
Aunque, sinceramente, esa reiteración en intentar levantar a Carmena del sillón de la alcaldía de Madrid se está transformando por su parte en un espectáculo algo patético. Sólo se me ocurre como explicación la frase atribuída a Corneille: el que perdona con facilidad invita a ofensa. Carmena podría haber sugerido a Aguirre el lugar a donde ir -y que, con seguridad, estaba en la mente de muchos- cuando ésta quiso ofenderla en los debates y declaraciones previos a las elecciones, pero ya se sabe: no ofende quien quiere, sino quien puede, y Carmena -por inteligencia o por carácter- lo dejó correr. Que también eso puede ser lo que acabara por irritar totalmente a la señora condesa ya que, con bastante probabilidad, esa fué una de las causas de su derrota electoral (para el PP no obtener la mayoría absoluta suele ser perder; tienen pocos amigos). A Carmona sólo se le ha ocurrido ofrecerse para que Aguirre sea la taquillera del Circo del Sol, ¡cómo la verá de alterada!
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