miércoles, 20 de octubre de 2021

Serrín de Madrid

Triste historia política en Madrid la de esta supuesta democracia, historia de la que algunos comenzamos a tomar conciencia plena a partir  de aquél espectáculo bufo-político-guiñolesco de 2003 que es recordado como El tamayazo en recuerdo de su protagonista principal, Eduardo Tamayo (dejando en la sombra de esa historia a la coprotagonista del espectáculo,  Maria Teresa Sáez, y a toda la troupe de actores más o menos secundarios que participaron en él: José Luis Balbás, Romero de Tejada, Cristina Cifuentes como meritoria...). 

Si repasamos la lista de los presidentes de la Comunidad Autónoma de Madrid: Joaquín Leguina, Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González, Cristina Cifuentes, Ángel Garrido, Pedro Rollán (interino) e Isabel Díaz Ayuso, vemos que sólo el primero pertenecía al PSOE, el resto lo fueron en representación del PP; y del grado de socialismo -siquiera teórico- del primero, Joaquín Leguina, da idea el hecho de que recientemente (dos días después de las últimas elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid, el 6 de Mayo de 2021), el PSOE procediera a promover un expediente de expulsión del partido del propio Leguina, así como de Nicolás Redondo Terreros -ex-secretario general del Partido Socialista Vasco- acusados ambos de haber apoyado a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, al haber coincidido los tres en un acto público durante la campaña electoral. 

Pues resulta ser que todos -repito, todos- los presidentes de la Comunidad de Madrid del PP en el período 2003-2018 excepto los dos últimos -el primero de ellos seguramente por falta de tiempo material y la segunda por falta de tiempo judicial así como por llegar a la presidencia ya en 2019, aunque no será que no ha estado y está haciendo méritos- figuran imputados en diversos sumarios relacionados -todos, también- con casos de corrupción. Puede deducirse de ello, como ya se ha constatado así en diversas instrucciones  -concretamente en el correspondiente a la trama Púnica, resumen y concentración paradigmática de toda la corrupción atribuíble al PP en Madrid en el período mencionado- que se trató de financiación irregular -y delictiva- de las sucesivas campañas electorales del PP y el propio partido a nivel general, malversando ayudas públicas y con dinero procedente de adjudicaciones amañadas; manejos fraudulentos propios de una prototípica corrupción de tipo mafioso a la que se prestaban distintas empresas, tales como -paradigmáticamente también- Indra. O sea, resumiéndolo aún más: se trata de corrupción institucional y sistémica imputable directamente  al PP en su labor de gobierno de la Comunidad de Madrid, como ya hay quien valientemente denunció en otra de las tramas relacionadas, la trama Gürtel.

Con estos mimbres, con seguridad Berlanga y Azcona  podrían haber hecho una larga serie de Nacionales, creo que hay material para una por cada presidente del  PP en Madrid en el período mencionado; actualmente hay en este país excelentes cineastas que podrían asumir el reto; apuntado queda. Y ya que parece que enderezar la situación política en esta centralidad española está difícil, que podamos, al menos, reírnos con ello, como los madrileños del Madrid asediado, martirizado y bombardeado durante la guerra civil ya lo hicieron con Ramper y su serrín de Madrid.

martes, 19 de octubre de 2021

Capitalismo, progreso y crítica

El capitalismo parece haber finalmente logrado crear el tipo de individuo que le corresponde: perpetuamente distraído, pasando de un goce a otro, sin memoria y sin proyecto, dispuesto a responder a todas las solicitudes de una máquina económica que, cada vez más, destruye la biosfera para producir ilusiones llamadas mercancías.


No hay progreso en la historia, salvo en un sentido instrumental. Con una bomba atómica podemos matar a mucha más gente que con un hacha de piedra.... si hablamos desde un punto de vista moral, no hay más que mirar lo que sucede en torno nuestro para dejar de hablar de progreso. El progreso es una significación imaginaria esencialmente capitalista por la que el mismo Marx se dejó seducir.

(Reflexiones de Cornelius Castoriadis recogidas por la revista El Salto).

