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martes, 10 de mayo de 2022

Gobernantes y gobernados

Lo recordaba recientemente Noam Chomsky en una entrevista sobre el papel de la propaganda en la guerra en Ucrania:  

En una de las primeras obras de lo que ahora se llama Ciencia Política, hace 350 años, su Primeros Principios de Gobierno, David Hume escribió:

“Nada parece más sorprendente para aquellos que consideran los asuntos humanos con un ojo filosófico, que la facilidad con la que los muchos son gobernados por los pocos; y la sumisión implícita, con la que los hombres renuncian a sus propios sentimientos y pasiones por los de sus gobernantes. Cuando inquiramos por qué medios se realiza esta maravilla, encontraremos que, como la Fuerza está siempre del lado de los gobernados, los gobernantes no tienen nada que los apoye sino la opinión. Por lo tanto, el gobierno se basa únicamente en la opinión; y esta máxima se extiende a los gobiernos más despóticos y militares, así como a los más libres y populares”.

La fuerza está, en efecto, del lado de los gobernados, sobre todo en las sociedades más libres. Y más vale que no se den cuenta, o las estructuras de autoridad ilegítima se desmoronarán, las estatales y las privadas. 

Estas ideas se fueron desarrollando a lo largo de los años, sobre todo por parte de Antonio Gramsci. La dictadura de Mussolini comprendió bien la amenaza que representaba. Cuando se le encarceló, el fiscal anunció: “Debemos impedir que este cerebro funcione durante 20 años".

Por recordar lo evidente -aunque se trate continuamente de escamotearnos el elefante delante de nuestras narices- y sólo por intentar que algún cerebro continúe funcionando y razone razonablemente (que no es ninguna redundancia): el nexo de unión entre goberanantes y gobernados es -hace tiempo- la propaganda, no la razón.

viernes, 18 de agosto de 2017

Repugnante

Copio el texto final del editoral de hoy en El País:
...sin embargo, pensamos que las consecuencias de este atentado deben ser de más hondo calado e ir más allá del momento coyuntural. Lamentablemente, el brutal atentado terrorista que ha vivido Barcelona coincide con un momento de máxima confusión política en Cataluña.
Un ataque de esta magnitud tiene que ser un aldabonazo que devuelva a la realidad a las fuerzas políticas catalanas que, desde el Govern, el Parlament o los movimientos por la independencia han hecho de la quimera secesionista la sola y única actividad de la agenda política catalana en los últimos años. Es hora de acabar con los sinsentidos democráticos, la violación flagrante de las leyes, los juegos de engaños, los tacticismos y los oportunismos políticos. Es hora de que nuestros gobernantes, todos nuestros gobernantes, trabajen en beneficio de los verdaderos y principales intereses de los ciudadanos.
La lucha contra el terrorismo requiere la máxima coordinación y unidad de acción entre las diferentes administraciones y fuerzas de seguridad del Estado. Esa colaboración solo puede nacer de la más absoluta confianza entre los diferentes niveles de Gobierno y sus instituciones. Hacemos por tanto un llamamiento al Govern y a las fuerzas políticas catalanas para que se pongan a trabajar en una agenda real al servicio de los problemas reales que afectan a la ciudadanía de Cataluña.
Al parecer, nada que reprochar al gobierno central actual ni a los pasados -tanto del PSOE como del PP- respecto a la confusión política, los sinsentidos democráticos, la violación flagrante de las leyes, los juegos de engaños, los tacticismos y los oportunismos políticos que han tenido como escenario Cataluña; es evidente que el terrorismo exige una respuesta contundente nacida de la coordinación y la unidad de acción, y que esa colaboración solo puede nacer de la más absoluta confianza entre los diferentes niveles de Gobierno y sus instituciones, pero ¿es achacable únicamente al Gobierno catalán y a las fuerzas políticas catalanas que no se dé -ni de lejos- en la actualidad tan deseable situación?, ¿cree sinceramente el editorialista de El País que es celebrable que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, haya decidido encabezar -¿dirigir?- la supervisión de las operaciones de respuesta ante el ataque?.  Que sería, creo yo, el momento de recordar que todos los refugiados que aún no hemos admitido en éste país -para cumplir una cuota de inmigrantes ridícula en función de la magnitud del desastre en oriente medio-  vienen huyendo, precisamente, de algo mucho peor que el terrorismo que ayer padeció Barcelona.
Parece que, en defensa de las tesis del gobierno central, El País ha decidido dilapidar la poca credibilidad de que aún disponía; el equilibrio y la imparcialidad, dos requisitos imprescindibles en un medio de opinión creíble -como El País era hace no tanto- son ahora un lujo innecesario en su papel de vocero mayor del gobierno del PP. 
Actualmente a El País todo le vale para todo; también los muertos. Repugnante.

