viernes, 1 de mayo de 2015

Monedero

No hay nada que mejore tanto a una persona en éste país como morirse; bien sea real o metafóricamente. Los que apenas hace unos días tachaban a Juan Carlos Monedero de demagogo, irresponsable y evasor fiscal ahora alaban su coherencia; imagino que no debido a una improbable bondad sobrevenida ni por aquello de a enemigo que huye, puente de plata sino, más bien, al deseo de ratificación del certificado de defunción, política, en éste caso: matándole bien muerto, como en el anuncio del insecticida.
Es sabido que todas las revoluciones devoran, en primer lugar, a sus propios hijos, y aunque Podemos sea una revolución blanda, la lógica del proceso permanece. Entiendo perfectamente a Monedero constatando de primera mano y no teóricamente los manejos y apaños propios -y parece que inevitables-  del funcionamiento de los partidos. Le deseo lo mejor; afortunadamente ahora ya no se lleva la guillotina y aún le queda vida fuera de la dirección de Podemos.

http://elpais.com/elpais/2015/05/01/opinion/1430501302_114389.html

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