La crisis de la crítica sólo es una de las manifestaciones de la crisis general y profunda de la sociedad.... Existe ese pseudoconsenso generalizado; la crítica y el oficio de intelectual están mucho más atrapados en el sistema que antes y de una manera más intensa; todo está mediatizado, las redes de complicidad son casi todopoderosas. Las voces discordantes o disidentes no son ahogadas por la censura o por unos editores que ya no se atreven a publicarla, son ahogadas por la comercialización general. La subversión está atrapada en la indistinción de lo que se hace, de lo que se propaga. Para hacer la publicidad de un libro, se dice inmediatamente: "Este es un libro que revoluciona su ámbito", pero se dice también que las pastas Panzani revolucionaron la cocina. La palabra "revolucionario" (como las palabras "creación" o "imaginación") se ha vuelto un slogan publicitario; es lo que se llamaba hace algunos años la recuperación. La marginalidad se vuelve algo reivindicado y central; la subversión es una curiosidad interesante que completa la armonía del sistema. La sociedad contemporánea tiene una capacidad terrible para sofocar cualquier divergencia verdadera, ya sea callándola o convirtiéndola en un fenómeno entre otros, comercializado como los otros.

(El ascenso de la insignificancia; entrevista concedida por Cornelius Castoriadis a Olivier Morel el 18 de junio de 1993).

lunes, 18 de octubre de 2021

La lírica y el hojaldre

Para revisar -aunque sea por curiosidad-  la lírica del PSOE, podemos consultar la documentación relativa a su 40º Congreso, fundamentalmente su Ponencia Marco, realmente el marco de esa ventana de futuro que el PSOE líricamente promete esforzarse en conseguir para España (por cierto, el lema Avanzamos lo veo algo flojo; ¿hacia dónde?...parece que hacia un sitio en el que faltan cosas, puesto que hay que llevar mochila. Y después de ver a Felipe González sermoneando al personal tras ese lema, me temo lo peor como destino de ese avance).

Se comienza, por ejemplo, recordando (Punto 50) que el crecimiento del desempleo, la pobreza y la desigualdad en todo Occidente, y las respuestas austericidas consiguientes, que profundizaban en esa lógica neoliberal que combatía la cooperación tributaria entre los Estados, alimentaron un malestar creciente sobre el orden establecido que no sólo ha evidenciado los problemas económicos de ese paradigma, sino que también ha puesto en jaque la estabilidad de nuestras democracias y el futuro de la apuesta socialdemócrata.... Lástima tener que recordar que la apuesta -y respuesta- del socialdemócrata PSOE ya en 2011, consistiera en modificar -de acuerdo con el PP- la Constitución de éste país -en una tarde, cuando, en general, se argumenta lo dificilísimo que es hacerlo para otros temas- consistiendo esa modificación en el apuntalamiento legal básico de una de esas  respuestas austericidas neoliberales mediante la modificación del artículo 135. En fin, cosas que pasan, podría suponerse; el hecho es que el PSOE ha tomado -ahora, parece- conciencia del peligro social que suponen las políticas neoliberalesLa crisis como un laboratorio que pone en cuestión el fundamento y la verdadera cara de las políticas neoliberales (Punto 57), se ve que hasta ahora la careta les despistaba pero ahora, vista ya su verdadera cara,  propone como soluciones europeas la creación de una nueva era fiscal, nuevas reglas presupuestarias, la unión bancaria y del mercado de capitales, regulación y redistribución a escala europea y potenciación del Banco Central Europeo, medidas todas ellas preciosas para amasar todo el europeísmo que cabe en una abundante y polivalente Ponencia Marco, pero puras entelequias de voluntarismo buenista, si las contraponemos, por ejemplo, al  hecho anecdótico de que el salario mínimo en Alemania es actualmente casi el doble que en España.

Bueno, pero con ésto, un poco de feminismo, innovación, digitalización, inclusión social, unas gotas de ciencia, de sanidad, de transición ecológica, unos chorritos de derechos y libertades -sin abusar- y las guindas LGTBI (con el + y todo), y la cogobernanza federal -dentro del orden constitucional, claro- y atención a la España rural, ya va quedando una Ponencia muy apañada. Y bastante enmarcada.

