martes, 17 de enero de 2017

¡Extra, extra!

En nuestro idioma, el prefijo extra significa tanto fuera de como sumamente, por ello cuando el señor Bárcenas ha declarado ante el tribunal que él, durante su etapa como tesorero del Partido Popular, llevaba una contabilidad extracontable -los conocidos como papeles de Bárcenas- nos quedamos sin saber si se refería a una contabilidad extra-oficial -o sea, una contabilidad B, expresión que parecía querer evitar- o bien a una contabilidad buenísma, extra-ordinaria, el depurado culmen de todas  las contabilidades. Que, teniendo en cuenta el tiempo que, al parecer, el señor Bárcenas lleva estudiando su caso y preparando su defensa, bien puede ser que haya elegido inventar esa nueva palabra sintetizando ambas acepciones: extracontable, -o sea, más allá de la contabilidad- como forma de descolocar a jueces y fiscales con ese nuevo concepto en el campo de la administración de los dineros y su aplicación a la tipificación de delitos monetarios; ¿si la contabilidad era extracontable; el juicio debería ser extrajudicial?, ¿no resultaría, más bien, que el único que podría juzgar una contabilidad tan excelente y extra-ordinaria sería únicamente Dios, o la Iglesia católica, al menos? Sobre todo teniendo en cuenta que se trataba de donaciones voluntarias de empresarios sin cárácter finalista, o sea, obras de caridad pura.
¡¡Extra, extra!!, gritaban antaño los voceadores de prensa -otro oficio a extinguir, si no ya extinguido- cuando con habilidad pasmosa, simultáneamente llevaban los periódicos bajo el brazo, los repartían y cobraban. No menos habilidad ha pretendido desplegar el señor Bárcenas en su extra-defensa. Mientras tanto, otros encausados del juicio Gürtel a lo suyo: Correa ojo avizor, como ave rapaz, Crespo doctoral tomando apuntes de todo y Alvaro Pérez el Bigotes contando chistes a secretarias y abogados. Deberíamos exportar -y cobrar- por el espectáculo; para el esperpento pocos como éste país.

viernes, 13 de enero de 2017

La Ley del Embudo (versión eclesiástica)

Yendo un paso más allá en la lógica por la cual la Iglesia católica nos cobra unos euros por visitar las catedrales y otros monumentos religiosos en España -con independencia de que hayamos marcado o no la X de la Iglesia católica en la declaración de la renta, (beneficiándola con un plus sobre el dinero que ya percibe del Estado, es decir, de todos) y de que seamos o no católicos- el cura de San Carlos del Valle (Ciudad Real) a negado (por tercera vez, como San Pedro a Jesucristo) la comunión a una mujer que había dejado de dar donativos a la Iglesia; al parecer la mujer decidió hace dos años, cuando falleció su hermano, destinar a dos ONG's el dinero que entregaba, periódicamente, a la parroquia. Los vecinos, que parece que ya habían denunciado al correspondiente Obispado la actitud de Miguel Palomar para con Ramona María del Pilar Álvarez, en solidaridad con ella, han amenazado con no ir a misa el domingo. Que, bien mirado, es lo que a nivel global deberían comenzar a hacer todos los católicos practicantes españoles si la Iglesia católica persiste en su intención de continuar gozando de privilegios y exenciones medievales en su obligada contibución al erario público, ignorando, para empezar, uno de los mandatos de Jesucristo: Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios (Mateo 22:21); que parece que, en una fusión eclesiástica de las Escrituras con la universal Ley del Embudo, ha quedado así: Pagad a la Iglesia, que ella ya decidirá lo que es de Dios y lo que es de César. Y César, callado. O asintiendo desde el Tribunal Constitucional.

martes, 10 de enero de 2017

Negociando

El presidente del gobierno y presidente del PP, Mariano Rajoy, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y los equipos de ambos partidos que protagonizaron las negociaciones que finalizaron en el pacto de investidura que dió, de nuevo, la posibilidad al señor Rajoy de formar gobierno,  se reunieron el pasado lunes por la noche; según fuentes del PP se trató de una cena distendida para cuidar las relaciones. Y el señor Rivera también aclaró después  que durante la cena  no se habló de los presupuestos ni de otros compromisos del pacto de investidura y que se celebró exclusivamente para reconocer la labor de los equipos que negociaron el acuerdo. Por si no aun así no había quedado claro, el vicesecretario de Organización del PP, el señor Martínez Maíllo, declaró igualmente a los medios que  no había un orden del día ni ninguna cuestión concreta que debatir y que simplemente era una reunión más de las muchas que mantiene el PP con Ciudadanos. Vamos, que creo que lo único que sí hicieron fué cenar, algo así como el comamos y bebamos, que mañana moriremos -que San Pablo reprochaba a los epicúreos en una de sus epístolas a los corintios- es decir, básicamente un reconocimento mutuo de lo bien que les ha salido lo de la investidura y de lo bien que ambos partidos negocian. Por el bien de España, naturalmente. A ver si algún día tiene el señor presidente del gobierno el detalle de sentar a algún español común a su mesa -recordando pretéritas caridades del tipo siente un pobre a su mesa- sobre todo teniendo en cuenta la parte alícuota que a cada uno de ellos les (nos) ha tocado en la contribución de los miles de millones con que se han salvado bancos y autopistas -por ejemplo- con fondos detraídos de los servicios públicos. Que esa sí que fué una negociación ejemplar. Y rápida.