sábado, 2 de julio de 2022

China, ayer y mañana

El sistema adoptado por China para su expansión por el mundo a comienzos del siglo XV  (impulsado por el emperador Zhu Di, tercer emperador de la dinastía Ming,  mediante la Flota del Tesoro (*) comandada por  Zheng He) fué bastante distinto -mejor y más inteligente- que el empleado por los países europeos en su expansión imperialista durante el sigo XVI: los barcos del emperador habrían de surcar y cartografiar los océanos del mundo, impresionando e intimidando a los gobernantes extranjeros, mediante una mezcla de conocimiento tecnológico, riquezas, productos de consumo y poderío militar,  incorporando al mundo entero al sistema tributario de China; los gobernantes locales de los distintos territorios descubiertos pagarían a China un tributo a cambio de privilegios comerciales y protección contra sus enemigos, pero China proporcionaría a sus socios comerciales bienes por un valor siempre mayor —sedas, porcelana y especias a precios convenientemente rebajados, o financiados mediante préstamos en condiciones favorables— del que recibía de ellos. Y estos se hallarían, así, en perpetua deuda con China. Los chinos preferían tratar de lograr sus objetivos a través del comercio, la influencia y el soborno antes que por el conflicto abierto y la colonización directa. Así pues, la política de Zhu Di acabó consistiendo en enviar cada pocos años grandes armadas por todo el mundo conocido  llevando regalos y productos comerciales; los enormes barcos del tesoro transportaban igualmente una gran cantidad de armas de fuego y un ejército itinerante como recordatorio del poderío imperial. Los barcos del tesoro regresaban a China con toda clase de artículos exóticos: saliva de dragón (ambar gris), incienso y ámbar dorado, leones, leopardos, pájaros-camello (avestruces), elefantes, loros, sándalo, pavos reales, madera dura, incienso, estaño y cardamomo. Podríamos decir que, para la época, era una avanzado sistema de relaciones internacionales basado en buena parte en la cooperación y el libre comercio (sin olvidar, desde luego,  el poderío militar de una gran potencia).

Cuando China herede el mundo (lo que quede) y recupere la hegemonía mundial que parece estarle reservada, espero que sea lo suficientemente inteligente para seguir una senda estratégica inspirada en Zhu Di y no en el imperialismo impuesto, depredador y prepotente de las potencias occidentales, vigente -generalmente en sus formas más crudas- hasta el día de hoy. Y del cual es víctima incluso gran parte de la población perteneciente a esas mismas potencias occidentales.

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(*) Extractos condensados de la interesante obra de Gavin Menzies 1421: El año en que China descubrió el mundo:

Además de los barcos de guerra y de la flota mercante que había heredado, el emperador Zhu Di encargó mil seiscientos ochenta y un nuevos barcos, entre ellos numerosos bǎochuán (barcos del tesoro), gigantescas naves (el timón de uno de esos barcos era casi del tamaño del casco de una carabela española de la época) de nueve mástiles así denominadas debido al enorme valor y cantidad de bienes que podían transportar en sus inmensas bodegas. Para fabricarlos, se puso a trabajar a decenas de miles de carpinteros, veleros y constructores de las provincias meridionales de los alrededores de los astilleros. Además de doscientos cincuenta barcos del tesoro, la flota contenía más de tres mil quinientas naves de otros tipos. Había mil trescientos cincuenta barcos patrulleros y el mismo número de naves de combate anclados en puestos de vigilancia o en bases insulares; cuatrocientos barcos de guerra de mayor tamaño y otros tantos cargueros destinados al transporte de cereales, agua y caballos para la flota.  

