viernes, 14 de octubre de 2016

Sesgando la verdad

Parecería, tras las declaraciones de Francisco Correa  ante el tribunal de la Audiencia Nacional en las que manifiesta que terminó su relación con el PP por falta de química personal entre los miembros directivos de la trama Gürtel y Mariano Rajoy, que deberíamos deducir que Rajoy y su equipo fueron los que, de algún modo, acabaron con las relaciones entre esa trama y el PP a nivel nacional; sin duda esa es la intención de Correa en su búsqueda de un acuerdo con la fiscalía que le permita reducir su prevista condena: proporcionar nombres de chivos expiatorios de figuras de segundo nivel en el PP -Bárcenas, Alvarez Cascos, Arenas, etc.- preservando, al mismo tiempo, la figura de Rajoy como representante actual de un poder que aún podría recaer sobre él con mucho peso; difícil equilibrio que sin duda Correa lleva tiempo afinando y graduando para ver como poner en práctica una forma de  tirar de la manta que conjugue sus dos necesidades actuales.
Pero lo más verosímil es que el abandono de la trama Gürtel de Madrid y de la sede central del PP para trasladar el grueso de su negocio a Valencia se deba a causas mucho más simples y que nada tienen que ver con compatibilidades ni químicas personales: en 2004 el PP deja de gobernar en España pero continúa gobernando de forma absoluta y absolutista en la Comunidad Valenciana; a partir de entonces los contratos de obra pública de los que beneficiarse como intermediarios y conseguidores -que era a lo que, fundamentalmente, se dedicaba la trama Gürtel- ya sólo estaban en Valencia, que eran donde podían manejarse a voluntad de corruptores y corruptos; tan simple como eso. La declaración de Correa constituye una verdad sesgada (torcida) y por tanto deja de ser toda la verdad y sólo la verdad. O sea, deja de ser la verdad.
Dijo Jacinto Benavente que La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un gran disgusto. A elegir. Por lo que sabemos de Rajoy, él lleva tiempo intentando lo segundo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

¿Libertad?

Creo que entiendo las profundas razones que motivaron tanto a Lenin como a Fernando de los Ríos en su famosa entrevista de 1920 (sí, hace un siglo) en Moscú, cuando el primero le preguntó ¿Libertad para qué? y el segundo respondió libertad para ser libres; supongo que el primero se refería a los condicionantes  -seguridad material, inmediata- que han de ser garantizados con carácter previo a cualquier persona para que ésta pueda de manera efectiva ser lo suficientemente independiente para poder ejercer su libertad y el segundo se refería a esa libertad instintiva, casi física, que el ser humano necesita a diario, permanentemente, casi como el aire, para poder ser realmente persona.
Y cuando veo el panorama actual en España, donde impera el trabajo precario con sueldos que no bastan para sacar de la pobreza a trabajadores en esas condiciones, donde las instituciones de justicia tienen que soportar atascos de corruptos -además de muchos otros que han saqueado y saquean impunemente- donde se promulgan leyes para la seguridad ciudadana que lo son contra la ciudadanía, donde las perspectivas de futuro son tan escasas para los jóvenes que muchos se ven obligados a emigrar, donde el partido que incurre en las causas de todos éstos ataques a la libertad y a sus requisitos pretende -por los medios previstos legalmente o por los que sea necesario- continuar con las políticas que nos han llevado hasta aquí, noto que me falta el aire, que nos falta el aire.
Pero el propio Fernando de los Ríos, dijo hace casi un siglo y con toda claridad: Economía libre quiere decir hombre esclavo y, en cambio, una economía sojuzgada y sometida es lo único que hace posible una verdadera posición de libertad para el hombre.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Felicebrianismo

Prosigue ininterrumpidamente El País en su línea de pensamiento único disfrazando y manipulando la realidad con el lenguaje como herramienta: El PP se enfrenta a su pasado más oscuro en el juicio de la trama Gürtel; la trama que pudrió al PP de Rajoy. ¿Donde está la manipulación?: en referirlo todo al pasado, a algo que fué y que es posible -y hasta probable- que ahora ya no sea. Es cierto que Rajoy permanece en el ojo del huracán mediático, pero es que es imposible dejar fuera del tinglado corrupto a alguien que ya ocupó puestos de la máxima responsabilidad en el PP y en el gobierno hace veinte años, a alguien que hace siete años presentó al PP como un partído víctima de la corrupción, negando las numerosas evidencias que integran la trama Gürtel y que apuntan al PP y a su dirección como responsables directos, entre Rita Barberá, Francisco Camps, Ana Mato y Esperanza Aguirre (autoproclamada destapadora oficial de la trama) y toda la plana mayor del PP haciendo bulto en el respaldo al jefe.  
Con todo, insiste El País en hablar del pasado: El juicio de Gürtel examina una época de corrupción. Sí, ¡qué malote fué el PP en aquella época!, en cuanto Rajoy se vaya tendremos un PP como es debido, con sus mayorías absolutas y tal. Felicebrianismo en estado puro.

