martes, 29 de septiembre de 2015

La realidad y los medios

Ayer fueron las elecciones en Cataluña, anteayer los refugiados sirios, la semana pasada el último de los casos de corrupción, el mes pasado algún crimen especialmente truculento y de abundantes detalles morbosos, el año pasado alguna catástrofe aérea, marítima o terrestre. Vivimos la realidad a golpes de titular en los medios, pero esa realidad suele permanecer -generalmente invariable- cuando los medios han agotado el filón informativo: en Cataluña la situación política continúa estancada a la vista de los resultados, sobre la corrupción ya no extraña saber que se han descubierto nuevas cuentas en otros paraísos fiscales a nombre de los mismos corruptos, la violencia irracional generalizada en guerras extranjeras -y en escenarios que hoy ya no son protagonistas- continúa, las catástrofes se suceden, tapando en los medios cada una de ellas la anterior. Pero, por ejemplo, a más de cinco años del terremoto de Haití, más de 100.000 personas sigen viviendo en carpas, sólo un tercio de los 12.000 millones de dólares de ayuda comprometida por otros países ha sido hecha realidad y los casos de  cólera se han multiplicado por la dificultad de la población en algo tan elemental como el acceso al agua potable.
Y se diría que si por algún milagro o coincidencia cósmica algo de todo ésto experimentara una evolución favorable no sería noticia y no nos enteraríamos; es sabido que para los medios, una buena noticia no es noticia, y que todavía es posible hacer enfadar a un profesional de los medios si le pedimos una definición de noticia, como afirma Lorenzo Gomis en su Teoría de los géneros periodísticos. Hay incluso quien afirma que todo ello pertenece a una política secreta y global para mantener a la población atemorizada (y con ello más dócil); pues lo mismo.

viernes, 25 de septiembre de 2015

No es normal.

Parece que es normal, pero es debido a la irracionalidad del debate en que estamos inmersos con motivo de las próximas elecciones catalanas. Porque parece normal, pero no lo es, que uno de los candidatos de la lista conjunta  -Oriol Junqueras, que figura el número cinco en esa lista- que apuesta por la independencia de Cataluña, debata con el ministro de Asuntos Exteriores de España; ¡que más podrían desear los independentistas que ser tratados ya, de facto, como un país extranjero! Tampoco es normal que ése debate -si podemos llamarlo así- entre dos antitéticos respecto a la independencia, haya tenido mucha más repercusión mediática que el celebrado entre los distintos candidatos a la presidencia de la Generalidad de Cataluña. Ni tampoco es normal, sobre todo, que en una situación social como la actual, los responsables de llevar a cabo unas de las políticas de recortes más salvajes de éstos últimos años e inmersos en una corrupción generalizada y evidente, se presenten en una misma lista junto a los que dicen abominar de esas políticas y de la corrupción institucionalizada; parece que la independencia -o la permanencia en España- es lo único de lo que se han de preocupar aquellos catalanes que están desempleados -incluídos los jóvenes que no tienen trabajo ni perspectivas de tenerlo-, los dependientes a los cuales se les ha retirado las magras ayudas que percibían o que nunca percibieron, los que han ingresado para una larga temporada en la cofradía del hambre y la pobreza.
Y no es normal seguramente porque España continúa siendo diferente. Y se vé que Cataluña se ha acostumbrado a serlo también.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Confundiendo el culo con las témporas

Según parece, éste reverdecer del nacional-catolicismo no se ha planteado límites: el Cardenal Arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha convocado una vigilia en la catedral para rezar por España y su unidad, así como una convocatoria a todas las parroquias de su jurisdicción para incluir oraciones en las misas con el mismo objeto durante un mes.
Como es evidente que la unidad de España no es materia sobre la que opinen los Evangelios, monseñor se apoya en la la Doctrina Social de la Iglesia y en el papa Juan Pablo II y -autocitándose- en la Conferencia Episcopal Española, para deducir que no hay justificación moral alguna para la secesión de Cataluña, lo cual, a pesar de tan ilustres apoyos morales es, a todas luces, tan cierto como pueda ser lo contrario.
Sin embargo, y para que no quepan dudas sobre la imparcialidad de la Iglesia católica, el Arzobispo de Valencia y su Obispo auxiliar aseguran: no entramos en valoraciones políticas, que me recuerda el proceder de aquél cura italiano de la Italia de posguerra, que en la prédica dominical antes de la elecciones a las que también concurría el Partido Comunista, indicaba a los fieles: la Iglesia no toma partido, pero tenéis que votar a un partido que sea demócrata y que sea cristiano; existiendo como es sabido un partido que se llamaba, precisamente, Democracia Cristiana.




