miércoles, 30 de octubre de 2013

Para entender las cifras

Es evidente que en historia las cifras, los números, importan, y mucho. Y es igualmente cierto que la percepción humana para los grandes números es bastante deficiente. En ésto último se basaron los responsables nazis del Holocausto, los responsables soviéticos en la Rusia de los años treinta o los EE.UU. en sus actuaciones en el Sudeste asiático en los años sesenta del siglo pasado: la mayoría no asimilamos cifras de millones de víctimas y, en consecuencia, o las reducimos o las ignoramos.
Ahora se está juzgando en Reino Unido el escándalo de las escuchas que fueron responsabilidad de News of the World, parte integrante  del imperio mediático de Rupert Murdoch; la fiscalía estima que unas seiscientas personas fueron víctimas de  pinchazos telefónicos ilegales.
Por otra parte, estamos conociendo -aunque al gobierno parece que aún oficialmente, no le consta- que en sólo un mes, la Agencia Nacional de Seguridad de los EE.UU. ha rastreado más de 60 millones de comunicaciones de españoles, incluyendo llamadas telefónicas, SMS, correos electrónicos, navegaciones por Internet o intercambios a través de redes sociales. Es decir, cien mil veces más que las escuchas por las que se juzga a los responsables de  News of the World.
Aunque en ambos casos se trata de escuchas ilegales, la asimilación de la realidad es mucho más difícil en el segundo caso. Quizá pudiera ayudar a entenderlo considerar que a cada español le han "rastreado" -ese mes- al menos una vez, y de ellos a otros veinte millones, con más suerte, dos. Estadísticamente hablando, claro está. Personalmente espero haber sido bastante menos relevante que la media para pasar desapercibido, aunque si ésto es muy leído ascendería sin remedio en el ranking.

sábado, 26 de octubre de 2013

¡Lo que son las sinapsis!

No sé por qué, pero cada vez más el enfáticamente anunciado fin de la crisis en España -que no para los españoles- por el señor ministro de Hacienda, me recuerda aquél misión cumplida de George W. Bush a bordo del portaviones Abraham Lincoln, en Mayo de 2003, declarando oficialmente finalizada la guerra de Iraq. Será por la similitud de ambos confundiendo deseos y realidad... o puede que sea por las palabras de Arturo Fernández, vicepresidente de la CEOE -sí, el mismo que pagó a sus empleados en negro y se fué una temporada a reflexionar sobre ello-,  que al ascender al señor Montoro a comandante de "ese gran portaaviones que es España", en mi cerebro se han enlazado de forma automática las sinapsis correspondientes a la palabra portaaviones. Y el señor Fernández  sabe de lo que habla, que tuvo un yate de 24 metros.

jueves, 24 de octubre de 2013

No me consta

A la secretaria general del PP no le consta lo que cobraran y cómo lo cobraran anteriores secretarios generales y otros responsables de su partido. A Mariano Rajoy, presidente del PP y del actual gobierno de la nación, no le consta que el ex-tesorero del PP, Luis Bárcenas, tuviera información comprometedora -y devastadora- sobre las finanzas del PP. Al actual ministro de Asuntos Exteriores, el señor García-Margallo, no le consta que los servicios de inteligencia estadounidenses hayan espiado a España (a los españoles, quiero decir). En todos esos casos -y muchos otros semejantes que no menciono- parece que esa falta de constancia -haya o no voluntad de constatar lo que no consta- es suficiente: nada, hombre, si no le consta, ¿que le vamos a hacer?.
Lástima que yo no pueda emplear la misma fórmula con quienes  mensualmente me presentan los recibos de la hipoteca, la luz, el agua, la tarjeta de crédito, etc. Quizá si tuviera un carguete político...

miércoles, 23 de octubre de 2013

Predicar con el ejemplo

El ministro de Hacienda continúa defendiendo las políticas de recorte -del salario de los funcionarios, de ayudas a desempleados, de las prestaciones a dependientes, entre otros- porque, según él, "no se sale de una crisis de deuda endeudándonos más", sino que "se sale con menos déficit", y que cuanto más se logre reducir el déficit público, "más pronto" se abandonará la crisis.
Pues podría comenzar por dar ejemplo personalmente renunciando a los 1.823,86 euros que él -diputado del PP por Sevilla- cobra del Congreso de los Diputados, como complemento mensual en concepto de  dietas de alojamiento y manutención, a su salario oficial de 64.053,79 euros anuales, pese a tener tres viviendas de su propiedad en Madrid. Y procurar que se hiciera extensivo su ejemplo sugiriendo a los otros diez miembros del gobierno que ocupan un escaño en el Congreso -incluído el presidente del gobierno- y que cobran ese mismo complemento, que hicieran lo mismo.

domingo, 20 de octubre de 2013

Una receta antigua

He oído a Antonio Mesa, candidato a presidir las Nuevas Generaciones del PP en Madrid, explicar su gesto rompiendo la fotografía del ex-tesorero del PP, Luis Bárcenas, diciendo que en todos las organizaciones hay algún "garbanzo negro", supongo que intentando hacernos deducir -casi explícitamente- que la mayoría de la cúpula del PP ha sido y es ajena a la corrupción: garbanzos blanquísimos. Que el gesto del joven Mesa haya sido calculado en ese sentido lo corrobora el que ante las preguntas de un periodista sobre si no debiera haber roto más fotos ha respondido sin dudar que "ésta era la foto que había que romper". Efectivamente, parece que para prosperar dentro de su organización, esa y sólo esa debe ser la foto que corresponde romper. 
Pero ese gesto no despeja las dudas sobre la generalizada corrupción del PP, a la vista de  las recientes declaraciones del señor Bárcenas -con numerosos indicios de verosimilitud- en un juicio en Toledo en el que ha proporcionado detalles de sus entregas de dinero -negro también, lamentablemente-  y en mano al mismísimo presidente del PP, Mariano Rajoy y a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, asegurando que los sueldos en B eran toda una tradición dentro del PP y añadiendo que anteriores secretarios generales del PP cobraron igualmente en negro. O, incluso, oyendo a la señora Cospedal afirmar con desparpajo que lo que hayan hecho otros directivos del PP "ella no lo sabe". Menos mal que es la secretaria general; sólo la debe superar en ignorancia de lo acaecido financieramente en su partido el propio presidente del PP.
Concluyendo, todo apunta a que no se trata, tal y como el joven Mesa sugiere, de un garbanzo negro en el cocido, si no más bien de su antecedente gastronómico histórico: una auténtica olla podrida. Bien provista de chorizos, naturalmente.