martes, 4 de octubre de 2016

Cariblanco

Sin llegar a circo -lo digo en serio- pero tras el espectáculo mediático que ha sido entretenimiento incluso fuera de nuestro país, resulta que Javier Fernández ha devenido Cariblanco -también conocido como Oliver, Listo o Clown- de una troupe de 10 personas denominada gestora del PSOE. De apariencia fría y reservada, Cariblanco representa la ley, el orden, el mundo adulto, la represión; es  petulante y a menudo autoritario y malicioso, pero resulta ser el amo de la pista. Como buen Cariblanco -aunque por el momento sin un Augusto que le dé la réplica; ¿García-Page, quizá?- Javier Fernández nos ha dejado, desde su gesto serio y trascendente alguna que otra reflexión, sin duda con el propósito de distender el ambiente con su peculiar sentido del humor:
1ª) Nos ha aclarado que considera su función la de intentar apaciguar a la organización y enfriar el magma en que se ha convertido el PSOE. No veo la vulcanología en manos de aficionados; en fin, que no resulte abrasado que aunque dá mucha risa a los demás a uno mismo luego le escuece.
2ª) El PSOE se ha podemizado en gran medida. Está bien utilizar de cuando en cuando el humor del absurdo, pero parecería más adecuado que este chiste se lo encomendaran a un Augusto experimentado.
3ª) Una abstención no es lo mismo que un apoyo. Gracioso, porque en este caso y en otros semejantes no obstaculizar es lo mismo que permitir. También más propio de un Augusto, que le sacaría más punta.
4ª) Hay una cosa peor que un gobierno en minoría del PP, que es un gobierno en mayoría del PP. No está mal pero queda un poco soso; qué tal si se rematara con un y todavía peor sería volver al bipartidismo o, o... -titubeo- un Diluvio Universal. Todo ésto dicho con la prosopopeya y la voz profunda propias de un majestuoso Cariblanco.
5ª) Ayer conversé con Mariano Rajoy, pero aún no he hablado con Pedro Sánchez; ayer le llamé, por si necesitaba algo o quería hablar, pero comunicaba, y al final no hablamos. Esto, bien montado y con gesto entre despistado y ausente -tipo Groucho- es de risa garantizada.
6ª) Yo no negaría en absoluto la palabra a las bases. Los que hemos sido elegidos no podemos eludir nuestra responsabilidad. Ahora bien, hay que dialogar con ellas; no tengo la menor duda que son los militantes los que mandan en el PSOE, aunque no se puede estar consultando constantemente a las bases porque a ellas les corresponde decidir en el momento clave, que es la elección del secretario general del PSOE o en algún momento excepcional. Creo que como chiste está un poco verde y, además, puede que no fuera generalmente entendido, o algo peor.
Condiciones de Cariblanco -no hay más que verle la cara- el señor Fernández tiene, otra cosa es que el guión no esté, de momento, a la altura. En fin, tras algún rodaje repitiendo el argumentario que el felicebrianismo traslade a la gestora del PSOE y afinando los gags anotando la reacción del público tras sus comunicados puede que le vayamos cogiendo el punto. El nombramiento de un Augusto oficial sería, desde luego,  muy conveniente. Y García-Page, con esos mofletes acompañando a una buena nariz roja y redonda, lo está pidiendo a gritos (hay que ver sus pruebas vendiendo un candidato potente del PSOE).