jueves, 5 de enero de 2017

Sinsorgos (*)

Supongo que cuando el señor presidente del gobierno opina que eso ya está sustanciado judicialmente al referirse a las responsabilidades atribuíbles al Ministerio de Defensa que entonces dirigía Federico Trillo en el accidente del Yak-42, se está refiriendo a que ya hubo sentencia al respecto, que ese es el significado admitido de la palabra sustanciar en Derecho: tramitar un asunto por la vía procesal adecuada hasta dejarlo en condiciones de ser sentenciado. Pero es que ese es precisamente el problema: que las sentencias habidas no hacen justicia a las víctimas del accidente por no establecer claramente las auténticas responsabilidades del gobierno y de la Administración del Estado en el caso;  que la reciente sentencia del Consejo de Estado considere responsable del accidente al Ministerio de Defensa no puede ser considerado irrelevante y debería -entre otros motivos- reabrir la vía procesal del caso a la vista de los razonables indicios de que se cometieron numerosas irregularidades -por no decir claramente que algunas autoridades mintieron, a sabiendas- y de que, en definitiva, no se hizo justicia, la justicia que sin duda merecían los militares españoles que murieron en el accidente. Si somos estrictos con el idioma, éste caso no estará sustanciado hasta que no se cumpla con lo obligado por la vía procesal adecuada, pese a que de ello haga muchísimos años -razón de más para subsanar la tardanza-, como ha recordado el presidente del gobierno; no entiendo porqué ningún delito ha de prescribir y menos aún que ciertos crímenes tengan  fecha de caducidad, quedando como resultado una impunidad y un olvido que hieren permanentemente a los descendientes de las víctimas y a su memoria como es el caso de éstos militares fallecidos y también el de los miles de desaparecidos durante la guerra civil que no gozaron de una vía procesal adecuada (y la mayoría de ellos ni inadecuada); que tampoco, en éste último caso, los años, por sí solos, son capaces de cerrar las heridas.
Por cierto, tampoco la palabra accidente (suceso imprevisto que altera la marcha normal o prevista de las cosas, especialmente el que causa daños a una persona o cosa) parece que sea la adecuada para referirnos a la causa de la muerte de los militares en el Yak-42: imprevisto no fué, y menos para quienes debían haber velado, precisamente, por prever que no ocurriera.
Pese a todo ésto, parece que el señor Trillo, confiando en su memoria, pretende volver como letrado al Consejo de Estado; sin duda para afinar los informes de esa institución.
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 (*) Sinsorgo(a); palabra utilizada, sobre todo, en el País Vasco.

martes, 3 de enero de 2017

Lobbies

Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, afirma que lobbies con intereses bastardos han querido destruir a Ciudadanos, más concretamente, ha afirmado que si la Ejecutiva de Ciudadanos no hubiese expulsado sistemáticamente y sin dudarlo a grupos organizados de personas, procedentes de otras formaciones o de lobbies, que se afilian para ir contra los intereses del partido, éstos podrían haber destruido a la formación naranja. 
La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros, según afirma un aforismo anónimo sobre la política y que bien podríamos complementar con otra frase de  Miguel Delibes: para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad. Quiero decir que además de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres, los políticos -la casta política- aspira también a vivir -con desahogo, además de fácilmente- de ello.
Tiene su aquél que el señor Girauta, con su amplia experiencia en otros partidos políticos -de muy joven se afilió a la Joven Guardia Roja, más tarde fué militante del PSC, pero se presentó después por tres veces como candidato en las listas del PP- y al que seguramente ficharon en Ciudadanos por esa amplia experiencia externa, sea el más ardiente defensor de la identidad naranja; que sea cual sea, él parece conocer en profundidad: es sabido que en éste país los más ardientes antijudíos y defensores de la Fe fueron cristianos nuevos y conversos. Y resulta chistoso que achaque a lobbies con intereses bastardos la intención de acabar con Ciudadanos, cuando es vox pópuli que Ciudadanos es probablemente la invención de poderosos grupos económicos de presión -que en Ciudadanos lo nieguen siempre entra en la lógica de mantener engañados a parte de los pobres a los que se refiere el aforismo antes mencionado, aquellos que lo son en toda la extensión de la palabra- y áun más chistoso que pretenda establecer una frontera entre lobbies buenos (o legítimos, por su apoyo a Ciudadanos, supongo) y lobbies malos (o bastardos, por su intento de destruir a Ciudadanos); consultado el actual Registro de grupos de Interés no he encontrado que los lobbies se clasifiquen así, ni que se recojan esas categorías entre sus datos, ya que todos tienen padre conocido, el que figura en el Registro con nombres y apellidos como persona responsable. Y realmente no he encontrado, por ejemplo, que el Ibex35 se haya dado de alta en el Registro como tal entidad supraempresarial, ni sé si eso sería posible; ¿se  referirá el señor Girauta al mencionar lo de intereses bastardos a algún lobby de esos de los que no han salido de las sombras y que, por tanto, ni están registrados ni es fácil que lo estén algún día?