martes, 30 de agosto de 2016

Divorcio

A ver si lo pillo: o sea, que Albert Rivera, de manera simultánea a la firma del Pacto de los 150 compromisos entre Ciudadanos y el PP admite que tampoco confía en Rajoy, pero insta al PSOE a que se abstenga en la investidura y que piense más en los españoles; ¿no es eso como procurar impedir un divorcio -de los viejos partidos que no son capaces de ponerse de acuerdo, en éste caso- por el bien de los hijos y que quien lo recomienda sea, precisamente, el/la amante -más joven pero ya desconfiado/a- de uno de los miembros del matrimonio?(quien, por cierto, con amante y todo, se muestra perseverante en mantener el matrimonio o en buscar sustituta a la legítima: seguiré intentándolo con el PSOE después de la segunda votación).
Escribió Voltaire que la idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.

lunes, 29 de agosto de 2016

El guiñol: Escena VIII (el Repacto)

Si el pacto de Ciudadanos con el PSOE se denominaba Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso, el actual, entre Ciudadanos y el PP se denomina 150 compromisos para mejorar España. Según Albert Rivera, la intersección de ambos acuerdos contiene 100 puntos comunes que, seguramente, Ciudadanos estaría encantado de que conformaran el texto del Pacto de la Gran Coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos; en realidad yo creo que Ciudadanos está trabajando en ello: puliendo la redacción del las tablas de la ley conteniendo los mandamientos reformistas, para la regeneración de la vieja política de rojos y azules y la salvación de España.
Lástima que los puntos de éste último pacto  sean del tipo que ya señalé en una entrada anterior, es decir, del tipo voluntarista vamos a mejorar (todo lo mejorable)  o vamos a reducir (todo lo reducible); buenos propósitos que por evidentes nadie discuta pero sin especificar el cuándo, cómo y cuánto. Y ésta vez, no se han resistido a mejorar, incluso, el propio título del pacto (¿alguien imagina el título 150 compromisos para empeorar España?; que eso si tendría mérito).
Así, en el texto del último pacto nos encontramos con las consabidas buenas intenciones tales como lograr Unas finanzas públicas responsables y un sistema fiscal que beneficie a los que cumplen o Racionalizar la política de infraestructuras, otros a medio camino -incluso teóricamente- tales como racionalizar las listas de espera (¿no reducirlas?) ó asegurar que el copago farmacéutico no sea una barrera en el acceso a los medicamentos (¿cómo?, para las magras pensiones de muchos jubilados unos pocos euros pueden convertirse en alturas infranqueables) y finalmente, en el aspecto económico -se nota que en Ciudadanos están a la última, neo-liberalmente hablando- mucho match-funding, crowfunding, capital semilla y StartUps. Si al señor Rajoy el pacto anterior (Ciudadanos -PSOE) le parecía equiparable al de los Toros de Guisando (de veracidad históricamente discutible, no hay ninún documento que lo avale), el actual entre el PP y Ciudadanos le debe parecer equiparable a los Pactos de la Moncloa, por lo menos.
Pero, vamos, que si éste pacto va a durar lo que el anterior -hasta pasado el trámite de la próxima investidura- incluso resultarían excesivos éstos 150 compromisos. Para el próximo pacto propongo a Ciudadanos que no se superen, ya digo, las diez medidas -tenemos asumidos los decálogos, y es propaganda más asimilable - y que se titule Diez cosas buenas para España. Y si tuviera un resumen en dos, como los mandamientos de la iglesia católica, mejor.

domingo, 28 de agosto de 2016

El principio de la rajoyzación

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, ha manifestado hoy su deseo de que el PSOE actúe al final con sentido común, porque, una vez que los españoles han hablado, esto no se aguanta más ya y estar sin Gobierno es una situación absurda.
Con poco más contenido en su discurso que éstas simplezas, después de que los españoles, efectivamente,  hablaran -por dos veces- pero de modo al parecer tan complejo que la clase política -y, en concreto, el propio señor Rajoy- no ha sido capaz de interpretar el mensaje, insiste el presidente del gobierno en funciones en que los demás le arreglen el asunto, para que el pueda seguir a lo suyo. ¿Eso es todo lo que le dicta su sentido común para no seguir aguantando ésta situación absurda?
Y cuando he mencionado simplezas no es por menosprecio; pocos como el señor Rajoy han sabido sintetizar en uno dos de los once principios de la propaganda atribuídos a Goebbels: el de la vulgarización (toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar) y el de la unanimidad (llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad);  que bien podría denominarse en su honor y a partir de ahora, el principio de la rajoyzación: toda propaganda debe ser Popular, y adaptar su nivel al de todo el mundo con sentido común y como Dios manda. 
Además, así ya sólo serían diez los principios, un número más estándar. Y estoy convencido que si al señor Rajoy se le diera el tiempo suficiente, podría conseguir resumirlos en dos: votar al PP sobre todas las cosas y amar al prójimo que haga lo mismo.

jueves, 25 de agosto de 2016

El guiñol: Escena VII (las negociaciones)

