miércoles, 10 de agosto de 2016

El guiñol: Escena I (las condiciones)

Sigo sin entender -no escucho a nadie que tenga algún interés en aclararlo- el porqué, una vez que Ciudadanos pase supuestamente de la abstención al sí al PP en la votación de investidura de Mariano Rajoy, el PSOE debería desplazase de su no es no a la abstención; ignoro si ello se debe a un desconocido efecto alud por el que todas las fuerzas políticas deban acercarse un grado al PP, olvidando sus políticas profundamente antisociales durante la penúltima legislatura y la corrupción estructural de ese partido prácticamente desde su fundación. La responsabilidad política no pasa por facilitar la gobernabilidad de quien sea -aunque coincida que sea la formación política más votada- sino por mantener los propios principios y las promesas realizadas a los votantes (creo sinceramente que un útil principio de regeneracion política consistiría en dar a las promesas electorales carácter contractual).  Por tanto, que Felipe González haya calificado como el primer acto de responsabilidad política que ha habido desde las elecciones el hecho de que Albert Rivera apoye la investidura de Mariano Rajoy sólo sirve -por si a alguien le fuera útil- para ubicar con más exactitud a Felipe González y a valorar el respeto que tiene por la actual dirección del que supongo que todavía es su partido.
Tampoco entiendo -e, igualmente, nadie gasta mucho tiempo en explicarlo- el porqué es tan irresponsable preferir unas terceras elecciones a un apaño para que el PP prosiga con sus políticas antisociales y su corrupción institucionalizada.
Aunque sin entender ni una cosa ni otra, sospecho con intensidad que tras las bambalinas todo está acordado y que en éste guiñol el primer personaje, Albert Rivera, ya ha salido a escena con la lista de sus seis condiciones en la mano. Que de alguna de ellas podríamos predecir los resultados: la primera sesión de la Comisión de investigación sobre corrupción de la Asamblea de Madrid se produjo en octubre de 2015 y desde entonces se han celebrado 14 sesiones que han tratado temas importantes (algunos de ellos judicializados), pero que, en realidad, solo han servido para alimentar el circo político y establecer la pena de telediario para el PP -que no parece tener ninguna trascendencia en unas elecciones- pero sin adoptar ninguna medida con repercusión real. Regeneracionismo de guiñol, también.

domingo, 7 de agosto de 2016

Sanata

El actor malagueño Antonio Banderas ha hablado -muchos actores o actrices, cuando hablan sin guión, sanatan- este sábado de política en Marbella y ha lanzado un mensaje -el mensaje- al PSOE al asegurar que no cree que por abstenerse se apoye la política de otro. Abstenerse significa, según el diccionario de la RAE,  no participar en algo a que se tiene derecho o bien privarse de algo, pero, en ambas acepciones, nada se dice de que la abstención pueda beneficiar o apoyar -o no- a un tercero. En el tema que nos ocupa está claro que una abstención del PSOE apoyaría que el PP continuara gobernando y, en definitiva, también apoyaría y daría continuidad a sus políticas. Que los abstencionistas le afinen el argumentario a Banderas.

Intensa y social

Según la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, la recuperación en España es muy intensa y social.
En el informe publicado en el presente año por la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) y titulado Expulsión social y recuperación económica se afirma, para empezar, que las transformaciones de la cuarta revolución industrial podrían dejar al margen a numerosas personas. La reconfiguración del vínculo social por medio del modelo del "empresario de la propia fuerza de trabajo" y del papel del Estado como activador debería reformarse en el sentido de recuperar en la "política de lo social" a los ignorados, los no útiles, los expulsados, igualmente se constata que la reducción de la pobreza en períodos de crecimiento no compensa el aumento de la misma en los períodos recesivos y que, en todo caso, el mercado de trabajo ha experimentado un rápido deterioro con peculiaridades sobre períodos anteriores, ha aumentado el desempleo con una elevada tasa de paro de las personas de referencia del hogar (aquellas que aportan el ingreso principal), y un número relevante de hogares en los que no se perciben ingresos. El informe también señala la creciente desigualdad en la distribución de la renta interterritorial e intraterritorial en España.
Según otro informe  de Oxfam Intermon (Una economía al servicio del 1%) España es la nación de la OCDE en la que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre y superando hasta en catorce veces a Grecia.  En ese mismo informe se asegura asegura que la pobreza y la exclusión en España han aumentado de manera alarmante en los últimos años, con 13,4 millones de personas en riesgo de exclusión en el año 2014 (el 29,2% de la población española), mientras la fortuna de veinte personas en España alcanza un total de 115.100 millones de euros.
Así de intensa y de social es la recuperación en España.