La Flota del Tesoro ó Xiafan Guangjun (Armada Expedicionaria Extranjera), que partió de China el 5 de Marzo de 1421, la  componían más de 300 buques de guerra, mercantes -de ellos más de 60 Barcos del Tesoro - y otros buques auxiliares. En esa flota viajaban unos 28.000 hombres entre marineros, soldados, artesanos y otros oficios diversos. En Octubre de 1423 regresaron a China los últimos restos desbaratados de esa flota. Los hombres de Zheng He no tenían ni idea de los dramáticos acontecimientos que se habían desarrollado en su tierra, y probablemente esperaban que se les recibiera como a héroes. Sus viajes habían constituido un notable éxito. Habían llegado a innumerables tierras desconocidas y habían ampliado inmensurablemente sus conocimientos sobre navegación; pero en lugar de aclamaciones, a su regreso los almirantes se encontraron con el rechazo de quienes por entonces gobernaban China. El hijo y sucesor de Zhu Di, Zhu Zhanji, publicó un edicto el mismo dia de su acceso al trono, en 1424, ordenando: Se deben interrumpir todos los viajes de los barcos del tesoro. Se ordena que todos los barcos amarrados en Taicang regresen a Nankín, y que todos los bienes que contienen sean entregados en el Departamento de Asuntos Internos y almacenados. Si hay enviados extranjeros que desean regresar a su patria, se les proporcionará una pequeña escolta. Se ordena a los funcionarios que actualmente se encuentren en viaje de negocios por el extranjero que regresen de inmediato a la capital... tras la  muerte de Zheng He, en 1435, la política oficial de China se tradujo en una completa xenofobia. Todos los viajes de las flotas del tesoro se interrumpieron, y el primero de toda una serie de edictos imperiales prohibió el comercio exterior y los viajes al extranjero. Cualquier mercader que tratara de realizar actividades de comercio exterior sería juzgado como pirata y ejecutado. Durante un tiempo, incluso se prohibió aprender una lengua extranjera o enseñar chino a los foráneos. Los ingresos del comercio exterior descendieron hasta pasar a representar menos del uno por ciento de la renta gubernamental. El bloqueo del comercio exterior se mantendría rígidamente durante los siguientes cien años, y la dinastía Qing, que sucedería al último de los emperadores Ming, en 1644, lo llevaría aún más lejos: para evitar cualquier comercio o contacto con el extranjero, a lo largo de la costa meridional se devastó y quemó una franja de tierra de unos mil cien kilómetros de largo por cincuenta de ancho, trasladando a toda su población hacia el interior. No solo se dejó fuera de servicio los astilleros, sino que se destruyeron deliberadamente los planos de construcción de los grandes barcos del tesoro y los registros de los viajes de Zheng He, y en las décadas siguientes su recuerdo se borraría de una forma tan completa que parecería que nunca habían existido; no quedó en China ningún registro que indicara por dónde habían viajado durante aquellos años, pero fué difícil mantener un secreto absoluto sobre algo tan importante y de tanta trascendencia: en mapas conocidos en la Europa de la época (por ejemplo, el de Pizzigano de 1424) se muestra información de origen sólo posible si se admite como derivada de las expediciones comandadas por Zheng He; no sólo habían doblado el cabo de Buena Esperanza desde el Océano Indico y atravesado el Atlántico, sino que también habían pasado a explorar la Antártida y el Ártico, América del Norte y del Sur, y habían cruzado el Pacífico hasta Australia; no existía ninguna otra fuente de información directa para recoger los detalles de los mencionados mapas europeos de la época que las expediciones ordenadas por Zhu Di. Habían resuelto el problema del cálculo de la latitud y la longitud, y habían cartografiado la tierra y el firmamento con igual precisión. Cuando China le dio la espalda a su glorioso legado marítimo y científico, y se impuso a sí misma un largo aislamiento del mundo exterior, otras naciones tomaron el relevo, pero todos sus exploradores, colonizadores y descubridores viajarían tras la larga sombra de las flotas de Zhu Di.

