
Como todos estamos al tanto de los ejemplificantes y paradigmáticos casos de lo primero -casi causa de beatificación- voy a poner un ejemplo de los segundos, o sea, de la casuística abominable: de lo peor de nosotros mismos; por mejor decir, y con mayor precisión, no tanto de los malos como de los tontos -los malos continúan a lo suyo sin dar la más mínima publicidad de sí mismos, como siempre- esos tontos tan abundantes que son, como ya he defendido anteriormente, el verdadero peligro para la Humanidad.
Sí, la peor pandemia, la de los tontos (pudiera ser un fake o un infiltrado, ya digo que hoy, en el mundo de la sobreinformación hay teorías para todo, pero no creo que fuera necesario: tenemos tontos de sobra). Porque es ésta -la de los tontos- una pandemia casi tan contagiosa como la CoVid19.
No hay comentarios :
Publicar un comentario