
Para empezar por el final de tan extravagante argumentario, parece que habría que recordar que una persona que no ha nacido no es jurídicamente -ni teológicamente o desde el punto de vista del derecho canónico, ya que su propuesta parece responder antes a directrices religiosas que a necesidades civiles o sociales- una persona y que por tanto no le son de aplicación ni derechos ni deberes que corresponde a aquellas. Y considerar progresista obligar a una mujer a tener un hijo discapacitado creo que califica por sí mismo a quien hace semejante afirmación. Con la que está cayendo, este es ministro de Justicia que tenemos.
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