El señor ministro de Hacienda ha tenido a bien informarnos
-indirectamente, ya que se dirigía principalmente a Monedero, uno de los
dirigentes de Podemos- de que en este país no le va a pasar nada a
nadie que esté cumpliendo con la ley y cumpliendo con el pago de sus
impuestos; menos mal, me digo, sólo faltaría. Pero, de inmediato, mi
mente se ocupa de los que no cumplen con el pago de sus impuestos;
¿que ocurre con ellos?, pues, en general, que finalmente se acogen a
alguna amnistía fiscal -conocida actualmente con algún sobrenombre
inverosímil; la capacidad eufemística de los políticos es inagotable- y
acaban pagando bastante menos, en términos absolutos y relativos que el resto, los que cumplimos -convencidos o no- con el pago de nuestros impuestos. Y, en particular,
si se es poseedor de una gran fortuna o una gran empresa, el asunto
acaba resultando lo más parecido al gratis total, como siempre había
sospechado. Y no es infrecuente que sean éstos últimos aquellos de quienes hemos
tenido que soportar letanías referentes a la solidaridad, la
responsablilidad y el patriotismo: no hay más que dar un vistazo a la lista Falciani para comprobarlo.
Cartas (notas) prescindibles, reflexiones al hilo de lo que sucede (principalmente en España)....
miércoles, 11 de febrero de 2015
domingo, 8 de febrero de 2015
La corbata
Comprendo
que la corbata es algo más que un trozo de tejido de colores colgando
del cuello (de los hombres, generalmente); es un símbolo que indica
pertenencia a una clase, a un estatus social y, sobre todo, que
significa la aceptación de las normas y reglas de esa clase y ese
estatus; su presencia (o ausencia), forma y colores son claves
interpretables con facilidad y de inmediato, al estar a la vista de
todos.
Es
por ello que el descorbatamiento del gobierno griego es toda una
declaración de principios; pero una vez entendido ésto, ¿no podría El
País haber elegido otro titular que Yanis Varoufakis, el hombre sin corbata
para un artículo sobre el actual ministro griego de Finanzas?. Supongo
que en las actuales cirscunstancias debería importar más lo que
Varoufakis tenga en la cabeza (por dentro) que lo que lleve (o no lleve)
anudado al cuello.
lunes, 2 de febrero de 2015
Colores
Dice el señor presidente del gobierno que no acepta la España negra que
pinta Podemos, y yo me pregunto qué color elegiría él si se elevara
-metafóricamente- unos miles de metros y contemplara en su conjunto la
España actual: ¿el rosa, quizá?. Si fuera así, me temo que ello sea
debido a un efecto secundario e indeseado de las gafas que lleva (esas
que incorporan la capa Rochester) y que le impiden ver la realidad:
que se las quite un rato y mire. Y que lo haga sentado, por si acaso.
¿Cuantos miles?
A
diferencia de casi todas las anteriores manifestaciones y
concentraciones multitudinarias en España, la de ayer 31 de Enero
convocada por Podemos, parece que la mayoría de los medios nacionales
(salvo, claro está, aquellos que se han empeñado en ignorar el acto y
por tanto consideran irrelevante la cifra de manifestantes) se han
puesto de acuerdo en una cifra mágica y redonda: 100.000; al parecer
basados todos ellos -oficiales o no- en fuentes policiales.
Sólo
El País (en éste país) ha proseguido con su proceder de ocasiones
anteriores y empleando un método de recuento conocido (lo que no ocurre
con el utilizado por la policía), nos dá una cifra de 153.233; claro que
de ésta última cifra habría que descontar a los policías encargados de
la vigilancia de la manifestación, de los que no se sabe si hubieran
estado allí apoyando a Podemos, de no estar de servicio.
En
medios del exterior, la cifra media aceptada es de 200.000. A poco que
se dilate ésta situación político-informativa acabaremos oyendo de nuevo Radio
Pirenaica para conocer lo que ocurre en España.
sábado, 31 de enero de 2015
Añadiendo el olvido
El actual Jefe del Estado ha tenido a bien manifestar recientemente lo
conveniente de aprender del Holocausto, asegurando que representa una
derrota sin paliativos a manos de la maldad, el embrutecimiento y la
ignorancia; incluso tuvo unas palabras de
reconocimiento para los exiliados republicanos internados en el campo de
concentración de Mauthausen, por compartir el destino de los sefardíes
internados en los campos nazis.
Muy correcto políticamente, pero podría recordar igualmente en algún momento -mucho más cerca que aquellos campos de concentración, en las cunetas de las carreteras españolas aún yacen las evidencias- a las víctimas de la incivilidad de nuestra guerra civil y posterior dictadura; salvo que a la maldad, el embrutecimiendo y la ignorancia propios de éste país, se pretenda añadir el olvido como política de estado.
Muy correcto políticamente, pero podría recordar igualmente en algún momento -mucho más cerca que aquellos campos de concentración, en las cunetas de las carreteras españolas aún yacen las evidencias- a las víctimas de la incivilidad de nuestra guerra civil y posterior dictadura; salvo que a la maldad, el embrutecimiendo y la ignorancia propios de éste país, se pretenda añadir el olvido como política de estado.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)



