sábado, 2 de octubre de 2021

Campoamor y el voto de la mujer

Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos....defendí esos derechos contra la oposición de los partidos republicanos más numerosos del Parlamento, contra mis afines. Triunfó la concesión del voto femenino por los votos del Partido Socialista (con destacadas deserciones), de pequeños núcleos republicanos: Catalanes, Progresistas, Galleguistas y Al Servicio de la República, y, en la primera votación de las que recayeron, por las derechas. En la última y definitiva, por la retirada de las derechas sin sus votos....Finada la controversia parlamentaria con el reconocimiento total del derecho femenino, desde diciembre de 1931 he sentido penosamente en torno mío palpitar el rencor. Razón aparente: que el voto había herido de muerte a la República; que la mujer, entregada al confesonario, votaría a favor de las derechas jesuíticas y monárquicas.
 
Hoy, cuando casi todos los partidos políticos se apuntan como propio el mérito de haber defendido la instauración del derecho a voto de la mujer, reconocido por las Cortes Constituyentes de la República Española el 1 de Octubre de 1931, no está de más recordar las palabras de la propia Clara Campoamor, con las que prologa su libro El voto femenino y yo: mi pecado mortal (publicado en 1936) y que he citado al principio. Ya en otra entrada mencioné la perversa paradoja y las contrapuestas motivaciones que llevaron a unos y otros diputados -en muchas ocasiones del mismo partido- a votar lo que votaron (o se abstuvieran) respecto al Artículo 36 (*) (34 en una numeración inicial) y que también menciona Clara Campoamor en el prólogo de su libro como razón aparente. Mejor leer el libro de Clara Campoamor para entender lo de aparente. 
 
Y como lo mejor suele ser siempre recurrir a las fuentes, recomiendo la instructiva lectura del Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes de la República Española correspondiente a la Sesión de día 1 de Octubre de 1931. El resultado de la votación fué, como es sabido, de 161 votos a favor y de 121 votos en contra; no suele mencionarse, sin embargo (ni siquiera en el citado Diario de Sesiones) que el número de abstenciones fué de  181, veinte más que los votos afirmativos. (La votación se realizó de forma nominal, para lo cual los diputados se alzaban de sus sillones para emitir su voto. Gracias a esto, podemos saber, muy aproximadamente,  quiénes votaron a favor y quiénes en contra, a pesar de que en el acta del Diario de Sesiones, varios nombres no coinciden con ninguno de los registrados como diputados  en la base de datos del Congreso). El diputado nacionalista catalán Carrasco i Formiguera (fusilado posteriormente en 1937 por los militares sublevados contra la República por el delito de adhesión a la rebelión; el 25 de septiembre de 2005, el Congreso de los Diputados acordó anular el consejo de guerra al que fue sometido) quiso, con posterioridad a la votación, explicar su voto aportando su razón esencial (la que a mí también me parece la razón esencial): Lo que no puede hacer la República es admitir aquí el principio de igualdad de derechos de los dos sexos y venir después a excluir del derecho de voto a la mitad de los ciudadanos españoles....estoy explicando el voto diciendo que he votado por la República y por la democracia.  
 
A modo de curiosidad -o algo más, quizás- entre los votos afirmativos figuran -además del de Clara Campoamor- los de Alcalá-Zamora, Fernando De los Ríos, Araquistain, Largo Caballero, Companys, Azorín, Jiménez de Asúa, Madariaga, Pérez de Ayala, Negrín, Ginés de los Ríos, Azcárate; entre los negativos están los de Victoria Kent, Ortega y Gasset,  Sánchez Albornoz, Martínez Barrios,  Royo Villanova, Elola, Lamamié; a Manuel Azaña no lo encuentro ni entre los unos ni entre los otros, por lo que deduzco que se abstuvo, aunque su grupo político de entonces (Acción Republicana) votó mayoritariamente en contra. Tampoco puede encontrarse como votante al socialista Prieto, por entonces ministro de Hacienda y cuya opinión conocida era que conceder el voto a la mujer era una puñalada trapera a la República, igualmente se abstuvo el  tambien socialista y entonces presidente del Congreso de los Diputados, Julián Besteiro, sin olvidar a Margarita Nelken, también diputada socialista e igualmente contraria al voto de la mujer; el PSOE acordó, al menos, que ninguno de sus diputados votara en contra y, finalmente,  de los 161 votos positivos, 84 fueron de diputados del PSOE (el grupo parlamentario socialista lo integraban 110 diputados). Que cada palo aguante su vela.