sábado, 1 de octubre de 2016

Desinformando

Transparente en sus intenciones el editorial (*) de hoy en El País. Confieso que hace ya tiempo que visto que es una versión -a veces parecidísima- a lo expuesto en La Razón o El Mundo no entro en El País ni a ver la viñeta de El Roto -no vaya a ser que en el trayecto me contamine con material tóxico- pero hoy he querido comprobar a que grado de parcialidad puede llegar un medio que fué referencia en el ámbito informativo y que en tiempos nos hizo sentir casi británicos oyendo la BBC. Y lo he comprobado: es un editorial a guardar como ejemplo de lo que nunca debería ser un editorial:  parcialidad sin tapujos y autopontificación de la misma bajo el pretexto de responsabilidad institucional; imposible desinformar con mayor densidad e intensidad en tan poco espacio. 
Sólo voy a reproducir una frase del mencionado texto para suponer cuales son los aires que actualmente se respiran en la dirección de El País: Ni Felipe González, ni Joaquín Almunia ni José Luis Rodríguez Zapatero se aferraron al argumento populista de convocar a los militantes para atrincherarse en el cargo; más claro agua: para El País convocar a los militantes no es un instrumento legítimo y casi obligado -aunque pocos lo practiquen- de la democracia por la que han de regirse los partidos  (según reza la vigente Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos) sino un argumento populista
El resto, variadas alabanzas a la figura de Pedro Sánchez tales como insensato sin escrúpulos, cobarde, sectario, desviado ideológico (!!) y mentiroso entre otras lindezas que necesitan de más de una palabra. Y que conste que Pedro Sánchez no es santo de mi devoción.
___________________________________________

P.S.: ...para intentar entender lo que El País enturbia...a oír con atención.
 
(*)...para quien no pueda consultarlo, o por si desaparece:

Salvar al PSOE

El cese inevitable y legítimo de Pedro Sánchez es la única salida para el partido

 

La salida del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, forzado por la dimisión este miércoles de una mayoría de su comisión ejecutiva, es imprescindible. En circunstancias normales en la vida de cualquier partido político, el revés recibido por el PSOE en las elecciones autonómicas celebradas en Galicia y el País Vasco el pasado domingo, que se suma a las derrotas cosechadas en las dos elecciones generales del último año, donde el PSOE ha obtenido los peores resultados de su historia, deberían haber supuesto la dimisión automática de su líder. Cualquier dirigente político cabal lo hubiera hecho sin dudarlo. Pero Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso.

La sucesión de acontecimientos ocurridos desde el pasado domingo, empezando por su incomparecencia en la misma noche electoral y terminando por la cobardía de enviar a su número dos —tal vez el único que le queda al lado— a dar explicaciones en su lugar, son prueba del nivel de degradación en el que Sánchez ha dejado el cargo de secretario general del PSOE. En medio quedó una rueda de prensa, el lunes, en la que lejos de asumir con humildad la derrota y felicitar democráticamente a los vencedores, se lanzó en tromba contra sus críticos, acusándoles —en la mejor tradición sectaria— de desviación ideológica y de trabajar para beneficiar al principal rival, el Partido Popular.

Pero la gota que sin duda ha colmado el vaso ha sido la decisión de adelantar el congreso del partido con el exclusivo fin de hacerse reelegir y blindarse frente a una segura derrota en unas próximas elecciones, faltando así a los compromisos adquiridos con sus compañeros de partido, que supeditaban cualquier movimiento interno a la formación de un Gobierno.

Ahora, los órganos competentes del partido han dejado sin funciones a la ejecutiva de Sánchez y, de esa forma, ha quedado anulada la secretaría general. Una gestora debería conducir el partido hasta la celebración de un congreso extraordinario, que de ninguna forma debería tener lugar antes de que quede despejado el horizonte de la gobernabilidad de España.

El enrocamiento del que hizo gala Sánchez al negarse a aceptar su cese por la pérdida de confianza por parte de la mayoría de su ejecutiva y su pretensión de seguir adelante con la convocatoria de un congreso aboca al PSOE a un proceso de destrucción a la vista de todo el mundo. Su empecinamiento en seguir con esa hoja de ruta insensata es el que de verdad refuerza al PP y a Podemos, debilita al PSOE y aleja a su partido de cualquier posibilidad de gobernar en un futuro próximo.

Ni Felipe González, ni Joaquín Almunia ni José Luis Rodríguez Zapatero se aferraron al argumento populista de convocar a los militantes para atrincherarse en el cargo. Supieron elegir el mejor momento para irse por el bien del partido. No es el caso de Sánchez, dispuesto a hundirlo en las urnas por años.

Hemos sabido que Sánchez ha mentido sin escrúpulo a sus compañeros. Hemos comprobado que sus oscilaciones a derecha e izquierda ocurrían únicamente en función de sus intereses personales, no de sus valores ni su ideología, bastante desconocidos ambos. Admitimos no tener gran confianza en su capacidad de rectificar. Pero queremos hacer, pese a todo, un esfuerzo final y llamar a Sánchez a recapacitar: que medite sobre el daño ya causado a su partido y que se vaya para no causarle todavía más.