos, incluso a tí mismo) siempre ha estado complicado. Que yo sepa, sólo lo consiguen las estrellas de mar, salamandras y lagartijas. Y aún en éstas vuelve a crecer, más o menos, lo mismo que ya había.
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 P.S.: Según Andrea Levy, Vicesecretaria de Estudios y Programas del PP (en ese partido deben tener en un equipo dedicado en exclusiva a elegir los títulos -no sé si tambien las funciones- de las vicesecretarías), sería decepcionante que en este caso no se hubiera dicho la verdad; bien, supongo que no sólo en éste caso. Aunque tambien supongo que decepción sólo para quien hubiera creído, en éste caso, a la señora Cifuentes
Y esta mañana me desayuno con el caso de otro máster de otro vicesecretario, Pablo Casado, que con tan mala memoria no sé ni como pudo. Bueno, ayudaría que no tuviera que ir a clase ni tampoco examinarse.

sábado, 7 de abril de 2018

Mentiras (II)

En el cúmulo de falsedades y mentiras (que, a su vez, generan nuevas mentiras; las mentiras, de siempre, han sido virales) en que rápidamente se ha convertido el culebrón protagonizado por Cristina Cifuentes y su master que nunca exisitió (o, por mejor decir, que obtuvo gratis total), las más apabullantes e increíbles son las de las cabezas rectoras de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), que han comenzado a reconocer lo inevitable, acuciados por el cante de aquellas a quienes pretendían cargarles el muerto, eso sí, sin asumir ninguna responsabilidad en lo sucedido; parecen creer, también, que dimitir es un nombre ruso;  ¡que nivel!
Así, Enrique Álvarez Conde, el director del Máster en Derecho Público del Estado Autonómico que Cristina Cifuentes dice haber obtenido en dicha Universidad (cuyos efectos,  además, tampoco parecen haberse notado  mucho en la gestión de la parte del Estado Autonómico bajo su responsabilidad), ha asegurado este viernes que el acta presentada por la presidenta de la Comunidad de Madrid es una reconstrucción del acta original que debería estar en los servicios de administración de la universidad
Vamos a ver si es posible que estas cabezas rectoras puedan expresarse con claridad (el idioma lo permite, aunque en el éstado de pánico en el que han debido entrar lo dificulte): reconstruir es según la RAE volver a construir algo que existía previamente y, por lo que sabemos hasta ahora, nadie puede (aunque muchos deberían) certificar esa existencia previa, tampoco los servicios de administración de la universidad de donde, evidentemente, alguien no sólo debería sino que podría haberlo ya recuperado, a la vista de la situación creada ya hace más de dos semanas. Hay que recordar que el señor Alvarez Conde  ha sido y es el único director del Instituto de Derecho Público que organizó los cursos para impartir el máster en cuestión.
En fin, que incluso en éste país donde estas situaciones -con lo demoledor para la moral pública que eso resulta- al parecer constituyen la norma y no la excepción, creo que la señora Cifuentes está reconstruyéndose a diario como cadáver político. Algo que, en realidad, debería ser ya hace tiempo, como su ínclita antecesora en el cargo de presidenta de la Comunidad de Madrid, pero que a Ciudadanos debe interesar mantener como precadáver, aunque tenga que soportar a diario el olor que invade la Asamblea; olor que, dicho sea de paso, todos percibimos también a diario a través de los medios.
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(continuación de Mentiras y Poder y deber, de nuevo; también puede consultarse alguna entrada anterior sobre Cifuentes y su regeneracionismo).

martes, 3 de abril de 2018

Paralelismos

Efectivamente, vivimos de espaldas a nuestro vecinos geográficos, hay que poner mucho empeño para averiguar qué ocurre en Portugal, pero también en Francia; a pesar de todo parece que  la estrategia del PP de saturarnos con el problema catalán comienza a resquebrajarse, finalmente.
Sin embargo, no muchos se han enterado de que los pasados 15 y 22 de Marzo, miles de jubilados franceses protestaron -sí, también en Francia- por la pérdida del poder adquisitivo de sus pensiones, aunque el movimiento de protesta por ese motivo comenzó en Agosto del año pasado, al poco tiempo de la llegada de Emmanuel Macron -al que los poderes fácticos y económicos franceses auparon al poder político; imposible no establecer más de un paralelismo con Albert Rivera y Ciudadanos- a la presidencia de Francia. Y Macron se enfrenta actualmente a la primera batalla social seria desde que llegó a la presidencia el pasado año: una huelga de la red pública de ferrocarriles (SNCF) prevista para los próximos tres meses, tres días a la semana. En el fondo subyace no tanto la posibilidad de la privatización  de los ferrocarriles franceses como la consideración de que ese es un último frente de contención de las políticas del neoliberalismo extremo que pretende imponer Macron, especialmente en el sector público, pero también a pensionistas, jóvenes y parados.
En fin, volviendo a los paralelismos, dicen que hay más de 700.000 pensionistas que votaron al PP en 2016 que ahora se plantean votar a Ciudadanos en las próximas elecciones; yo les diría a éstos pensionistas desengañados, que no se dejaran engañar de nuevo -tan pronto y con algo tan parecido- y que observaran con atención lo que ocurre actualmente en Francia. Y en Portugal. Por escarmentar en cabeja ajena, más que nada.

Este nacionalcatolicismo

El PP siempre se ha ocupado de dar continuidad al nacionalcatolicismo de la dictadura, pero desde su última llegada al poder, en 2011, parece que alguien hubiera destapado todos y cada uno de los frascos donde se conservan las esencias reaccionarias de éste país y un espeso olor a rancio se expande, día a día, por todos los rincones de España.
Y tan espeso es ese olor en el propio PP que -por saturación- ya ni ellos mismos lo notan; hasta los homosexuales pueden ser machistas convencidos: a Javier Maroto le parece fatal que Podemos sea un partido liderado por una pareja y tan abiertamente pareja como que van a tener dos hijos. Tal cual. Según él, esta situación no podría darse en los partidos de orden (PP y PSOE) porque las bases no lo permitirían -sería mucho cante- y los medios de comunicación harían una batalla de todo esto. Lo cierto es que todo esto (y su descubrimiento del procedimiento para evitar que el PP evite el tradicional chantaje del PNV a la hora de los presupuestos,  tomando prestados cinco escaños del PSOE, hoy por tí mañana por mí) lo ha expresado el señor Maroto en un medio público -RNE- y ni éste ni ningún otro medio, público o privado, dieron mucha batalla -ni a él, seguro, le pareció nada chocante- cuando se dió la circunstancia de que la señora Botella accediera a la alcaldía de Madrid por el único mérito de ser esposa del presidente Aznar y no por haber sido elegida demócráticamente por las bases, como es el caso de Irene Montero en Podemos.
Y que al señor Maroto le parezca tan destacable el hecho de que dos de los dirigentes de Podemos en su vida privada sean pareja y vayan a tener dos hijos -para él destacable no por el coraje que eso puede suponer en éstos tiempos, sino porque ni él ni su partido han encontrado ningún argumento mejor- puede que denote, en el fondo, una cierta envidia. Quizá envidia pero olvido seguro; olvido de que él mismo puede ser abiertamente pareja porque fuerzas menos reaccionarias que las que integran su partido y en el que él ejerce de portavoz ocasional -ayer parecía estar de guardia en el PP- así lo defendieron y aprobaron legalmente.  
Y el señor Maroto es vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP; lo de social ya lo tenía claro, lo de los sectores voy sospechando a qué se refiere.