lunes, 30 de mayo de 2011

¿No lo entendemos?

Parece que los análisis realizados en el PSOE intentando explicar(se) la última derrota electoral, apuntan todos -los últimos los he oído de Marcelino Iglesias, secretario de Organización del PSOE- en el sentido de que sus tradicionales votantes que en esta ocasión decidieron abstenerse, lo hicieron porque no han entendido la necesidad de las duras medidas de ajuste del pasado año. Es decir, desde el PSOE entonan a coro un relativo mea culpa sobre su falta de pedagogía, pero insisten en la inevitabilidad del drástico ajuste de las cuentas del Estado a costa de parados pensionistas y funcionarios. Es una forma de verlo, muy auto-benevolente, desde luego. Pero pretender ignorar o reducir a la condición de ignorantes o incapaces a todos aquellos que creen que otras políticas y otro reparto de los costes de la crisis fueron y son posibles, sobre todo proviniendo de una fuerza política que se dice progresista y de izquierdas, es un error de bulto. Casi todo -especialmente en política- es cuestión de prioridades; en este país y ahora la prioridad es un cambio real hacia una economía sostenible, lo que incluye asegurar un futuro de trabajo digno a toda la población activa, y a los jóvenes en primer lugar. Si por pretender arreglar lo urgente olvidamos lo importante, mal vamos.

martes, 24 de mayo de 2011

Mañana y el futuro

Vaya por delante que considero a José Blanco, vicesecretario general del PSOE, una persona inteligente y sensata, cualidades que no siempre van unidas. Oyéndole esta mañana analizar la derrota estrepitosa de su partido en las pasadas elecciones estableciendo el núcleo de su justificación en la situación económica y asegurando que la salida a la crisis para nuestro país a medio y largo plazo pasa por un cambio radical de modelo económico no he podido por menos que estar de acuerdo. Sin embargo, a renglón seguido, y en su explicación de las políticas y decisiones del gobierno al que pertenece -en el eterno dilema de un gobernante que es elegir entre lo urgente y lo importante, entre mañana y el futuro- me he perdido: si lo importante es ese cambio de modelo económico, ¿que es lo urgente, asegurar nuestra solvencia económica al precio que sea de modo que los mercados nos miren bien o impedir que el paro -especialmente entre los jóvenes- siga creciendo?. Y si fuera cierto que la medidas económicas tomadas a raíz de Mayo del pasado año han permitido que este país no se haya visto obligado a otras más radicales, como el rescate de Grecia, Irlanda y Portugal ¿cual es la responsabilidad de un gobierno que se dice socialista ante los parados, que no tienen ni agua para la que se prevé larguísima travesía del desierto hasta llegar a la tierra de la Economía Prometida?. Que, por cierto, salvo esporádicas manifestaciones muy poco convincentes como la denominada Ley Sinde, sigue en el limbo de los asuntos importantes pero nunca abordados, acompañando al Plan Energético Nacional.

domingo, 15 de mayo de 2011

En el tren

Soy usuario habitual del tren de cercanías desde hace años, y por ello estoy habituado a soportar la picaresca de pedigüeños profesionales. Suelen recitar -con adecuadas pausas teatrales- y en el tiempo exacto que transcurre entre dos estaciones un relato truculento sobre hijos hambrientos, enfermedades incurables, recientes salidas de la cárcel o intentos de desengancharse de la adicción a las drogas. Se acaba sospechando la verdad cuando transcurridos meses el mismo individuo recita idéntica retahíla -pausas incluidas- los hijos continúan hambrientos -pudiera ser-  la salida de la cárcel continúa siendo reciente y ni la enfermedad ni las drogas parece que hayan hecho ninguna mella en el pedigüeño. Pero hoy no había guión. Un mujer joven nos ha pedido con educación un minuto de nuestro tiempo para informarnos con voz alta y clara -y a veces quebrada- de que era profesora de educación infantil en paro, que se ha quedado sin vivienda por impago de la hipoteca y de que le daba vergüenza pedir como lo estaba haciendo. Un minuto no da para mucho, Claro que la he ayudado. Si era verdad porque se lo merecía y si era mentira también: es una excelente actriz. Aunque tengo casi la certeza de que era lo primero; así está el país.

El paro

Hay experiencias que no se pueden transmitir. Estoy convencido de que quien no haya tenido un hijo, asistido a la muerte de un familiar cercano, se haya visto obligado a emigrar de su país o recibido la noticia de que padece una enfermedad incurable, por poner algún ejemplo, no puede entender lo que piensa y siente alguien que pasa por esos trances, por mucho que se lo expliquen. Y mal se puede resolver lo que no se entiende. Es por ello que también creo quien tiene la responsabilidad de resolver el acuciante problema de cinco millones de personas en este país -y de uno de cada dos jóvenes menores de 25 años-, el paro, debería pasar por esa experiencia, para entender plenamente sus consecuencias, antes de de asumir tal responsabilidad. Es decir, si queremos afrontar el problema del paro con alguna garantía de éxito, deberíamos exigir que todos los políticos con responsabilidad de gobierno acreditaran dos años de permanencia en el paro -en las condiciones habituales que son de aplicación a un parado actualmente en este país- con carácter previo a su nombramiento para cualquier cargo. A ver si así.

La ruleta rusa

Recuerdo cómo, a raíz del terremoto en Japón hace dos meses, autoridades responsables de la seguridad nuclear en nuestro país sacaban pecho respecto a la seguridad de nuestras centrales nucleares -las de Garoña y Cofrentes, en concreto, que utilizan tecnología muy similar a la de Fukushima- diciendo que aquí no tenemos tsunamis. Es evidente que el mar es muy improbable que llegue a las dos centrales españolas mencionadas -salvo que caiga un meteorito en la Tierra, en cuyo caso sobraría seguir argumentando- pero es igualmente cierto que en España existen zonas de conocido riesgo sísmico. La central nuclear de Cofrentes se encuentra en un lugar próximo a una falla geológica similar a la que recorre el sudeste de la península ibérica y se halla a menos de 100 kilómetros de la provincia de Alicante, que es una de las áreas de mayor actividad sísmica de la península, junto a Granada, Málaga y Murcia. ¿Que estaríamos contando hoy si en Lorca se hubiera instalado una central nuclear?. Sin ser catastrofista, además de ejercer de aprendices de brujo, se está -estamos- jugando a la ruleta rusa con la energía nuclear.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Solidaridad/Lorca/elpepuopi/20110513elpepiopi_7/Tes