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(*) Artículo 36 - Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.



viernes, 1 de octubre de 2021

Desierto

Tumbado y semiarropado en la manta multicolor mauritana, me fuí acercando a las brasas bajo las cuales Ahmed había hecho aquél delicioso pan que constituyó la cena acompañando al té; acababa de anochecer, pero ya se comenzaba a sentir un frío inimaginable sólo una hora antes. Me comodé el turbante azul de modo que sólo quedaron al descubierto los ojos y me giré hacia arriba;  sentía aún el calor de las ascuas en la mejilla izquierda; abriendo los ojos, sólo pude sospechar el espectáculo, para confirmarlo hurgué en uno de los bolsillos exteriores de la sahariana y con movimientos automáticos extraje las gafas y me las calcé para extasiarme de inmediato ante la inmensidad, nitidez y profundidad  de aquél cielo azul oscuro con miríadas de brillantes de todos los tamaños cosidos en él. El aire era denso, casi palpable, a tono con la intensidad del cielo; girando la cabeza podía ver la Luna en creciente somero, apenas dibujando el arco de su borde luminoso. Me dió el tiempo justo para guadar las gafas; recuerdo haber oído algún ronquido de los dromedarios antes de quedarme dormido oyendo en mi cabeza algún pasaje épico de la música de Lawrence de Arabia.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Estableciendo la agenda

La pandemia Covid-19, Afganistán, el precio de la luz, la erupción del volcan de La Palma... esa es, resumida -o no tanto- la agenda setting para el mes de Septiembre en España (para quien ignore qué es la agenda setting ó teoría del establecimiento de la agenda): esa ha sido la realidad que los grandes medios de comunicación nos han transmitido para mantenernos convenientemente desinformados de otros temas tanto o más importantes para el ciudadano medio; la técnica es conocida y masivamente -también- utilizada por los medios (cumpliendo así con los intereses que los dirigen).

Si analizamos someramente la evolución de los sistemas de propaganda basados en los medios de comunicación masivos -casi universales-  desarrollados a partir del siglo XX, desde los Once principios de la propaganda atribuídos a Goebbels hasta los Diez estrategias de la manipulación mediática atribuídas a Noam Chomsky (aunque su verdadero autor es Sylvain Timsit), vemos que la clave de todas esas estrategias, consistentes generalmente en sobresaturar ciertas verdades para ocultar la verdad esencial, se basan en la ignorancia de los receptores de los mensajes transmitidos por los medios: una ignorancia premeditadamente fomentada -abonando un extenso campo- por los poderosos intereses minoritarios de quienes controlan lo que sucede en el mundo.

Pero para saber cual esa verdad esencial que se nos oculta, cualquiera puede recurrir a preguntarse cosas que nos atañen directamente como ciudadanos de este país, tan sencillas como evidentes: ¿es sostenible un sistema socio-económico que mantiene a lo largo del tiempo un paro juvenil cercano al 50% y simultáneamente defiende que ha de retrasarse la edad de jubilación hasta los 70 ó 75 años?, ¿es viable un sistema democrático cuyo Jefe del Estado es una herencia de la época medieval y cuyo primer representante de un cargo hereditario -el de rey- fué instaurado por un dictador que, previamente, había derrocado una democracia legalmente constituída por la fuerza de las armas?, ¿es admisible que la Iglesia católica esté exenta del pago del IBI y tenga la potestad de inmatricular edificios, fincas y parcelas a su nombre, muchos de ellos de titularidad pública?, ¿para cuando sería esperable que las entidades bancarias devolvieran los 60.000 millones de fondos públicos que recibieron como préstamo?, ¿es compatible que tanto el precio de adquisición de vivienda como el alquiler estén por las nubes- y continúen subiendo- con que existan mas de 2.000.000 de viviendas vacías, sin que exista alternativa habitacional para los desahuciados?, por ejemplo... y así tantas otras, para deducir de inmediato todo aquello que los medios de comunicación nos ocultan. Y posibilitar, al menos, el establecimiento de una agenda personal con todo ese listado de asuntos postergados, es decir, con todo aquello de lo cual no tenemos información de los medios. Que suele coincidir con los intereses reales de lo que supongo que es la mayoría de los españoles.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Verdaderamente eterno

