
En el entreacto con Robert Saville
Cartas (notas) prescindibles, reflexiones al hilo de lo que sucede (principalmente en España)....

...ahora que, con la crisis de desastrosos incendios, curiosamente, el asunto Montoro parece que se ha enfriado :

-Se me hace muy duro, casi insoportable, estar solo en la casa de Zahora, miro el barco que prácticamente construí con mis manos, enmohecer sin haber cumplido nunca nuestros sueños de viajar juntos en él e inevitablemente comienzo a pensar en que la vida es una serie de cosas que no hemos hecho, de ocasiones perdidas. Y esto es siempre así porque las que hacemos nos llevan mucho más tiempo que las que deseamos o imaginamos y, por consiguiente, las segundas siempre aumentan y aumentan con el tiempo.
Y al decir eso se quedó unos segundos inmóvil, aparentemente contemplando el vaso del vermú, pero con la mirada perdida. Respeté, yo también inmóvil y en silencio, su tiempo de recuerdos.
-...y bien -prosiguió tras el paréntesis- supongo que tendrás interés en que te cuente algo sobre mi proyecto actual del que sólo te anticipé el título provisional ¿no?
-Naturalmente -dije- es más, he buscado sobre esos dos personajes y creo que lo más interesante es una breve biografía de Fouché escrita por Stefan Zweig.
Me miró sorprendido y sonriendo a la vez.
-Hemos coincidido, me alegra comprobarlo. Zweig es un biógrafo notable y sabe ocultar su posible erudición sobre los biografiados con sus hábiles deducciones psicológicas; atrapa siempre al lector sólo con ellas: esa simbiosis de contexto, circunstancias y las complejidades de las distintas personalidades. Fouché no es la excepción: nos enseña que incluso la traición puede ser un arte, como otros ya han proclamado del asesinato. Me he centrado en la relación entre Fouché y Robespierre descartando la más conocida con Napoleón porque me parece mucho más interesante el duelo a muerte entre dos jacobinos (aunque la ideología de Fouché siempre sea supuesta) que entre un ministro de Policía y Napoleón; no es muy conocido, por ejemplo, que siendo ambos jóvenes revolucionarios, Fouché (el tonsurado y oratoriano clérigo Fouché) prestara -o donara- unas monedas al joven y pobrísimo abogado Robespierre para que se presentara decentemente vestido al ser nombrado diputado de los Estados Generales y pagar su viaje a Versalles y colaborar en la redacción de la nueva Constitución de Francia.
Y en éste punto me quedé pensando en las circunstancia vitales de los seres humanos, concretamente del ser humano Robert Saville, británico de nacimiento y culturalmente franco-español, con esa entrañable querencia por la costa, las gentes, los pueblos de Cádiz.
Hablamos más sobre el texto que estaba desarrollando en colaboración con su compatriota Lewis J. Smith tomando como marco las páginas de la obra de Zweig, pero de eso ya hablaré si el proyecto llega a buen puerto.
De ahí pasamos a un bacalao al pilpil que él mismo se encargó de servir.
-luego me dices que te ha parecido el bacalao- me guiñó, cómplice.
Y como me pareció excelente se lo dije.
-pues me lo envía un sevillano que tiene una empresa de comida cocinada con reparto a domicilio que encontré de casualidad por Internet porque respondía exactamente a lo que estaba buscando; se llama Nococinomás.
-...la vida sigue
Me miró fija pero serenamente unos segundos y comenzó a hablar a media voz:
-efectivamente; poco podemos hacer ante la vida pero nada ante la muerte.
-imagino que la buena acogida de su obra le habrá confortado en su pérdida.
-la vida es circular- me contestó un tanto enigmáticamente.
-¿está satisfecho con el montaje, habida cuenta del poco tiempo que la actriz que ha sustituido a Elodie ha tenido para preparar el personaje?
-sí, creo que ella también lo aprobaría.
-¿cree que el público ha entendido sus reflexiones sobre una aceptación serena de la muerte con estricta exclusión de creencias religiosas?
-Supongo que sí; siempre me pareció muy inteligente el aforismo de Juan Larrea: lo imposible se vuelve, muy poco a poco, inevitable; aunque perder la vida es un acto instantáneo, entenderlo o aceptar esa transición de imposible a inevitable es un proceso lento: necesita de toda una vida.
-Imagino que, dentro de su dolor, la forma en que falleció Elodie...
-Sí, no imagino mejor manera de morir que mientras se duerme; se diría que el título de la obra ha sido premonitorio.
Me apretó cariñosamente el antebrazo y me parece que suspiró dentro de un cierto gesto de cansancio. Le acompañé a la puerta del teatro donde levantó la mano ante las preguntas de otros periodistas y se alejó caminando lentamente por la calle Príncipe moviendo acompasada y elegantemente su bastón de caoba con empuñadura de plata.