viernes, 24 de mayo de 2013

Aznar: el retorno

Los dictadores y autócratas tienden a querer convencer al resto de los humanos de que sólo responden de sus actos ante el Altísimo, la divinidad o el más allá. Así sucedía con los reyes preconstitucionales e incluso con el mismísimo Franco que se autodenominó "Caudillo de España por la Gracia de Dios".
En la tan comentada entrevista a Jose María Aznar, éste, ante la pregunta directa sobre su posible vuelta a la política activa dijo, textualmente, "cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país". Por ese orden: primero -el burro delante para que no se espante- dos veces yo, y luego dos mis, que me alarma que el último sea un mi que forzosamente comparto: el país. Sólo le faltó añadir que él sólo responde de sus actos ante Dios. 
Coincido con quien ha señalado como patológico el ego del señor Aznar: tiene que hacérselo mirar porque cualquier día le va a reventar y va a tener un disgusto.

http://elpais.com/elpais/2013/05/24/opinion/1369392081_496124.html

jueves, 23 de mayo de 2013

Una aberración

La Conferencia Episcopal española considera necesario hacer presente en la escuela el saber científico, orgánico y estructurado de la fe, en igualdad académica con el resto de los demás saberes. El uso de adjetivos es gratis, pero por mucho que "vistan" una frase, hay veces que chirrían hasta ensordecer, y éste es un caso.
La fe -cualquier fe- tiene muy poco que ver con la ciencia, ni con la metodología, precisión y objetividad que le son propias. Ni parece que la fe sea corpórea, química o relativa al ámbito de una organización, por lo que es difícil que sea orgánica. Tampoco la fe ayuda mucho a comprender la distribución y orden de las partes de que está compuesta -si es que la fe pudiera descomponerse en partes-, por lo que difícilmente podremos hablar de un saber estructurado. No he hecho más que recurrir al diccionario de la RAE para asegurarme del significado de cada uno de los improcedentes adjetivos utilizados. 
Es evidente, también, que tratar de imponer el conocimiento de la fe en igualdad académica con el resto de saberes humanos es una absoluta aberración. Y esta vez sí: una aberración científica, orgánica y estructurada.

martes, 21 de mayo de 2013

Sin margen

Con un peculiar sentido del humor que no me consta -que se dice ahora- que sea jienense, el señor ministro de Hacienda, nos informa que ahora le llaman socialdemócrata; ¡a lo que ha llegado la socialdemocracia!. Y todo a cuenta de que es el ministro de Hacienda de este país que, en democracia -y puede que desde antes- ha subido más los impuestos en menos tiempo, contradiciendo de largo el programa electoral con el que el PP ganó las elecciones hace año y medio, en el que aseguraban que los bajarían. El señor Montoro se justifica diciendo que, en realidad, él quiere bajar los impuestos, pero que no hay margen. A mí me ocurre lo mismo: puesto a pensar en los epítetos aplicables al señor ministro me gustaría rebajar mentalmente su intensidad y extensión, pero el nivel de cabreo me produce los mismos efectos: me deja sin margen. Ya no llego ni a marginado; a poco que esto dure, seguro que no me quedarán  fuerzas ni para cabrearme cuando el señor Montoro haga otro chiste.

Titulares

Dos titulares de El País, hace una semana: "El PSOE y el PP confían en que la crisis del bipartidismo sea temporal", y hoy: " IU y UPyD explotan la regeneración democrática contra el bipartidismo". No es por ser malpensado, pero ¿no parece que El País se alinea con los "confiados" y se posiciona frente a los "explotadores"?. Desde luego, El País puede adoptar la línea editorial que crea oportuno, si el bipartidismo como fórmula política le parece lo correcto para este momento en éste país, que lo exprese si tapujos. Pero que deje de utilizar para ello el lenguaje pervertido o indirecto; para eso yo creo que le basta con transcribir los comunicados del PP a la prensa.

domingo, 19 de mayo de 2013

La bandera de la Tercera República

Puedo estar más o menos de acuerdo con algunos puntos de lo expuesto por Carlos Oliva en ésta sección de Cartas al Director (La bandera de la República), pero discrepo radicalmente  de su afirmación de que la tricolor, más que movilizar hacia la República del futuro, está suponiendo un freno para mucha gente que la identifica con cierta idea de vuelta atrás, hacia una época que todos nos empeñamos en olvidar.
No creo que todos -yo no, al menos- estemos empeñados en olvidar una época en la que se dió un deseo generalizado de modernización de éste país; analizar las causas por las que se frustró ese deseo y el sufrimiento que conllevó esa frustración es cuestión aparte y también digna de estudio. Y no tengo empeño en olvidar, entre otras cosas porque, como ya dijo  Marco Tulio Cicerón poco después de Aristóteles, "quien olvida su historia está condenado a repetirla"; que esto último parece ser algo en lo que sí nos hemos empeñado últimamente. Sobre colores -una vez eliminados por consenso toros y coronitas- seguro que podríamos ponernos de acuerdo: nos jugamos cosas más importantes.