
Podía el señor Rajoy averiguar e intentar comprender -aportando al proceso los sentimientos (o los seres humanos) que dice tener- las causas de una desafección local tan particular y exacerbada. Y ya que menciona a dictadores que creo que nunca tuvieron excesivo arraigo -ni relación- con Pontevedra, podría recordar la figura de otro dictador, algo más cercano en el tiempo y en la distancia, que dejó de apellidar a El Ferrol hace ya más de 30 años y cuya estatua ecuestre fué retirada de esa misma localidad -y de otras- también hace un tiempo. Rajoy tiene la ventaja de no montar a caballo; menos mal.
No hay comentarios :
Publicar un comentario