domingo, 19 de enero de 2014

Gamonal

Escribo Gamonal y el buscador universal me devuelve información no de la batalla perdida por el ejército español ante Napoleón en Noviembre de 1808 -que hubiera sido lo normal hace sólo unos días- sino noticias de otra batalla, la de los ciudadanos de ese barrio de Burgos contra su alcalde. Curiosamente los titulares podrían muy bien corresponder a cualquiera de ellas: los ciudadanos prenden la mecha o Gamonal es sinónimo de resistencia; pues sí, y yo diría que las víctimas de ambas batallas también son las mismas: un abusado y sufrido pueblo harto de ser dirigido por malos gobernantes.


miércoles, 12 de agosto de 2020

La fraternidad primero

Es conocida -aunque no muy divulgada; sólo recuerdo haber visto que se mencione en la excelente Dragón Rapide, de Jaime Camino- la alocución por radio (*) que Franco lanzó oficialmente desde Tetuán el 17 de Julio de 1936
-en realidad en esa fecha se encontraba aún en Agadir, en el Marruecos francés, a la espera de acontecimientos que le garantizaran el éxito de la sublevación- durante el traslado desde su destino oficial como comandante general de Canarias (el día 16 de Julio había asistido al entierro del general Balmes, gobernador militar de Gran Canaria, muerto accidentalmente) que abandonó para tomar el mando de las tropas del ejército español sublevadas en el Protectorado español de Marruecos.

Pocos días después, el 27 de Julio, Jay Allen realiza una famosa entrevista a Franco también en Tetuán; en ella,  Franco, ante la aseveración de Allen de que tendría que fusilar a media España para que la sublevación militar triunfase, lo miró fijamente, sonrió y con su voz aflautada aseguró: he dicho cueste lo que cueste; su versión del conocido axioma de la derecha de salvar a España a costa de los españoles.

Eso sí, en la alocución mencionada que finalizaba con la divisa triádica de la Revolución francesa -Libertad, Igualdad, Fraternidad; se suponía que la sublevación se realizaba para salvaguardar la República- puso buen cuidado en alterar el orden y colocar en primer lugar la Fraternidad: quedaba así inaugurada la fraternal matanza entre españoles durante tres años y la posterior matanza de españoles durante los cuarenta siguientes; ya pudo comprobar el honrado pueblo español como entendía Franco la fraternidad, la libertad y la igualdad (por ese orden), y como pretendía lograr la paz interior de España: la paz del silencio o del cementerio, a elegir por todos aquellos españoles que no estuvieran conformes con la idea de España que le habían encargado imponer.

Sí, de todo ello hace casi un siglo; pero es que la historia de España es un gigantesco péndulo desde el siglo XVII; de cuando en cuando el regeneracionismo diagnostica, pero curar, nadie cura. Somos un auténtico caso de estudio.

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 (*)

"¡Españoles! A cuantos sentís el santo nombre de España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la patria, a cuantos jurásteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa. La situación en España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los asesinos que alevosa y traidoramente os asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores. Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras, con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla.

  Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarles. El Ejército, la Marina y demás institutos armados son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y entre tanto los estados de excepción de alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como también para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.

  La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido el mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial, más que por regionalismos que los Poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestra frontera, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras anunciar la destrucción y reparto de nuestro suelo. La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas formaron la máscara de legalidad que nos presidía.

  Nada contuvo las apariencias del Gobierno, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental de nuestras instituciones. Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos, se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen, que sacrificó para su existencia 25 millones de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia.

  ¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia? ¡Eso, no! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla. Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos. Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad, exenta de libertinajes y tiranías. Trabajo para todos, justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia y una equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española.

  Pero, frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engaños del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes, que directa y solapadamente intentan destruir a España. En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones el Ejército, la Marina y fuerzas del orden público se lanzan a defender la Patria. La energía en el sostenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de la resistencia que se ofrezca.

  Nuestro impulso no se determina por la defensa de unos intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la Historia, porque las instituciones, sea cuales fuesen, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos que, no obstante, las ilusiones puestas por tantos españoles se han visto defraudadas pese a toda la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica, cuya realidad es imponderable.