Y, en este punto, cuando ya resulta perceptible que los posibles lectores de la Ponencia Marco están  lo bastante tiernos y reblandecidos por la acumulación de tantos buenos deseos de futuro -o directamente, abrumados por tanta expectativa; imposible no recordar a Ferlosio en uno de sus pecios: Si pasara ya el futuro de una vez, empezaríamos a tener tiempo de hacer algunas cosas- se incorpora el ingrediente sorpresa del 40º Congreso: el PSOE apuesta por... ¡la regeneración! Que el partido que lleva más de tres años con la responsabilidad de gobernar no haya sido capaz en ese tiempo  de cumplir sus líricas y radicales promesas de reversión de la reforma laboral o la Ley Mordaza (por citar sólo dos de ellas) da un índice de sus pasados esfuerzos regenerativos;  que un partido que lleva desde 1978 cogobernando el país no pueda apuntarse como mérito respecto a la Memoria Histórica, por ejemplo,  más que la Ley 52/2007 y sus tibias medidas respecto a los agravios y padecimientos de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, -y los de sus descendientes aún vivos- nos da una ligera idea de lo que puede esperarse del PSOE en este y otros aspectos regenerativos; siempre vendiendo futuro, es decir, promesas,  se añaden en la Ponencia Marco una larga lista de regeneraciones pendientes incluyendo, por supuesto, la regeneración democrática, para lo que propone, entre otras cosas, fortalecer las instituciones, lo que significa luchar denodadamente contra la corrupción venga de donde venga, lo que debe seguir siendo una prioridad, del mismo modo y complementariamente que continuar profundizando en la transparecia, el buen gobierno y la rendición de cuentas...vamos, que si con eso no se arregla ya lo de la corrupción...

Que, no sé por qué, esta exaltada lírica del PSOE, me ha hecho  recordar la masa del hojaldre, que permite mediante sucesivos estiramientos y plegados superponer un número increíble de capas (al menos hasta 2.187); casi suficientes capas como  para crear -de hojaldre- una Ponencia Marco como ésta del PSOE para su 40º Congreso (2.732 puntos), alguno tan saleroso como el 2.411: ...en el programa electoral de 2015 el PSOE elaboró un documento de propuestas que ahora en el Gobierno debemos seguir impulsando...; sí, de acuerdo, que no sea por falta de impulso; sobre todo para aquello que se decía sobre una economía al servicio del bienestar de la ciudadanía (que, además, rimaba; pura lírica). Lo que también me ha hecho recordar -los textos largos, espesos y reiterativos como el de esta Ponencia Marco parecen reactivar mis sinapsis-  la frase de Jack Benny al final del Ser o no ser de Lubitsch, cuando su personaje (Joseph Tura) se refiere a sus compañeros de escapada: ...gracias amigos míos por todo lo que habéis hecho...por muy poco que haya sido. Resumido; PSOE: gracias por nada.

viernes, 15 de octubre de 2021

¿Conveniente o necesario?

Insiste el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, en pedir explicaciones  -de aquella manera- al rey emérito sobre los casos de conducta irregular -si queremos seguir en el eufemismo políticamente correcto- que le afectan, pero evade el propio fondo del asunto, es decir, los evidentes síntomas de corrupción que afectan a la figura del anterior Jefe del Estado. Como prueba de esa circunspección medida y que denota un equilibrio y prudencia verbal verdaderamente meritoria en las formas, están sus palabras al respecto: Sería conveniente que el rey Juan Carlos dijese, efectivamente, cuál es su opinión sobre todos estos hechos que son informaciones perturbadoras

Analicemos ese ejercicio -meritorio, ya digo- de equilibrismo: sería es la conjugación condicional para el verbo ser; ¿no sería algo más clarificador e indudable conjugar el presente: es; es conveniente?. ¿Ni en eso puede ser Pedro Sánchez algo más tajante?; y ¿conveniente?: no; no sólo es conveniente, sería necesario si, efectivamente, la opinión del rey emérito bastara para dilucidar el asunto; pero lo realmente necesario es que, independientemente de lo que dijese, de esa posible opinión, se desvelara definitivamente la realidad de los hechos que constituyen la base de esas informaciones perturbadoras. ¿O está queriendo decir el presidente del gobierno que si el rey emérito nos transmite su opinión respecto de esos hechos e informaciones de las que usted me habla -que, por cierto, se han originado y comunicado en y desde el extranjero- deberíamos dejar de estar perturbados por ellas y olvidar el asunto?