...repasando y buscando entre las entradas de este blog es como he comprobado que, inadvertidamente, he utilizado como título de la entrada -o mencionado- Eterno retorno varias veces y para temas diversos (1, 2, 3, 4, 5...); buscando simplemente por la palabra eterno son bastantes más las entradas resultantes (hasta tratándose de fútbol, política o monarquía; hago a todo): pudiera ser ansia de trascendencia, pudiera ser.

Y es que (sin pretender hacerme autopropaganda), me ha parecido curiosa esa reiteración y me ha llevado a reflexionar sobre los conceptos asociados al Samsara (o rueda de la vida) en el budismo, hinduísmo y jainismo. Y sobre la diferencia entre dharma y karma y su resolución en el moksha, liberación de las ataduras del karma y del ciclo de reencarnaciones.  Quizá un poco -o bastante-  moksha nos viniera bien en términos históricos...

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...que, más tarde, he visto que lo mismo (reiteración del título -o del leitmotiv- de la entrada) ocurre en más ocasiones, por ejemplo, con El diablo está en los detalles (1, 2).

jueves, 26 de agosto de 2021

Nuboso

Antes -que no hace tanto- estar en las nubes significaba estar más o menos desconectado de la realidad; ahora no  estar en la nube significa casi lo mismo: no existir. Sí claro, antes era en plural -se vé que cada uno tenía potestad para elegir su propia nube o para cambiar de nube cuando le pareciera bien- y ahora es casi la misma nube para todos: ésto de unificar todas las nubes en una muchos aseguran que es una ventaja, por aquello de la interconexión en vivo y en directo al cuerpo social; y, además, por la inmediatez de acceso al conocimiento universal. 

Como suele ser habitual, no todo son ventajas. En primer lugar, la nube no fué ideada originalmente para beneficiar al individuo permitiendo que maneje datos e información -eso es sólo un incentivo necesario y derivada inexcusable- si no para beneficiar a organizaciones y empresas para un conocimiento y control lo más exactos posible de cada individuo, precisamente; no hay más que buscar -sí, en la nube- información sobre los beneficios de la nube para encontrarnos  con que las entradas más relevantes se refieren todas  a empresas multinacionales y multimillonarias dedicadas al manejo de información porque eso es, evidentemente, negocio; sin exagerar puede decirse que es el negocio. Porque, resulta ser que la nube es un intangible que  se sirve de las redes de comunicación -específicamente de Internet, otro intangible- para almacenar y acceder a una ingente cantidad de datos. ¿Y donde reside ese almacén?, pues ahí está una de las claves del invento: distribuída en las mismas redes y desde luego, en forma que la mayoría de nosotros desconozca su posible ubicación; resumiendo: en la nube reside información que se refiere a nosotros o que nosostros mismos hemos generado pero a la que tenemos acceso condicionado y, desde luego, no único. Y ese cúmulo de datos sirve de base de información para el negocio de unos pocos que traducen en dividendos sólo para sí mismos. Esto en segundo lugar.

Vamos, que tampoco era tan malo cuando había nubes, en plural. O, alternativamente, se podía estar en Babia. Ambas, posibilidades mucho más relajantes  que el ajetreo concurrente propio de la nube.