  Como la pureza de nuestras intenciones nos impide el yugular aquellas conquistas que representan un avance en el mejoramiento político social, el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho; del forzoso naufragio que sufrirán algunos ensayos legislativos, sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria, por primera vez y en este orden, la trilogía fraternidad, libertad, e igualdad".

  Españoles: ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!

  Tetuán, 17 de julio de 1936

  Francisco Franco


 

jueves, 12 de julio de 2012

¿Qué democracia?

Con el precedente cercano -aunque parece lejanísimo debido al cúmulo de acontecimientos desde entonces- del presidente Rodríguez Zapatero en Mayo de 2010, ayer, el actual presidente del gobierno desgranó su particular via crucis a aplicar a la ciudadanía española. Quiero decir que, en ambos casos, al ser las medidas propuestas la antítesis de lo prometido en sendas campañas electorales, debería haber sido obligada la renuncia al cargo de ambos presidentes en una tesitura que denota claramente la falsedad de las promesas electorales o - si queremos pensar bien, a pesar de todo- un cambio radical en las circunstancias económicas. Es imposible que este país pueda sobrevivir democráticamente cuando un presidente de gobierno está habilitado para llevar adelante una política o exactamente la contraria en base a los votos de ciudadanos de los que no hay constancia que cambien de opinión a la par que sus gobernantes. Lo democrático sería que éstos, constatado el cambio de escenario -ya digo, si queremos pensar bien- dejaran el cargo y sus responsabilidades planteando a los ciudadanos sus motivos y convocando nuevas elecciones; lo contrario será la constatación -una más-  de que vivimos en una democracia puramente nominal.

lunes, 11 de octubre de 2021

La Biblia (segunda parte)


 

 

 

 

 

 

 

 

Así como Don Mendo nos describía en su Venganza las sutilezas del juego de las siete y media:  

 …un juego vil
que no hay que jugarlo a ciegas,
pues juegas cien veces, mil,
y de las mil, ves febril
Que o te pasas o no llegas.
Y el no llegar da dolor,
pues indica que mal tasas
y eres del otro deudor.
Mas ¡ay de ti si te pasas!
¡Si te pasas es peor! 

en el Antiguo Testamento el hombre nunca llega en su particular juego a las siete y media con Dios; sus actos -los de Dios- revelan una y otra vez Su naturaleza vindicativa, injusta, avarienta, despiadada y vengativa. Siempre castiga —castiga delitos insignificantes con una severidad mil veces superior; castiga a niños inocentes por la culpa de sus padres; castiga a poblaciones inofensivas por las culpas de sus gobernantes; y llega a rebajarse y desencadenar venganzas sangrientas sobre terneras y ovejas y cabras y bueyes inocuos, castigándolos por las trangresiones de poca monta de sus propietarios, pero es el Nuevo Testamento, donde se contemplan los efectos de pasarse en el juego, la relación del hombre con Dios empeora: si bien el Dios del Antiguo Testamento es un ser temible y repelente, por lo menos es coherente. Es franco y habla claro. No presume de moral o virtud alguna, más que con la boca. Nada se traduce en sus actos. Creo que es infinitamente más merecedor de respeto que Su yo reformado tal como lo describe, con todo candor, el Nuevo Testamento. Nada hay en la historia —ni en toda Su historia junta— que remotamente se acerque a la atrocidad de la invención del Infierno. Su ser Celestial, su ser del Antiguo Testamento, en comparación con Su ser Terrenal reformado, es la encarnación de la dulzura y de la delicadeza y la respetabilidad. En el Cielo no reivindica el menor mérito, ni lo tiene —sino de labios afuera—; mientras que en la tierra reivindica todos los méritos del catálogo de méritos, íntegro, aunque no los lleva a la práctica sino de cuando en cuando, y ello con tacañería, terminando por conferirnos el Infierno, con lo que borra de un plumazo todos sus méritos ficticios, de una vez.