No estamos haciendo ningún ejercicio de favoritismo, ha insistido también el presidente, que ha finalizado sus declaraciones al respecto recordando el compromiso de regeneración del actual jefe del Estado. O sea, de nuevo el borrón y cuenta nueva como justificación de la institución monárquica: hiciera lo que hiciese el rey anterior -lo cual continúa sin ser dilucidado, pero habiendo tanto interés por parte de las instituciones del Estado en que no se sepa, muy bueno no será-, siendo tan buenísimo el rey actual, el promedio resultaría ser finalmente un aprobado para la monarquía. Para todo hay un límite; para el diámetro de las ruedas de molino a ser tragadas por la ciudadanía, también.

lunes, 11 de octubre de 2021

La Biblia (segunda parte)


 

 

 

 

 

 

 

 

Así como Don Mendo nos describía en su Venganza las sutilezas del juego de las siete y media:  

 …un juego vil
que no hay que jugarlo a ciegas,
pues juegas cien veces, mil,
y de las mil, ves febril
Que o te pasas o no llegas.
Y el no llegar da dolor,
pues indica que mal tasas
y eres del otro deudor.
Mas ¡ay de ti si te pasas!
¡Si te pasas es peor! 

en el Antiguo Testamento el hombre nunca llega en su particular juego a las siete y media con Dios; sus actos -los de Dios- revelan una y otra vez Su naturaleza vindicativa, injusta, avarienta, despiadada y vengativa. Siempre castiga —castiga delitos insignificantes con una severidad mil veces superior; castiga a niños inocentes por la culpa de sus padres; castiga a poblaciones inofensivas por las culpas de sus gobernantes; y llega a rebajarse y desencadenar venganzas sangrientas sobre terneras y ovejas y cabras y bueyes inocuos, castigándolos por las trangresiones de poca monta de sus propietarios, pero es el Nuevo Testamento, donde se contemplan los efectos de pasarse en el juego, la relación del hombre con Dios empeora: si bien el Dios del Antiguo Testamento es un ser temible y repelente, por lo menos es coherente. Es franco y habla claro. No presume de moral o virtud alguna, más que con la boca. Nada se traduce en sus actos. Creo que es infinitamente más merecedor de respeto que Su yo reformado tal como lo describe, con todo candor, el Nuevo Testamento. Nada hay en la historia —ni en toda Su historia junta— que remotamente se acerque a la atrocidad de la invención del Infierno. Su ser Celestial, su ser del Antiguo Testamento, en comparación con Su ser Terrenal reformado, es la encarnación de la dulzura y de la delicadeza y la respetabilidad. En el Cielo no reivindica el menor mérito, ni lo tiene —sino de labios afuera—; mientras que en la tierra reivindica todos los méritos del catálogo de méritos, íntegro, aunque no los lleva a la práctica sino de cuando en cuando, y ello con tacañería, terminando por conferirnos el Infierno, con lo que borra de un plumazo todos sus méritos ficticios, de una vez.

En resumen, como repositorio de buenas prácticas religiosas, la Biblia del cristiano es una farmacia. Su contenido es siempre el mismo, pero la práctica médica cambia. Durante mil ochocientos años, tales cambios fueron pequeños, apenas dignos de mención. La práctica fue alopática —alopática en su forma más cruda y descarada—. El ignorante y oscuro médico, día y noche, todos los días y todas las noches, atiborraba a su paciente con amplias y odiosas dosis de las drogas más repulsivas que se hallaban en el almacén; le sangraba, le aplicaba ventosas, le purgaba, le daba vomitivos, le desalivaba, jamás concedía al organismo una posibilidad de reanimarse ni a la naturaleza una oportunidad para ayudar. Le mantuvo enfermo de religión durante dieciocho siglos, y en todo este tiempo no le concedió ni un solo día de bienestar. Los productos del almacén se componían aproximadamente de partes iguales de venenos perniciosos y debilitantes y de medicinas confortadoras y curadoras. Pero la práctica del tiempo limitaba al médico al uso de los primeros. En consecuencia, solo podía dañar a su paciente, y esto es lo que hizo.

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 (todo el texto en cursiva -salvo el inicial, de la obra de Pedro Muñoz Seca La venganza de Don Mendo- procede de la obra Reflexiones contra la religión de Mark Twain; un breve texto de 1906, de los considerados malditos, que no fue publicado hasta 1963, más de cincuenta años después de la muerte del autor).