
Que los grupos municipales de PSOE, Ganar Alcorcón, Ciudadanos e IU-LV -que
suman 17 de los 27 concejales- hayan presentado -y ganado- una moción urgente para exigir la dimisión inmediata de
David Pérez (PP) como alcalde de Alcorcón, al parecer no es suficiente para que éste, a quien le parece muy sorprendente que hayamos llegado al siglo XXI todavía con ese
feminismo rancio, radical y totalitario, asuma el resultado de esa votación, ya que, según él, la decisión de quién gobierna no se toma en una votación de este tipo,
sino en unas elecciones -según ya lo expresó con meridiana claridad el propio Rajoy- donde los vecinos van a votar; que ya hayan votado y ello haya supuesto una representación en concejales que, mayoritariamente, ha solicitado su dimisión, al parecer no le concierne.
Según el señor Pérez, sus insultos a las feministas son un montaje. Ya, pero un montaje que él mismo ha ido montado con perseverancia. Porque sus palabras no se deben a una ausencia accidental de la diosa Fortuna, ya en Agosto de éste mismo año demandó a la asociación Arcópoli por haberle acusado de homofobia,
transfobia y bifobia, a lo que ésta Asociación respondió con un breve historial reciente del señor Pérez en una carta abierta en El País.
A pesar de todo ello, el señor Pérez no se considera a sí mismo machista. Está claro que lo que más puede llegar a separarnos es el propio lenguaje, o por ser más exactos, la semiología.
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