En resumen, como repositorio de buenas prácticas religiosas, la Biblia del cristiano es una farmacia. Su contenido es siempre el mismo, pero la práctica médica cambia. Durante mil ochocientos años, tales cambios fueron pequeños, apenas dignos de mención. La práctica fue alopática —alopática en su forma más cruda y descarada—. El ignorante y oscuro médico, día y noche, todos los días y todas las noches, atiborraba a su paciente con amplias y odiosas dosis de las drogas más repulsivas que se hallaban en el almacén; le sangraba, le aplicaba ventosas, le purgaba, le daba vomitivos, le desalivaba, jamás concedía al organismo una posibilidad de reanimarse ni a la naturaleza una oportunidad para ayudar. Le mantuvo enfermo de religión durante dieciocho siglos, y en todo este tiempo no le concedió ni un solo día de bienestar. Los productos del almacén se componían aproximadamente de partes iguales de venenos perniciosos y debilitantes y de medicinas confortadoras y curadoras. Pero la práctica del tiempo limitaba al médico al uso de los primeros. En consecuencia, solo podía dañar a su paciente, y esto es lo que hizo.

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 (todo el texto en cursiva -salvo el inicial, de la obra de Pedro Muñoz Seca La venganza de Don Mendo- procede de la obra Reflexiones contra la religión de Mark Twain; un breve texto de 1906, de los considerados malditos, que no fue publicado hasta 1963, más de cincuenta años después de la muerte del autor).

 

jueves, 9 de febrero de 2012

La felicidad (de nuevo)

Han transcurrido pocos meses desde que el señor Rajoy prometiera devolver la felicidad a los españoles. Todo apunta a que está trabajando en ello como decía con acento pseudo-texano el ex-presidente Aznar, y para conseguirlo, nos va enterando por su boca -aunque a veces indirectamente- de que muy probablemente gocemos de una huelga general, que el paro seguirá creciendo, que la situación del mercado laboral y de las cuentas del Estado es crítica, que se prevé un crecimiento negativo -aunque puede que finalmente sea un decrecimiento positivo- de nuestra economía y de que él, personalmente, vive en el lío -que no se sabe si lo disfruta o lo padece-; vamos, que no sabemos donde mirar para no reírnos y desbordar nuestra felicidad.
Va a tener razón Oscar Wilde cuando decía que nada envejece tanto como la felicidad. Y tan deprisa, podríamos añadir. Aunque para la situación actual, estoy más con Freud, que creía que existen dos maneras de ser feliz en esta vida: una es hacerse el idiota y la otra serlo; no creo que nuestros gobernantes estén muy interesados en saber a cual de las dos categorías pertenecemos. Y así todos contentos, si no felices.


lunes, 15 de julio de 2013

Estraperlo

En 1935, el escándalo del estraperlo (una ruleta tramposa de cuya concesión administrativa el presidente del gobierno y del Partido Radical, Alejandro Lerroux, se había reservado para sí mismo un porcentaje) finalizó con la dimisión del propio presidente del gobierno. El asunto se había debatido en las Cortes y una comisión parlamentaria -parece que entonces servían de algo- concluyó que habían existido actuaciones que no se ajustaron a la austeridad y a la ética que en la gestión de los negocios públicos se suponen.
Hoy, cuando parece que hay partidos que se financian con mordidas a empresarios y constructores -e incluso es conocido que esa mordida suele ajustarse a un 3% de promedio- , cuando las finanzas del partido en el gobierno las llevaba un gerente y/o tesorero que manejaba cuentas multimillonarias en el extranjero y parece -también-  que la cúpula dirigente de ese partido ha estado cobrando en negro sustanciosos sobresueldos durante años, cuando la corrupción y el despilfarro de esos y otros gobernantes lo hemos acabado pagando entre todos; hoy, cuando la austeridad y la ética en los asuntos públicos parece algo anecdótico -por excepcional- el caso del estraperlo y sus protagonistas inspiran incluso ternura: una estafa de rateros de poca monta comparada con los casos de corrupción institucionalizada de la que nos enteramos a diario por los medios. Y, según el presidente del gobierno, aquí no pasa nada, y si pasa no importa. Y lo de la dimisión seguramente ni se lo ha planteado.

lunes, 9 de enero de 2012

Jodidos pero contentos (2)

