
Y es que defender lo indefendible es muy difícil, incluso para un tertuliano de tanto desparpajo: los recursos públicos -y su buena gestión, evidentemente- son esenciales para acercarnos al éxito educativo y su recorte es el camino más corto para asegurar el aumento de los desequilibrios sociales y, en definitiva, el fracaso educativo a nivel general como país.
Claro está que el ministro Wert defendía desde el gobierno la misma línea que la reforma educativa planteada por la CEOE con anterioridad (http://elpais.com/diario/2011/06/22/sociedad/1308693604_850215.html, http://epistolariocontingente.blogspot.com.es/2011/10/la-reimplantacion-de-la-esclavitud.html); el señor Wert sí que tiene la cara más dura que el cemento armao.
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