sábado, 19 de septiembre de 2015

Imaginando sobre la imagen


Creo que no siempre es cierto lo de que una imagen vale más que mil palabras, pero viendo la fotografía adjunta se diría que el señor presidente del gobierno, más feliz y exultante que los propios novios, está por lanzarse con su característico braceo robótico -ya tiene los puños cerrados, dispuestos- a la mesa más próxima de la fiesta del enlace -parece que boda aún no pueden llamarlo en el PP- de Javier Maroto, quitarse la corbata, anudársela a la cabeza, subirse a la mesa e iniciar un frenético baile al puro estilo Miquel Iceta en cuanto oyera alguna canción de Queen, e incluso sin oírla; afortunadamente parace que la esposa del presidente, Elvira Fernández, ya tiene sujeto firmememente el bolso para atizarle al señor presidente con contundencia mientras le dice en voz baja pero crispada : deja de hacer el ridículo, consiguiendo así que el señor Rajoy vuelva a su ser. 
Y, haciendo recuento, parece que no he llegado a mil palabras y eso, ya digo, dejando volar la imaginación a la vista de la imagen. O no.
Para el que quiera salir de dudas, le aconsejo que lea el libro de Pilar Sánchez Morales (alias Illy Nes) Gaviotas que ensucian su propio nido -parafraseando el título de Juan Goitysolo, Pájaro que ensucia su propio nido- sobre las memorias de Carlos Alberto Biendicho, ya fallecido a causa del VIH, novicio y militar antes que  dirigente del PP y que fundó la Plataforma Popular Gay.
Según una sinopsis del libro, Biendicho fue el primer político español conservador que salió del armario y en sus memorias, revela como se vive la homosexualidad en su partido, al tiempo que desvela la complicidad en la sombra de numerosos líderes del PP como Mariano Rajoy, Miguel Angel Cortés, Rita Barberá, Mercedes de la Merced, Luisa Fernanda Rudi, etc. 
Ya se sabe, muchas veces la realidad supera a lo imaginado.


sábado, 12 de septiembre de 2015

Inexplicable

Asegura Petra László que entró en pánico y que eso fué lo que la impulsó a dar patadas a los refugiados sirios que corrían para huir de la policía húngara y también a poner la zancadilla a un hombre que corría con su hija en brazos. Tales afirmaciones no tienen un pase ni siquiera en éste país, en el que las increíbles y patéticas disculpas y justificaciones de imputados en casos de corrupción hacen que cada vez tengamos el nivel de asombro y el sentimiento de vergüenza ajena cada vez más laxos. El pánico, lo que  produce habitualmente es el deseo de abandonar a toda prisa el lugar donde se produce la situación de peligro o amenaza: eso les ocurre a los soldados ante el miedo insuperable al enfrentamiento con el enemigo, o al capitán del Costa Concordia tras el naufragio; el pánico produce un deseo irrefrenable de huída.
El comportamiento de Petra László yo diría que se debe, más bien, a la interiorización de la ideología xenófoba de la cadena de noticias -la televisión N1, cercana al partido de extrema derecha Jobbik- para la que trabajaba y con la cual es fácil suponer que se identificaba. Ver a los refugiados penetrar corriendo en su país es probable que desatara su instinto de evitarlo por los medios que tenía en su mano, o, mejor dicho en su pie, creyendo que eran un peligro a evitar por todos los medios y no lo que en realidad eran: seres humanos desesperados tratando de huir.
Pero que no siga tratando de explicar lo inexplicable, sólo producirá más irritación en aquellos que la escuchen: parecerá que pretende reírse de ellos, de todos nosotros.