viernes, 26 de noviembre de 2010

Daños colaterales

"Los ciudadanos españoles se merecen un Gobierno que no les mienta, un Gobierno que les diga siempre la verdad" manifestaba Rubalcaba a raíz de las sucesivas comparecencias del ministro del Interior del gobierno Aznar con posterioridad a los atentados del 11-M. En la teoría conspiranoica del PP, fue ese eslógan -y no sus propios errores- el que dió el poder al PSOE en las elecciones de 2004. En el PP han debido ¿pensar? que que si funcionó una vez, por qué no intentarlo ahora y su vicesecretario de comunicación, el señor González Pons, ha exigido que el gobierno nos diga a los españoles la verdad respecto al coste de la deuda soberana, y no mienta como "acostumbra". Geniales, como siempre -eso sí que se ha convertido en costumbre- los estrategas del PP. En primer lugar, porque si fuera cierto que el gobierno nos miente, su mentira tendría efectos catastróficos para el propio gobierno sin necesidad de denunciarlo, y a corto plazo, además. En segundo lugar, porque si no fuera cierto que el gobierno nos miente, el único resultado de la exigencia del PP habría sido minar la confianza de los todopoderosos mercados respecto a la solvencia española. No se puede ser más eficazmente torpe: en cualquier hipotética guerra, los estrategas del PP conseguirían que los daños colaterales hicieran olvidar el objetivo.

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