viernes, 24 de marzo de 2017

Muros y puertas

Al parecer, uno de los argumentos de los partidarios de la salida del Reino Unido de Europa ha sido el evitar la inmigración descontrolada, la preservación de la esencia británica. No sólo es que parece que sus deseos llegan algo tarde -cuando visité por primera vez las islas británicas, hace unos cuarenta años, ya me sorprendió la cantidad de indostanís, negros y asiáticos que allí residían- sino que, como ocurre en general en todo el mundo, parece tratarse de la misma torpe estrategia que pretende evitar las migraciones de población que han venido ocurriendo históricamente desde el principio de los tiempos; vallas, muros y puertas no podrán evitar, finalmente, la huída de seres humanos de aquellos lugares donde existe la miseria, el hambre y la guerra a aquellos donde, aunque existan otros males, éstos maten de forma menos inmediata; hace tiempo que la sabiduría popular está segura de que no se puede poner puertas al campo; vamos, que poder se puede, pero que resulta inútil.
Aún así, ¿que puede ser lo próximo que los aislacionistas británicos propongan?, ¿clausurar el tunel que une a las Islas Británicas con el resto de Europa bajo el Canal de la Mancha e inundarlo para volver a su tradicional muro acuático?, según información contenida en el informe de las Naciones Unidas World Population Policies de 2015, el porcentaje de inmigrantes respecto a la población total en el Reino Unido es del 12,4% (7.804.131 personas) y los británicos de raza blanca hace ya tiempo que son minoría en Londres ¿se proponen expulsarlos a todos?; ¿quizá pretenden establecer la prohibición de conducir cualquier tipo de vehículo a todos las personas con un tono de piel distinto al auténtico y sonrosado british No sé si los partidarios del Brexit se habrán detenido a reflexionar sobre la circunstancia de que el señalado como autor del último atentado en Londres es Adrian Rusell Elms, un ciudadano británico nacido en el condado de Kent que, posteriormente, se convirtió en Khalid Masood, un islamista radical, o sobre el hecho de que la primera ministra británica, Theresa May, además de lo anterior haya confirmado que Adrian/Khalid fué investigado hace tiempo por el servicio secreto británico (MI5) por su relación con el extremismo violento. 
Sí, las puertas se pueden poner, pero otra cosa es que realmente impidan entrar y salir al cerrarlas, habiendo tanto campo alrededor. Que no sé porqué, ello  me ha llevado a recordar algunas de las medidas profilácticas tomadas por nuestra seguridad, tal como la prohibición de transportar líquidos -más de 100 ml.- en vuelos y aeropuertos siendo así que nuestro cuerpo es agua en más de un 60%, es decir,  que todos transportamos unos 30 kg. de agua permanentemente: para volar realmente seguros todos deberíamos ser previamente liofilizados. Mejor callarme y no dar ideas...

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