Lo más molesto -para mí, al menos- de la situación socio-económica actual, es que se nos presenten como inevitables las medidas que los gobiernos europeos imponen con una evidente injusticia e inequidad a sus sufridos ciudadanos, comenzando siempre por los más débiles; una inevitabilidad que parece venir dada por una Verdad revelada solo a los gobernantes por un dios misterioso y omnisciente, aunque todos sospechemos vehementemente que quien está ejerciendo ese papel de ente todopoderoso es el gran capital.
En este país, además, a la hora de recibir la notificación del recorte diario, tenemos que soportar del actual gobierno un tufillo pastoral -en ambos sentidos, religioso y ganadero- que supongo que pretende hacernos sentir a partes iguales feligreses y borregos, con la vicepresidenta ejerciendo de madre abadesa y el presidente ocupado en recibir las tablas de la ley por fascículos. Pero eso sí, felices, tal y como nos prometió el mismo Mariano Rajoy en su campaña electoral; o sea, que quien no pueda sentirse feligrés penitente o borrego ignorante, siempre le quedará estar como manda la tradición de este país: jodido pero contento.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Digodieguismo

Parece que a muchos les han pillado por sorpresa las actuales políticas del PP -sobre todo a quienes creyeron en su propaganda electoral- pero ya en Julio de 2010 el presidente Aznar, desde FAES, afirmaba: "necesitamos reducir el déficit estructural en España y, para ello, hay que tomar decisiones muy difíciles, refundar el Estado de bienestar, así como redefinir los servicios públicos y los mecanismos de financiación de los mismos". También es muy cierto que por esas fechas el candidato a la presidencia del gobierno, Mariano Rajoy, sólo hablaba de reducir la Administración y aumentar los ingresos del Estado, pero sin aumentar los impuestos (!). Para el señor Rajoy lo importante entonces eran las reformas estructurales y, en sus palabras,"la primera reforma estructural, la más urgente, si queremos generar confianza, es un cambio de gobernantes", es decir, que dimitiera el presidente Zapatero para ocupar él su puesto, reivindicando para el PP a renglón seguido -y pareciendo contradecir a Aznar- la defensa de "la libertad, la justicia, el bienestar, la solidaridad y la cohesión social".
En fin, todos sabemos que estos pecados "digodieguistas" del señor Rajoy le han sido y le serán todos perdonados por un procedimiento semejante al empleado por los católicos para el perdón de los suyos: el arrepentimiento; en el caso del señor Rajoy porque él considera que "hacer lo que hay que hacer" le permite arrepentirse de sus promesas electorales, aunque muchos piensen lo contrario que él sobre que es lo que hay que hacer: parece determinado a salvar España aunque sea a costa de la mitad de los españoles, como Franco. 
¿Esto es la democracia; un sistema en el que todo cabe?

jueves, 18 de enero de 2018

Eufemismos

Que la lengua -el idioma- es importantísimo parece evidente; sin esa herramienta fundamental no podríamos ni pensar. Gran parte de la clase política, en su empeño de mantener a la ciudadanía confundida para poder manejarla a su gusto no cesa, sin embargo, de inventar a diario eufemismos que disfracen la realidad hasta trasladarla a un universo paralelo; la definición del diccionario para eufemismo como manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante parece ser demasiado restrictiva para ellos, o bien piensan que la realidad tal cual es demasiado cruda para todos nosotros y nos la alivian traduciéndola a su neolengua. No es de ahora, claro, ya en 1949 Orwell opinaba que el lenguaje y los escritos políticos son ante todo una defensa de lo indefendible, y que los políticos recurren de continuo a eufemismos, peticiones de principio y vaguedades oscuras para evitar argumentos demasiado brutales a oídos de los ciudadanos; de hecho, el núcleo de su tenebrosa distopía, 1984, se basa precisamente en esa perversión permanente del significado de las palabras para lograr un mundo donde la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza, y hasta existe un Ministerio de la Verdad para crearla sobre la marcha y a medida de los intereses de los gobernantes. Un mundo no tan distante de éste en el que nos van introduciendo a golpes de manipulación mediática, como advierte hace tiempo Noam Chomsky.
Es cierto que, a veces, la lengua se rebela y, sin ningún esfuerzo -recurriendo al traductor automático de Google- se venga: en la presente feria internacional de turismo -FITUR- el Ayuntamiento de Santander se ha hecho famoso porque en su afán de poner en siete idiomas su página de turismo ha traducido Centro Botín como Centro de Saqueo. Justicia poética, lo llamaría alguien.

