
Aún así, ¿que
puede ser lo próximo que los aislacionistas británicos propongan?,
¿clausurar el tunel que une a las Islas Británicas con el resto de
Europa bajo el Canal de la Mancha e inundarlo para volver a su tradicional muro
acuático?, según información contenida en el informe de las Naciones Unidas World Population Policies de 2015, el porcentaje de inmigrantes respecto a la población total en el Reino Unido es del 12,4% (7.804.131 personas) y los británicos de raza blanca hace ya tiempo que son minoría en Londres ¿se proponen expulsarlos a todos?; ¿quizá pretenden establecer la prohibición de conducir cualquier tipo de vehículo a todos las personas con un tono de piel distinto al auténtico y sonrosado british? No sé si los partidarios del Brexit
se habrán detenido a reflexionar sobre la circunstancia de que el señalado como autor del último
atentado en Londres es Adrian Rusell Elms, un ciudadano británico nacido
en el condado de Kent que, posteriormente, se convirtió en Khalid
Masood, un islamista radical, o sobre el hecho de que la primera ministra británica,
Theresa May, además de lo anterior haya confirmado que Adrian/Khalid fué
investigado hace tiempo por el servicio secreto británico (MI5) por su relación con
el extremismo violento.
Sí, las puertas se pueden poner, pero otra cosa es que realmente impidan entrar y salir al cerrarlas, habiendo tanto campo alrededor. Que no sé porqué, ello me ha llevado a recordar algunas de las medidas profilácticas tomadas por nuestra seguridad, tal como la prohibición de transportar líquidos -más de 100 ml.- en vuelos y aeropuertos siendo así que nuestro cuerpo es agua en más de un 60%, es decir, que todos transportamos unos 30 kg. de agua permanentemente: para volar realmente seguros todos deberíamos ser previamente liofilizados. Mejor callarme y no dar ideas...
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