viernes, 23 de enero de 2015

Lo que nos merecemos

Parece que se va cumpliendo, punto por punto, el guión establecido; el propio Luis Bárcenas -hablando de sí mismo en tercera persona- nos lo confirma: Luis ha sido fuerte y, por consiguiente, espera que la familia -el PP- cumpla con su parte del acuerdo y le permita salir de la cárcel y disfrutar de lo suyo en libertad. Y ha añadido un mensaje claro -tan claro que hasta los que no somos dirigentes del PP lo hemos entendido-: salvo lo que ya es conocido -la contabilidad en B del PP- no voy a añadir de mi boca lo que todo el mundo sospecha (que esa contabilidad paralela y oculta era paralela y oculta porque respondía a unos procedimientos que igualmente eran paralelos  respecto a la legalidad y debían permanecer ocultos por idéntica razón). Es cierto que sólo la constatación de lo primero, en cualquier país democrático, hubiera dado lugar a la dimisión integral de toda la cúpula de un partido político inmerso en tales prácticas fraudulentas, pero parece que aquí todo consiste en aguantar el tirón veinte días y después todo olvidado;  aquí paz y después gloria. Tenemos lo que nos merecemos por soportar tanta indecencia.

viernes, 16 de enero de 2015

La bolsa o la vida

Por si a éstas alturas no tuviéramos ya claro que importa más, el dinero o las personas, día a día éste gobierno se encarga de despejar tan hipotética duda; en línea con una  perversión del lenguaje que deja en mantillas a la del Ministerio de la Verdad de la novela de Orwell y de la cual tomamos obligatoriamente a diario un par de dosis, el flamante ministro de Sanidad, en relación con el tratamiento de los pacientes de hapatitis C graves -de los que se estima que existen unos 30.000- nos informa de que lo importante no es el dinero, sino saber cómo tenemos que tratar a los pacientes y garantizarles que la indicación de los médicos hagan les llegará, para, a continuación, hacer todo lo contrario: posponerlo sin fecha creando un comité de expertos con el  objetivo de elaborar un plan integral contra la hepatitis C. Que yo me pregunto: ¿hay plan mejor -y más integral- que proporcionar a todos los pacientes el medicamento prescrito por profesionales del Sistema Nacional de Salud a quienes éstos estimen necesario?; seguramente muchos de esos pacientes no podrán esperar -bien quisieran- ni tan sólo a conocer el dictamen del docto comité.
Y éste ministro de Sanidad ocupa el cargo por ser, supuestamente, uno de los de mayor sensibilidad social dentro del PP; seguramente una de la dosis de perversión  linguística que tomamos el día de su nombramiento.

jueves, 8 de enero de 2015

Las libertades de otros

El ministro del Interior, señor Fernández Díaz (sí, ese al que parece importarle más la muerte de un policía francés que la de un policía español) ha manifestado a raíz de la masacre en Charlie Hebdo, en la que han muerto doce personas, que supone un ataque a la esencia de la democracia: la libertad de expresión. Y él, titular de un Ministerio que en cuanto a la libertad de expresión promueve actualmente una legislación que nos retrotrae a tiempos muy pretéritos, lo ha afirmado sin sonrojarse ni tartamudear: para todo hay que valer. O quizá piense que hay asuntos -como la democracia- que sólo son adecuados para países de régimen republicano y laico pero no para el nuestro, monárquico y en el que se concede la medalla del mérito policial a la Virgen del Amor Hermoso.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Un ministro planetario

De vez en cuando los planetas se alinean -y aquí un gesto con la mano trazando esa imaginaria línea- y se produce un rebote de la economía. ¿Soy insomne y estaba de madrugada viendo una de esas cadenas en las que visionarios, quirománticos o adivinadores de exóticos nombres cobran a tanto el minuto por decirte que tu futuro va a tener altos y bajos?. Pues no, estaba viendo un telediario en el que el ministro de Economía del Estado español nos explicaba las causas de nuestra milagrosa recuperación económica (que, como es indiferente que las comillas las coloque en milagrosa o en recuperación, he decidido no gastarlas, que están los tiempos muy malitos). Eso sí, el señor ministro nos advertía -al más puro estilo de un vidente profesional- de los posible peligros que le podrían sobrevenir a esta recuperación, sobre todo de los domésticos y políticos...y que empiecen por Po, le faltó predecir.
Pues nada, señor de Guindos, sabiendo ya cual es el truco para enderezar la cuestión económica, si vienen mal dadas nos acercamos unos millones de españoles -con menos no se podrá- a poner a los planetas en fila de nuevo. Y, de paso, acabamos con el paro.

 http://elpais.com/elpais/2014/12/20/opinion/1419094557_326615.html

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Bipartidismo, estabilidad...y cintas de video.

Últimamente tanto el PP como el PSOE andan bastante revolucionados con la posibilidad de un gran acuerdo de Estado tendente a asegurar la estabilidad de gobierno como forma de apuntalar un bipartidismo que pierde sangre a chorros (o viceversa). Habría que recordar que el bipartidismo, que ha sido casi consustancial con el actual período de democracia en España, va camino de igualar los 49 años (1874-1923) que duró el régimen político conocido como la Restauración y que se basó, igualmente, en el bipartidismo de conservadores y liberales; resulta curioso saber que el nombre "oficial" del partido conservador fué el de  Partido Liberal Conservador: quizá acabemos conociendo un nuevo Partido Socialista Popular que cierre este ciclo.
Si tanto el PP como el PSOE dedicaran sus capacidades a analizar aquél período histórico y las causas del  hundimiento de aquél régimen antes que a anatemizar las alternativas políticas al bipartidismo que están surgiendo actualmente y a continuar vendiéndonos la estabilidad política como un bien en sí mismo, quizá pudieran entender las causas de su desconexión con una sociedad a la que dicen representar mayoritariamente.
Por cierto, cualquiera de los países nórdicos europeos que tomemos como muestra ha tenido mucha menos estabilidad política que España en los últimos treinta años, pero ya quisiera yo para nosostros la mitad de sus políticas sociales actuales.


 http://elpais.com/elpais/2014/12/06/opinion/1417889455_345840.html