Imagino que en los grupos de negociación siempre es necesario contar con alguien que tenga como principal objetivo la componenda: supongo que  sea esa persona el alma del grupo y quien, si la pelota se sale de los límites establecidos por una patada excesiva y no bien medida de alguno de los negociadores, no tiene inconveniente en ir a por ella para poder seguir jugando. En el grupo negociador del PP con Ciudadanos ese papel parece corresponder a Jose Luis Ayllón, actual Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes (ignoro porqué las preposiciones y los artículos de su cargo no llevan mayúsculas), ese perfecto número dos, de Soraya Sáenz de Santamaría durante los últimos años; ese hombre de mirada lejana y sonrisa -posiblemente- neutra e indescifrable  que comenzó su carrera política como presidente de NN.GG. del PP en Cataluña, ya algo talludito para el cargo -de ahí que algunos aún le llamen papi- para después ejercer de fontanero con Aznar en el gobierno y más tarde (2011) ser nombrado para el cargo que actualmente ostenta, en funciones. Pasa por ser  uno de los actuales redactores del argumentario de Rajoy y, por tanto, del PP.
Ayllón, ante las manifestaciones de molestia y/o cabreo de Girauta (Ciudadanos) por la falta de aceptación de muchas de sus propuestas por parte del PP, ha salido rápidamente al quite -ante los medios- para manifestar que tras escuchar a Girauta (bien por el esfuerzo), debo decirles que el PP no está preocupado, sino ocupado (importante precisión temporal) en acercar posturas y conseguir el mayor nivel de acuerdo, añadiendo que no hay ningún motivo para la ruptura y que el PP, siguiendo la metodología de la negociación que se pactó desde el principio, se toma su tiempo para preparar sus respuestas a las propuestas de Ciudadanos (y así prolongar convenientemente las negociaciones). Justifica ese tiempo porque no basta con poner propuestas en un papel, sino que hay trabajar con responsabilidad y garantizar que son medidas realizables y que cuentan con recursos para llevarse a cabo; que ésto también es algo discutible: recursos hay, es su priorización lo que hay que decidir: se trata de propuestas, no de leyes dotadas de presupuesto; si ese fuera el argumento de fondo para el PP, sobraría toda negociación.
Pero Ayllón nos tranquiliza; el partidillo -el guiñol-  sigue: tenemos que entender que hay que darle algo de vidilla al asunto e incorporar algún sustillo o tensioncilla, para que parezca que es verdad lo de las negociaciones regenerativas.

martes, 23 de agosto de 2016

El guiñol: Escena VI (el Pacto)

Leído el texto del documento cuyo título es Pacto Anticorrupción y subtitulado como Condiciones de regeneración democrática y contra la corrupción, firmado por el PP y Ciudadanos, creo que  cabría hacer algún comentario al respecto.
Vaya por delante que hace ya tiempo que aprendí que todos las proclamaciones que indiquen un propósito cuyo contrario sea evidentemente malo -nadie quiere empeorar las cosas, sino mejorarlas- o bien que no se cuantifique y/o concrete en los detalles, valen lo que vale el papel que soporta la proclamación o el tiempo empleado en pronunciarla. Quiero decir que propósitos del tipo vamos a reducir el desempleo o vamos a mejorar la Administración -nadie quiere que aumente el desempleo o empeore la Administración- y no vaya acompañado del cómo, cuánto y cuándo son, en mi opinión, autenticas soflamas, papel mojado.
Con ésto en mente, vayamos comentando -o interrogándonos- sobre los puntos del acuerdo:
1º) Creo que sobra apellidar la corrupción como política y también creo que falta concreción en la denominación cargo público: ¿se está refiriendo el texto a funcionarios o empleados públicos (ya lo sean mediante elección, nombramiento, selección o empleo) o a cargos políticos tales como concejales, alcaldes, etc. ¿es en éste sentido, por ejemplo, el presidente del gobierno un cargo público?
2º)  Cabe aplicar el comentario anterior, aunque aquí sí se distingue entre cargo político y representante público, ¿será el cargo público una fusión de ambos?
3º) Sobre la reforma de la Ley Electoral, además de incrementar la proporcionalidad -vale el comentario inicial, nadie defendería decrementarla- implementar listas abiertas, y la desaparición del voto rogado, ¿que sistema electoral se propone? ¿Uno como éste, quizá? Es relevante para la lucha contra la corrupción.
4º) Sobra, de nuevo, apellidar la corrupción.
5º) Es inocuo, pero irrelevante y prescindible. Se vé que en Ciudadanos creían que cinco puntos eran pocos, o que tendría una rima facilona.
6º) Ya he opinado (en la anterior escena del guiñol) sobre los antecedentes inmediatos y escasos resultados  de las investigaciones parlamentarias en la Asamblea de Madrid  derivadas, también, de un acuerdo anticorrupción entre el PP y Ciudadanos.
Conclusión
Si al PP le pareció un brindis al sol el anterior pacto de partidos entre PSOE y Ciudadanos que integraba una lista con doscientas medidas, no sé lo que esperarán en el PP -o en Ciudadanos-  que opinemos de éstas Condiciones de regeneración democrática y contra la corrupción.
Reflexión(es) final(es):  
No mías, sino extraídas del libro de Angel Gabilondo Por si acaso (Máximas y mínimas): Puestos a cambiarlo todo, conviene incluirse y Despertarse lleva, a veces, años.
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P.S:  Por cierto, el período de aplicación -se deberán tramitar dice el texto- de éstas condiciones sería durante los tres primeros meses de la XII legislatura, a contar desde la fecha de investidura; es decir, después de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco.