
Cualquier epidemiólogo o profesional sanitario debería hacer ver lo peligroso de tales propuestas para la salud pública, propuestas que se han venido utilizando descaradamente -e irresponsablemente- incluso por parte de las autoridades encargadas de la salvaguarda de esa salud pública. Imaginemos el caso de un inmigrante irregular afectado de tuberculosis pulmonar: no acudirá a los servicios de urgencias hasta que la enfermedad esté tan avanzada y los síntomas sean tan evidentes que sus pulmones estén ya irreversiblemente afectados; en tanto eso ocurra, habrá contagiado a todas aquellas personas -sean o no inmigrantes irregulares, Mycobacterium tuberculosis no es clasista- que hayan tenido contacto cercano con él. Parece evidente que esa grave situación desde el punto de vista epidemiológico se habría evitado si ese inmigrante hubiera acudido a los servicios de antención primaria en las primeras fases de su enfermedad.
Por no hablar, además, del costo de hacer frente a una y otra situación, ya que parece que hoy todo debe ser bendecido desde el punto de vista monetario; de llevar a cabo éstas propuestas sólo se recortaría la salud de todos, no los costes finales para el estado.
No hay comentarios :
Publicar un comentario