martes, 25 de agosto de 2020

Democracia fatigada

Según Odón Elorza, nuestra democracia está fatigada; él lleva bastante tiempo en una actividad y en un partido que incluso cuando se quiere ser trangresor y epatante -tiene alguna fama en ese sentido- se acaba diciendo algo tan diluído, transparente y edulcorado que hay que adivinar -y traducir- el mensaje por ver si en origen tenía algún contenido o intención. En realidad el título del artículo, La recesión de la democracia, es aún más fuerte (en teoría), pero lo cierto es que nuestra democracia ni está en recesión ni fatigada, nació así y al menor test de estrés muestra sus alarmantes limitaciones, prueba, ya digo, de su conformación de nacimiento. Porque, habrá que recordar que la democracia de éste país surgió, de la noche a la mañana, de la transformación de otra democracia, apellidada orgánica que fué el instrumento de la dictadura de Franco sobre éste país durante cuarenta años, hubiera sido muy ingenuo admitir -pese a que así se ha vendido oficialmente durante los siguientes cuarenta años- que la sóla eliminación del apellido la convertiría en una democracia asimilable a la de los países occidentales avanzados en cuyo grupo queríamos integrarnos: pero en eso esencialmente consistió la famosa Transición del 78, operación guiada desde la sombra y desde el exterior (CIA, socialdemocracia europea, etc.). Por ser breve, todo se redujo a un apaño para poner aparentemente al día España mediante la integración de todo el aparato político-administrativo franquista en unas instituciones con denominación y usos democráticos: los mismos perros con otros collares. Todo ello es contrastable a nivel histórico y ya hay quien lo ha documentado (entre otros Alfredo Grimaldos en dos de sus obras: Claves de la Transición 1973-1986 y La CIA en  España; en el primero se dice concretamente que la Transición española se diseñó en Langley (Virginia), junto al río Potomac, en la sede central de la CIA). Pero si lo que queremos es una calificación más o menos objetiva y actual de nuestra democracia, podemos recurrir a la valoración que de ella se hace por la prestigiosa revista británica The Economist, que ha elaborado un Indice de Democracia de una muestra representativa de países (167) de todo el mundo. En la metodología empleada para calcular ese Indice se valoran cinco parámetros: 1)Proceso electoral y pluralismo, 2)Funcionamiento del gobierno, 3)Participación política, 4)Cultura política y 5)Derechos civiles; España figura actualmente en el puesto 19 en esa clasificación con una puntuación global de 8,08, muy cerca del final del grupo de países denominados de Democracia Plena (España se sitúa detrás de Malta y antes que Costa Rica, que cierra el grupo), pero sólo a 8 centésimas del grupo de países denominados de Democracia imperfecta. Y realmente estamos en el primer grupo sólo debido a que tenemos buena puntuación en los parámetros 1) y 5); considerando el resto de parámetros (7,47 de media) estaríamos claramente en el segundo grupo, el de los países con Democracia imperfecta (que creo que sería una valoración más real de nuestra democracia); la puntuación más baja lo es en el parámetro 2)Funcionamiento del Gobierno, con 7,14 (que también es la puntuación más baja en ese parámetro de todos los países del grupo de Democracia avanzada).

Así pues, no es que nuestra democracia haya envejecido o esté fatigada debido a un exceso de uso durante los pasado cuarenta años -y para referir el cansancio y hastío de la sociedad española, lo de fatiga me parece igualmente un término muy suave- lo cierto es que por su diseño y cararacterísticas originales no cabe esperar mucho más de ella (la mencionada mediocridad de los gobernantes es una derivada característica) y bastante es que estemos en el grupo de países de Democracia Plena, aunque muy cerca de ser una democracia imperfecta. Y yo continúo creyendo que nuestra democracia es mucho más imperfecta de lo que han intentado medir en la EUI (Economist Intelligence Unit) de The Economist; sólo subiríamos en puntuación si hubiera un sexto parámetro que midiera la capacidad de camuflaje político.