martes, 25 de julio de 2023

Fantasmas

No tienen hora fija, pero suelen llegar sobre la una ó una y media de la madrugada. Primero me despiertan -supongo que no quieren que les confunda con un sueño- y oigo cómo  vienen hablando entre ellos, acordando y organizando sus tiempos y orden de aparición y ensayando sus parlamentos. Casi siempre se trata de difuntos o personas a las que hace tiempo que no veo.

Con gran orden y exactitud me proyectan fragmentos de mi vida a los que añaden comentarios con voz de fondo; cada fantasma es el protagonista del fragmento proyectado por lo que tiene dos voces, la suya propia en el fragmento del pasado y la del comentario, que a menudo sobra -lo rememorado habla con voz lo suficientemente clara por sí mismo- y el fantasma correspondiente se limita a asentir. Uno tras otro -la ligazón entre fragmentos suele ser accidental- voy recreando sucesos, como quien es obligado a presenciar por enésima vez y desapasionadamente una historia conocida.

Y así, finalmente compungido por la acumulación de reproches y los vívidos recordatorios de momentos olvidables de mi vida, al acabar la última de las proyecciones programadas para esa noche los fantasmas deciden  pausadamente retirarse y al girar y darme la espalda, ondulan suavemente sus largas túnicas de luz blanca -parecen muy cómodas; voy tomando nota para cuando me toque interpretar-  que se van difuminando en el fondo oscuro. Así, tras una hora o dos, con los ojos cerrados pero plenamente despierto, acabo durmiéndome de nuevo. Puede que los que los fantasmas hagan una coda durante el sueño REM, pero eso ya no lo recuerdo al despertar.

Todos los fantasmas hijos de la culpa -esa abominable herencia judeo-cristiana- y del arrepentimiento por todo aquello que hice y, sobre todo, por lo que no hice. Ellos no asustan, tampoco lo que recuerdan, aunque esto último continúa pesando de forma abrumadora hasta el recordatorio de una futura noche.

lunes, 24 de julio de 2023

Sosteniendo el bipartidismo

Con motivo de las elecciones autonómicas del año 2.022, escribí una entrada en este blog, centrándome en la Comunidad de Castilla y León, con la idea de demostrar que aplicando el mismo sistema electoral (Regla d'Hont) pero considerando una circunscripción electoral única (la propia Comunidad de Castilla y León en ese caso) los resultados eran notablemente distintos a los obtenidos considerando a las provincias circunscripciones  electorales individuales (criterio vigente); es evidente que en el primer caso las ratios de votos por escaño son globalmente más justas.

Para las pasadas elecciones generales del día 23 de Julio, ElDiario.es me ha ahorrado los cálculos (aquí lo puede contrastar y obtener resultados complementarios quien esté interesado) y ofrece idénticas conclusiones a nivel estatal:

1ª) Las ratios  de voto por escaño son más justas y proporcionales.

2ª) Los partidos mayoritarios (los tradicionales representantes del bipartidismo) son los más perjudicados por el reajuste.

¿Porqué la diferencia?; no hay ningún truco: todos los restos que no obtienen representación parlamentaria -especialmente en provincias con pocos escaños donde los representantes del bipartidismo se reparten de principio 1 ó 2 escaños- y van directamente a la papelera en el sistema de circunscripción provincial, sí la obtienen al sumarse todos ellos finalmente antes de la aplicación de la regla d'Hont en el sistema de circunscripción electoral única: tan sencillo como eso

¿Porqué no se aplica un sistema que no añade complejidad a los cálculos pero es esencialmente más justo?: ya lo he señalado con anterioridad -y no hace falta ser especialmente listo para darse cuenta de ello- seguramente por la segunda de las conclusiones señaladas; los partidos sobre los que recaería la modificación legal de los procedimientos utilizados en la Ley Electoral serían los principales perjudicados de esa modificación; un caso más para que el bipartidismo pueda seguir reflexionando sobre ello sine die.

Y recuerdo que con la aplicación de este sistema de reparto de escaños basado en una única circunscripción electoral no se obvian las dificultades para el establecimiento de pactos (tampoco ninguno de los dos representantes de este bipartidismo imperfecto PP y PSOE y sus correspondiente muletas, Vox y Sumar obtendrían con él mayoría absoluta) pero las condiciones de partida para establecerlos serían, evidentemente, más justas