viernes, 5 de agosto de 2016

Tercio de varas

Odón Elorza es uno más de los notables socialistas que defiende que el PSOE finalmente se abstenga para facilitar la investidura de Mariano Rajoy y un gobierno del PP que evite la necesidad de unas terceras elecciones; eso sí, defiende igualmente que ésto sea una venta y no un cesión graciosa con el único objetivo de asegurar para el PSOE la jefatura de la oposición: asegura que debe haber condiciones claras y concretas y siempre después de que el hoy presidente en funciones sea castigado en una primera votación (y guardar mínimamente las formas por parte del PSOE, de paso).
Puede que tenga más justificación una venta -obtener algo a cambio- de su abstención, pero no creo que tal transacción estuviera en la mente de la mayoría de los cinco millones y medio de personas que votaron al PSOE en las pasadas elecciones. También, según Elorza, Mariano Rajoy debe ser castigado en primera votación, como un toro en el primer tercio, o tercio de varas, imagino que con el objetivo de  que el puyazo haga que sea consciente -más- de la poca fuerza que le asiste aún siendo el PP el partido con más escaños en el Congreso de los Diputados; aunque también podría servir para descubrir las condiciones de bravura, temperamento y comportamiento (si es bravo o manso; si es fijo o distraído; si es pronto o tardo; si humilla, si recarga, si embiste apretando con un pitón; si trata de quitarse la vara y hace sonar el estribo; si es fuerte o blando) o para ahormarlo para su lidia, mediante puyazos breves, bien colocados y dosificados, restándole poder y corrigiendo defectos de su embestida o para que nos recreemos en la belleza del toro bravo en acción: cuando se arranca con alegría al caballo y recarga, retorciendo la cola, indicador inconfundible de genio y bravura, como aquí se describe. Personalmente esto último no lo creo, las cualidades de manso (suele escarbar y olfatear, lavantar las manos, olisquear los burladeros y saltarlos intentando huir, no se arranca a los caballos si no se le tapa la salida, tampoco se arranca si se le cita de largo, hace extraños, recula y se va de la suerte...) del presidente del gobierno son de sobra conocidas. También es sabido que los mansos pueden resultar los más peligrosos y que pelearse con ellos requiere mucha seguridad y valor.
En todo caso, aquí se muestran partidarios de no abreviar el tercio de varas reduciéndolo a un sólo puyazo, ya que así se inutiliza el toro para la lidia, el ganadero se queda sin apeciar las cualidades de su pupilo y el aficionado llega a sentir respulsión y asco y se propone, en consecuencia,  un tercio de varas  con un mínimo de tres puyazos (pero sólo con la pirámide de acero, no hasta la cruceta) y, en su defecto, que sea condenado a banderillas negras. Que yo traduzco como que lo mejor sería -a pesar de todo-  ir a unas terceras elecciones: lo de las banderillas negras parece aún peor: ¿serán los hombres de negro de la Troika?

jueves, 4 de agosto de 2016

La Yenka

Es incontrovertible: una de las principales características de la vida es que resulta ser un cambio constante; en el caso de la vida política también pero, además, acelerado: los partidos nos suelen vender el cambio perpetuo -algo inevitable- como si lo estuvieran inventado ellos. Otra cosa es que, en general, sea una cambio ficticio, gatopardiano: Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi.
Hace unos meses -pocos- el PSOE intentó convencernos de que su acuerdo con Ciudadanos era de los más conveniente para el país -todo por España- dado el carácter progresista y regeracionista de ésta formación política; hoy el PSOE anima a que el PP asuma su responsabilidad y logre acuerdos con las derechas para que Mariano Rajoy logre -por fin- su investidura, lo que permitiría al PSOE liderar la oposición. Es decir, que o bien Ciudadanos ha abandonado en éste tiempo  su voluntad regeracionista y progresista para hacerse de derechas o bien el PSOE ha pasado de ser de derechas -o, al menos ambidiestro, cuando adoptó gran parte del programa de Ciudadanos hace unos meses- a ser hoy de izquierdas.  Que yo más bien creo que no es que en éste caso concreto haya existido ningún cambio; más bien ocurre que Ciudadanos ha adoptado, adopta y adoptará la forma del recipiente que lo acoja, como ocurre con los gases: y el recipiente, a su vez, puede adoptar varias formas tales como poder, sillones, puestos, control, mando, etc. Algo semejante a lo que ocurría en tiempos de la República con el partido Radical de Lerroux, que tanto podía un día animar a sus militantes a violar monjas como a ser el garante del orden burgués al día siguiente: todo dependía de los ministerios que ello supusiera. El PSOE ya poseía de antiguo la capacidad permanente de decir una cosa y poner en práctica políticas contrarias y lograr que, a pesar de ello,  le siguieran votando por lo que decía que iba a hacer y no por lo que realmente hacía después.
Por su parte el PP, que con los abundantes casos de corrupción que surgidos dentro de él, aún sus dirigentes continúan defendiendo, impertérritos, que es el partido  que más lucha contra ella, también sostiene ahora  que el PSOE debe adoptar la postura responsable de no bloquear la investidura de Mariano Rajoy, abteniéndose, si de verdad quiere liderar la oposición. Ya sería triste para el PSOE que acabara vendiéndose por ese hueso y, a la vez, garantizara que el PP afiance todo el desmantelamiento realizado durante la penúltima legislatura del poco estado del bienestar que teníamos hace una década. Y seguramente habría acabado para siempre con la posibilidad de convencer a nadie de su izquierdismo, ni siquiera en teoría. 
Todo menos serio que La Yenka.